Ésta es Venezuela…sin otra voz que la del poder corrupto, viciado, tramposo
El silencio forzado de la tiranía…pero más allá de ello, la perversidad arrogante del perverso. Del ignorante. Del torpe.
Jactancioso y provocador en su miedo y mediocridad, este hombre que se tambalea apoyado en instituciones cómplices, comprometidas en turbios manejos que ya no pueden ocultar engaños y desatinos, que habla con pajaritos y miente todo el tiempo, asegura que una Venezuela mayoritaria lo apoya, insultando a la Venezuela bondadosa y decente que llora seres queridos y se horroriza de las bandas armadas y la indefensa condición del mismo pueblo que es su sangre y es su historia.
Se felicita al asesino, se publicita al que mata, pero en este silencio sepulcral de la libertad perdida, el corazón de Venezuela late angustiado porque siente, porque late en el dolor que se transmite por la piel.
Quince años incitando al odio, a las diferencias y la venganza.
Contaminaron el espíritu de un País que se tuteaba sin distingos y podía mirarse a los ojos sin quitar nada, compartiendo destino.
Como se atreve a hablar de “valores”, de adjudicarle a este desgobierno de horror y sangre, de engaños y lágrimas virtudes y derechos violados cada segundo, cada minuto de su quehacer miserable? Y con todo, Maduro guinda de una hojita….ya lo sabe. Los estudiantes llorando compañeros desaparecidos, presos, heridos o muertos, retan la barbarie y la burla a su identidad usurpada y manoseada.
El cinismo de su convocada “pacificación” en este momento duro de su vida, avivó las manos en la cacerola que durante la cadena realizaba. Los tupamaros y los asesinos armados y encapuchados se mueven libremente disparando. Hasta que los detenga lo que ellos no tienen: el valor.
Sin armas, sin voz, sin libertad, este pueblo detendrá la arremetida voraz de la cobardía que se “pavonea” ante la población opositora e indefensa, desarmada y desafiante
Ese rostro, esa sangre, en su simbolismo de crueldad y violencia, lo honraremos con amor y con lealtad en la lucha por la Venezuela que nos espera.




