INFOGRAFÍA: A la noche caraqueña la obligaron a firmar su acta de defunción

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Francisco Zambrano

@franzambranor

Infografía: Juan Carlos Hernández

@jhernandezgraph

En las calles, centros comerciales, plazas y discotecas de Caracas, después de las 7 de la noche ya no se aprecia tanta gente como en años anteriores, los altos precios de los productos y la inseguridad juegan un papel fundamental a la hora de tomar la peligrosa decisión de salir a distraerse un rato.

Jóvenes y adultos han cambiado drásticamente sus costumbres y estilos de vida. En la actualidad es muy común escuchar que las personas prefieren rumbear en una casa que ir a cualquier lugar nocturno donde su seguridad y su bolsillo estarán en riesgo.

Las cifras de violencia en Venezuela están aumentando considerablemente cada año que pasa. Según datos del Observatorio Venezolano de Violencia, en el 2016 se registraron 28.479 homicidios, cifra que superó las 27.875 muertes violentas que se reportaron en el 2015.

Edgardo Rangel, estudiante universitario de 24 años comentó que ya no puede salir a divertirse con sus amigos debido a la inseguridad que azota a Caracas. “Ya no me gusta salir de noche, he presenciado varios robos saliendo de las discotecas, es preferible ir a la casa de cualquier amigo y quedarnos, además ahorramos mucho dinero”, dijo Rangel.

La población venezolana tiene temor a ser víctima del hampa común por esto es que han adoptado varias medidas para protegerse. Johanna Rincones, estudiante universitaria de 25 años de edad relató que trata de salir antes de las 5 pm y acompañada por sus amigos del recinto universitario ubicado en Los Dos Caminos; también que evita sacar el celular en la calle.

Los robos y secuestros aumentaron considerablemente en el año 2016, aunque disminuyeron las denuncias con respecto al año 2015. Cifras de la Policía Judicial conocidas extraoficialmente, revelaron que durante el primer semestre del 2016 fueron denunciados 7212 robos. Esto según un trabajo publicado por el periodista Javier Mayorca.

Recientemente el diputado a la Asamblea Nacional, Juan Miguel Matheus, presentó un informe en donde señala las causas que ubican al país como el más violento. Entre ellas destacan: la perversión del Poder Judicial, una impunidad galopante (98 %); presencia de narcotráfico en el Estado, y por último la corrupción del sistema penitenciario.

 

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Quedarse en casa porque no hay para salir

 

Javier solía salir a “rumbear”  todos los fines de semana, mientras estudiaba en la universidad el dinero le alcanzaba para irse de farra con sus amigos, ingerir aguardiente en cualquier local y amanecer en la calle era algo sumamente natural y no afectaba su presupuesto. Pero ahora casado y con dos hijos la vida es distinta, aunque frecuentaba los sitios de su soltería “una vez a la cuaresma”, hoy en día se despidió definitivamente de la vida nocturna. La inseguridad y su miserable salario no le alcanzan ni para comprarse una caja de cerveza y tomársela en casa. “Si hago eso, entonces no pago colegio, condominio ni el cable”, se queja el ingeniero devenido a docente universitario.

No solo la de Javier, la vida de miles de jóvenes y no tan jóvenes ha dado un giro acelerado en los últimos años, los momentos de esparcimiento con amigos y familiares cada vez son más austeros, el sueldo del venezolano no alcanza para salir viernes y sábado como otrora. “Lo máximo que hago ahora es comprarme un six pack y comprar una película para verla en la casa, después de las seis de la tarde ni de broma salgo”.

“Ya ni al cine uno puede ir, las entradas están caras y de regreso a casa te pueden atracar”, prosigue. Las salas de cine caraqueñas optaron hace años por eliminar las míticas funciones de medianoche, la exhibición mas tardía en una jornada común y corriente es a las 9 y 30 de la noche, dependiendo del sector.

La inflación no perdona y por supuesto los precios en los establecimientos nocturnos de Caracas se han disparado. “No se cuando fue la ultima vez que me tomé una cerveza en la calle, es una locura todo esto, era la única distracción que teníamos”, se queja Julio, TSU en Mercadoctenia que aspira emigrar antes de culminar el año.

A los locales también les ha caído la hoz del ángel exterminador de la inflación. María Díaz, empleada de la Fuente de Soda “El León” es testigo de la merma de clientes en los meses anteriores. “Por supuesto que ya no sigue viniendo la misma gente, antes vendíamos cajas de cervezas enteras, ahora la mayoría de la gente que viene se toma dos o tres y se va, como todo, hay días buenos y otros malos, se hace lo que se puede, todos estamos remando en este barco”.

Díaz igualmente alega que la poca afluencia de personas y la inseguridad han obligado a bajar la santamaría más temprano. “Anteriormente estábamos abiertos hasta las tres de mañana, ahora hay días que cerramos temprano, especialmente los días de semana”.

“Es un problema el hecho de no conseguir los insumos para vender, cuando no es una cosa es otra, la cerveza está al mismo precio que en todas partes”.

Mientras mesoneros entran y salen de la parte interior del local, María cobra, factura y saca cuentas. “Hay que seguir trabajando, no queda de otra, con la esperanza de que la cosa mejore algún día”.

 

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