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Villa de Pacaraima

Sep 22, 2018 | Actualizado hace 1 año
La odisea de las venezolanas para dar a luz en Brasil

LA ESCALADA DE LA CRISIS EN VENEZUELA impulsa un tipo particular y aún más dramático de éxodo: el de las embarazadas. Acorraladas por la situación de colapso de los hospitales en el país que dirige Nicolás Maduro, las mujeres cruzan la frontera con Brasil para tener a sus hijos en Roraima. El estado del norte, el menos poblado del país, registraba un promedio de 8.000 partos anuales. En 2017, tras el flujo de los venezolanos, dicha cifra alcanzó los 12.000, lo que supone un aumento del 50%.

Buena parte de la población se muestra resentida por la precarización de los servicios públicos —que se están viendo presionados por la demanda de los inmigrantes— y por el aumento de la violencia. La tensión crece, con episodios incluso de xenofobia. A finales del mes pasado, un grupo de brasileños llegó a expulsar, haciendo uso de la violencia, a muchos venezolanos que vivían en Pacaraima, una ciudad de la frontera. Este clima se plasma, a su vez, en la campaña electoral: la mayoría de sus habitantes votará en las próximas elecciones de octubre a candidatos que proponen la restricción de los inmigrantes. Cerca de 127.000 han entrado en Roraima entre el inicio de 2017 y junio de este año.

A sus 42 semanas de gestación, la venezolana Verónica González, de 17 años, caminaba, un sábado de agosto, por el aparcamiento de la maternidad de Boa Vista —la única de todo el estado— por recomendación del médico. “Me han pedido dos horas para decidir si inducirán mi parto, ya que mi embarazo está muy avanzado”, explica la joven al lado de su padre. A pesar de estar ansiosa por el nacimiento de Saymar, su primera hija, la adolescente finalmente respira aliviada. Los últimos días, González inició una carrera contra reloj para conseguir dar a luz en Brasil.

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Refugiados venezolanos son agredidos y expulsados de pueblo fronterizo de Brasil

Foto: Folha de S. Paulo.

Cientos de venezolanos que migraron a la frontera con Brasil, específicamente al pueblo de Villa de Pacaraima, en el estado de Roraima, fueron heridos con palos y bombas caseras, mientras que el campamento improvisado que habían levantado para vivir fue quemado por los lugareños tras una protesta en contra de los refugiados que habían llegado a la zona producto de la diáspora. Así lo informó el diario Folha de São Paulo.

La movilización, que ocurrió este sábado 18 de agosto, fue motivada por la agresión sufrida el viernes por un comerciante local, Raimundo Nonato, quien presuntamente fue asaltado por un grupo de venezolanos. La víctima, que aún está en el hospital, presentó traumatismo craneal, pero se encontraba en situación estable la tarde de este sábado.

La protesta se tornó violenta cuando los moradores empezaron a quemar los campamentos que están repartidos por todo el pueblo y a herir a los venezolanos con golpes de palos. Según Folha, la policía intentó detener la acción con bombas lacrimógenas e hirió a tres personas con perdigones de goma.

El conflicto pasó, más tarde, del centro de Villa de Pacaraima hacia la frontera, hasta donde los brasileños llegaron a acorralar a los venezolanos, quienes se refugiaron en su territorio. La Guardia Nacional repelió el ataque.

Ese mismo grupo de venezolanos que cruzó la frontera de vuelta quemó en Santa Elena de Uairén los carros de algunos brasileños que estaban en el sitio.

El diputado a la Asamblea Nacional por el estado Bolívar, Américo De Grazia, publicó fotos y videos de la situación en Pacaraima. “Si no tenemos gobernantes, si no tenemos autoridades, nosotros vamos a ser nuestras autoridades. ¡Fuera venezolanos de Villa de Pacaraima! Así es que funciona a partir de ahora”, dice un hombre en uno de los audiovisuales difundidos, en los que se observan los campamentos destruidos en los que, según estimaciones, viven alrededor de 2.000 venezolanos.

Más información en Folha de São Paulo.