piso 10 del Sebin archivos - Runrun

piso 10 del Sebin

Ministerio Público investiga a custodios de Fernando Albán

 

 

EL FISCAL GENERAL DESIGNADO POR LA ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE, Tarek William Saab, informó que está investigando a los oficiales de policía que no mantuvieron a salvo a un político opositor Fernando Albán que se lanzó al vacío desde el 10mo piso de la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) en Plaza Venezuela, y rechazó los exhortos para que se realice una pesquisa independiente sobre el deceso.

La muerte de Albán la semana pasada conmocionó a muchos venezolanos que dudan de la versión oficial que dice que el concejal de un municipio de la zona metropolitana de Caracas se suicidó tres días después que fue arrestado en un aeropuerto. Albán regresaba de un viaje a la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York para fomentar puntos de vista opuestos al gobierno del presidente Nicolás Maduro.

En entrevista para la agencia Associated Press, el fiscal general Tarek William Saab restó importancia a las críticas e insinuó que los líderes de oposición que insisten en que Albán fue lanzado desde el edificio o que fue torturado hasta morir podrían ser procesados judicialmente.

“Los que han hablado lo contrario no han presentado ninguna prueba”, dijo. “Primero tienen que dar nombres de las personas que cometieron el asesinato. Nadie se ha atrevido a hacerlo porque eso implicaría un delito de difamación, inventar un hecho”.

Aseguró que la autopsia efectuada a Albán fue documentada con fotografías y que los resultados fueron compartidos con la familia del fallecido y sus abogados para que los examinen. A la fecha no han objetado nada, aseveró.

Saab rechazó los exhortos de los líderes de la oposición para que se realice una investigación independiente a cargo de expertos internacionales y así dar fin a las versiones contradictorias sobre la manera como falleció Albán. Afirmó que esos exhortos, apoyados por Estados Unidos y otros gobiernos extranjeros, son “una expresión de injerencismo”.

“Nosotros no vamos delegar a ningún gobierno extranjero la titularidad de acción penal”, declaró Saab. “Es un abuso y falta de respeto”.

Sin embargo, reconoció que ningún preso debería poder suicidarse estando bajo custodia del Estado, y señaló que los responsables de no protegerlo podrían ser investigados por negligencia.

“Los custodios fueron entrevistados, porque forman parte de la investigación”, afirmó.

Para muchos venezolanos, entre ellos exsimpatizantes del gobierno, la muerte de Albán semeja las tácticas de guerra sucia utilizadas por agentes estatales en las décadas de 1960 y 1970, cuando prominentes izquierdistas —entre ellos el padre de la vicepresidenta Delcy Rodríguez— fueron encontrados sin vida en celdas carcelarias y sin mayor explicación.

En agosto, Saab estaba con Maduro durante una ceremonia militar durante la cual se detonaron drones cargados con explosivos en las cercanías.

Saab dijo que los fiscales han identificado a la fecha a 51 sospechosos que supuestamente participaron en la conjura orquestada en Estados Unidos y Colombia para asesinar al presidente.

Señaló que las evidencias apuntan a la participación de prominentes políticos de oposición, como el expresidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges. Borges, exiliado en Colombia, describió las acusaciones como un intento infundado de aplastar a la disidencia en medio de una crisis económica sin precedentes.

“Es una gran contradicción decir que la autopsia puede ser auditada pero después amenazar a los que creen que fue un asesinato”, declaró Borges, que estaba con Albán en la Asamblea General de la ONU antes de su arresto en el aeropuerto de Caracas.

La negativa de Saab a permitir una investigación internacional sobre la muerte de Albán contrasta con su invitación al FBI para que colabore en la pesquisa sobre el atentado con drones contra Maduro.

Cuando Saab era el año pasado el máximo funcionario de derechos humanos en Venezuela, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos lo sancionó por su papel en impulsar la formación de la Asamblea Constituyente, una entidad progubernamental a la que el gobierno del presidente Donald Trump ha condenado y considera una burda toma del poder.

Al igual que otros altos funcionarios, Saab considera las sanciones una placa de honor. Tiene en su despacho en Caracas fotografías deterioradas de él con sus héroes revolucionarios: Hugo Chávez, de Venezuela; Fidel Castro, de Cuba, y el líder independentista de Argelia, Ahmed Ben Bella.

Piso 10: el “comité de bienvenida” del Sebin

Mucho se ha documentado acerca de las denuncias de violaciones a los Derechos Humanos que ocurren en La Tumba, en el sótano de la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia en Plaza Venezuela, pero poco se sabe de lo que pasa en el piso 10

La muerte del concejal Fernando Albán hizo llamar la atención sobre ese lugar en el que, según testimonio de otros detenidos, es donde se hace el “check in” para “ablandarlos” antes de decidir su destino

 

Equipo de Investigación Runrun.es

 

EN EL CRISTIANISMO SE REPITE EL NÚMERO DIEZ en innumerables situaciones: los diez mandamientos, los diez antepasados que comparten Adán y Noé. Para los hebreos, la Yod, que equivale al diez, es la primera letra que forma el nombre de Dios. Y en la Cábala, el número diez, juega un papel importante como orden y plan de estructuración divino. Para el imaginario colectivo venezolano, en la última semana, el número diez  ha cobrado otro significado: misterio.

El lunes 8 de octubre, se conoció la muerte de Fernando Albán, concejal y defensor de derechos humanos, al presuntamente arrojarse del piso número diez de la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) en Plaza Venezuela, en la capital venezolana, según versión oficial.

El por qué se encontraba en ese lugar, qué oficinas específicas y funcionarios hacen vida en el décimo piso, así como los detalles de su muerte son, aún, preguntas sin responder por parte del oficialismo.

“Esta es La Tumba, donde llegas con vida pero no sabes si sales vivo o muerto” fueron las primeras palabras que escuchó Eugenia* cuando ingresó en una camioneta, junto a un grupo de funcionarios, al estacionamiento de la sede del Sebin en plaza Venezuela. Su delito era conocer y haber dado alimentos y ropa a “guarimberos”, mote usado por el Gobierno para descalificar a protestantes.

Una vez en el sótano, Eugenia fue llevada directamente a los ascensores. Un funcionario y dos mujeres que describe como “custodios” ingresaron con ella. El ascensor, que sólo funciona con la activación de una tarjeta magnética, los llevó directamente al décimo piso. Lugar del que no salió sino hasta 48 horas después.

Al abrirse las puertas del ascensor del piso 10, la primera parada es un detector de metales custodiado por un funcionario que decide quién entra y quién no. Al pasarlo, se llega a un espacio abierto, con piso de porcelanato gris claro, con cuatro mesones largos de trabajo con computadoras. Otras personas que han estado en el piso lo describen como un lugar de oficinas al estilo bancario con salones amplios e iluminado.

Eugenia fue llevada inmediatamente al lado derecho, en la esquina inferior del piso, a lo que llama “el lugar de tortura” y “donde todo pasa”. Un espacio con mesas redondas de formica blanca. Por horas fue interrogada, le mostraban conversaciones telefónicas, audios, fotos y en una pizarra acrilica veía escrito los nombres de sus familiares, amigos y conocidos. Una y otra vez le pedían que diera la ubicación de algunos protestantes mientras la amenazaban con hacerle algo a su familia.

“Las primeros horas de los presos se pasan allí en el piso 10, es el comité de bienvenida,  luego deciden si te liberan, llevan a La Tumba o al Helicoide” cuenta la entrevistada.

A Eugenia no la dejaron sola en ningún momento. Le permitían dormir en un sofá cama con una custodio a cada lado y si quería ir al baño debía ir acompañada. Un par de veces le permitieron fumar pero era guiada por un funcionario quien abría las ventanas por ella. Las mismas ventanas desde donde, la versión oficial dice, se lanzó Alban.

Versiones oficiales contradictorias

Las contradicciones entre las propias versiones oficiales no han ayudado a develar el misterio. Han propiciado más dudas y especulaciones.

“La versión preliminar que nuestros funcionarios han recogido en el lugar de los hechos, apenas conocimos la noticia, es que el ciudadano solicitó, Albán, ir al baño y estando allí se lanzó al vacío” fueron las primeras declaraciones oficiales que dio el Fiscal General Tarek William Saab al canal Venezolana de Televisión (VTV), a las 3:40 pm del día de la muerte del concejal.

Sin embargo, ocho minutos más tarde, a las 3:48 pm, el ministro de Interior, Justicia y Paz, Néstor Reverol, escribía en su cuenta de Twitter oficial:  “En el momento que el detenido iba a ser trasladado al tribunal, encontrándose en la sala de espera del Sebin, se lanzó por una ventana de las instalaciones cayendo al vacío, ocasionándole la muerte.”

Las reacciones en redes sociales acusando al gobierno de mentir sobre lo ocurrido no se hicieron esperar. Inclusive la periodista venezolana radicada en Miami, Carla Angola, publicó un plano del décimo piso del edificio que desmontaba la tesis de que Albán se había lanzado desde la ventana del baño. Los entrevistados para este reportaje en líneas generales validan el mapa, sin embargo dicen que no se visualiza con claridad el pasillo largo que conduce a los baños.

El miércoles 10 de octubre, Saab declara nuevamente sobre el caso contradiciendo lo que inicialmente había dicho. “En horas del mediodía, al momento del almuerzo, Albán se levantó abruptamente  de la mesa diciendo que él quería ir al baño. Eso nosotros lo explicamos. Él aprovecha esa circunstancia, diciendo que quería ir al baño y corre hacia una ventana panorámica que se encontraba en el pasillo del piso 10 de la sede del Sebin en plaza Venezuela. Y se lanza al vacío. Aquí nunca se ha dicho que se lanza desde el baño” explicó el fiscal mientras mostraba fotos de la ventana.

Según Eugenia, las ventanas abren en efecto a 30 grados como informó Saab. Sin embargo, las recuerda más altas que en la foto que se mostró en rueda de prensa. Fumaba desde el espacio amplio con computadoras porque en el “lugar de tortura” los funcionarios le dijeron que las ventanas no abren.

Oficialmente, en el piso 10 del edificio del Sebin funcionan las oficinas administrativas de la Dirección de Contrainteligencia. Allí tiene su oficina el jefe de la dirección, el General José Gregorio Gómez Lárez, y su equipo de trabajo; según informó a Runrun.es un ex funcionario del Sebin.

En las declaraciones dadas por Saab sobre el caso el 14 de octubre en el programa de televisión José Vicente HOY  transmitido por Televen , explica que Albán “por ser Concejal estaba en una área administrativa, en una oficina. Él pidió ir al baño… decidió lanzarse al vacío. Allí la autopsia es clave.”

Uno de los sub-entes de contrainteligencia es la llamada Coordinación de Orden Democrático que lleva las decisiones relacionadas al destino de los presos políticos y a la realización de los interrogatorios. Un ejemplo de cómo se ha institucionalizado en el país la violación de los derechos humanos de libertad de conciencia y expresión.

“Estuve tres horas en ese piso. Me llevaron después que me cayeran a golpes para que me chequeara un supuesto médico. Lo que recuerdo es un piso de oficinas sin identificación y allí había una especie de enfermería con una camilla. Sólo estuve allí y en un baño”  explica Rosmit Montilla, diputado a la Asamblea Nacional quien estuvo dos años detenido por participar en las protestas venezolanas de 2014 contra el gobierno de Nicolás Maduro.

Las personas entrevistadas para este reportaje describen el baño con un piso de granito negro y una suerte de “ventana que se comunica con otro baño pero no con la calle”. Coinciden también con la custodia en todo momento, “me llevaron esposado, sólo me quitaron las esposas cuando iba a entrar al cubículo y el funcionario se quedó esperando frente al lavamanos” dice Mantilla.

 

 

Del gran proyecto urbano de Caracas a un edificio de torturas

En el centro geográfico y urbano más importante de la ciudad de Caracas, en la Zona Rental de la Universidad Central en Plaza Venezuela,  se construyó en 2008 una torre de 13 pisos para albergar la sede de oficinas del Metro de Caracas (Cametro). El espacio era ideal por su centralidad y por ser el sitio donde convergen tres líneas del Metro.

Además del edificio administrativo se planteaba levantar la Estación Central de Caracas, un terminal de buses urbanos y suburbanos con conexión inmediata con el Metro.  El 14 de febrero de 2005, a través de un acuerdo amigable con la Fundación Fondo Andrés Bello, que era dueña del terreno, se procedió a la expropiación de la parcela por causa de utilidad pública. Los trámites legales se extendieron durante años. Cuando finalmente se llegó a un acuerdo, Cametro convocó un concurso interno para el diseño de la sede y procedió a su construcción.

Sin embargo, los funcionarios administrativos del Metro de Caracas nunca pisaron la edificación.  “Cuando Chávez vio el edificio, le gustó, se enamoró y decidió que sería del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin)” cuenta el arquitecto Marco Negrón, ex Presidente de la Fundación Fondo Andrés Bello y ex Decano de la Facultad de Arquitectura de la UCV.  

Por lo tanto, el organismo que venía a suplir a la Dirección Nacional de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip) hizo uso de las instalaciones en Zona Rental desde su creación el 1 de junio de 2010.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha denunciado las diversas torturas de las que son víctimas los presos en la sede del Sebin. Especialmente en uno de los sótanos, cinco pisos bajo tierra, conocido como La Tumba.  “Aislamiento prolongado sin contacto con otras personas, en un espacio confinado de 2×3 metros, con cámaras de vídeo y micrófonos en cada una de sus celdas, sin acceso a la luz del sol o al aire libre” escribe el CIDH  describiendo el lugar en un documento de fecha 2 de marzo de 2015.

Eugenia dice haber corrido con suerte porque no recibió torturas físicas. Sin embargo, las torturas psicológicas aún la persiguen. Mientras daba su declaración de salida escuchaba los gritos del nuevo detenido mientras lo torturaban. “Hasta que no te ablandan, hasta que no te sacan lo que deseen o grabes el vídeo que quieren, no sales del piso 10”.

 

*Se utilizó un nombre ficticio por petición de la fuente