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Costa Rica aprueba ley que le prohíbe participar en cualquier guerra

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El Parlamento aprueba la neutralidad del país centroamericano, que no tiene Ejército desde hace 65 años

Sin que la historia oficial aclare aún la participación o la distancia que tomó Costa Rica en las guerras de sus vecinos centroamericanos en los años ochenta, la neutralidad del Estado ante todos los conflictos armados ha quedado elevada a rango de ley este mes en un país que lleva 65 años sin Ejército. Un signo más en la imagen pacifista costarricense.

La Asamblea Legislativa ha votado una ley que declara la paz como “un derecho humano fundamental” y que ordena aplicar la “neutralidad perpetua, activa y no armada en los conflictos entre Estados y dentro de estos”, en línea con la declaración emitida hace 31 años por el presidente Luis Alberto Monge, discutible porque se le achaca haber abierto el territorio costarricense a la Contra nicaragüense, las fuerzas financiadas por el Gobierno de Ronald Reagan contra los sandinistas. Centroamérica era entonces el escenario tardío de la Guerra Fría.

Monge, del Partido Liberación Nacional (PLN), fue contradicho por su sucesor en el poder en 1986, Óscar Arias, durante cuyo mandato se descubrió un aeropuerto clandestino que se presentó como una prueba de la presencia consentida de la Contra en los ochenta. Sin embargo, el decreto de neutralidad quedó en la repisa y ahora, tres décadas después, los diputados han querido darle rango de ley en un texto que también convierte la paz en “un derecho humano fundamental”.

Óscar Arias, presidente en dos periodos y líder del PLN, se muestra crítico. “Costa Rica no puede ser neutral en conflictos bélicos en el mundo porque tenemos valores que a veces se ven atacados y debemos tener una posición a favor o en contra”, ha dicho a EL PAÍS.

No quiso hacer más retrospectivas, pero ya mucho ha dicho y escrito.Su sitio web aún exhibe las críticas: “había un acuerdo que existía entre los gobiernos de don Luis Alberto y de Ronald Reagan, mediante el cual se facilitaba el uso del territorio nacional para permitirle a la Contra operar desde Costa Rica. Se actuaba desde un aeropuerto en Potrero Grande, Guanacaste, y se habían instalado radares y hospitales clandestinos para atender a los heridos de la Contra. Todo esto se hizo a espaldas del pueblo costarricense y de la comunidad internacional. Desde territorio nacional se abastecía a la Contra con alimentos, armas y medicinas, mientras se proclamaba al mundo entero la ‘neutralidad'”.

El espíritu de Monge, de 88 años, enfermo y prácticamente ajeno al debate político, está invocado en la ley aprobada tres semanas antes de celebrar los 66 años de la abolición unilateral del ejército, por decisión del entonces gobernante José Figueres Ferrer. Aunque la decisión tuvo sus ribetes políticos y sus conveniencias (recién acabada la Guerra Civil de 1948), se convirtió con los años en un hito del pacifismo de Costa Rica, que decidió dejar su seguridad interna en manos de la policía civil (14.000 agentes en la actualidad) y su defensa en la legislación internacional.

Sin fuerzas armadas qué aportar y sobre todo con una imagen pacifista qué defender, este país centroamericano de 4,5 millones de habitantes certifica ahora su decisión de no tomar partido en conflictos bélicos, salvo cuando así lo obliguen los tratados internacionales suscritos en el marco de Naciones Unidas.

“Esta ley es reflejo del rasgo histórico, cultural y social de un país que suprimió la pena de muerte en el siglo XIX, que abolió el ejército en mitad del siglo XX, que optó por la neutralidad perpetua en 1983 (con Monge) y que en el año 87 fue reconocida por su papel protagónico en el proceso de paz de Centroamérica, con el Nobel para Óscar Arias”, dijo el diputado Rolando González, del opositor PLN, consciente de estar exaltando dos posiciones antagónicas.

Obama solicita nuevas medidas para proteger la neutralidad en la red

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SAN FRANCISCO, California, EE.UU. (AP) — Digamos que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, logra su objetivo y los proveedores de conexión a internet de alta velocidad se ven gobernados por las mismas regulaciones impuestas a las empresas de telefonía hace 80 años.

Dependiendo de a quién escuche uno, las normas podrían impulsar innovación futura y crear empleo, o sofocar la innovación y destruir empleos. El polémico y a menudo confuso debate se intensificó ahora que Obama entró en la refriega.

La postura de Obama pretende proteger la “neutralidad de la red”, la idea de que cualquier persona con una conexión a internet debería tener un acceso igual a todo el contenido legal en la red. La idea sirvió como uno de los pilares para construir internet, pero su futuro ha estado en el limbo desde enero, cuando un tribunal invalidó unas normas de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) diseñadas para tratar por igual todo el tráfico de datos.

La FCC ya está trabajando en un nuevo marco regulatorio y no está obligada a seguir la línea de Obama. Sin embargo, la opinión del presidente deja la pelota sobre el tejado del presidente de la FCC, Tom Wheeler, y otros cuatro comisionados que tomarán la decisión final. No hay fecha límite, pero algunos expertos creen que se anunciará una decisión este año.

 

El argumento a favor de regular a los proveedores de internet como recursos básicos

Obama cree que adoptar estas normas de la era de la Depresión es la mejor forma de conservar una internet “libre y abierta” que dé a todos en Estados Unidos el mismo acceso a cualquier sitio web que aloje contenido legal, como videos, música, fotos, redes sociales, correo electrónico o mapas.

Introducir esas normas daría poder a Washington para impedir que poderosas proveedoras de servicios en línea como Comcast, Verizon y Time Warner Cable controlen el tráfico de internetcomo convenga a sus intereses financieros. Esta premisa asume que los proveedores de servicios, dejados a su aire, crearían un sistema de dos velocidades que dividiría el tráfico en rápido y lento. Sólo las empresas más ricas podrían pagar el peaje extra para garantizar que su contenido estuviera en esas vías rápidas, según esta hipótesis.

“Es de una importancia histórica que internet abrace la libertad para todos, en lugar del beneficio para unos pocos”, afirmó Ed Black, presidente de la Asociación de Industria Informática y de Comunicaciones, un grupo empresarial que representa a muchas empresas de tecnología como el líder en búsquedas Google Inc y el líder en redes sociales Facebook Inc.

Además, los grandes proveedores de televisión por cable que también venden servicios de internet de alta velocidad podrían disminuir la calidad y la experiencia de usuario de servicios que sólo ofrecen video, como Netflix y Hulu, que podrían competir por sus clientes.

Netflix Inc, que tiene 37 millones de suscriptores en Estados Unidos, lidera la campaña de regular a los proveedores de servicios de internet como a los de suministros básicos.

Si el principio de la neutralidad de la red no se hubiera mantenido durante los últimos 20 años, sus defensores afirman que los empresarios podrían haberse visto disuadidos de desarrollar una amplia gama de servicios en línea que han creado millones de empleos y miles de millones de dólares en riqueza. Según esta teoría, conservar la neutralidad de la red dará trabajo a más gente y permitirá ganar dinero a más inversores.

Si Washington se convierte en el policía de tráfico de internet, los proveedores de servicios afirman que no tendrían incentivos a seguir invirtiendo en proyectos que mejorasen sus redes y expandirse a zonas con poco o ningún acceso de alta velocidad. Eso supondría menos innovación y amenazaría millones de empleos, según las empresas de cable y telecomunicaciones que defienden la idea de que haya poca o ninguna regulación.

Adoptar la estrategia de Obama “amenazaría millones de empleos y una diversa gama de accionistas”, advirtió Broadband for America, un grupo del sector.

Además, los proveedores de conexión a internet consideran que sería injusto introducir normas que les impidieran recuperar los costes de conectar a servicios que consumen mucho ancho de banda, como Netflix, que supone en torno a un tercio del tráfico de internet en Estados Unidos durante los fines de semana y las tardes. Netflix ya paga a Comcast, Verizon y AT&T una cuota no especificada por una conexión más directa a sus redes, un acuerdo que se volvería innecesario si la FCC adopta las recomendaciones de Obama.

Además, introducir más regulación sujeta a una norma de una era drásticamente diferente también amenaza con sumir a internet en más burocracia e interferencias. La Ley de Telecomunicaciones de 1934 sería la base de la neutralidad de la red, tal como la presentó Obama, y no está claro cuánto se actualizaría del texto. Broadband for America comparó la propuesta de Obama con los esfuerzos de los gobiernos de China y Rusia por ganar más control sobre internet.

 

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