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Marta Colomina

La vergonzosa agonía del régimen por Marta Colomina

Nicolas corbata

Maduro reconoció el triunfo opositor en las legislativas del 6-D ante observadores y medios internacionales, pero a las pocas horas demostró no acatar los resultados dados por el CNE oficial. Desde el momento de conocer la apabullante derrota con la pérdida de las dos terceras partes del  nuevo Congreso, Maduro anunció una brutal confrontación contra la dirigencia opositora y sus millones de electores, en la cual le acompaña el presidente saliente de la “moribunda” AN, Diosdado Cabello, quien anunció el inconstitucional nombramiento de 13 nuevos “magistrados” del TSJ, que sustituirían a otros 13 obligados a renunciar, a pesar de que su período debía concluir legalmente en 2016. Los más respetables constitucionalistas sostienen que tales magistrados deben ser nombrados por la AN que tomará posesión el 5 de enero. No contentos con tal felonía, nombraron “defensora pública” a la jueza-verduga que, sin pruebas, condenó a casi 14 años de prisión a Leopoldo López, tal como documentadamente demostrase el fiscal que llevó el caso. Además se sacaron de la manga un “parlamento comunal” que no aparece en la Constitución, para el cual ya han cedido las instalaciones del Palacio Legislativo que legalmente le corresponden a la nueva AN. Días antes el gobierno despojó al nuevo Parlamento de su canal de TV y emisora de radio. Sin recato alguno voceros del oficialismo, como el zigzagueante Escarrá y el “defensor del pueblo”, están maquinando la forma en que Maduro puede bloquear las leyes que apruebe ese nuevo Parlamento y cómo disolverlo. Numerosos especialistas advierten que usurpar funciones de la AN elegida mayoritariamente por el pueblo es un golpe de Estado.

El patético Maduro (en el sentido de producir vergüenza ajena) ha decidido suicidarse políticamente. La sensatez indica que el masivo triunfo opositor es prueba del rechazo popular a sus erradas políticas. Se ha hecho el sordo ante consejos como el que José Vicente Rangel diera el pasado domingo al chavismo, de “no caer en extravíos”. Pero el gobierno decidió declarar la guerra a los millones de electores que optaron por un cambio pacífico, hartos de la corrupción, escasez, inflación y violencia desatadas que han quebrado el país y aniquilado la economía y la paz de cada hogar venezolano. La simple sospecha de que no hayan votado por el oficialismo ha desatado una caza de brujas materializada en despidos de funcionarios o en ruines reproches como los de Maduro en el  centro de Caracas, después de su derrota: “Ahora dudo construir más viviendas… porque te pedí apoyo y no me lo diste”. Mezquina mentira, porque ni siquiera aparece la respectiva partida para construir viviendas en el presupuesto de 2016. O la sordidez de pedir a los empleados públicos que fotografiasen el voto con sus celulares antes de depositarlo en la urna. El paroxismo es tal, que el más conspicuo defensor de la “confiabilidad” del sistema electoral, Jorge Rodríguez, denuncia que la oposición “hizo fraude” (sin tener acceso a control electoral alguno) y estando la MUD carente de recursos (a diferencia de la corrupción oficial que utilizó bienes y fondos públicos en la campaña) Rodríguez denuncia la “compra de votos” por parte de la oposición. El gobernador Guarulla acusa que el Sebin se llevó presa a su secretaria y la estarían torturando.

Desvaría Maduro con la amenaza de “presentar pruebas de la alianza de diputados electos con grupos criminales que descuartizan gente”; con decir que “el pueblo (que ya no controla) está listo para una rebelión”; de exigir a la FAN prepararse para una “guerra no convencional”, y de seguir culpando de su derrota a una “guerra económica” en la que nadie cree. El chavismo durante 16 años recibió ingresos que duplicaron los recibidos en  los 40 años anteriores juntos, y los dilapidaron en corrupción, en regalos para sus amigotes externos, en armas y populismo dirigido a permanecer en el poder y no de acabar con la pobreza. Maduro desacata las voces críticas de su entorno cuando le dicen que el pueblo, obligado con amenazas a trabajar en el inalcanzable 1×10, lo castigó con su voto. El dirigente chavista Rodrigo Cabezas califica de “disparate decir que fue el pueblo traidor y no la economía la causante de nuestra derrota”; Aristóbulo Istúriz reconoce que fue el desastre económico el que causó la debacle electoral y más duro aún el embajador y ex fiscal Isaías Rodríguez al indicar que el pueblo indignado con “tanto maltrato, tanta indolencia y tanta traición” le dio una lección al gobierno votando en su contra. Hasta los tupamaros piden a Maduro asumir la derrota con sentido autocrítico y con “gallardía y respeto”. Maduro ha quedado sin apoyo internacional para desacatar los resultados electorales, y sumergido en un masivo rechazo interno.

El enceguecido Nicolás anuncia que “no va a permitir que la derecha consolide su golpe fascista electoral” y ordena “investigar casi millón y medio de votos nulos”, de los que debería culpar a su rojo CNE, que no hizo campaña masiva de cómo votar, en la esperanza de que perjudicaría a la oposición. El clímax del madurismo agonizante es el anuncio de “darle todo el poder  al (inconstitucional) parlamento comunal, pretendiendo desconocer la soberanía de la nueva AN elegida por 8 millones de electores. Maduro perdió la brújula de las necesidades populares: el FMI confirma que Venezuela tiene la mayor inflación del mundo: que la quebrada Pdvsa le debe 145.000 millones de dólares al también quebrado Banco Central: que la escasez de alimentos y medicinas es la mayor de nuestra historia (oncólogos denuncian que los fármacos para quimioterapias importados por el gobierno carecen de eficacia). Aumentan los casos de dengue y chikungunya. La corrupción campea: la Cámara de Alimentos (Cavidea) declara que con el costo de cada producto importado, el país puede fabricar 5 veces más… y así hasta el infinito.

En los días por venir se agudizará la agonía oficial. Los sobrinos presos y acusados de narcos se quedan sin la defensa del milmillonario bufete gringo y según medios internacionales otras grandes figuras del régimen serán investigados por narcotráfico en tribunales de Estados Unidos. Simultáneamente voces rojitas reclaman al gobierno: “Ministros bajen de sus camionetotas y denle la cara al chavismo descontento”, mientras una serena dirigencia opositora le dice al país que “ejercerá su mayoría calificada sin atropellos; que su prioridad inmediata será enfrentar la crisis económica y que si el gobierno no cambia, será cambiado”.

@martacolomina

Publicado en El Nacional

La

 

MiguelPizarroAtaque

A medida que se acerca el 6-D y las encuestas siguen registrando una derrota creciente e irreversible del oficialismo, las amenazas de Maduro de salir a la calle y no entregar la “revolución” si el oficialismo pierde el 6-D, se traducen en violencia ejecutada por sus grupos armados contra las manifestaciones pacíficas opositoras. Ocho ataques violentos contra actos políticos de la disidencia –seis de ellos con armas de fuego y protagonizados por grupos identificados con el gobierno– ocurrieron en pocos días, el último de los cuales fue el vil asesinato del dirigente de AD en el estado Guárico, Luis Manuel Díaz. Ya es costumbre de Maduro, que antes de que la Fiscalía “investigue” aquellos delitos que apuntan a paramilitares del chavismo, él culpa a “sicario” o, como en el crimen de Díaz, a “un ajuste de cuentas” entre supuestas mafias sindicales. El secretario general de AD, Henry Ramos, desmintió que “Díaz estuviese involucrado en mafias sindicales, como quiere hacer ver el gobierno”. Y añade contundente: “Cuando matan a alguno de la oposición el gobierno lo quiere presentar como un delincuente, pero cuando caen ellos, como Robert Serra o Eliézer Otaiza, son héroes de la patria”.

El día 8 Capriles denunció que un grupo armado lo atacó en un acto político en los Valles del Tuy, del que culpa a Maduro y al alcalde oficialista de Yare. El 18, grupos violentos de camisas con “Vote por Cilia Flores”, esposa de Maduro, atacaron en Cojedes una caravana de Lilian Tintori, esposa del líder y preso político Leopoldo López. El 21 en Petare, la caravana del opositor Miguel Pizarro fue atacada a tiros por las “brigadas paramilitares del chavismo con armas largas”, de cuya acción delictiva presentó varios videos. La pregunta que debería responder Maduro es: “¿Cómo se permite que personas no pertenecientes a la FAN tengan ametralladoras y fusiles de guerra?”. El lunes 23 por la noche bandas armadas identificadas con el oficialismo atacaron a los candidatos opositores Richard Blanco e Ivlev Silva. Al día siguiente, en Maracay, un equipo de la MUD fue emboscado a tiros por 15 motorizados identificados con el PSUV. El 25, opositores fueron atacados con disparos mientras esperaban a Capriles en el estado Bolívar y el mismo día Lilian Tintori fue retenida varias horas por las autoridades del aeropuerto de Porlamar cuando se dirigía al acto en Guárico en el que sería vilmente asesinado el dirigente de AD, Luis Manuel Díaz. En vez de prometer que los atacantes serían investigados y castigados, Maduro aumentó su lista de desvaríos diciendo que “la oposición está pagando con dólares a quienes fungen ser chavistas, para que salgan con armas”.

Enorme ha sido la reacción mundial ante el asesinato de Díaz. El secretario general de la OEA llamó a detener la violencia: “Lo sucedido no es un episodio aislado, sino que se da conjuntamente con otros ataques contra dirigentes opositores”. Maduro responde a la justa preocupación de Almagro llamándolo “basura”. Estados Unidos critica el asesinato diciendo “que las campañas de miedo no tienen cabida en democracia”. La misión de Unasur expresó su “más enérgico rechazo”. El gobierno chileno condenó públicamente el homicidio. Amnistía Internacional y la UE piden que actúe la justicia. El candidato presidencial del PSOE, Pedro Sánchez, dijo tajante que “Maduro será el máximo responsable si matan a Lilian Tintori”.

En 16 años el chavismo ha recibido recursos de la bonanza petrolera que duplican los ingresos de los 40 años anteriores juntos, que, en vez de ser ahorrados para los tiempos de crisis, fueron dilapidados en chatarra militar, regalos milmillonarios en dólares a sus compinches en el exterior y, sobre todo, en la corrupción de los “boliburgueses” que, a través de empresas de maletín, hoy viven con lujo extremo y poseen nutridas cuentas en paraísos fiscales, mientras el pueblo pasa hambre. Maduro y su ministra Gladys Requena mienten al decir que “en 2015 la pobreza extrema se redujo en 4,9%, en comparación con 2014 que era de 5,5%”. La pasada semana, un estudio de las universidades Católica, Central y Simón Bolívar, revelaba que “la pobreza en hogares subió a 73% este año por contracción de ingreso”. El mismo estudio desmonta las mentiras oficiales sobre la construcción de viviendas y la inversión en las misiones, reducidas en extremo. Y lo más terrible “los niños están condenados por bajo consumo de proteínas. Un menor que no ingiera la carne, huevos, leche y granos requeridos puede experimentar un leve retraso mental y otros males, Según el INE oficial, entre 2012 y 2014 hubo un descenso en todo los grupos alimenticios. La leche registró un descenso del 43 en 2 años. En los menús hospitalarios faltan también proteínas, lácteos, verduras y frutas”. Los “exprópiese” hicieron caer la producción de alimentos (hoy las fincas e industrias confiscadas son peladeros) así que la prometida “soberanía alimentaria” se convirtió en otra mentira más: “Cayó la producción de alimentos por falta de divisas e insumos. Polar, Heinz y Kraft enfrentan dificultades porque no cuentan con materia prima ni dólares para pagar a sus proveedores” (El Nacional 23-11-15). Conindustria reporta que “más de 75% ha caído la producción en lo que va de año. La cesta básica costó en octubre 110.117 bolívares (12.464 más que en septiembre), lo que significa que una familia de 5 miembros necesitó 14,8 salarios mínimos para cubrir sus gastos del mes. Ecoanalítica calcula la inflación en 2016 en 300%. Mientras Maduro dilapida las divisas existentes en costosos viajes innecesarios y gasta millones en publicidad electoral, la Sociedad Anticancerosa y la USB calculan que este año fallecerán 24.812 personas por tumores malignos, un incremento significativo atribuido a la falta de fármacos y de tratamiento de radioterapia y quimioterapia.

La burla cruel de que “Con Maduro hay futuro”, en páginas enteras de publicidad electoral y cuñas pagadas ilegalmente con dinero público, choca con la miseria sufrida por los venezolanos cuyo futuro ha sido truncado por la violencia criminal, las humillantes colas, la escasez y la inflación que conducen al hambre y a la pobreza generalizadas. Ese 84% de los electores que culpan a Maduro de la ruina económica, que no se comen el cuento de una “guerra económica” y que no votarán por el PSUV el 6-D, saben que Maduro les ha robado el presente y que, lejos de garantizar su futuro, lo que tendrán con él será un vida miserable y llena de sobresaltos dictatoriales. Los venezolanos nos merecemos el cambio que vendrá a partir del 6-D y lo tendremos si todos vamos a votar masivamente el próximo domingo.

@ColominaM

Publicado en El Nacional