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Runrunes de Bocaranda: ALTO – ¿LA BURBUJA EXITOSA? O CÓMO VENEZUELA SE CONVIERTE EN UN GRAN CASINO
«Esta es la nueva Venezuela, donde los juegos de azar sustituyen a los pozos petroleros y la imagen de Bolívar ha sido reemplazada por el rostro de un nuevo héroe liberador: Benjamín Franklin»

 

¿LA BURBUJA EXITOSA? O CÓMO VENEZUELA SE CONVIERTE EN UN GRAN CASINO

The Atlantic, es una revista estadounidense de noticias, literatura y opinión fundada en 1857 y es hoy una de las más antiguas y respetadas de los Estados Unidos. Anteriormente era una publicación mensual y ahora publica 10 números al año y mantiene un sitio en línea: https://www.theatlantic.com/news/

Un enjundioso trabajo de investigación llevado a cabo por el periodista estadounidense William Neuman (quien vivió en Caracas de 2012 a 2016, cuando era jefe de la oficina de la región de los Andes de The New York Times y quien ha regresado regularmente después de eso, hasta que la pandemia de coronavirus interrumpió los viajes), nos presenta su visión sobre lo que ha llamado “la ilusión de la burbuja económica venezolana” y sobre la que poco se ha indagado para conocer su sostén. He tomado de su extraordinario trabajo (está completo en el vínculo arriba señalado) algunos puntos que pueden ayudarnos a comprender mejor lo que, primeramente, a los caraqueños, nos tiene asombrados los últimos meses.

Preferí separarlo en algunos segmentos numerados que tienen más relevancia para aclarar nuestras sorpresas permanentes: 1. “En medio del colapso económico del país, los casinos, y el dólar, vuelven a ser el rey”. Cuando volvió en noviembre de 2021 después de dos años fuera, una de las primeras personas con las que habló fue un amigo suyo, de clase media, que, como casi todos los venezolanos estaba teniendo dificultades para llegar a fin de mes estirando sus muy modestos ingresos.

LOS CASINOS

Su crónica sobre el más grande casino en Caracas comienza así: “El mono entró al casino pasada la medianoche. Se aferró al brazo de un hombre bajo con un corte de pelo militar. El hombre se puso de pie y observó la acción en las mesas de ruleta mientras el monito, un capuchino con un corte cepillo como el de su dueño, giraba la cabeza de un lado a otro. Un camarero le dio de comer al animal unas papitas fritas. Una vez, entre giros de la rueda, el mono saltó sobre el tapete de la mesa y luego volvió a los brazos de su dueño. Era un viernes por la noche, en un barrio acomodado de Caracas llamado Las Mercedes, y dentro del casino, que había abierto unas semanas antes, los jugadores sacaban billetes de 100 dólares de gruesos rollos de efectivo estadounidense. Las mismas mujeres mayores, silenciosas, que pueblan los casinos en todas partes, introducían billetes de 10 y 20 dólares en las máquinas tragamonedas de video. La moneda nacional, el bolívar, que lleva el nombre de “El Libertador Simón Bolívar”, el padre fundador antiimperialista del país no estaba a la vista. Al lado discutían en una mesa de ruleta donde las fichas de colores brillantes cuestan $ 1 cada una”. En la mesa que presenció, el crupier se llevó hasta $ 1000 en fichas después de cada giro de la ruleta.

LOS BENJAMINES

“Esta es la nueva Venezuela, donde los juegos de azar sustituyen a los pozos petroleros y la imagen de Bolívar ha sido reemplazada por el rostro de un nuevo héroe liberador: Benjamín Franklin.

El difunto Hugo Chávez, el fundador de lo que llamó la Revolución Bolivariana de Venezuela, condenó al capitalismo como una economía de casino y se burló de los casinos como un mal social similar a la adicción a las drogas y la prostitución. Su gobierno los obligó a cerrar; el último cerró sus puertas hace una década. Pero hoy, bajo el acólito de Chávez y sucesor como presidente, Nicolás Maduro, el país entero se ha convertido en un casino, donde millones están atrapados en una lucha diaria de bajo riesgo por fichas de dólar y algunos grandes apostadores se llenan los bolsillos de billetes verdes”. “Hay dos Venezuela”, apreció el venezolano que lo acompañaba: «Una en la que la gente tiene dólares», se refería a cuentas bancarias llenas de ellos; «y en el que la gente gana $ 5 al mes». Estaba exagerando. “Los trabajadores del gobierno (incluida su esposa) reciben actualmente un salario mensual de siete bolívares, lo que equivale a alrededor de $ 1,50”.