Manning, Assange, Wikileaks, Snowden, Greenwald y Miranda: La saga que ha puesto a varios gobiernos poderosos contra la pared

PASO A RELATAR en este potpurrí de informaciones la secuencia de cómo la sensibilidad de un soldado gay desató la difusión mas grande de la historia de miles de secretos  del gobierno estadounidense y su Departamentos de Estado y Defensa con Wikileaks pasando por las revelaciones del soplón o “pitador” Edward Snowden sobre la NSA y cerrando el ciclo con la detención en Londres de la pareja gay  del periodista de The Guardian Glen Greenwald que ha reventado los casos de Manning, Wikileaks, Assange y ahora Snowden.

El soldado que dio origen a la difusión de confidencialidades del gobierno de Obama lo hizo motivado por la discriminación que sentía siendo homosexual al tener que esconder su condición y ser sometido al escarnio en los cuarteles.

La relación con Julian Assange, fundador de Wikileaks en el año 2006, le permitió transferirle desde noviembre de 2010 la cantidad de 251.000 cables diplomáticos de Estados Unidos que Manning tenía guardados en diferentes discos duros  de los cuales el 53% era considerado “Sin Clasificación”, 40% “Confidenciales” y un poco más del 6% como “Secretos”.  Al poco tiempo de aparecer las publicaciones el solado Mannings se atribuyó su divulgación a través de la red Wikileaks de Assange.

Aquí incluiré varios extractos de diarios globales que nos servirán para entender lo que es ya una cruzada para dejar al desnudo los secretos de la primera potencia global.

El resumen incluye información desde hace días hasta ayer que por fin habló el brasilero compañero de Greenwald denunciando la persecución que sobre él desataron las autoridades británicas.

 

EL TRABAJO DE INVESTIGACION DEL DIARIO CLARIN DE ARGENTINA (http://www.clarin.com) SE ADENTRA MUCHO MAS EN EL SENTIDO DE LA DIFUSION DE LA INFORMACION CONFIDENCIAL

Secretos del poder filtrados, más presión sobre la prensa

La condena a 100 años contra el soldado Manning, por robo de documentos diplomáticos, puede ser interpretada también como una advertencia a los medios que publican informaciones sensibles.

El 13 de junio de 1971 The New York Times publicó en su primera página la historia de los llamados “Papeles del Pentágono”, una investigación sobre un documento secreto de 47 volúmenes que Daniel Ellsberg, agente del Pentágono, filtró a la prensa.

Los “Papeles…” contaban la historia negra de la participación de Estados Unidos en Vietnam, incluyendo las mentiras sistemáticas de Lyndon Johnson, vicepresidente y sucesor de John F. Kennedy, al Congreso y a la opinión pública norteamericana. Desde esa primera nota del Times, el presidente Richard Nixon apuntó todos los cañones legales del Gobierno de EE.UU contra The New York Times y The Washington Post, que se sumó a la publicación de los “Papeles…”.

El 30 de junio de 1972 el Tribunal Supremo de EE.UU falló a favor de los diarios y dijo que eran inconstitucionales los intentos de la Casa Blanca para bloquear la publicación del oscuro papel de Washington en Vietnam.

Pareció un triunfo de la libertad de prensa y la ratificación definitiva de la Primera Enmienda a la Constitución de Estados Unidos, que dice textual: “El Congreso no hará ley alguna con respecto a la adopción de una religión o prohibiendo el libre ejercicio de dichas actividades; o que coarte la libertad de expresión o de la prensa, o el derecho del pueblo para reunirse pacíficamente, y para solicitar al gobierno la reparación de agravios”.

La Caja de Pandora, sin embargo, había sido abierta. Desde entonces, lo que estaba prohibido discutir se transformó en tema de argumentación y debate: el derecho o no del Estado de accionar sobre la prensa para frenar la publicación de lo que los gobiernos consideran información secreta.

La semana pasada se conoció la sentencia por casi 100 años de prisión contra Bradley Manning, un ex soldado norteamericano que filtró más de 700.000 cables e informes secretos al sitio WikiLeaks, de Julian Assange, y que, seleccionados y editados, fueron publicados a lo largo de 2010 por The New York Times, The Guardian (Londres), Der Spiegel (Alemania) y El País (Madrid). La Corte militar no pudo probar que Manning ayudó al enemigo cuando filtró los cables secretos, pero la sentencia es un mensaje directo que va más allá de los aparentes destinatarios, los agentes y oficiales de organismos del Estado con acceso a información confidencial: es una advertencia frontal contra los periodistas de investigación y los diarios y medios de todo el mundo.

Si se condena a quien filtra la información, podría condenarse a quien la pública, parece decir la entrelínea del fallo.

La sentencia contra Manning es para la prensa norteamericana una derrota.

James C. Goodale, consejero general del New York Times en los tiempos del juicio de Nixon contra ese diario por “Los Papeles del Pentágono” dijo al Times tras la sentencia al soldado: “el Presidente Obama está siguiendo los pasos de Nixon… Obama no puede, aparentemente, distinguir entre la acción de comunicar información al enemigo y comunicar información a la prensa. Lo primero es espionaje, lo segundo no”.

El fiscal que acusó a Manning no pudo probar que hubiera existido ayuda o intención de ayudar al enemigo en la filtración de los cables, por eso la sentencia desde la mirada de los periodistas y los abogados se transforma en una amenaza y advertencia a la libertad de acceso y publicación de información. Entrevistado por Deutsche Welle, la agencia de noticias alemana, Yochai Benkler, director del Center for Internet and Society de la Universidad de Harvard y testigo en el juicio contra el soldado Manning dijo: “Que Manning haya sido encontrado culpable de muchas violaciones a la Ley de Espionaje y crímenes informáticos significa que el gobierno ha mostrado que puede usar un amplio arsenal de herramientas legales para perseguir tanto a los periodistas como a sus fuentes”. Benkler augura “un período sombrío para el periodismo de investigación en el área de seguridad nacional”. Y lo que haga Estados Unidos en nombre de la seguridad nacional se transformará en una guía de acción para los Estados más poderosos.

La sentencia contra Manning es para organizaciones de periodistas como la Global Editors Network (GEN) un Caballo de Troya contra los medios y la libertad de prensa.

El listado de casos de información sensible filtrada a la prensa que son transformados en una advertencia temeraria contra los periodistas es extenso: Julian Assange, fundador del sitio WikiLeaks, que el 25 de julio de 2010 disparó esta historia con la publicación de 92.000 cables secretos sobre la Guerra de Afganistán, es un muerto en vida, asilado en la embajada de Ecuador en Londres.

Edward Snowden, ex agente de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), que hizo públicos los datos sobre el programa de vigilancia ciudadana que lleva a cabo el gobierno de Obama está asilado en Rusia, destinado a pasar lo que le quede de vida huyendo de los perros de caza de la CIA.

Glenn Greenwald, el periodista de The Guardian de Londres que publicó la información que Snowden filtró sobre la NSA, ha sido acusado hasta por sus propios colegas: el Times mencionó hace una semana una entrevista entre David Gregory de la cadena NBC y Glenn Greenwald en la que el periodista que conduce “Meet the Press” le preguntó al hombre de The Guardian por qué no debería ser acusado de cometer un delito si había ayudado e instigado a Snowden para que hiciera públicos los cables que probaron que Estados Unidos espía a sus ciudadanos. Greenwald le contestó: “Si vas a aceptar esa teoría, significa que todos los periodistas de investigación de EE.UU., que trabajan con sus fuentes y reciben información clasificada, son criminales”.

James Rosen de Fox News fue puesto en la mira de la administración Obama, que pidió a la Corte una autorización para examinar los mails de Rosen, porque entendía que había razones para sospechar que el periodista fue “ayudante, cómplice o conspirador de violaciones a la Ley de Espionaje”.

The New York Times denunció que en junio pasado un tribunal federal dio la razón al Departamento de Justicia en la citación de un periodista de ese diario, James Risen, que ahora deberá testificar en un juicio bajo las leyes de espionaje, o será acusado de desacato.

Las revelaciones de Snowden sobre el espionaje de la NSA a ciudadanos norteamericanos, gobiernos y empresas dispararon un escándalo internacional. El secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, viajó esta semana a Colombia y Brasil, para apagar el incendio desatado por las revelaciones de Snowden y The Guardian: la NSA espió con base en Brasilia a políticos, empresarios, industriales y ciudadanos comunes de Brasil. Además, en plena Cumbre de las Américas en 2009, en Trinidad y Tobago, espió a los presidentes que compartieron la mesa con el propio Obama.

Ahora más que nunca, es necesario para los Estados con acceso a tecnologías de intercepción electrónica buscar cualquier medio que evite la filtración y publicación de información confidencial y sensible, porque el caudal de ese tipo de datos ya es un verdadero océano de cables secretos, espionaje e intromisión en la vida privada de los ciudadanos y en la soberanía de terceros Estados.

Aún con un paraguas protector poderoso como la Primera Enmienda (sólo para los periodistas de Estados Unidos, vale aclararlo), la lucha contra el terrorismo internacional es un argumento que parece borrar principios y derechos.

La tensión entre el poder y los medios no es una novedad, pero sí el cambio de escenario que imponen las más poderosas tecnologías de la información, que permiten en segundos y en un pendrive almacenar información que antes dormía segura en supercomputadoras.

Más allá de la presión de los gobiernos sobre los periodistas y los medios, la pregunta es qué es lo correcto frente a informaciones que muestran abusos de soldados, violaciones a los derechos humanos, asesinatos de civiles… como develaron los cables que Manning entregó a Assange y Assange a The Guardian, The New York Times, Der Spiegel y El País.

Paul Steiger, director de ProPublica.org, ex editor general de The Wall Street Journal, le dijo a Clarín: “Si sos un oficial del gobierno y ves algo que se hace mal, creo que es tu deber tratar de hacerlo público… Los periodistas tratamos de blanquear los secretos y la gente de los gobiernos trata de que sigan siendo secretos” (Ver recuadro).

El punto crítico es a través de qué medios los estados intentan mantener sus secretos.

La saga Manning parece demostrar que, aún para un gobierno demócrata, la respuesta es: “a través de todos los medios”.

Lo que importa es el fin.

CERRANDO EL CICLO DE ESTA INFORMACION, HASTA HOY, LAS DECLARACIONES DEL BRASILERO DAVID MIRANDA DESDE RIO DE JANEIRO ACOMPAÑADO DE SU “MARIDO” (el mismo lo define así) DAVID GREENWALD:

“Los policías no deberían usar esta ley. Es un abuso total de poder”

JONATHAN WATTS (THE GUARDIAN) 

David Miranda, la pareja de Glenn Greenwald, el periodista de The Guardian que publicó las informaciones sobre el programa masivo de vigilancia de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA, en sus siglas en inglés), ha acusado al Reino Unido de “abuso total de poder” después de que la policía le interrogara durante casi nueve horas en Heathrow, apelando a la Ley Antiterrorista británica.

En su primera entrevista desde que volvió a su hogar de Río de Janeiro el lunes, Miranda dice que las autoridades británicas se doblegaron ante Estados Unidos con su intento de intimidarle y obligarle a revelar las contraseñas de su ordenador y su teléfono móvil.

“Me amenazaron todo el tiempo, y dijeron que me meterían en la cárcel si no cooperaba”, dice Miranda. “Me trataron como si fuera un criminal o alguien a punto de atacar al Reino Unido… Fue agotador y frustrante, pero yo sabía que no estaba haciendo nada malo”.

Miranda —un ciudadano brasileño que vive con Greenwald en Río— fue retenido durante el máximo tiempo permitido de acuerdo con el anexo VII de la Ley Antiterrorista del año 2000, que autoriza a los agentes a detener, registrar e interrogar a personas en los aeropuertos, puertos y puestos fronterizos.

Durante ese tiempo, dice, no le permitieron llamar a su pareja, que es abogado capacitado para trabajar en Estados Unidos, ni le dejaron contar con un intérprete, pese a que le habían prometido uno porque se sentía incómodo hablando en una lengua que no es la suya.

Fue agotador y frustrante, pero yo sabía que no estaba haciendo nada malo”

“Estaba en otro país, con leyes distintas, en una habitación, con siete agentes que entraban y salían y no paraban de hacerme diferentes preguntas. Pensé que podía ocurrir cualquier cosa. Pensé que iba a permanecer detenido durante mucho tiempo”, dice.

Miranda estaba de regreso de Berlín, donde había ido a llevar materiales recopilados por Grennwald a Laura Poitras, la cineasta estadounidense que está trabajando en historias relacionadas con los archivos de la NSA filtrados por el informador Edward Snowden.

A Miranda lo arrestaron pocos minutos después de que aterrizara su vuelo de British Airways, el domingo por la mañana. “En el avión hubo un anuncio en el que pidieron a todo el mundo que tuviera su pasaporte listo para enseñarlo. En cuanto salí del aparato me llevaron a una habitación pequeña con cuatro sillas y una máquina de tomar huellas digitales”, recuerda.

La policía registró su equipaje de mano y, según dice él, le confiscó un ordenador, dos lápices de memoria, un disco duro externo y otros artículos electrónicos, entre ellos una consola de videojuegos, además de dos relojes recién comprados que estaban envueltos y guardados en el equipaje facturado.

“Me hicieron decirles las contraseñas de mi ordenador y mi móvil”, dice Miranda. “Aseguraron que estaba obligado a responder a todas sus preguntas y emplearon las palabras ‘prisión’ y ‘comisaría’ sin cesar”.

“Es evidente por qué me arrestaron. Porque soy la pareja de Glenn. Porque fui a Berlín. Porque allí vive Laura. Así que creen que tengo un papel importante”, explica. “Pero no lo tengo. Yo no leo los documentos. Ni siquiera sé si lo que llevaba eran documentos. Quizá eran cosas para la película que está haciendo Laura”.

“Es evidente por qué me arrestaron. Porque soy la pareja de Glenn. Porque fui a Berlín. Porque allí vive Laura. Así que creen que tengo un papel importante”

A Miranda le dijeron que le estaban reteniendo en virtud de la Ley Antiterrorista. Nunca le acusaron de ser terrorista ni de relacionarse con terroristas, pero le dijeron que, si —después de nueve horas— sus interrogadores tenían la impresión de que no estaba cooperando, podrían llevarlo a una comisaría y meterlo en la cárcel.

“Los policías no deberían contar con esta ley. La utilizan para acceder a documentos o personas a los que no tienen acceso por caminos legales, a través de jueces ni tribunales”, dice Miranda. “Es un abuso total de poder”.

Le ofrecieron un abogado y un vaso de agua, pero rechazó las dos cosas porque no se fiaba de las autoridades. El interrogatorio, dice, fue implacable, sobre Greenwald, Snowden, Poitras y muchos otros asuntos sin relación aparente.

“Incluso me preguntaron sobre las manifestaciones en Brasil, por qué está la gente insatisfecha y a quién conozco en el gobierno”, dice.

Le dieron su primera bebida —de una máquina de Coca Cola en el pasillo— al cabo de ocho horas, y una hora después le dejaron por fin en libertad. El registro policial indica que estuvo retenido desde las 8.05 hasta las 17.00 horas.

Como no podía encontrar un vuelo inmediato para regresar a Río, la policía del aeropuerto le acompañó al control de pasaportes para que pudiera entrar en territorio británico y aguardar allí.

“Fue ridículo”, dice. “Primero me tratan como a un sospechoso de terrorismo. Y luego me dejan en libertad en territorio británico”.

Aunque cree que las autoridades británicas estaban obedeciendo los deseos de Estados Unidos, asegura que su opinión sobre el Reino Unido ha cambiado por completo debido a la experiencia.

Tengo amigos en Gran Bretaña y me gustaba ir a visitarlos, pero no es posible ir a un país que permite maltratar de esa manera las libertades sin motivo”

“Tengo amigos en Gran Bretaña y me gustaba ir a visitarlos, pero no es posible ir a un país que permite maltratar de esa manera las libertades sin motivo”, afirma.

El lunes, la Casa Blanca insistió en que no había tenido nada que ver con la decisión de detener a Miranda, aunque un portavoz reconoció que las autoridades británicas habían “avisado” a las estadunidenses con antelación.

El gobierno brasileño ha expresado su grave preocupación por la detención “injustificada”.

En una conversación telefónica desde el hogar de la pareja en el bosque de Tijuca, Miranda ha dicho que le parece “maravilloso” estar de vuelta. “Es estupendo estar aquí. En cuanto volví sentí que se me quitaba un peso de los hombros. En Brasil me siento muy seguro, a salvo”, dice. “Sabía que mi país me protegería, tenía fe en mi marido, y sabía que haría todo lo posible para ayudarme”.

(La traducción del texto de The Guardian para El País estuvo a cargo de María Luisa Rodríguez Tapia)

AQUÍ LA RESEÑA DE HACE CUATRO DIAS SOBRE LA DETENCION DEL HOMBRE PAREJA DEL PERIODISTA DE THE GUARDIAN, GLEN GREENWALD QUE  DESTAPÓ LA OLLA DE SECRETOS DE EDWARD SNOWDEN COMO FUE PUBLICADA EN EL PAIS DE MADRID (http://www.elpais.com) :

 

Londres retiene nueve horas al novio del periodista que destapó el ‘caso Snowden’

El compañero del periodista de The Guardian que escribió una serie de reportajes que revelaron los programas de espionaje masivo de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA, en sus siglas inglesas) fue retenido este domingo en el aeropuerto de Heathrow durante casi nueve horas por las autoridades británicas cuando se disponía a viajar a Río de Janeiro.

David Miranda, que vive con el periodista Glenn Greenwald, regresaba de un viaje a Berlín cuando fue detenido por funcionarios e informado de que debía ser interrogado bajo el artículo 7 de la ley antiterrorista de 2000. La controvertida norma, que se aplica solo en aeropuertos, puertos y zonas fronterizas, permite a los funcionarios retener, interrogar y detener a individuos.

Miranda, de 28 años, fue retenido durante nueve horas, el máximo que permite la ley antes de que el individuo sea liberado o bien detenido formalmente. Según datos oficiales, la mayoría de las inquisitorias realizadas bajo el artículo 7 (el 97%) duraron menos de una hora, y solo una entre 2.000 personas investigadas fue retenida más de seis horas.

Miranda fue dejado en libertad sin cargos, pero los funcionarios confiscaron los dispositivos electrónicos que llevaba, incluidos su teléfono móvil, ordenador, cámara, memorias, DVD y juegos de consola.

Desde el 5 de junio, Glenn Greenwald ha escrito una serie de reportajes que revelaron los programas de espionaje masivo de la NSA, contenidos en miles de archivos que le proporcionó Edward Snowden, exanalista de la NSA. The Guardian también publicó varios artículos sobre la vigilancia electrónica de los servicios secretos británicos(GCHQ, en sus siglas inglesas), basados también en documentos filtrados por Snowden.

Durante su estancia en Berlín, Miranda visitó a Laura Poitras, la realizadora estadounidense que ha estado trabajando sobre los documentos filtrados junto con Greenwald y el diario.

Brasil protesta por la retención de Miranda, que vive en Río de Janeiro con el periodista

“Esto es un ataque profundo a la libertad de prensa y al proceso mismo de recopilación de información”, dijo Greenwald. “Detener a mi pareja durante nada menos que nueve horas durante las cuales se le denegó un abogado, y confiscarle un buen número de objetos, es claramente un intento de enviar un mensaje de intimidación a todos cuantos hemos estado informando acerca de la NSA y el GCHQ. Esta acción plantea una seria amenaza a los periodistas en cualquier lugar. Pero lo último será sentirnos intimidados o disuadirnos de hacer nuestro trabajo como periodistas. Justo lo contrario: esto solo nos espolea para seguir informando agresivamente”.

Un portavoz de Scotland Yard informó: “A las 8.05 del domingo un joven de 28 años fue arrestado en el aeropuerto de Heathrow bajo el artículo 7 de la ley antiterrorista 2000. No fue detenido. Por tanto fue dejado en libertad a las 17.00”.

Protesta de Brasil

El Gobierno de Brasil manifestó hoy su preocupación por el caso, aunque sin identificar con nombre y apellidos a Miranda. La cancillería brasileña calificó en un comunicado de “injustificable” la detención de Miranda, informa Efe. “El Gobierno brasileño manifiesta la grave preocupación por el episodio ocurrido en hoy en Londres, donde un ciudadano brasileño fue retenido y mantenido incomunicado en el aeropuerto de Heathrow 9 horas”, reza el comunicado de la cancillería.

“Se trata de una medida injustificable por involucrar a un individuo contra el que no pesa ninguna acusación que pueda legitimar el uso de la referida legislación [antiterrorista]”, agrega el comunicado. La cancillería añadió que espera que no se repitan incidentes como el hoy con ciudadanos brasileños.

David Miranda convive en Río de Janeiro con Glenn Greenwald. El periodista alega tener entre 15.000 y 20.000 documentos aún no divulgados recibidos de Snowden.

 

EL DIARIO EL MUNDO DE MADRID (http://www.elmundo.es):

Caso Snowden

Obtuvo información mientras trabajaba en Dell Inc. Snowden descargó archivos secretos de la NSA un año antes de lo pensado.

El ex contratista de inteligencia Edward Snowden comenzó a descargar documentos secretos que describían programas de espionaje gubernamental estadounidense mientras trabajaba para Dell Inc en abril del 2012, casi un año antes de lo pensado anteriormente, según fuentes familiarizadas con el tema.

Snowden, que este mes recibió asilo de Rusia por un año, trabajó para Dell desde el 2009 hasta inicios de este año, asignado como contratista en las instalaciones de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por su sigla en inglés) en Estados Unidos y Japón.

Mientras era empleado de Dell, Snowden descargó información acerca de los programas de vigilancia de la NSA y los Cuarteles de Comunicación del Gobierno Británico, dejando una huella electrónica que indica cuándo accedió a los documentos, dijeron las fuentes bajo condición de anonimato.

David Frink, portavoz de Dell, no quiso comentar ningún aspecto del trabajo de Snowden en la compañía, diciendo que el “cliente” de Dell -supuestamente la NSA- le pidió a la empresa no hablar públicamente de él.

Desde que Snowden hizo públicos en junio documentos sobre programas previamente secretos de vigilancia telefónica y en internet en Estados Unidos, sus tres meses trabajando con el contratista estadounidense Booz Allen Hamilton Holding Corp han sido un gran foco de atención. El tiempo que pasó en Dell fue pasado por alto.

Mayor seguridad

La noticia de que Snowden descargó documentos mientras trabajaba en Dell podría aumentar la presión sobre las agencias de inteligencia estadounidenses para endurecer los protocolos de seguridad, a fin de evitar futuras filtraciones.

La NSA ha dicho que hará más difícil el acceso a material clasificado y estableció controles más estrictos para el acceso y descarga de ese tipo de información.

Snowden ha dicho que dejó Dell por el puesto en Booz Allen Hamilton en Hawái alrededor de marzo de este año, específicamente para tener mayor acceso a más documentos secretos que podrían ser filtrados a la prensa.

Booz Allen Hamilton despidió a Snowden después de que voló a Hong Kong con mucho material secreto. La compañía ha dicho que está cooperando con las investigaciones sobre la contratación de Snowden y fallas en la seguridad. No está claro si Dell ha tomado medidas similares.

Dos funcionarios estadounidenses dijeron que las investigaciones sobre las actividades de Snowden confirmaron que su descarga de información delicada comenzó en Dell.

Se cree que pasó muy poco tiempo entre que Snowden dejó Dell y se sumó a Booz Allen.

 

 

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PASO A RELATAR en este potpurrí de informaciones la secuencia de cómo la sensibilidad de un soldado gay desató la difusión mas grande de la historia de miles de secretos  del gobierno estadounidense y su Departamentos de Estado y Defensa con Wikileaks pasando por las revelaciones del soplón o “pitador” Edward Snowden sobre la NSA y cerrando el ciclo con la detención en Londres de la pareja gay  del periodista de The Guardian Glen Greenwald que ha reventado los casos de Manning, Wikileaks, Assange y ahora Snowden.

El soldado que dio origen a la difusión de confidencialidades del gobierno de Obama lo hizo motivado por la discriminación que sentía siendo homosexual al tener que esconder su condición y ser sometido al escarnio en los cuarteles.

La relación con Julian Assange, fundador de Wikileaks en el año 2006, le permitió transferirle desde noviembre de 2010 la cantidad de 251.000 cables diplomáticos de Estados Unidos que Manning tenía guardados en diferentes discos duros  de los cuales el 53% era considerado “Sin Clasificación”, 40% “Confidenciales” y un poco más del 6% como “Secretos”.  Al poco tiempo de aparecer las publicaciones el solado Mannings se atribuyó su divulgación a través de la red Wikileaks de Assange.

Aquí incluiré varios extractos de diarios globales que nos servirán para entender lo que es ya una cruzada para dejar al desnudo los secretos de la primera potencia global.

El resumen incluye información desde hace días hasta ayer que por fin habló el brasilero compañero de Greenwald denunciando la persecución que sobre él desataron las autoridades británicas.

 

EL TRABAJO DE INVESTIGACION DEL DIARIO CLARIN DE ARGENTINA (http://www.clarin.com) SE ADENTRA MUCHO MAS EN EL SENTIDO DE LA DIFUSION DE LA INFORMACION CONFIDENCIAL

Secretos del poder filtrados, más presión sobre la prensa

La condena a 100 años contra el soldado Manning, por robo de documentos diplomáticos, puede ser interpretada también como una advertencia a los medios que publican informaciones sensibles.

El 13 de junio de 1971 The New York Times publicó en su primera página la historia de los llamados “Papeles del Pentágono”, una investigación sobre un documento secreto de 47 volúmenes que Daniel Ellsberg, agente del Pentágono, filtró a la prensa.

Los “Papeles…” contaban la historia negra de la participación de Estados Unidos en Vietnam, incluyendo las mentiras sistemáticas de Lyndon Johnson, vicepresidente y sucesor de John F. Kennedy, al Congreso y a la opinión pública norteamericana. Desde esa primera nota del Times, el presidente Richard Nixon apuntó todos los cañones legales del Gobierno de EE.UU contra The New York Times y The Washington Post, que se sumó a la publicación de los “Papeles…”.

El 30 de junio de 1972 el Tribunal Supremo de EE.UU falló a favor de los diarios y dijo que eran inconstitucionales los intentos de la Casa Blanca para bloquear la publicación del oscuro papel de Washington en Vietnam.

Pareció un triunfo de la libertad de prensa y la ratificación definitiva de la Primera Enmienda a la Constitución de Estados Unidos, que dice textual: “El Congreso no hará ley alguna con respecto a la adopción de una religión o prohibiendo el libre ejercicio de dichas actividades; o que coarte la libertad de expresión o de la prensa, o el derecho del pueblo para reunirse pacíficamente, y para solicitar al gobierno la reparación de agravios”.

La Caja de Pandora, sin embargo, había sido abierta. Desde entonces, lo que estaba prohibido discutir se transformó en tema de argumentación y debate: el derecho o no del Estado de accionar sobre la prensa para frenar la publicación de lo que los gobiernos consideran información secreta.

La semana pasada se conoció la sentencia por casi 100 años de prisión contra Bradley Manning, un ex soldado norteamericano que filtró más de 700.000 cables e informes secretos al sitio WikiLeaks, de Julian Assange, y que, seleccionados y editados, fueron publicados a lo largo de 2010 por The New York Times, The Guardian (Londres), Der Spiegel (Alemania) y El País (Madrid). La Corte militar no pudo probar que Manning ayudó al enemigo cuando filtró los cables secretos, pero la sentencia es un mensaje directo que va más allá de los aparentes destinatarios, los agentes y oficiales de organismos del Estado con acceso a información confidencial: es una advertencia frontal contra los periodistas de investigación y los diarios y medios de todo el mundo.

Si se condena a quien filtra la información, podría condenarse a quien la pública, parece decir la entrelínea del fallo.

La sentencia contra Manning es para la prensa norteamericana una derrota.

James C. Goodale, consejero general del New York Times en los tiempos del juicio de Nixon contra ese diario por “Los Papeles del Pentágono” dijo al Times tras la sentencia al soldado: “el Presidente Obama está siguiendo los pasos de Nixon… Obama no puede, aparentemente, distinguir entre la acción de comunicar información al enemigo y comunicar información a la prensa. Lo primero es espionaje, lo segundo no”.

El fiscal que acusó a Manning no pudo probar que hubiera existido ayuda o intención de ayudar al enemigo en la filtración de los cables, por eso la sentencia desde la mirada de los periodistas y los abogados se transforma en una amenaza y advertencia a la libertad de acceso y publicación de información. Entrevistado por Deutsche Welle, la agencia de noticias alemana, Yochai Benkler, director del Center for Internet and Society de la Universidad de Harvard y testigo en el juicio contra el soldado Manning dijo: “Que Manning haya sido encontrado culpable de muchas violaciones a la Ley de Espionaje y crímenes informáticos significa que el gobierno ha mostrado que puede usar un amplio arsenal de herramientas legales para perseguir tanto a los periodistas como a sus fuentes”. Benkler augura “un período sombrío para el periodismo de investigación en el área de seguridad nacional”. Y lo que haga Estados Unidos en nombre de la seguridad nacional se transformará en una guía de acción para los Estados más poderosos.

La sentencia contra Manning es para organizaciones de periodistas como la Global Editors Network (GEN) un Caballo de Troya contra los medios y la libertad de prensa.

El listado de casos de información sensible filtrada a la prensa que son transformados en una advertencia temeraria contra los periodistas es extenso: Julian Assange, fundador del sitio WikiLeaks, que el 25 de julio de 2010 disparó esta historia con la publicación de 92.000 cables secretos sobre la Guerra de Afganistán, es un muerto en vida, asilado en la embajada de Ecuador en Londres.

Edward Snowden, ex agente de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), que hizo públicos los datos sobre el programa de vigilancia ciudadana que lleva a cabo el gobierno de Obama está asilado en Rusia, destinado a pasar lo que le quede de vida huyendo de los perros de caza de la CIA.

Glenn Greenwald, el periodista de The Guardian de Londres que publicó la información que Snowden filtró sobre la NSA, ha sido acusado hasta por sus propios colegas: el Times mencionó hace una semana una entrevista entre David Gregory de la cadena NBC y Glenn Greenwald en la que el periodista que conduce “Meet the Press” le preguntó al hombre de The Guardian por qué no debería ser acusado de cometer un delito si había ayudado e instigado a Snowden para que hiciera públicos los cables que probaron que Estados Unidos espía a sus ciudadanos. Greenwald le contestó: “Si vas a aceptar esa teoría, significa que todos los periodistas de investigación de EE.UU., que trabajan con sus fuentes y reciben información clasificada, son criminales”.

James Rosen de Fox News fue puesto en la mira de la administración Obama, que pidió a la Corte una autorización para examinar los mails de Rosen, porque entendía que había razones para sospechar que el periodista fue “ayudante, cómplice o conspirador de violaciones a la Ley de Espionaje”.

The New York Times denunció que en junio pasado un tribunal federal dio la razón al Departamento de Justicia en la citación de un periodista de ese diario, James Risen, que ahora deberá testificar en un juicio bajo las leyes de espionaje, o será acusado de desacato.

Las revelaciones de Snowden sobre el espionaje de la NSA a ciudadanos norteamericanos, gobiernos y empresas dispararon un escándalo internacional. El secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, viajó esta semana a Colombia y Brasil, para apagar el incendio desatado por las revelaciones de Snowden y The Guardian: la NSA espió con base en Brasilia a políticos, empresarios, industriales y ciudadanos comunes de Brasil. Además, en plena Cumbre de las Américas en 2009, en Trinidad y Tobago, espió a los presidentes que compartieron la mesa con el propio Obama.

Ahora más que nunca, es necesario para los Estados con acceso a tecnologías de intercepción electrónica buscar cualquier medio que evite la filtración y publicación de información confidencial y sensible, porque el caudal de ese tipo de datos ya es un verdadero océano de cables secretos, espionaje e intromisión en la vida privada de los ciudadanos y en la soberanía de terceros Estados.

Aún con un paraguas protector poderoso como la Primera Enmienda (sólo para los periodistas de Estados Unidos, vale aclararlo), la lucha contra el terrorismo internacional es un argumento que parece borrar principios y derechos.

La tensión entre el poder y los medios no es una novedad, pero sí el cambio de escenario que imponen las más poderosas tecnologías de la información, que permiten en segundos y en un pendrive almacenar información que antes dormía segura en supercomputadoras.

Más allá de la presión de los gobiernos sobre los periodistas y los medios, la pregunta es qué es lo correcto frente a informaciones que muestran abusos de soldados, violaciones a los derechos humanos, asesinatos de civiles… como develaron los cables que Manning entregó a Assange y Assange a The Guardian, The New York Times, Der Spiegel y El País.

Paul Steiger, director de ProPublica.org, ex editor general de The Wall Street Journal, le dijo a Clarín: “Si sos un oficial del gobierno y ves algo que se hace mal, creo que es tu deber tratar de hacerlo público… Los periodistas tratamos de blanquear los secretos y la gente de los gobiernos trata de que sigan siendo secretos” (Ver recuadro).

El punto crítico es a través de qué medios los estados intentan mantener sus secretos.

La saga Manning parece demostrar que, aún para un gobierno demócrata, la respuesta es: “a través de todos los medios”.

Lo que importa es el fin.

CERRANDO EL CICLO DE ESTA INFORMACION, HASTA HOY, LAS DECLARACIONES DEL BRASILERO DAVID MIRANDA DESDE RIO DE JANEIRO ACOMPAÑADO DE SU “MARIDO” (el mismo lo define así) DAVID GREENWALD:

“Los policías no deberían usar esta ley. Es un abuso total de poder”

JONATHAN WATTS (THE GUARDIAN) 

David Miranda, la pareja de Glenn Greenwald, el periodista de The Guardian que publicó las informaciones sobre el programa masivo de vigilancia de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA, en sus siglas en inglés), ha acusado al Reino Unido de “abuso total de poder” después de que la policía le interrogara durante casi nueve horas en Heathrow, apelando a la Ley Antiterrorista británica.

En su primera entrevista desde que volvió a su hogar de Río de Janeiro el lunes, Miranda dice que las autoridades británicas se doblegaron ante Estados Unidos con su intento de intimidarle y obligarle a revelar las contraseñas de su ordenador y su teléfono móvil.

“Me amenazaron todo el tiempo, y dijeron que me meterían en la cárcel si no cooperaba”, dice Miranda. “Me trataron como si fuera un criminal o alguien a punto de atacar al Reino Unido… Fue agotador y frustrante, pero yo sabía que no estaba haciendo nada malo”.

Miranda —un ciudadano brasileño que vive con Greenwald en Río— fue retenido durante el máximo tiempo permitido de acuerdo con el anexo VII de la Ley Antiterrorista del año 2000, que autoriza a los agentes a detener, registrar e interrogar a personas en los aeropuertos, puertos y puestos fronterizos.

Durante ese tiempo, dice, no le permitieron llamar a su pareja, que es abogado capacitado para trabajar en Estados Unidos, ni le dejaron contar con un intérprete, pese a que le habían prometido uno porque se sentía incómodo hablando en una lengua que no es la suya.

Fue agotador y frustrante, pero yo sabía que no estaba haciendo nada malo”

“Estaba en otro país, con leyes distintas, en una habitación, con siete agentes que entraban y salían y no paraban de hacerme diferentes preguntas. Pensé que podía ocurrir cualquier cosa. Pensé que iba a permanecer detenido durante mucho tiempo”, dice.

Miranda estaba de regreso de Berlín, donde había ido a llevar materiales recopilados por Grennwald a Laura Poitras, la cineasta estadounidense que está trabajando en historias relacionadas con los archivos de la NSA filtrados por el informador Edward Snowden.

A Miranda lo arrestaron pocos minutos después de que aterrizara su vuelo de British Airways, el domingo por la mañana. “En el avión hubo un anuncio en el que pidieron a todo el mundo que tuviera su pasaporte listo para enseñarlo. En cuanto salí del aparato me llevaron a una habitación pequeña con cuatro sillas y una máquina de tomar huellas digitales”, recuerda.

La policía registró su equipaje de mano y, según dice él, le confiscó un ordenador, dos lápices de memoria, un disco duro externo y otros artículos electrónicos, entre ellos una consola de videojuegos, además de dos relojes recién comprados que estaban envueltos y guardados en el equipaje facturado.

“Me hicieron decirles las contraseñas de mi ordenador y mi móvil”, dice Miranda. “Aseguraron que estaba obligado a responder a todas sus preguntas y emplearon las palabras ‘prisión’ y ‘comisaría’ sin cesar”.

“Es evidente por qué me arrestaron. Porque soy la pareja de Glenn. Porque fui a Berlín. Porque allí vive Laura. Así que creen que tengo un papel importante”, explica. “Pero no lo tengo. Yo no leo los documentos. Ni siquiera sé si lo que llevaba eran documentos. Quizá eran cosas para la película que está haciendo Laura”.

“Es evidente por qué me arrestaron. Porque soy la pareja de Glenn. Porque fui a Berlín. Porque allí vive Laura. Así que creen que tengo un papel importante”

A Miranda le dijeron que le estaban reteniendo en virtud de la Ley Antiterrorista. Nunca le acusaron de ser terrorista ni de relacionarse con terroristas, pero le dijeron que, si —después de nueve horas— sus interrogadores tenían la impresión de que no estaba cooperando, podrían llevarlo a una comisaría y meterlo en la cárcel.

“Los policías no deberían contar con esta ley. La utilizan para acceder a documentos o personas a los que no tienen acceso por caminos legales, a través de jueces ni tribunales”, dice Miranda. “Es un abuso total de poder”.

Le ofrecieron un abogado y un vaso de agua, pero rechazó las dos cosas porque no se fiaba de las autoridades. El interrogatorio, dice, fue implacable, sobre Greenwald, Snowden, Poitras y muchos otros asuntos sin relación aparente.

“Incluso me preguntaron sobre las manifestaciones en Brasil, por qué está la gente insatisfecha y a quién conozco en el gobierno”, dice.

Le dieron su primera bebida —de una máquina de Coca Cola en el pasillo— al cabo de ocho horas, y una hora después le dejaron por fin en libertad. El registro policial indica que estuvo retenido desde las 8.05 hasta las 17.00 horas.

Como no podía encontrar un vuelo inmediato para regresar a Río, la policía del aeropuerto le acompañó al control de pasaportes para que pudiera entrar en territorio británico y aguardar allí.

“Fue ridículo”, dice. “Primero me tratan como a un sospechoso de terrorismo. Y luego me dejan en libertad en territorio británico”.

Aunque cree que las autoridades británicas estaban obedeciendo los deseos de Estados Unidos, asegura que su opinión sobre el Reino Unido ha cambiado por completo debido a la experiencia.

Tengo amigos en Gran Bretaña y me gustaba ir a visitarlos, pero no es posible ir a un país que permite maltratar de esa manera las libertades sin motivo”

“Tengo amigos en Gran Bretaña y me gustaba ir a visitarlos, pero no es posible ir a un país que permite maltratar de esa manera las libertades sin motivo”, afirma.

El lunes, la Casa Blanca insistió en que no había tenido nada que ver con la decisión de detener a Miranda, aunque un portavoz reconoció que las autoridades británicas habían “avisado” a las estadunidenses con antelación.

El gobierno brasileño ha expresado su grave preocupación por la detención “injustificada”.

En una conversación telefónica desde el hogar de la pareja en el bosque de Tijuca, Miranda ha dicho que le parece “maravilloso” estar de vuelta. “Es estupendo estar aquí. En cuanto volví sentí que se me quitaba un peso de los hombros. En Brasil me siento muy seguro, a salvo”, dice. “Sabía que mi país me protegería, tenía fe en mi marido, y sabía que haría todo lo posible para ayudarme”.

(La traducción del texto de The Guardian para El País estuvo a cargo de María Luisa Rodríguez Tapia)

AQUÍ LA RESEÑA DE HACE CUATRO DIAS SOBRE LA DETENCION DEL HOMBRE PAREJA DEL PERIODISTA DE THE GUARDIAN, GLEN GREENWALD QUE  DESTAPÓ LA OLLA DE SECRETOS DE EDWARD SNOWDEN COMO FUE PUBLICADA EN EL PAIS DE MADRID (http://www.elpais.com) :

 

Londres retiene nueve horas al novio del periodista que destapó el ‘caso Snowden’

El compañero del periodista de The Guardian que escribió una serie de reportajes que revelaron los programas de espionaje masivo de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA, en sus siglas inglesas) fue retenido este domingo en el aeropuerto de Heathrow durante casi nueve horas por las autoridades británicas cuando se disponía a viajar a Río de Janeiro.

David Miranda, que vive con el periodista Glenn Greenwald, regresaba de un viaje a Berlín cuando fue detenido por funcionarios e informado de que debía ser interrogado bajo el artículo 7 de la ley antiterrorista de 2000. La controvertida norma, que se aplica solo en aeropuertos, puertos y zonas fronterizas, permite a los funcionarios retener, interrogar y detener a individuos.

Miranda, de 28 años, fue retenido durante nueve horas, el máximo que permite la ley antes de que el individuo sea liberado o bien detenido formalmente. Según datos oficiales, la mayoría de las inquisitorias realizadas bajo el artículo 7 (el 97%) duraron menos de una hora, y solo una entre 2.000 personas investigadas fue retenida más de seis horas.

Miranda fue dejado en libertad sin cargos, pero los funcionarios confiscaron los dispositivos electrónicos que llevaba, incluidos su teléfono móvil, ordenador, cámara, memorias, DVD y juegos de consola.

Desde el 5 de junio, Glenn Greenwald ha escrito una serie de reportajes que revelaron los programas de espionaje masivo de la NSA, contenidos en miles de archivos que le proporcionó Edward Snowden, exanalista de la NSA. The Guardian también publicó varios artículos sobre la vigilancia electrónica de los servicios secretos británicos(GCHQ, en sus siglas inglesas), basados también en documentos filtrados por Snowden.

Durante su estancia en Berlín, Miranda visitó a Laura Poitras, la realizadora estadounidense que ha estado trabajando sobre los documentos filtrados junto con Greenwald y el diario.

Brasil protesta por la retención de Miranda, que vive en Río de Janeiro con el periodista

“Esto es un ataque profundo a la libertad de prensa y al proceso mismo de recopilación de información”, dijo Greenwald. “Detener a mi pareja durante nada menos que nueve horas durante las cuales se le denegó un abogado, y confiscarle un buen número de objetos, es claramente un intento de enviar un mensaje de intimidación a todos cuantos hemos estado informando acerca de la NSA y el GCHQ. Esta acción plantea una seria amenaza a los periodistas en cualquier lugar. Pero lo último será sentirnos intimidados o disuadirnos de hacer nuestro trabajo como periodistas. Justo lo contrario: esto solo nos espolea para seguir informando agresivamente”.

Un portavoz de Scotland Yard informó: “A las 8.05 del domingo un joven de 28 años fue arrestado en el aeropuerto de Heathrow bajo el artículo 7 de la ley antiterrorista 2000. No fue detenido. Por tanto fue dejado en libertad a las 17.00”.

Protesta de Brasil

El Gobierno de Brasil manifestó hoy su preocupación por el caso, aunque sin identificar con nombre y apellidos a Miranda. La cancillería brasileña calificó en un comunicado de “injustificable” la detención de Miranda, informa Efe. “El Gobierno brasileño manifiesta la grave preocupación por el episodio ocurrido en hoy en Londres, donde un ciudadano brasileño fue retenido y mantenido incomunicado en el aeropuerto de Heathrow 9 horas”, reza el comunicado de la cancillería.

“Se trata de una medida injustificable por involucrar a un individuo contra el que no pesa ninguna acusación que pueda legitimar el uso de la referida legislación [antiterrorista]”, agrega el comunicado. La cancillería añadió que espera que no se repitan incidentes como el hoy con ciudadanos brasileños.

David Miranda convive en Río de Janeiro con Glenn Greenwald. El periodista alega tener entre 15.000 y 20.000 documentos aún no divulgados recibidos de Snowden.

 

EL DIARIO EL MUNDO DE MADRID (http://www.elmundo.es):

Caso Snowden

Obtuvo información mientras trabajaba en Dell Inc. Snowden descargó archivos secretos de la NSA un año antes de lo pensado.

El ex contratista de inteligencia Edward Snowden comenzó a descargar documentos secretos que describían programas de espionaje gubernamental estadounidense mientras trabajaba para Dell Inc en abril del 2012, casi un año antes de lo pensado anteriormente, según fuentes familiarizadas con el tema.

Snowden, que este mes recibió asilo de Rusia por un año, trabajó para Dell desde el 2009 hasta inicios de este año, asignado como contratista en las instalaciones de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por su sigla en inglés) en Estados Unidos y Japón.

Mientras era empleado de Dell, Snowden descargó información acerca de los programas de vigilancia de la NSA y los Cuarteles de Comunicación del Gobierno Británico, dejando una huella electrónica que indica cuándo accedió a los documentos, dijeron las fuentes bajo condición de anonimato.

David Frink, portavoz de Dell, no quiso comentar ningún aspecto del trabajo de Snowden en la compañía, diciendo que el “cliente” de Dell -supuestamente la NSA- le pidió a la empresa no hablar públicamente de él.

Desde que Snowden hizo públicos en junio documentos sobre programas previamente secretos de vigilancia telefónica y en internet en Estados Unidos, sus tres meses trabajando con el contratista estadounidense Booz Allen Hamilton Holding Corp han sido un gran foco de atención. El tiempo que pasó en Dell fue pasado por alto.

Mayor seguridad

La noticia de que Snowden descargó documentos mientras trabajaba en Dell podría aumentar la presión sobre las agencias de inteligencia estadounidenses para endurecer los protocolos de seguridad, a fin de evitar futuras filtraciones.

La NSA ha dicho que hará más difícil el acceso a material clasificado y estableció controles más estrictos para el acceso y descarga de ese tipo de información.

Snowden ha dicho que dejó Dell por el puesto en Booz Allen Hamilton en Hawái alrededor de marzo de este año, específicamente para tener mayor acceso a más documentos secretos que podrían ser filtrados a la prensa.

Booz Allen Hamilton despidió a Snowden después de que voló a Hong Kong con mucho material secreto. La compañía ha dicho que está cooperando con las investigaciones sobre la contratación de Snowden y fallas en la seguridad. No está claro si Dell ha tomado medidas similares.

Dos funcionarios estadounidenses dijeron que las investigaciones sobre las actividades de Snowden confirmaron que su descarga de información delicada comenzó en Dell.

Se cree que pasó muy poco tiempo entre que Snowden dejó Dell y se sumó a Booz Allen.

 

 

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