LA OBSESIÓN DEL CHAVISMO para mantener viva la imagen del golpe del 2002 (¡nunca fue vacío de poder!) contra el caudillo les hace recordarlo en cada acto que haga la oposición democrática y en cualquier detalle que indique el apego a la Constitución y las leyes por parte de ese conglomerado nacional que ya llegó al 52% de los ciudadanos activos del país. Más allá de las fronteras nacionales el empeño del gobierno y su muy efectivo “consejo comunicacional y de propaganda política” decidieron darle al gobierno ecuatoriano de Rafael Correa todo el apoyo para demostrarle al mundo que lo que aconteció en el Regimiento Policial 1 de Quito fue “un intento de golpe de estado apoyado por el gobierno de los Estados Unidos”.
La ofensiva comunicacional desde la red de medios del Estado se ha dedicado, desde la semana pasada, a buscar testigos y actores del incidente ecuatoriano que apoyen su tesis. Nunca dirán que el propio Correa quiso pescar en río revuelto y se fue a tratar de calmar a los policías creyendo en su autoridad. Tras darse cuenta del error quiso convertirse en víctima no sin antes presentarse como un retador de los alzados en su afán, harto conocido en su país, de confrontar a quienes se oponen a sus designios.
Correa despachó desde la habitación en la que fue recluido por una intoxicación producto de la bomba lacrimógena que le lanzaron los policías protestantes. Además, Correa, recién operado de una rodilla andaba con un bastón de apoyo y las escaramuzas que debió implementar para escaparse se la lesionaron. Por eso su pase inmediato al hospitalito que está dentro del regimiento. El “recluido” presidente tuvo contacto con toda la gente que quiso dentro y fuera de Ecuador. Así mismo su guardia personal lo acompañó todo el tiempo. Dicen los médicos que hasta se tuvo un acuerdo para su salida que luego fue violentado por alguna de las partes armadas.
La foto de una camioneta, que no era la suya, que recorrió el mundo mostrando el impacto de cinco balazos es parte de la propaganda para decir que fue un magnicidio frustrado. El álbum de fotos de su acoso y salida también ha sido colocado en la internet para mantener el cuento.
Aparte de los medios rojos dos periodistas del proceso, Maripili Hernández y Anahíz Arismendi, a través de sus programas radiales han dado las líneas a sus seguidores del PSUV para que la propaganda siga.
Se les olvidó que la mayoría de los ministros de Correa así como sus embajadores en Washington y la OEA negaron que se tratara de un golpe de estado. “Es una manifestación salarial de los policías”.







