Desde que comenzó el año, las puertas del Centro de Arte La Estancia de Caracas permanecen cerradas. El público dejó de tener acceso a sus 10 hectáreas de jardines verdes y árboles monumentales y a aquella casona del siglo XVIII con caballerizas y patio de secado de café, que se había mantenido como espacio para conciertos y exposiciones. Hoy, sus instalaciones están reservadas a las actividades de la presidencia interina de Venezuela, que cuenta con el aval de Donald Trump. Delcy Rodríguez la convirtió en su Miraflores del este desde que asumió el cargo y, por eso, varios de sus actos televisados y sus videos en redes sociales tienen como sede el otrora espacio cultural que se le quitó a la capital venezolana.
El último acto público que sucedió en La Estancia fue el sábado 13 de diciembre de 2025. En su cuenta de Instagram, se reseñó un concierto navideño de los Niños Cantores de Venezuela y la Agrupación Afrovenezolana Núcleo Chacao del Sistema de Orquestas que despidió la agenda del mes. Desde entonces, su fachada casi pasa desapercibida en medio del paisaje urbano de la avenida Francisco de Miranda. El muro que la rodea, y que mostraba en colores la programación de cada mes, ahora está pintado de blanco, mientras que el portón principal negro, permanece clausurado.

A los lados de esa entrada tampoco hay rastro de las letras en relieve que identificaban el lugar como PDVSA La Estancia, ni del pendón que exhibía las normas del espacio, ni de las señaléticas de prohibición sobre el uso de armas o que lo declaraba un lugar libre de humo. Todo deja claro que el nuevo despacho de Rodríguez no es provisional, ni que responde a una medida de seguridad posterremotos. Allí recibe desde a sus ministros como a miembros de la diplomacia, mientras se detiene a acariciar venados.
Las modificaciones al lugar comenzaron desde enero, poco después de que las fuerzas estadounidenses bombardearon Caracas y se llevaron a Nicolás Maduro y a Cilia Flores rumbo a una cárcel en Nueva York. De eso supieron los vecinos de la urbanización La Floresta, donde está el lugar, porque los ruidos de las remodelaciones los atormentaron mientras dormían.
“Ellos toman posesión del espacio, lo trancan, y empezamos a ver los vecinos, con asombro, que estaban haciendo edificaciones”, aseguró *Magaly, una habitante de La Floresta que vive allí desde hace varios años.
La vecina recalcó que las construcciones se hacían de madrugada. “Se oían martillos, camiones, sacaron árboles, y las edificaciones tú las puedes ver en la avenida principal de La Floresta (…) Los vecinos han sido perjudicados de una manera insólita. Cuando las autoridades están aquí, en reuniones, están todas las policías… Hombres vestidos de negro, enmascarados, con fusiles. La paz de La Floresta se ha terminado”, subrayó Magaly.
Imágenes satelitales de Google Earth, extraídas y comparadas por Runrun.es, muestran cómo ha cambiado el lugar. Las modificaciones incluyen una renovada pista o caminería que fue ampliada y atraviesa toda la propiedad, la eliminación de árboles, el reemplazo de techos de la casona y una nueva construcción techada en la zona noroeste de La Estancia.
En la gráfica siguiente se aprecia que, en la imagen de 2026 (área superior izquierda), hay una nueva construcción de techo de tejas hacia la zona noroeste de La Estancia. Justo al lado derecho del tejado, en el lado superior de la foto, en lugar de un jardín con figuras geométricas hay una placa gris. El tejado blanco de 2024, también en el centro, desaparece en la gráfica de este año. Más abajo de este se ve una franja blanca vertical que conecta con la casona y se extiende hacia el lado derecho. Esa es la nueva caminería.

En la parte sur del otrora centro cultural se ve el inicio de la nueva caminería desde el estacionamiento (a la izquierda de la fotografía), que conduce a la casona y atraviesa todo el lugar. Aunque ya existían tramos de esta, sus materiales no son los mismos: se reemplazó la laja grafito por un piso liso y blanco. También se eliminaron árboles (parte inferior izquierda) que colindaban con el muro externo que da hacia la avenida Santa Ana.

En la casona hubo cambios en los techos que, de blancos, pasaron a tener tejas. También se observa continuación de la nueva caminería (lado superior derechos de la casona), para lo cual se eliminaron árboles. Eso mismo sucedió en la parte del frente de la casona (parte superior de la imagen de 2026), donde la caminería fue ampliada y despejada de ramas.
Fusiles, camionetas y excrementos
Fuera de los muros de La Estancia también han cambiado las cosas. En septiembre, un hombre vestido completamente de negro, y distraído con su teléfono, escoltaba el acceso trasero del centro cultural que conecta con la avenida Santa Ana de la urbanización La Floresta. En los alrededores de la zona, conos anaranjados delimitan el espacio para aparcar lujosas camionetas.

Ciudadanos que circulan y hacen vida en La Floresta comentaron a Runrun.es que, desde hace meses, en ese sector hay más presencia de policías y funcionarios de seguridad, así como restricciones para estacionar los vehículos en la calle. *Pedro, quien frecuenta el vecindario, afirmó que a mediados de año, mientras iba en su carro, se orilló para atender una llamada telefónica y de inmediato se le acercaron unos uniformados para preguntarle qué hacía allí.
“En estos días hicieron una primera comunión y como la gente no se puede estacionar cerca tuvieron que contratar un servicio de valet parking para que estacionaran en otro lado y los invitados pudieran llegar a la celebración”, contó.
Pedro dijo que vecinos de la zona se quejan de que el personal de seguridad del nuevo “palacio presidencial” hace sus necesidades en la calle. “Les pusieron unos pipotes para que echaran la basura ahí y no la echan… Son unos malandros”, sentenció.
Esa actitud motivó a algunos residentes a poner carteles para prohibir que se orine en la zona, pero los funcionarios los retiraron. Pedro recordó que la asociación de vecinos solía ser muy estricta con las normas de convivencia, pero que con ellos “son súper dóciles”.
Magaly, vecina del lugar, confirmó esa información. “Cuando están despachando desde ahí las autoridades encargadas, y viene ese contingente, en las calles se hacen pipí (…) Ellos están estacionados con los motores prendidos 24 horas y, cuando se van, la calle queda vacía, pero con orina, excremento, botellas”, afirmó la mujer. Aunque se ha reclamado la situación, no hay respuesta de las autoridades locales. Propuso que en el estacionamiento del Ministerio de Turismo (al lado de La Estancia) habiliten baños para que los funcionarios puedan ir hasta allí.
La situación afectó incluso a los pacientes que acuden al Instituto Médico La Floresta. “La clínica tiene un estacionamiento microscópico, la normalidad es que la gente de la clínica se estacione en los alrededores. Entonces ahora no te puedes estacionar por ahí, tienes que estacionar más lejos… Es un problema para los conductores, la gente que trabaja o va a la clínica. La gente que visita a los vecinos de la zona no se puede parar por ahí”, relató Pedro.

Magaly reforzó la afirmación. “Nadie, ni una emergencia, aunque alguien llegue muriéndose no se puede estacionar para dejar un paciente”, añadió. “Te contestan ‘esta es una zona de seguridad y aquí no se puede estacionar nadie’”. Según la vecina, la Alcaldía de Chacao dijo que no habían sido notificados sobre estos cambios en La Estancia.
Pedro agregó que quienes viven en la zona tienen miedo porque piensan que pudieran tener los teléfonos “pinchados” (intervenidos).
Adiós, centro cultural
Las reseñas de Pdvsa Centro de Arte La Estancia en Tripadvisor, sitio web que recomienda lugares para visitar en todo el mundo, lo califican con 4.4/5 puntos. Varios visitantes lo describen como un “oasis citadino” y valoran la belleza de sus áreas verdes.
“De los mejores jardines para visitar en Caracas (…) mantienen la movida artística de la ciudad con conciertos semanales y exposiciones de arte, esculturas, fotografías y pinturas en las que se puede recrear la vista y alegrar el alma ante la vista de tan hermosos jardines”, comentó el usuario Luis Roa. “Un sitio único y agradable en medio de la ciudad, solamente con entrar ya te sientes en otro lugar y sientes esa tranquilidad, relajación y una fresca brisa. Y no pueden faltar los pavos reales que están por ahí paseando que son hermosos”, acotó Elvis Guerrero en el mismo site.
La cartelera de La Estancia ofrecía de forma constante muestras escénicas de las tradiciones venezolanas. Eventos como el Carnaval, el Velorio de la Cruz de Mayo, los bailes en honor a San Antonio de Padua y San Pedro y las parrandas navideñas, eran parte de la programación cada año. Además, varias organizaciones ofrecían allí actividades gratuitas y al aire libre.
Una de estos grupos es la Universidad del Adulto Mayor en Venezuela (UNI3 Venezuela), que ofrece espacios de crecimiento y aprendizaje para la población de tercera edad en sitios como el parque del Este o el Parque Los Caobos. Su presidenta, Gladys Pérez, dijo a Runrun.es vía telefónica que dejó de hacer actividades en La Estancia porque el lugar estaba en remodelación desde 2025. Apuntó que, según lo que sabe, el proceso “va para largo”, aunque no tiene claro qué harán en ese lugar.

Otra de las actividades que se desarrollaba desde hace décadas en La Estancia eran las clases de yoga de Susana Ferrer. Al consultarle, vía WhatsApp, si continuaba con sus sesiones en el lugar, respondió: “La Estancia fue cerrada al público en enero de este año. Yo sigo dando clases en el parque del Este”.
Patrimonio de la opacidad
La edición digital de “Caracas del valle al mar. Guía de arquitectura y paisaje”, cuenta la historia de La Estancia desde sus cimientos, cuando en 1783 se fundó la Hacienda La Floresta, dedicada a la producción de café, sobre los terrenos de la antigua Hacienda Santa Ana. De acuerdo con la Fundación Arquitectura y Ciudad, en 1915, la propiedad pasó a manos de la familia Sosa, que continuó con la caficultura hasta 1944.
En los años 50, debido a las presiones del crecimiento de la ciudad, los Sosa cedieron la mayor parte de los terrenos a la construcción de la urbanización La Floresta, pero se quedaron a cargo de la casona colonial de la hacienda y de sus jardines. A partir de allí, el lugar es conocido como La Estancia La Floresta.
Los Sosa vendieron este espacio a Pdvsa en 1988 y, aunque la petrolera tenía proyectado construir allí su nueva sede, con un gran edificio y un helipuerto, los vecinos de La Floresta se opusieron. Impulsaron una ordenanza para las Áreas en Estudio Especial en la cual se incluyó a La Estancia La Floresta, con la idea de preservar la casona del siglo XVIII.

Posteriormente, la compañía encargó la restauración de la casona al arquitecto Ramón Paolini, con la intención de convertirla en un hospedaje especial para los visitantes más ilustres de la industria. Pero, en medio de las remodelaciones, Pdvsa accedió a convertir la propiedad en un centro cultural.
Una fuente que participó en el movimiento vecinal de la época contó a Runrun.es que, tras la aprobación de la ordenanza, los vecinos se reunieron con la directiva de Pdvsa para proponerle la creación de un espacio para conciertos y exposiciones en La Estancia, sin tocar la casona, y mantener los jardines para el disfrute de los caraqueños. “Así se logró lo de La Estancia. Y logramos luego que la decretaran Monumento Histórico de la Nación (15 de octubre de 1990). Fue un logro maravilloso. Para nosotros es un punto de honor sus árboles”, rememoró el entrevistado.
La Fundación Arquitectura y Ciudad detalló que en 1993 comenzó a impulsarse la idea de que La Estancia fuese un centro de arte dedicado al diseño gráfico, industrial y a la fotografía. Dos años más tarde abrió sus puertas bajo esa premisa, con innovadoras exposiciones que permitieron la fusión entre la antigüedad de la casona con las obras y objetos vanguardistas que se exhibieron.
Con la llegada del chavismo, el lugar pasó a albergar piezas del acervo cultural y representaciones de las tradiciones venezolanas. En 2005, se declaró a La Estancia como Bien Cultural de la Nación, por considerarse testimonio arquitectónico de la producción cafetalera de los siglos XVIII y XIX.

Pero a Delcy Rodríguez parece que la historia del lugar no le importó demasiado. Desde que tomó el lugar, no se ha dado explicación oficial alguna del por qué despacha desde allí. La Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural, que rige sobre los Monumentos Históricos y Bienes Culturales de la Nación como La Estancia, establece es sus artículos 16 y 21 y 23 que solo el Instituto de Patrimonio Cultural (IPC) puede aprobar cualquier tipo de restauración o construcción que se haga en este espacio. Runrun.es envió una solicitud de información al IPC sobre este asunto, vía correo electrónico y a través de su perfil de Instagram, pero hasta el momento de la publicación de este reportaje no había sido respondida.
Los vecinos de La Floresta también han preguntado a las autoridades sobre estos cambios en La Estancia. “Nos dirigimos al Patrimonio Histórico de la Nación y nos dijeron que no tenían conocimiento de eso. Eso se convierte en un gran misterio pero siguen las edificaciones. Por las redes sociales nos enteramos de que la presidenta encargada está despachando varios días desde aquí. De hecho, vemos que el representante de los Estados Unidos viene a las conversaciones con la presidenta encargada. Los vemos paseando por La Estancia, tocando un venadito”, dijo una fuente vinculada al movimiento vecinal.
Aunque la institución responsable de La Estancia es Pdvsa, la Ley también indica en su artículo 43 que, tanto gobernaciones (la de Miranda) como municipalidades (como Chacao), podrían establecer servicios de protección y defensa de los bienes ubicados en sus territorios y también podrían destinar medidas para salvaguardarlos. Sin embargo, los vecinos de La Floresta dijeron que las autoridades locales les comunicaron no estar al tanto de las modificaciones del centro de arte. La Alcaldía de Chacao tampoco respondió a este medio sobre este tema cuando se le pidió información vía Whatsapp a su equipo de prensa.
“Lo que nos preocupa no es quién la ocupa. Es que no la han debido ocupar porque eso es un monumento histórico. Eso es un área para la ciudad de Caracas, que ya tiene pocos parques, pocas áreas verdes”, reclamó Magaly.






