El mes rosa no es tan rosa para las venezolanas: el cáncer sigue llegando muy pronto

Octubre es conocido como el mes rosa. Y an las plataformas mediáticas, publicidades audiovisuales y en redes parecen los lazos, las campañas y los mensajes que invitan a tocarse las mamas y a recordar la importancia de los chequeos. Pero detrás del color hay una realidad menos amable: en Venezuela, el cáncer de mama sigue cobrando vidas y afecta a mujeres que todavía tienen décadas por delante.

La Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV) proyecta que durante 2026 se registrarán 9354 nuevos casos de cáncer de mama y 4080 fallecimientos por esta enfermedad. El cáncer de cuello uterino, por su parte, sumaría otros 6168 diagnósticos y 2064 muertes en el mismo período.

Las cifras forman parte de una investigación desarrollada por la SAV junto con el Centro de Estadística y Matemática Aplicada de la Universidad Simón Bolívar (USB), que estima 85 503 nuevos casos de cáncer y 35 484 fallecimientos por enfermedades oncológicas en el país durante este año. Son proyecciones basadas en modelos estadísticos y registros históricos, no un balance definitivo de lo ocurrido.

La magnitud del problema no se reduce al número de casos. También importa la edad a la que aparece la enfermedad, las posibilidades de detectarla antes de que avance y las condiciones que encuentran las mujeres cuando necesitan atención.

“Por eso el mes rosa no es tan rosa para la mujer venezolana, porque hay muchas muertes prematuras por cáncer de mama y cáncer ginecológico. De tal modo que debemos atender esa situación y crear conciencia colectiva y social para tomar acciones preventivas y curativas”, advirtió el doctor Juan Saavedra, gerente de Comunicaciones y Relaciones Institucionales de la SAV, durante una rueda de prensa celebrada el 14 de octubre.

Doctor Juan Saavedra en rueda de prensa en la sede de Comstat Rowland/ Foto: Cortesía Comsta tRowland

La primera mamografía no debería esperar a los 40

El cáncer de mama encabeza las estadísticas de incidencia y mortalidad oncológica entre las mujeres venezolanas. La proyección de la SAV para 2026 equivale a unos 26 nuevos diagnósticos diarios. En la rueda de prensa, Saavedra también señaló que cada día mueren 11 mujeres por esta enfermedad.

Además de la frecuencia con la que es diagnosticada esta patología, preocupa también la edad: muchas mujeres venezolanas reciben el diagnóstico entre los 35 y los 55 años, y las muertes pueden ocurrir antes de los 65.

“El grueso de las pacientes venezolanas es diagnosticada a edades muy tempranas, entre los 35 a 55 años. Y las muertes ocurren antes de los 65. La mujer venezolana sigue muriendo prematuramente por cáncer. Infortunadamente muchos pacientes llegan en estadíos avanzados, cuando el pronóstico es peor”, afirmó Saavedra.

Ante ese escenario, la SAV insiste en adelantar la edad de la primera evaluación mastológica. Mientras en otros países como Estados Unidos la recomendación general para iniciar la mamografía se sitúa a partir de los 40 años —e incluso, a los 45, en naciones como Canadá—, la institución venezolana plantea que las mujeres acudan al mastólogo desde los 35 para su primera consulta y mamografía.

El doctor Javier Soteldo, primer vicepresidente de la SAV, explicó que esta recomendación responde a la incidencia de la enfermedad en el país. La evaluación temprana permite buscar señales que todavía no pueden detectarse mediante el tacto, como las microcalcificaciones, que pueden ser uno de los primeros indicios de una lesión premaligna. También permite valorar la densidad mamaria y decidir, según cada caso, cuándo repetir el estudio.

“Si uno hace un diagnóstico precoz de cáncer de mama la probabilidad de superar es del 90%. Si no hacemos diagnóstico temprano no podemos hallar microcalcificaciones que son quizás el primer signo de una lesión premaligna”, señaló Soteldo.

La recomendación de la SAV es realizar la primera consulta mastológica y mamografía a los 35 años, acompañadas de un ecosonograma mamario de control según la evaluación médica. Si existen antecedentes familiares de cáncer de mama, la institución plantea adelantar la pesquisa diez años respecto de la edad en que se presentó el caso familiar.

Soteldo recordó que la recomendación de iniciar la mamografía a los 35 años surgió de reuniones en las que participaron la Sociedad Anticancerosa, el Ministerio de Salud y las sociedades venezolanas de Oncología y Mastología. La frecuencia de los controles posteriores -anuales o no- debe decidirla el mastólogo de acuerdo con las características de cada paciente, incluida la densidad de sus mamas.

La intención es encontrar la lesión antes de que pueda palparse. Cuando el cáncer se detecta en etapas tempranas, las posibilidades de tratamiento y supervivencia son mayores; cuando el diagnóstico llega tarde, el margen de acción puede reducirse.

“Queremos menos lazos rosas y más mamografías y ecografías”, resumió Saavedra.

Médicos y representantes de la SAV/ Foto: Cortesía Comstat Rowland

Cuello uterino: seis muertes diarias y una vacuna que falta

El cáncer de mama no es la única enfermedad oncológica que amenaza la salud de las venezolanas. El cáncer de cuello uterino mantiene una incidencia elevada y, a diferencia de otros tumores, cuenta con herramientas de prevención capaces de reducir de manera importante su aparición.

La SAV proyecta 6168 nuevos casos de cáncer de cuello uterino para 2026, así como 2064 fallecimientos. Los diagnósticos se concentran con mayor frecuencia entre los 35 y los 44 años. Durante la rueda de prensa, los voceros de la institución señalaron que esta enfermedad ocasiona alrededor de seis muertes diarias en Venezuela. También advirtieron que el cáncer ginecológico en general —que comprende las afecciones de cuello uterino, ovarios y cuerpo del útero— representa una carga considerable de enfermedad y mortalidad femenina.

El doctor Lino Olivieri, director de la Clínica de Prevención del Cáncer de la SAV, recordó que los chequeos ginecológicos anuales son una herramienta esencial para detectar cambios antes de que se conviertan en lesiones avanzadas. Esos controles deben incluir la citología, de acuerdo con la evaluación médica.

“Detrás de cada cifra, hay una familia”, expresó Olivieri al insistir en la importancia de acudir a las consultas periódicas. También advirtió que los diagnósticos están apareciendo a edades cada vez más tempranas.

La prevención del cáncer de cuello uterino pasa además por la vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH), vinculado con el desarrollo de la enfermedad. La SAV señaló que Venezuela no incluye esta vacuna en su esquema nacional de inmunización y pidió incorporarla como una medida prioritaria de salud pública.

Olivieri explicó que la vacunación es ideal antes de los 15 años, pero sostuvo que también puede beneficiar a personas de mayor edad con vida sexual activa, incluso a quienes ya hayan tenido contacto con algún tipo de VPH. La decisión debe evaluarse según las recomendaciones médicas y las características de cada persona.

El especialista también destacó la importancia de vacunar a los hombres, pues aunque para ellos el VPH no representa un riesgo de cáncer de pene, su protección podría contribuir a reducir la circulación del virus y a proteger la salud de las mujeres.

“Falta la vacuna contra el VPH, Venezuela es uno de los países que no la tiene –en sus esquemas de vacunación”, afirmó Saavedra. Y agregó: “Si nosotros inmunizaramos a toda la población de 9 a 14 años de edad con la vacuna del VPH nosotros pudiéramos erradicar el cáncer de cuello uterino como lo ha hecho Reino Unido y países nórdicos de Europa“, amplió el doctor Juan Saavedra, gerente de Comunicaciones y Relaciones Institucionales de la SAV,

La vacunación, junto con los chequeos ginecológicos, la citología y el diagnóstico oportuno, forma parte de una estrategia que requiere continuidad. No basta con recordar el riesgo durante un mes del año: las medidas deben llegar a niñas, adolescentes y mujeres de distintas edades, y mantenerse en el tiempo.

La prevención empieza antes del diagnóstico

Detectar el cáncer a tiempo puede cambiar el curso de la enfermedad. Pero para que eso ocurra, las personas necesitan información clara, acceso a consultas y estudios, y un sistema capaz de responder cuando aparece una señal de alerta.

La SAV propone reforzar la alfabetización oncológica: que la población conozca los factores de riesgo, las señales que ameritan evaluación y la importancia de adoptar hábitos saludables. Según la institución, una alimentación adecuada, el ejercicio y otros cambios de estilo de vida pueden contribuir a reducir entre 25% y 30% la mortalidad por cáncer.

Entre las medidas que recomienda figuran controlar el peso, alimentarse de forma saludable, no fumar y evitar o limitar el consumo de alcohol. En el caso de las mujeres, estas acciones deben acompañarse de evaluaciones mamarias y ginecológicas periódicas, sin sustituir los exámenes indicados por los especialistas.

Juan Saavedra también subrayó que la detección temprana puede evitar que la enfermedad avance. Como referencia, señaló que en los países desarrollados la pesquisa alcanza alrededor de 80%, mientras que en Latinoamérica solo 20% de las patologías oncológicas se detectan a tiempo, de acuerdo con las cifras citadas por la institución: “En los países desarrollados la pesquisa está alrededor del 80%. Si diagnostico a tiempo evito la progresión de la enfermedad. De ahí la necesidad de crear conciencia social y colectiva de que la pesquisa temprana y la modificación de hábitos de vida modifican importantemente la mortalidad por cáncer”.

La prevención también implica atender las necesidades emocionales y físicas de quienes reciben un diagnóstico. El acompañamiento psicológico, la rehabilitación y los cuidados paliativos no pueden quedar relegados, en particular cuando la enfermedad se encuentra avanzada.

Por otra parte, el gerente de relaciones institucionales de la SAV aclaró que el estrés no causa cáncer, aunque puede actuar como un factor que contribuye a la enfermedad. Por eso, la atención oncológica no debería limitarse al tumor ni a los procedimientos médicos: también debe contemplar las condiciones de vida y el bienestar de las pacientes.

“Nadie debería morir por un cáncer que pudo ser prevenido a tiempo y curado y esa es nuestra razón de ser en la SAV, generar una conciencia a nivel colectivo de cuidado en la parte oncológica”, expresó por su parte Juan Soteldo, mastólogo y

El Estado tiene una responsabilidad que no puede delegar

La detección temprana exige más que campañas. Requiere servicios de salud disponibles, equipos para realizar mamografías y ecografías, personal capacitado, tratamientos oportunos y programas de prevención que alcancen a las comunidades con menos recursos.

Los representantes de la SAV pidieron una mayor inversión estatal en cáncer y una coordinación entre el sector público, el privado, los médicos, las organizaciones de salud, los pacientes y la sociedad civil.

“La inversión en cáncer le corresponde al Estado, pero debe haber una sinergia colectiva entre los médicos las organizaciones de salud, paciente, la sociedad civil. Esa sinergia intersectorial debe tener impacto. Tampoco se debe olvidar el acompañamiento psicológico y los cuidados paliativos en pacientes con cáncer avanzado”, dijo Saavedra.

El llamado apunta a una atención integral. No solo se trata de diagnosticar, sino de garantizar que una mujer pueda completar sus estudios, acceder al tratamiento que necesita y recibir apoyo durante el proceso. La pesquisa pierde parte de su valor si el sistema no ofrece respuestas después de detectar una lesión.

La SAV también insistió en la necesidad de elaborar y aprobar una ley específica para el cáncer. Saavedra afirmó que Venezuela es uno de los pocos países de América Latina que no cuentan con una legislación de este tipo y advirtió sobre la ausencia de un marco legal destinado a proteger a los pacientes: “Es desafortunado que la segunda causa de muerte en el país no tenga una legislación para proteger a los países”.

La institución informó que tiene un proyecto de ley adelantado, elaborado con apoyo de su consultoría jurídica, que aspira a presentar ante los legisladores. El objetivo es avanzar hacia una respuesta que reconozca las necesidades de prevención, diagnóstico, tratamiento y acompañamiento de quienes enfrentan la enfermedad.

Mientras esa propuesta lega al debate legislativo, las cifras proyectadas para 2026 muestran la dimensión del desafío. Para la SAV, hacerlas públicas no busca sembrar temor, sino impulsar acciones.

“Esta es la magnitud del problema y lo hacemos visible no para crear zozobra, es para visibilizarlo y tomar acciones”, dijo Saavedra.

La SAV también hizo un llamado a los benefactores para sostener y ampliar los programas de atención y prevención que desarrolla, en especial los dirigidos a comunidades vulnerables. Los voceros señalaron que el apoyo de particulares y organizaciones es necesario para mantener una atención de calidad y ampliar el alcance de las iniciativas de educación oncológica.

Ese respaldo se plantea como parte de una tarea colectiva, aunque no sustituye la responsabilidad del Estado de financiar y garantizar servicios de salud. La prevención necesita campañas y acompañamiento comunitario; la atención requiere, además, recursos, personal y capacidad para realizar los exámenes y tratamientos indicados.

La institución propone unir esfuerzos entre médicos, organizaciones de salud, empresas, pacientes y sector público alrededor de tres pilares: educación, diagnóstico temprano con tratamiento oportuno e inversión en cáncer La meta es que el acceso a la información no dependa del lugar donde vive una mujer o de su capacidad para pagar una consulta. Y que el diagnóstico no llegue cuando las opciones de tratamiento ya son más limitadas.

Octubre rosa: jornadas, consultas y educación

Durante octubre, la SAV realizará jornadas de salud en El Junquito, la Colonia Tovar, La Guaira y distintas zonas de Caracas, como parte de sus actividades para promover la detección temprana de enfermedades oncológicas.

La programación incluye conversatorios, actividades divulgativas y presentaciones de la obra Florecer en rosa en centros comerciales e instituciones públicas, entre ellas el Banco Central de Venezuela.

La institución ofrece información sobre las actividades y contenidos de prevención en su página web, www.sociedadanticancerosa.org, y en sus cuentas de Instagram (@sociedadanticancerosavzla), X (@SAnticancerosa) y Facebook (Sociedad Anticancerosa de Venezuela-SAV).

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

La Sociedad Anticancerosa de Venezuela proyecta 9354 nuevos casos de cáncer de mama y 6168 de cuello uterino en 2026. Especialistas advierten que la mayoría de las pacientes son diagnosticadas entre los 35 y 55 años, mientras persisten las dificultades para la detección temprana, la vacunación contra el VPH y el acceso a la atención oncológica.
TelegramWhatsAppFacebookX

Octubre es conocido como el mes rosa. Y an las plataformas mediáticas, publicidades audiovisuales y en redes parecen los lazos, las campañas y los mensajes que invitan a tocarse las mamas y a recordar la importancia de los chequeos. Pero detrás del color hay una realidad menos amable: en Venezuela, el cáncer de mama sigue cobrando vidas y afecta a mujeres que todavía tienen décadas por delante.

La Sociedad Anticancerosa de Venezuela (SAV) proyecta que durante 2026 se registrarán 9354 nuevos casos de cáncer de mama y 4080 fallecimientos por esta enfermedad. El cáncer de cuello uterino, por su parte, sumaría otros 6168 diagnósticos y 2064 muertes en el mismo período.

Las cifras forman parte de una investigación desarrollada por la SAV junto con el Centro de Estadística y Matemática Aplicada de la Universidad Simón Bolívar (USB), que estima 85 503 nuevos casos de cáncer y 35 484 fallecimientos por enfermedades oncológicas en el país durante este año. Son proyecciones basadas en modelos estadísticos y registros históricos, no un balance definitivo de lo ocurrido.

La magnitud del problema no se reduce al número de casos. También importa la edad a la que aparece la enfermedad, las posibilidades de detectarla antes de que avance y las condiciones que encuentran las mujeres cuando necesitan atención.

“Por eso el mes rosa no es tan rosa para la mujer venezolana, porque hay muchas muertes prematuras por cáncer de mama y cáncer ginecológico. De tal modo que debemos atender esa situación y crear conciencia colectiva y social para tomar acciones preventivas y curativas”, advirtió el doctor Juan Saavedra, gerente de Comunicaciones y Relaciones Institucionales de la SAV, durante una rueda de prensa celebrada el 14 de octubre.

Doctor Juan Saavedra en rueda de prensa en la sede de Comstat Rowland/ Foto: Cortesía Comsta tRowland

La primera mamografía no debería esperar a los 40

El cáncer de mama encabeza las estadísticas de incidencia y mortalidad oncológica entre las mujeres venezolanas. La proyección de la SAV para 2026 equivale a unos 26 nuevos diagnósticos diarios. En la rueda de prensa, Saavedra también señaló que cada día mueren 11 mujeres por esta enfermedad.

Además de la frecuencia con la que es diagnosticada esta patología, preocupa también la edad: muchas mujeres venezolanas reciben el diagnóstico entre los 35 y los 55 años, y las muertes pueden ocurrir antes de los 65.

“El grueso de las pacientes venezolanas es diagnosticada a edades muy tempranas, entre los 35 a 55 años. Y las muertes ocurren antes de los 65. La mujer venezolana sigue muriendo prematuramente por cáncer. Infortunadamente muchos pacientes llegan en estadíos avanzados, cuando el pronóstico es peor”, afirmó Saavedra.

Ante ese escenario, la SAV insiste en adelantar la edad de la primera evaluación mastológica. Mientras en otros países como Estados Unidos la recomendación general para iniciar la mamografía se sitúa a partir de los 40 años —e incluso, a los 45, en naciones como Canadá—, la institución venezolana plantea que las mujeres acudan al mastólogo desde los 35 para su primera consulta y mamografía.

El doctor Javier Soteldo, primer vicepresidente de la SAV, explicó que esta recomendación responde a la incidencia de la enfermedad en el país. La evaluación temprana permite buscar señales que todavía no pueden detectarse mediante el tacto, como las microcalcificaciones, que pueden ser uno de los primeros indicios de una lesión premaligna. También permite valorar la densidad mamaria y decidir, según cada caso, cuándo repetir el estudio.

“Si uno hace un diagnóstico precoz de cáncer de mama la probabilidad de superar es del 90%. Si no hacemos diagnóstico temprano no podemos hallar microcalcificaciones que son quizás el primer signo de una lesión premaligna”, señaló Soteldo.

La recomendación de la SAV es realizar la primera consulta mastológica y mamografía a los 35 años, acompañadas de un ecosonograma mamario de control según la evaluación médica. Si existen antecedentes familiares de cáncer de mama, la institución plantea adelantar la pesquisa diez años respecto de la edad en que se presentó el caso familiar.

Soteldo recordó que la recomendación de iniciar la mamografía a los 35 años surgió de reuniones en las que participaron la Sociedad Anticancerosa, el Ministerio de Salud y las sociedades venezolanas de Oncología y Mastología. La frecuencia de los controles posteriores -anuales o no- debe decidirla el mastólogo de acuerdo con las características de cada paciente, incluida la densidad de sus mamas.

La intención es encontrar la lesión antes de que pueda palparse. Cuando el cáncer se detecta en etapas tempranas, las posibilidades de tratamiento y supervivencia son mayores; cuando el diagnóstico llega tarde, el margen de acción puede reducirse.

“Queremos menos lazos rosas y más mamografías y ecografías”, resumió Saavedra.

Médicos y representantes de la SAV/ Foto: Cortesía Comstat Rowland

Cuello uterino: seis muertes diarias y una vacuna que falta

El cáncer de mama no es la única enfermedad oncológica que amenaza la salud de las venezolanas. El cáncer de cuello uterino mantiene una incidencia elevada y, a diferencia de otros tumores, cuenta con herramientas de prevención capaces de reducir de manera importante su aparición.

La SAV proyecta 6168 nuevos casos de cáncer de cuello uterino para 2026, así como 2064 fallecimientos. Los diagnósticos se concentran con mayor frecuencia entre los 35 y los 44 años. Durante la rueda de prensa, los voceros de la institución señalaron que esta enfermedad ocasiona alrededor de seis muertes diarias en Venezuela. También advirtieron que el cáncer ginecológico en general —que comprende las afecciones de cuello uterino, ovarios y cuerpo del útero— representa una carga considerable de enfermedad y mortalidad femenina.

El doctor Lino Olivieri, director de la Clínica de Prevención del Cáncer de la SAV, recordó que los chequeos ginecológicos anuales son una herramienta esencial para detectar cambios antes de que se conviertan en lesiones avanzadas. Esos controles deben incluir la citología, de acuerdo con la evaluación médica.

“Detrás de cada cifra, hay una familia”, expresó Olivieri al insistir en la importancia de acudir a las consultas periódicas. También advirtió que los diagnósticos están apareciendo a edades cada vez más tempranas.

La prevención del cáncer de cuello uterino pasa además por la vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH), vinculado con el desarrollo de la enfermedad. La SAV señaló que Venezuela no incluye esta vacuna en su esquema nacional de inmunización y pidió incorporarla como una medida prioritaria de salud pública.

Olivieri explicó que la vacunación es ideal antes de los 15 años, pero sostuvo que también puede beneficiar a personas de mayor edad con vida sexual activa, incluso a quienes ya hayan tenido contacto con algún tipo de VPH. La decisión debe evaluarse según las recomendaciones médicas y las características de cada persona.

El especialista también destacó la importancia de vacunar a los hombres, pues aunque para ellos el VPH no representa un riesgo de cáncer de pene, su protección podría contribuir a reducir la circulación del virus y a proteger la salud de las mujeres.

“Falta la vacuna contra el VPH, Venezuela es uno de los países que no la tiene –en sus esquemas de vacunación”, afirmó Saavedra. Y agregó: “Si nosotros inmunizaramos a toda la población de 9 a 14 años de edad con la vacuna del VPH nosotros pudiéramos erradicar el cáncer de cuello uterino como lo ha hecho Reino Unido y países nórdicos de Europa“, amplió el doctor Juan Saavedra, gerente de Comunicaciones y Relaciones Institucionales de la SAV,

La vacunación, junto con los chequeos ginecológicos, la citología y el diagnóstico oportuno, forma parte de una estrategia que requiere continuidad. No basta con recordar el riesgo durante un mes del año: las medidas deben llegar a niñas, adolescentes y mujeres de distintas edades, y mantenerse en el tiempo.

La prevención empieza antes del diagnóstico

Detectar el cáncer a tiempo puede cambiar el curso de la enfermedad. Pero para que eso ocurra, las personas necesitan información clara, acceso a consultas y estudios, y un sistema capaz de responder cuando aparece una señal de alerta.

La SAV propone reforzar la alfabetización oncológica: que la población conozca los factores de riesgo, las señales que ameritan evaluación y la importancia de adoptar hábitos saludables. Según la institución, una alimentación adecuada, el ejercicio y otros cambios de estilo de vida pueden contribuir a reducir entre 25% y 30% la mortalidad por cáncer.

Entre las medidas que recomienda figuran controlar el peso, alimentarse de forma saludable, no fumar y evitar o limitar el consumo de alcohol. En el caso de las mujeres, estas acciones deben acompañarse de evaluaciones mamarias y ginecológicas periódicas, sin sustituir los exámenes indicados por los especialistas.

Juan Saavedra también subrayó que la detección temprana puede evitar que la enfermedad avance. Como referencia, señaló que en los países desarrollados la pesquisa alcanza alrededor de 80%, mientras que en Latinoamérica solo 20% de las patologías oncológicas se detectan a tiempo, de acuerdo con las cifras citadas por la institución: “En los países desarrollados la pesquisa está alrededor del 80%. Si diagnostico a tiempo evito la progresión de la enfermedad. De ahí la necesidad de crear conciencia social y colectiva de que la pesquisa temprana y la modificación de hábitos de vida modifican importantemente la mortalidad por cáncer”.

La prevención también implica atender las necesidades emocionales y físicas de quienes reciben un diagnóstico. El acompañamiento psicológico, la rehabilitación y los cuidados paliativos no pueden quedar relegados, en particular cuando la enfermedad se encuentra avanzada.

Por otra parte, el gerente de relaciones institucionales de la SAV aclaró que el estrés no causa cáncer, aunque puede actuar como un factor que contribuye a la enfermedad. Por eso, la atención oncológica no debería limitarse al tumor ni a los procedimientos médicos: también debe contemplar las condiciones de vida y el bienestar de las pacientes.

“Nadie debería morir por un cáncer que pudo ser prevenido a tiempo y curado y esa es nuestra razón de ser en la SAV, generar una conciencia a nivel colectivo de cuidado en la parte oncológica”, expresó por su parte Juan Soteldo, mastólogo y

El Estado tiene una responsabilidad que no puede delegar

La detección temprana exige más que campañas. Requiere servicios de salud disponibles, equipos para realizar mamografías y ecografías, personal capacitado, tratamientos oportunos y programas de prevención que alcancen a las comunidades con menos recursos.

Los representantes de la SAV pidieron una mayor inversión estatal en cáncer y una coordinación entre el sector público, el privado, los médicos, las organizaciones de salud, los pacientes y la sociedad civil.

“La inversión en cáncer le corresponde al Estado, pero debe haber una sinergia colectiva entre los médicos las organizaciones de salud, paciente, la sociedad civil. Esa sinergia intersectorial debe tener impacto. Tampoco se debe olvidar el acompañamiento psicológico y los cuidados paliativos en pacientes con cáncer avanzado”, dijo Saavedra.

El llamado apunta a una atención integral. No solo se trata de diagnosticar, sino de garantizar que una mujer pueda completar sus estudios, acceder al tratamiento que necesita y recibir apoyo durante el proceso. La pesquisa pierde parte de su valor si el sistema no ofrece respuestas después de detectar una lesión.

La SAV también insistió en la necesidad de elaborar y aprobar una ley específica para el cáncer. Saavedra afirmó que Venezuela es uno de los pocos países de América Latina que no cuentan con una legislación de este tipo y advirtió sobre la ausencia de un marco legal destinado a proteger a los pacientes: “Es desafortunado que la segunda causa de muerte en el país no tenga una legislación para proteger a los países”.

La institución informó que tiene un proyecto de ley adelantado, elaborado con apoyo de su consultoría jurídica, que aspira a presentar ante los legisladores. El objetivo es avanzar hacia una respuesta que reconozca las necesidades de prevención, diagnóstico, tratamiento y acompañamiento de quienes enfrentan la enfermedad.

Mientras esa propuesta lega al debate legislativo, las cifras proyectadas para 2026 muestran la dimensión del desafío. Para la SAV, hacerlas públicas no busca sembrar temor, sino impulsar acciones.

“Esta es la magnitud del problema y lo hacemos visible no para crear zozobra, es para visibilizarlo y tomar acciones”, dijo Saavedra.

La SAV también hizo un llamado a los benefactores para sostener y ampliar los programas de atención y prevención que desarrolla, en especial los dirigidos a comunidades vulnerables. Los voceros señalaron que el apoyo de particulares y organizaciones es necesario para mantener una atención de calidad y ampliar el alcance de las iniciativas de educación oncológica.

Ese respaldo se plantea como parte de una tarea colectiva, aunque no sustituye la responsabilidad del Estado de financiar y garantizar servicios de salud. La prevención necesita campañas y acompañamiento comunitario; la atención requiere, además, recursos, personal y capacidad para realizar los exámenes y tratamientos indicados.

La institución propone unir esfuerzos entre médicos, organizaciones de salud, empresas, pacientes y sector público alrededor de tres pilares: educación, diagnóstico temprano con tratamiento oportuno e inversión en cáncer La meta es que el acceso a la información no dependa del lugar donde vive una mujer o de su capacidad para pagar una consulta. Y que el diagnóstico no llegue cuando las opciones de tratamiento ya son más limitadas.

Octubre rosa: jornadas, consultas y educación

Durante octubre, la SAV realizará jornadas de salud en El Junquito, la Colonia Tovar, La Guaira y distintas zonas de Caracas, como parte de sus actividades para promover la detección temprana de enfermedades oncológicas.

La programación incluye conversatorios, actividades divulgativas y presentaciones de la obra Florecer en rosa en centros comerciales e instituciones públicas, entre ellas el Banco Central de Venezuela.

La institución ofrece información sobre las actividades y contenidos de prevención en su página web, www.sociedadanticancerosa.org, y en sus cuentas de Instagram (@sociedadanticancerosavzla), X (@SAnticancerosa) y Facebook (Sociedad Anticancerosa de Venezuela-SAV).

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Todavia hay más
Una base de datos de mujeres y personas no binarias con la que buscamos reolver el problema: la falta de diversidad de género en la vocería y fuentes autorizadas en los contenidos periodísticos.