La ayuda no le llegó: un padre sacó con sus manos a su hija de los escombros

La hija de 10 años de David García se encontraba con su abuela y un tío en un edificio de la zona Palafito del Mar, frente al Hotel Sheraton de La Guaira, cuando ocurrió el doble terremoto que estremeció al país el miércoles 24 de junio, y que a menos de una semana contabiliza más de 1.500 personas fallecidas y otros miles de heridos.

La madrugada del jueves, García, su esposa y otra hija llegaron al lugar. El padre de 55 años narró que el edificio de seis pisos donde estaba la niña cayó doblado y hacía adelante. “Apenas me subí por todo los escombros logré ver los piececitos y dije: esta es mi hija”. Recordó que le pidió a Dios que le diera fuerzas para lo que se venía.

Llamó a unos funcionarios policiales que estaban en la zona para que lo ayudaran a sacar el cuerpo ya sin vida. “Me dijeron ‘hay que apoyarte con los bomberos, ya te los mando’ y nunca me los mandaron, nunca me los mandaron”. En otro momento insistió con otros efectivos pero estos solo respondieron que “se les escapaba de las manos”.

Él corrió a buscar en su casa una tenaza, dos cinceles, una mandarria, una segueta y una barra. “Con eso pude sacar yo a mi hija… Tuve yo que ponerme con mi esposa y mi hija, desde las 5:00 a.m. hasta las 6:00 p.m. Las manos se me acalambraban de tanto darle con la mandarria y el cincel. Paraba cinco minutos y le volvía a dar”, recordó. “La pude sacar sin ayuda de ellos”.

Junto a su familia y un amigo que también estaba con él pudo sacar a la niña encima de una tabla. “Conseguimos una cola y me llevaron hasta el Seguro Social… Dimos con una van blanca y me prestó el apoyo, una bella persona ese señor”, dice sobre quien lo ayudó con el traslado.

Estar en duelo y acompañar a otros

De acuerdo con reportes de redes sociales, rescatistas de El Salvador habrían llegado a la zona Palafito del Mar el día viernes 27 de junio, y de acuerdo a lo que escribió en su cuenta de X el presidente de ese país, Nayib Bukele, se mantenían trabajando en el sector hasta este lunes.

Dos días después que rescató los restos de su hija, la noche del sábado 27 de junio, García se encontraba cerca del sector Los Cocos frente a otro edificio en ruinas. “Un hijo de mi sobrino está tapiado ahí… Aquí ando colaborando porque yo sé lo que es perder un hijo”, dijo y explicó que un rato antes habían encontrado a un perro con vida, por lo que todavía tenían esperanzas de hallar a algún sobreviviente.

La hija de David fue cremada el domingo 28 de junio en Caracas. El servicio le costó alrededor de 500 dólares.

Pasadas 120 horas del doble sismo que golpeó con fuerza particularmente al estado La Guaira, en las redes sociales muchas personas postean comentarios en fotos o videos de las zonas de desastre donde vivía un ser querido y piden cualquier tipo de información sobre ellos.

Aún hay también muchas personas en los alrededores de los edificios que se desplomaron a la espera de un milagro o de al menos conseguir los cuerpos de sus familiares para poder darles un entierro digno. Algunos claman lleguen más máquinas para acelerar el proceso de remoción de escombros y facilitar así las búsquedas.

David García, de 55 años, relató cómo acudió a buscar a su hija en un edificio que se cayó con el doble sismo. Pidió apoyo a funcionarios para retirar su cuerpo sin vida y estos le dijeron que se les escapaba de las manos.
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La hija de 10 años de David García se encontraba con su abuela y un tío en un edificio de la zona Palafito del Mar, frente al Hotel Sheraton de La Guaira, cuando ocurrió el doble terremoto que estremeció al país el miércoles 24 de junio, y que a menos de una semana contabiliza más de 1.500 personas fallecidas y otros miles de heridos.

La madrugada del jueves, García, su esposa y otra hija llegaron al lugar. El padre de 55 años narró que el edificio de seis pisos donde estaba la niña cayó doblado y hacía adelante. “Apenas me subí por todo los escombros logré ver los piececitos y dije: esta es mi hija”. Recordó que le pidió a Dios que le diera fuerzas para lo que se venía.

Llamó a unos funcionarios policiales que estaban en la zona para que lo ayudaran a sacar el cuerpo ya sin vida. “Me dijeron ‘hay que apoyarte con los bomberos, ya te los mando’ y nunca me los mandaron, nunca me los mandaron”. En otro momento insistió con otros efectivos pero estos solo respondieron que “se les escapaba de las manos”.

Él corrió a buscar en su casa una tenaza, dos cinceles, una mandarria, una segueta y una barra. “Con eso pude sacar yo a mi hija… Tuve yo que ponerme con mi esposa y mi hija, desde las 5:00 a.m. hasta las 6:00 p.m. Las manos se me acalambraban de tanto darle con la mandarria y el cincel. Paraba cinco minutos y le volvía a dar”, recordó. “La pude sacar sin ayuda de ellos”.

Junto a su familia y un amigo que también estaba con él pudo sacar a la niña encima de una tabla. “Conseguimos una cola y me llevaron hasta el Seguro Social… Dimos con una van blanca y me prestó el apoyo, una bella persona ese señor”, dice sobre quien lo ayudó con el traslado.

Estar en duelo y acompañar a otros

De acuerdo con reportes de redes sociales, rescatistas de El Salvador habrían llegado a la zona Palafito del Mar el día viernes 27 de junio, y de acuerdo a lo que escribió en su cuenta de X el presidente de ese país, Nayib Bukele, se mantenían trabajando en el sector hasta este lunes.

Dos días después que rescató los restos de su hija, la noche del sábado 27 de junio, García se encontraba cerca del sector Los Cocos frente a otro edificio en ruinas. “Un hijo de mi sobrino está tapiado ahí… Aquí ando colaborando porque yo sé lo que es perder un hijo”, dijo y explicó que un rato antes habían encontrado a un perro con vida, por lo que todavía tenían esperanzas de hallar a algún sobreviviente.

La hija de David fue cremada el domingo 28 de junio en Caracas. El servicio le costó alrededor de 500 dólares.

Pasadas 120 horas del doble sismo que golpeó con fuerza particularmente al estado La Guaira, en las redes sociales muchas personas postean comentarios en fotos o videos de las zonas de desastre donde vivía un ser querido y piden cualquier tipo de información sobre ellos.

Aún hay también muchas personas en los alrededores de los edificios que se desplomaron a la espera de un milagro o de al menos conseguir los cuerpos de sus familiares para poder darles un entierro digno. Algunos claman lleguen más máquinas para acelerar el proceso de remoción de escombros y facilitar así las búsquedas.

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