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Maduro: El pasajero de Cubana de Aviación por Manuel Malaver @MMalaverM

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“Al concluir su periplo que arrancó el domingo 30 de junio, y que lo llevó a Moscú y a Minsk, Nicolás Maduro, habrá sumado más de 73 mil kilómetros recorridos en 8 viajes internacionales desde que fuera juramentado el 19 de abril pasado, una distancia que es casi el doble del tamaño del globo terráqueo en su parte más ancha, que es la línea ecuatorial”.

 

Información que recogí hace 3 noches del excelente portal “noticiasclic.com” del economista y comunicador, Edgar Otálvora, y que me tiró, de un empujón, en el nuevo acto o capítulo de la tragedia que vive Venezuela desde hace 14 años:

 

Hugo Chávez no solo murió y nos dejó un país desvalijado y en trance de disolución, sino que, además, sin ninguna facultad constitucional, nombró un sucesor cuya legitimidad es cuestionada por una mayoría de venezolanos, y con una incompetencia tan atroz, o un desapego tan cínico por el dolor de los millones de ciudadanos que no encuentran alimentos para atender las urgencias nutricionales básicas de sus familias, que en los dos meses y 18 días que lleva en la presidencia, ha hecho cualquier cosa, menos atenderlos.

 

Afirmación a que nos conduce, tanto la certeza de que los problemas de desabastecimiento, la inseguridad, el colapso de los servicios públicos y la inflación se agudizan a extremos de lucir incontrolables, como el dato perturbador de que Maduro, hace tiempo que abandonó el país y se dedicó, o acumular puntos para viajeros habituales, o a ganar comisiones en una línea aérea extranjera en la que mayormente hace sus viajes.

 

Porque, esa es otra revelación que espera a los venezolanos, si es que se deciden a seguir a Maduro en esa montaña rusa interminable de entradas y salidas del país y de esperas y salutaciones oficiales en aeropuertos internacionales: Maduro viaja poco en aviones venezolanos y, en especial, en el avión presidencial (un Air Bus A319CJ, con matrícula FAV0001, que le costó a la nación 70 millones de dólares hace 12 años), y, ¡qué casualidad!, prefiere arriesgarse en las aeronaves de Cubana de Aviación que acumulan tantos accidentes que es posible que hasta registren un récord mundial.

 

En este item el portal “noticiasclic.com”, de Edgar Otálvora, también nos aporta una valiosa información: “El jefe del gobierno venezolano ha utilizado para sus desplazamientos varias aeronaves: Los dos viajes a Europa fueron realizados en el Iyushin II93-300, con diseño VIP de matrícula cubana (CU-T1250) y perteneciente a la flota de Cubana de Aviación. O sea, que solo en los dos primeros viajes al exterior, se utilizó el lujoso Air Bus A319CJ presidencial venezolano, y en alguno que otro, el Boeing 737-200, el viejo avión presidencial y que aún se mantiene al servicio de la casa presidencial”.

 

En otras palabras: que para las rutas más cortas, y menos caras, se usaron los aviones venezolanos, pero para las largas, caras y que requieren más personal, agentes de seguridad y combustible, pues se usaron los VIP de Cubana de Aviación, que deben haber facturado el mejor negocio de toda su historia.

 

Y aquí es donde percibimos que debe haber un interés no específicamente diplomático para tratar de paliar la grave crisis que le retuerce el estómago y el alma a los venezolanos -asuntos que tienen que ver con acuerdos económicos, financieros o de tecnología-, sino con otro más perverso e inmoral, como es desviar recursos para la siempre maltrecha e insaciable economía cubana que, no pierde oportunidad de sacarle hasta el último centavo, a sus tontos útiles…si es que se dejan.

 

Asunto que si atañe al sensible tema de la soberanía, la constitucionalidad, la dignidad, la ética, y, sobre todo, a la vergüenza que ha ido perdiendo la llamada revolución en su afán de proclamar que, sí es colonia de un poder extranjero, al cual, hasta le confía la seguridad de su presidente.

 

Escándalo que me resulta, tanto más repugnante, cuanto que lo reseño un día en que se celebra el “202 Aniversario” de nuestra independencia del imperio español y en que seguramente oiremos a Maduro vociferar que no tenemos aviones, ni personal de tripulación, ni agentes de seguridad que lo trasladen a Europa, “pero tenemos Patria”.

 

Una palabra que es de uso corriente (casi una muletilla, como “revolución”, “pueblo”, “antiinperialismo”, “dignidad”) en sociedades cuyos gobiernos no tienen otro resultado que ofrecer que el más absoluto fracaso, y les sirve para abanicarse en desfiles calurosos cuando empieza a fallarles la luz, o se les va.

 

O para tratar de desviar las miradas, las angustias y la rabia de quienes no encuentran harina pan, carne, aceite, leche, arroz, azúcar, papel toalet porque los gobernantes viajeros y revolucionarios los desaparecieron, mientras llenaban al país y al mundo de una palabrería hueca, insulsa, demodé y banal con la cual no despiertan el interés, ni el miedo de sus amigos ni enemigos.

Porque también hay presos políticos, y perseguidos por delitos de conciencia, y amenazados por leyes de desacato, y exilados que siguen esperando por garantías para regresar al único país donde quieren y pueden vivir: Venezuela.

Periodistas, como Nelson Bocaranda, a quien no se le perdona haber informado siempre a los venezolanos de verdades que se le pretendieron ocultar para mantener ficciones que no extirpaban, sino que corrían las arrugas.

Un derecho humano que Maduro si le reconoce a un ciudadano norteamericano, Edward Snowden, pero no porque se le viola, sino porque es “un enemigo del imperio”.

 

Criterio que no podía aplicársele a otro natural de ese país, Timothy Tracy, cineasta detenido en una manifestación en Caracas mientras trabaja en un documental sobre la situación venezolana el 24 de abril pasado, y al cual, se le mantuvo durante casi 2 meses en una cárcel de alta peligrosidad , bajo la sospecha de que era un agente del enemigo, del imperialismo, un traidor, y su castigo, como gritó recientemente una diputada del PSUV en la Asamblea Nacional, “no podía ser sino la muerte”.

 

En definitiva, que una doble moral tasada, no por la trascendencia de los seres humanos en cuanto tales, sino de acuerdo a la ideología que practican, o dicen practicar, y que los divide en amigos y enemigos, en quienes merecen vivir y quienes merecen morir.

Y que ya no engaña a nadie, porque es la misma que a comienzos del siglo pasado proclamó el jurista y filósofo alemán, Carl Schmitt, quien encontró gran estima y consideración en Hitler y su pandilla y entre los stalinistas que reinaron entre 1917 y 1990, y aun mantienen bastiones residuales en Cuba y Corea del Norte.

 

Puras anacronías, para terminar, pero peligrosas anacronías, con las que un grupo de presidentes retros de Sud América quieren devolver las agujas del tiempo a bochornos como los de Evo Morales rodando como un paria por el espacio aéreo europeo y la venganza que, en desagravio, están jurando en este momento 4 jefes de Estado de la región en una asamblea en Cochabamba.

 

Tiempo, recursos y pasiones tirados a la basura y por quienes no quieren convencerse que su tiempo ya pasó.

 

Snowden y la “ruta de la empanada” por Eleonora Bruzual @EleonoraBruzual

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Edward Snowden

 

El chiripero del Alba anda alborotado, piensan que con EdwardSnowden aumentan los réditos que un antiamericanismo cursi y trasnochado les aporta. Correa llevaba una semana desojando la margarita ¡Lo traigo o no lo traigo! pero después que el “Camarada” Putin dijo claramente que el gringuito debería dejar de “perjudicar a los socios estadounidenses” reculó pa’ atrás como dicen por allí…

Ni que decir del “Pana” Garzón, que ya tenía lista la defensa. Total, que a todas éstas,Snowden está igualito que una pelota de ping pong, todo el mundo lo lanza y todo el mundo lo devuelve… 21 países le han “pintado” eso que algunos llaman la señal del mudo, pero como los insignes títeres del comandante Raúl, quieren llevarse esa joya,Don Evo salió de bocón a decir que él también le daría asilo, y lo que ganó es que a su regreso de la “Madrecita Rusia” la Pachamama eslava, Portugal negara una escala técnica del avión oficial y Francia rechazara el sobrevuelo de su territorio.

Por supuesto que ante esto, el par de Jaua, David Choquehuanca, negó que Edward Snowden viaje en la aeronave presidencial boliviana obligada a desviarse a Viena y no precisamente para escuchar valses… Y así Don Evo no imaginó cuán largo sería su regreso de ese viaje a Rusia, donde departió con Putin y con Maduro… El martes en la noche aterrizó en el aeropuerto de Viena y allí se tuvo que quedar.  Y para agudizarle rabietas y complejos, Alexander Schallenberg, ministro de Relaciones Exteriores de Austria declaró que las autoridades de ese país “ignoraban” las razones por las que el jefe de Estado boliviano había aterrizado en Viena…

Evo partió en la madrugada del miércoles hacia La Paz, sorteando atajos, porque pocos se fían de lo que dice la banda… Mientras, el inefable Nicolás Maduro en su última tarde en Moscú –por ahora- y a menos de doce horas de tomar un avión de vuelta aCaracas, dio a Snowden honores de héroe… dijo que es el tío más valiente del mundo y sugirió que merece la protección de la ley internacional porque ayudó a la humanidad…

Y es que Maduro, desde el escenario del Teatro Novaya Opera se nos está mostrando como todo un Rigoletto. Un bufón supremamente ridículo sacando pecho en el papel de presidente que definitivamente le queda grande. En ese rol pide para Snowden protección “mundial”, porque según él, ese “compa” “ha desvelado terribles verdades para quienes pretendemos ser libres y estamos decididos a serlo, quienes pretendemos un mundo de paz, de equilibrio, de respeto, sobre todo para los pequeños del mundo, los siempre explotados, sabemos muy bien lo que es la dominación”…

Maduro allá habla de los que pretenden ser libres, pero aquí, por quererlo nos llama vendepatria, pitiyankees, derecha fascista, etcétera, etcétera. Allá habla de paz pero no cuenta que sólo a la morgue de Bello Monte en Caracas, durante lo que va del año 2013 han ingresado más de 2.800 cadáveres resultado de la violencia del hampa protegida como brazo armado de este régimen forajido que busca sembrar terror.

El público que llena el teatro lo aplaude y aplaude, no le entienden un carrizo, sólo saben que ese, como Chávez ha hecho rico a más de un ruso. Y mientras, Snowden sigue colgando sin ser mango. Es bueno apuntar que si los rusos hubiesen decidido que a Snowden se lo trajera Maduro, habrían tenido que llenarle una o varias cajas con papel higiénico, mantequilla, harina de trigo, shampoo, jabón de baño, detergente y por supuesto algunas medicinas genéricas, entre otras cosillas…

Pero con honestidad, yo creo que un tipo informático e informado como Snowden, conoce que un montón de gringos izquierdosos de café, han salido forrados al ponerse a las órdenes de la robolución… por tanto no me extraña que lo que más le fascine es la posibilidad de sacarle unos churupos, o como dicen los argentinos: una buena guita a Nicolás… Después, después ¡Dios proveerá!

Como me decía alguien en Twitter, la única ruta segura para Snowden es la Ruta de la Empanada, aquella idílica, mítica que le inventaron los cubanos a Chávezy que no lleva a ninguna parte… Y si con esa “voce poco fa” del Nicolás operático vuelve a hablar con su pajarito, a Snowden lo rescatará una cigüeña como a Evo casi lo tumba un zamuro.

Universidad: La Confrontación Entre Dos Modelos por Asdrúbal Romero Mujica

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A muchos profesores que han deseado visualizar el actual conflicto universitario como uno de naturaleza, estrictamente, laboral, les tengo una mala noticia: este conflicto es Político. ¡Es inevitable que lo sea!
Es Político, con P mayúscula, porque se trata del conflicto entre dos modelos de Universidad. A lo largo de todos estos años, el Régimen fue dejando que la universidad tradicional se cocinara en su propio caldo, mientras se abocaba a crear su propio sistema paralelo que les formara los profesionales que, a su criterio, requería el país. Un sistema muy masificado que le ha permitido al oficialismo hacer propaganda porque, en verdad, la escolaridad a nivel de educación superior se ha elevado hasta los dos millones y medio de estudiantes –sería necio desconocer el efecto propagandístico que ha tenido el alardeo sobre esta cifra-. El problema es la calidad de formación que se imparte en ese sistema, como muchos autores, incluida mi persona, lo hemos apuntado.
Ahora bien: ¿Qué es lo que conseguimos al interior de ese modelo? ¿Hay democracia? Las autoridades de las nuevas universidades siguen siendo designadas por el Ejecutivo, como también las de las universidades experimentales que ellos intervinieron al inicio de su gestión (la Rómulo Gallegos y la Francisco Miranda por señalar sólo dos ejemplos). Nos encontramos en el transcurso del décimo cuarto año de mandato del Oficialismo, y no se observa tendencia alguna a corregir ese autoritarismo imperante en el subsistema universitario oficialista. Sin embargo, los simpatizantes del Gobierno al interior de nuestras universidades se dan el tupé, cuando participan en foros sobre el actual conflicto, de apuntalar su posición sobre la base de los defectos de nuestra democracia universitaria. ¡Claro que es defectuosa! En lo particular: me he convertido en un empedernido crítico sobre nuestra dinosáurica inercia para emprender la urgente transformación de nuestras instituciones, pero no me vengan éstos con su típica actitud gobiernera a sacar petróleo de la pajita en el ojo ajeno cuando ellos tienen una viga en el suyo.
Creo, además, que una eficaz transformación de nuestro sistema universitario requiere, como premisa fundamental, la concreción de un diálogo verdaderamente bilateral entre Estado e Instituciones, lo cual no ha sido posible con este gobierno –entre otras cosas por estar demasiado ocupado en montar su propio sistema-.
Desde los tiempos en los que Navarro fue el primer ministro de Educación de este gobierno –para mí es una continuidad que incluye a Chávez y Maduro- y Ministro- Presidente del CNU (no existía el Ministerio de Educación Universitaria), la “joya de la corona” emblema de su vocación transformadora de la universidad venezolana era la democratización, es decir, expresado en términos más coloquiales: que empleados y obreros también votaran para elegir autoridades. Así nos lo confesó a los rectores de las universidades autónomas de aquel entonces. Pues bien, retorno a la misma cantaleta: han transcurrido trece años y algo más y el objetivo principal de su transformación no lo han implantado.
A duras penas lo incluyeron en el numeral tercero del Artículo 34 de la Ley Orgánica de Educación, pero no lo reglamentaron, con lo cual dieron pie, hoy día creo que con total intencionalidad, a que se generara una verdadera anarquía que ha desembocado en la paralización de los procesos de renovación democrática de nuestras autoridades rectorales, decanos y representantes a organismos de cogobierno. Elección que se intenta realizar, elección que es detenida por un mandato de la Sala Electoral, en una clara manifestación intervencionista de nuestra autonomía. Tiene uno que volver a calarse a los adláteres internos del oficialismo escuchándoles decir que ya no existe democracia en nuestras instituciones, que las autoridades vencidas son ilegítimas (yo añadiría que están muy agotadas, en todos los sentidos), etc., etc., cuando el problema lo ha creado el mismísimo gobierno. ¿Y por qué no han reglamentado el bendito numeral? ¡Porque les conviene de esta manera! Por un lado: debilitan a las autoridades de las universidades donde hay elección, creándoles problemas de gobernabilidad, y por el otro: no se ven en la necesidad de instaurar su tan mentada “democracia protagónica y participativa” en las universidades regidas por el autoritarismo oficialista. Maquiavélicos en verdad y sus troyanos: tontos útiles o cínicos.
No suficiente con lo anterior, tampoco a la democracia de nuestros organismos gremiales la han dejado funcionar. Ni la FAPUV ni las respectivas asociaciones profesorales han podido hacer elecciones, como tampoco lo han podido hacer la mayoría de los colegios profesionales y muchos sindicatos a lo largo y ancho del país. ¿Por qué? Simplemente porque requieren autorización del CNE y a éste no le ha dado la gana de otorgársela, así vemos como ese vigor renovador propio de los procesos democráticos ha sido congelado en nuestras instituciones. Más alpiste para sus troyanos, que salen a repetir como loritos que la FAPUV no es más que un club de viejos dirigentes gremiales pastores de la vieja política. “Es por eso que no se quieren sindicalizar” –argumentan-, y no porque hayamos visto hasta la saciedad cómo se maltrata a los sindicalistas que se atreven a defender a sus agremiados de los abusos del todopoderoso patrón gubernamental.
Retornando al análisis del modelo universitario oficialista, nos conseguimos que sus instituciones más emblemáticas se han estructurado sobre la base de una organización académica muy débil e insuficiente: muy poco personal fijo. En un porcentaje muy mayoritario, pero que muy muy, sus clases son impartidas por profesores contratados por horas a los que no se les ha hecho concurso. Por supuesto: cómo puede haber en ellas investigación o extensión, si esas universidades son como moteles académicos donde el profesor va, da su clase y ya, luego deben esperar hasta seis meses para cobrar rezando que el desorden administrativo no les haya desperdigado sus pagos. Así subsisten, sin protección social, intentando trabajar por horas en tres o cuatro universidades mientras esperan la apertura de un concurso en alguna de las universidades de verdad: las nuestras, que aun en su proceso continuado de desmejora siguen ofreciéndoles un ambiente académico muy superior a las oficialistas.
Cuando se sientan con uno en las aulas de postgrado, aquellos a los que todavía les queda energía para formarse, después del inicial recelo se sinceran para compartir la nefasta realidad educativa en esas instituciones, que vienen a ser como una réplica académica del buhonerismo informal que pulula en las calles. Un modelo de muy bajo costo, es verdad, pero también de pésima calidad. Y lo más triste es que sus estudiantes están conscientes de ello, pero no se atreven a decir nada. Que los profesores también lo saben, pero en cuanto entran  a esos campus de la “verdad única” deciden actuar como autómatas, con tal de preservar sus escasas condiciones de subsistencia. Nadie protesta, nadie critica, ya sabemos porque. ¿Es ésto en lo que vamos a permitir se conviertan nuestras universidades?   No creo haber sido sólo yo quien haya recibido, desde hace ya varios años, múltiples testimonios en este sentido, pero nadie se atreve a alzar la voz, quizás porque tampoco existen en este país informes de evaluación institucional que los sustenten. Una obligación de Estado que tampoco se cumple, porque rinde más, políticamente, fantasear con los grandes números y no permitir que el gravísimo problema de calidad de los egresados de sus instituciones aflore al debate público.
¿Es este el modelo que el Régimen quiere imponer en nuestras universidades? Al principio pareció que no; desde el 2004 arrancó su política de empobrecimiento salarial de nuestros docentes e investigadores hasta traernos al punto que el típico sueldo de ingreso al plantel académico de cualquiera de nuestras universidades es apenas superior al salario mínimo, lo cual, obviamente, nos empuja a esa igualación por debajo con sus instituciones oficialistas en el renglón de mediocridad académica; desde el 2007 el cerco presupuestario ha sido impuesto con inusual descaro. Luego nos quita la democracia y ahora pretende quitarnos la dignidad.
Mi respuesta entonces es afirmativa, creo que ellos creen que ya llegó la hora de entrarnos con todo. Si seguimos como vamos, es posible que lo logren porque muchos docentes no han tomado una conciencia suficiente sobre la gravedad de este conflicto que les active; porque, exceptuando una vanguardia, los estudiantes se fueron para sus casas y después hay quienes se santifican diciendo que no nos preocupamos por quienes son las víctimas de este conflicto. Verdaderas víctimas van a ser cuando conviertan a nuestras universidades en esos pésimos liceos del submundo académico oficialista, si ellos y sus padres todavía no han tomado conciencia de esto es porque hemos fallado.
Como suele ocurrir en este país a cualquier sector que luche en defensa de la institucionalidad a la que ha pertenecido, el sentimiento de soledad es inmenso. Hay que darle un viraje estratégico al conflicto, pero para ello debemos responder antes a una crucial interrogante: ¿Debemos politizar el conflicto? Yo creo que sí, mis razones y lo que esto significa en la próxima entrega.
Tomado del blog del autor: 

Egipto: ¿Golpe de Estado o Revolución? por Luis De Lion

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Lo ocurrido la noche del miércoles 3 de julio, en Egipto, se pareció mucho a un golpe de Estado. No obstante, solo los derrocados, Mohamed Morsi y los Hermanos Musulmanes, utilizan dicha expresión. Otros prefieren celebrar una nueva revolución, dos años y medio después de la otra revuelta que sacó del poder a Mubarak, en enero 2011.

La situación corresponde a la definición de un golpe de Estado clásico. El ejército toma las riendas del país e instala a un personaje de su escogencia, el magistrado Adly Mansour en la silla presidencial. Cargo éste que ocupaba el primer presidente islámico electo democráticamente en junio 2012 y por ello, tenía el apoyo de las democracias occidentales.

Esa es la razón por la cual, Obama, expresó su “profunda preocupación”, luego de la destitución de Morsi, sin utilizar el término golpe de Estado. Washington y El Cairo, son aliados, los EE.UU. subvencionan el presupuesto de defensa egipcio con 1.5 millardos de dólares anuales.

El resto de las democracias occidentales están igualmente enredadas ante lo ocurrido.

Una revolución con la ayuda del ejército. Los 17 millones de egipcios en las calles de El Cairo y de las principales ciudades del país, saltaron de euforia luego de escuchar el anuncio del General Al Sissi. Tal y como lo pidieron por Mubarak, reclamaron la salida de Morsi y con impaciencia esperaron el fin del ultimátum dado por los militares al presidente.

Los titulares de la prensa egipcia fueron claros “Esto no es un golpe de Estado, es una revolución” “el régimen se derrumba, Tahrir se mantuvo firme”. Muchos analistas egipcios consideran que no solamente el ejército tomó el poder, es el “ejército del pueblo”. No ocurrió de madrugada, ni tomaron el ministerio de información con un comunicado bajo el brazo, como es la costumbre en estos casos.

Así mismo, el embajador de Egipto en Washington, Mohamed Tawfik, se une a aquéllos que consideran que lo ocurrido no fue un golpe de Estado, al señalar que “el ejército no tomó la iniciativa, fue una sublevación popular”

¿Un golpe de Estado democrático? Para el jefe de la redacción de Foreign Policy, Joshua Keating, existe una tercera opción. En un artículo titulado: “¿existen golpes de Estado democráticos? enumera siete criterios que podrían democratizar un golpe de Estado, aunque parezca “ridículo” (sic) en Egipto se llenaron al menos cuatro razones.

Queda por saber si realmente los militares van a preparar unas nuevas elecciones libres y si el poder real va a ser transferido a un dirigente democráticamente electo. En los meses que vienen podría completarse la lista de criterios. Mientras se mantiene la duda, en cuanto a si el régimen de Morsi era autoritario o totalitario. La elección de junio 2012, prueba lo contrario, pero la reforma constitucional, la ampliación de los poderes del presidente (a los cuales renunció más tarde) y las trabas a la libertad de la prensa, lo convirtieron en un autoritario desde noviembre pasado.

Prefiero resumirlo de la siguiente forma; hubo al mismo tiempo un golpe de Estado y un movimiento popular. La primavera árabe primero y ahora la confirmación. Emanciparse de cualquier régimen autoritario, parece ser el objetivo del movimiento popular egipcio.

Tomar el control absoluto del aparato del Estado y de la sociedad civil, para luego desmantelar integralmente el estado de derecho. La calle y los militares le dijeron no al plan de Morsi.

 

@LDeLION

luisdelion@gmail.com

 

Cuando Venezuela tenía razón… por Fausto Masó

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Al ministro de Turismo le convendría pasar unos días en Aruba para apreciar cómo Venezuela ha perdido estos 14 años, mientras esa pequeña isla los ha aprovechado sin que el turismo haya corrompido las buenas costumbres. En Aruba todos viven del turismo y viven mucho mejor que los venezolanos después de 14 años de chavismo, poseen un sistema con seguridad social que cuida de los pobres y al caminar de noche nadie se juega la vida, no se ven ranchos ni mendigos y todos tratan con respeto, y sin sumisión, al turista.

Venezuela posee 100 veces los atractivos de Aruba pero a Venezuela la visitan 1.000 veces menos turistas, y se ha vuelto una locura viajar de noche por las carreteras, y hacerlo de día requiere mucha paciencia por autopistas en ruinas; obra, esa catástrofe, claro, de la revolución.

Esta revolución no mentía en muchas de sus denuncias pero se ha equivocado en las soluciones, armada de sus supuestas buenas intenciones construyó un infierno. ¿Por qué permitieron destruir el litoral, saquear el hotel Meliá y el Sheraton, acabar con la red hotelera privada en el país y las líneas aéreas?; ahora creen que bastará para reconstruirlas con comprar aviones, a realazos cuando en el mundo los países abandonaron el cuento chino de las líneas aéreas nacionales.

Aplaudiríamos la intención del ministro de resucitar el turismo, con tal de que se atreviera a abrirle los brazos a la inversión privada, nacional o internacional, grande y pequeña. No se atreverá, igual que Maduro, a sepultar el legado económico de Chávez, a sacar a Giordani del consejo del Banco Central, por ejemplo. Así pasa el tiempo y las supuestas buenas intenciones de Maduro no impiden que el dólar maldito siga agarrando vuelo hacia el infinito y el desmantelamiento del país. Un consejo sincero a Maduro: lea y estudie el libro El legado de Chávez de José Guerra.

El enorme error de la revolución que comparte con la oposición fue olvidar que no todo en el pasado fue malo. Al contrario, el mundo sigue políticas que se originaron en Venezuela en los primeros tiempos de la república civil; rechaza los golpes de Estado, aun los que parecen justificados, como el de Egipto, porque la Doctrina Betancourt impera en los cinco continentes, cuando en sus orígenes Venezuela, contra viento y marea, rechazaba reconocer los golpes de Estado hasta volverse por eso una isla democrática en un mar de dictaduras. El tiempo le dio la razón tanto a la Doctrina Betancourt como a los hombres que fundaron la OPEP, Pérez Alfonzo y el mismo Betancourt.

Todo esto lo leemos en Cuando Venezuela tenía razón, el tomo reciente de las memorias de Enrique Tejera París, un verdadero cuento de hadas que nos habla del interés internacional por nuestro país y la admiración que despertaba la naciente democracia venezolana; el enérgico rechazo del presidente Leoni a la agresión de Estados Unidos contra República Dominicana, llamó indignado a Tejera para que desde la OEA condenara esa invasión. Fueron los tiempos en que Venezuela tenía razón…

En resumen, lee Maduro, lee, aprende y rectifica.

Y otra cosa, a votar en diciembre, con las dos manos, llueve, truene o relampaguee.

Obvio.

@faustomaso

Publicado en El Nacional


Contrahegemonía por Ramón Hernández

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@ramonhernandezg

EL MINISTRO DE ESPIONAJE, comunicación y propaganda arrastra severas deficiencias en dos herramientas básicas para el ejercicio del cargo: la historia y el lenguaje.

En los últimos sets televisivos se ha encariñado con la palabra “hegemonía” sin haber tenido la osadía de consultar el diccionario, el mataburros. Entendemos que el riesgo es alto en su caso y comprendemos que le tiemblen las rodillas, la pantorrilla y la punta del pie; pero, dada la responsabilidad que la revolución le ha asignado, tendría que asumirlo como un gaje del oficio, ¿acaso no fue de los que repitió “patria o muerte”? Abróchate, galán.

En el diccionario filosófico concebido y elaborado por la Academia de Ciencias de la URSS, en concordancia con los cambios y sugerencias emanados del XXII Congreso del PCUS, celebrado en 1961, no aparece la palabrita, quizás creyeron que era algo referido a Hegel y le cogieron miedo. Villeguitas como buen desconocedor de Gramsci, ese autor que Maduro mandó a leer, ignora las connotaciones de “contrahegemonía” y ha quedado entrampado en su propio batiburrillo. Como no se sabe qué color tiene el burro hasta que se tienen los pelos en la mano, hay que recordarle que por simple totalitarismo en la Rusia que se desplomó sin necesidad de echar un tiro en 1991, la hegemonía comunicacional del Estado era absoluta. Todos los medios impresos y audiovisuales eran del Estado, y hacían alarde de la gran cantidad de ejemplares que se imprimían de Pravda, Izvestia y Komsosomolskaya Pravda, este último el órgano de la Juventud Comunista. Ahora, después de la crisis del papel tualé intuimos el gran valor que tiene Granma en la isla de Cuba.

En la “artillería del pensamiento” del madurismo-villeguiano, la “hegemonía comunicacional” tiene dos características propias y una universal. La última es que está saturada de jalabolismo, adulación y total ausencia de crítica; las otras dos que prevalecen son el simplismo y la cloaca, de la que Villegas se ha revelado un gran defensor, no sólo en su práctica de pinchar teléfonos, sino como teórico defensor de las bondades de que una televisora del Estado mantenga en su programación degredos como el que conducía el agente del G2, ahora en fuga.

Komsosomolskaya Pravda publicó unas cifras que descubrieron una gran realidad y precipitaron la implosión: después de millones de muertos en las ergástulas rojas y de pasar casi setenta años de penurias y un lamentable servicio de salud, lo único que podían mostrar eran bombas atómicas construidas a partir de los planos robados del Proyecto Manhattan; que mientras Rusia en 1917 era séptima en consumo per cápita, en 1989 era la septuagésima séptima, después de Suráfrica y delante de Rumania. La hegemonía los había hecho a todos miserables, incluidos los miembros del Comité Central. Un fracaso general en el nombre de la felicidad perpetua.

Despierta chirulí. Vendo enciclopedia socialista, sin estrenar, con el celofán intacto; se acepta carro chino como parte de pago.


Hugo cortico por Elizabeth Fuentes

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Angustiado con sus finanzas, como suelen estar los cineastas que trabajan condinero ajeno, Stone decidió mudarse de su mansión en California a unapartamentazo en Manhattan

Hace poco, y con la seriedad que lo caracteriza, el presidente Nicolás Maduro reveló que el cineasta Oliver Stone “está haciendo una película muy hermosa sobre nuestro comandante Chávez que seguramente en los próximos meses él terminará”. Que leído así, pareciera que sería el mismísimo Hugo Chávez quien, resucitando en la piel del cineasta, iba a terminar una película sobre sí mismo, lo cual probablemente habría sido su mayor ambición. Pero no. Dos veces no. Porque en menos de quince días, la representante del cineasta aclaró que Stone lo que estaba haciendo era un ensamblaje del material eliminado de Al sur de la frontera, y con las sobras Stone haría un cortometraje. Resulta que ese documental fue un fracaso porque “el éxito en el cine es una sala llena”, como dijo Chaplin, y en eso de tener éxito la izquierda exquisita nunca ha pegado ni una.

Lo cierto es que después de la aclaratoria se multiplicaron las dudas. ¿Por qué se tardó tanto el entourage de Stone en aclarar la noticia? ¿Será que la peli sí iba y después se arrepintió? ¿Será que ya le dieron un adelanto de la plata y se la va a gastar toda en el cortico que ya filmó? Y aquí es donde me fajé a especular: para mí, que Stone quería hacer su cosa y mandó a sus asistentes a investigar qué tal reaccionaría el mercado estadounidense porque, como sabemos, por aquí nadie tiene plata para ir al cine y mucho menos para ver una película repetida. Pero la investigación arrojó que la imagen de Hugo ya no seducía. Que en un capítulo de The Good Wife lo habían ridiculizado, que en la película Un Zoo en Casa, Matt Damon lo entrevistaba como a un “peligroso dictador” y Justin Bieber, poco después del fallecimiento del Comandante Eterno, hizo una parodia de Elton John en el funeral de Lady D, pero cambiando la letra por “Adiós Hugo Chávez…gracias por convertir a Caracas en la capital del secuestro…”, nada menos que en Saturday Night Life, el programa más visto en todo Estados Unidos, transmisión que, ese día, fue censurada en Venezuela.

Stone trató entonces de levantar la imagen del susodicho y envío una petición al The New York Times, firmada por los cuatro gatos de siempre, exigiéndole al diario que no le dijeran a Hugo déspota, autócrata, autoritario ni mucho menos caudillo, porque él había ganado un puño de elecciones democráticas, sin mencionar ni por asomo el dineral despilfarrado en cambiar votos por lavadoras, en asustar empleados públicos, los muertosvotantes o el brazalete encapuchado de Tibisay Lucena. Pero tampoco funcionó. La petición logró pocas firmas y no levantó ningún ruido.

Angustiado con sus finanzas, como suelen estar los cineastas que trabajan con dinero ajeno, Stone decidió mudarse de su mansión en California a un apartamentazo en Manhattan, muy cerquita del Hudson River para ” despertar cada mañana frente al agua y sentirme bien con mi vida”, como le explicó a la elitesca revista Arquitectural Digestque publicó detalles de su nuevo aposento.

Les cuento: aquello es de muerte lenta, aunque la decoración un pelo gay para mi gusto (y, ojo, no tengo nada contra los gays). El diseño interior lleva la firma de Geoffrey Bradfield e incluye en sus casi 200 metros cuadrados, alfombras de Phillipe Stark, vasos japoneses del siglo IX, dos manos gigantes de Buda como centros de mesa, cortinas de Lee Jofa, sofás diseñados por el propio Bradffield, sillas y otomanos de Kravet, paredes tapizadas por Ralph Laurent y nada menos que un Henry Moore en su dormitorio. En fin, hasta el papel tualé está firmado en aquel lujo de casa, todo bajo la rigurosa mirada del diseñador y el cineasta quienes afirmaron a la revista que, si el apartamento está al borde del río, pues debería tener tonos marinos “como si estuviésemos en un bote, pero que no se meciera”.

Habrá que imaginarlo ahora, sentado en su sofá Bradffield, sobre la alfombra Stark, frente al Henry Moore. O haciendo mercado en Whole Foods de Columbus Circle. O caminando por Manhattan sin que nadie lo asalte, tranquilazo pensando y pensando a cuál bobo embaucará esta vez para poder comprarse otro jarrón.

Publicado en: El Nacional

La Tercera: España afirma que no pedirá disculpas a Bolivia por incidente con vuelo de Morales

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¿Romperá relaciones Maduro con Rajoy? ¿Echarán al embajador español en Caracas? ¿Qué hará Venezuela para apoyar a Evo? Algunas de las interrogantes que surgen después de leer el artículo el siguiente artículo en el diario La Tercera:

EVO MORALES EN EL AEROPUERTO DE VIENA

El canciller español relató que recibió información clara de sus aliados de que el ex contratista de la agencia de seguridad estadounidense se encontraba abordo del avión del presidente boliviano, Evo Morales.

España informó el viernes que no pedirá disculpas a Bolivia tras la crisis diplomática abierta por el bloqueo del avión presidencial de Evo Morales y restó importancia a las crí­ticas de Venezuela y otros paí­ses latinoamericanos.

El canciller español, José Manuel Garcí­a-Margallo, relató por primera vez su visión de lo ocurrido en la noche del martes, cuando el avión de Morales fue desviado a Austria procedente de Rusia ante las sospechas de que pudiera ocultar al ex contratista de inteligencia estadounidense Edward Snowden.

Según Garcí­a-Margallo, el gobierno español recibió información clara de sus aliados de que Snowden, quien se cree permanece en una zona de tránsito del aeropuerto de Moscú, viajaba con Morales. No especificó si recibió órdenes de Estados Unidos, tal y como aseguró el mandatario boliviano, y precisó que el paí­s ibérico jamás cerró su espacio aéreo, a diferencia de otros paí­ses.

“Nos dijeron que estaba dentro”, dijo García-Margallo a la Televisión estatal española (TVE) en referencia a Snowden y sin aclarar el origen de la información que recibieron los países europeos respecto al vuelo de Morales.

Al ser preguntado si recibió o hizo alguna llamada a Estados Unidos, el canciller afirmó que “eso forma parte del secreto del sumario”.

Garcí­a-Margallo explicó que Bolivia es una nación amiga y que inmediatamente inició contactos con su homólogo boliviano David Choquehuanca, quien, según el canciller español, le aseguró por escrito que Snowden no volaba con Morales.

“Bastó la palabra del presidente boliviano (para saber que la información no era cierta)”, dijo Garcí­a-Margallo.

“España no tiene que pedir ninguna disculpa, el espacio aéreo nunca ha estado cerrado”
, agregó.

Tras resolverse el entuerto, el avión de Morales salió de Viena el miércoles y regresó a Bolivia tras una escala de una hora para abastecimiento de combustible en las españolas Islas Canarias.

El canciller no desmintió el episodio relatado por Morales sobre la petición del embajador español en Austria de tomar un café con Morales a bordo del avión, pero matizó que en ningún caso hubiera accedido a la aeronave sin el permiso de las autoridades bolivianas.

Ese supuesto intento fue uno de los más criticados por el presidente venezolanoNicolás Maduro, quien aseguró el jueves que revisarí­a sus relaciones con España tras la crisis con Morales.

Garcí­a-Margallo afirmó que las palabras de Maduro se deben a un “desconocimiento de los hechos” y del papel mediador que jugó España con otros paí­ses para solventar la crisis.