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Más controles dejan huella por Marco A. Ponce y Mikel las Heras

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El anuncio presidencial de instalar “un sistema biométrico” en establecimientos de alimentación y otros (en lenguaje coloquial, máquinas “capt huellas” o “cazahuellas”), ha traído numerosas reacciones de rechazo y protestas por parte de distintos sectores de la sociedad civil y de muy diferentes gremios que están ligados a la producción, distribución y venta de esos productos de primera necesidad.

La escasez de alimentos, productos de higiene personal y de medicinas que se vive en el país no es nuevo y es un problema que se viene agudizando en los últimos tres años. En el último semestre de 2013, el malestar de la gente fue visible mientras hacía colas en supermercados y centros de expendio de alimentos, protestando e incluso en aquel momento se registraron hechos de violencia entre personas que trataban de adquirir productos de la cesta básica, por ejemplo peleas por un kilo de leche en polvo o un kilo de harina de maíz precocida y también observamos actos vandálicos y saqueos a supermercados y camiones de transporte. La tensión se incrementó ante la ausencia de los productos y ante la inoperancia de las autoridades para resolver el problema.

El Dakazo: válvula de escape

El malestar y continuas protestas de la gente tuvieron una respuesta difícil de comprender para muchos: El Dakazo, una formula muy bien pensada y diseñada para conducir ese conflicto que día tras día iba en aumento.

La opinión pública, y no poca gente, se volcaron hacia ese “nuevo fenómeno”, dando la sensación de que la gente que hacía largas colas para adquirir alimentos ahora se apostaba por horas frente a tiendas de electrodomésticos para comprar televisores, neveras, cocinas, aires acondicionados, entre otros.

Por un lado, favorecieron un consumismo ¿sensación? exacerbado en la población, y por el otro, un olvido temporal, reflejado en los medios, de las necesidades básicas de alimentos, productos de higiene y medicinas. Posteriormente se repetiría la fórmula con tiendas de ropa, calzado, etc. Como resultado -sumado a que las verdaderas causas del desabastecimiento nunca fueron subsanadas-, al problema de la escasez de productos básicos, se sumó, en los meses siguientes, la escasez de todo tipo de producto.

Corren la arruga, pero aún crece.

Aunque el problema de la escasez no fue resuelto, en ese momento quienes dirigen al país lograron su objetivo: ganar tiempo y votos en unas elecciones, corriendo la arruga para el año siguiente. Ahora estamos en el mes de septiembre del año siguiente y vemos la arruga in crescendo. Quienes detentan el poder en Venezuela, saben hacer el cálculo necesario para combinar, afinar y medir los tiempos electorales con las decisiones de gestión de gobierno, priorizando la permanencia en el poder sobre la garantía de los derechos de la población.

¿Un nuevo Dakazo?

Entonces es probable que la grave crisis de desabastecimiento que vivimos hoy no sea tan problemática para quienes dirigen al país, posiblemente los cálculos electorales -tal vez pensando en la próxima contienda parlamentaria- o los cálculos para permanecer en el poder ya están hechos.

Solo es cuestión de tiempo para que aparezcan nuevos Dakazos, porque si algo ha caracterizado a esta gestión de gobierno, y a la anterior, es que si una formula funciona, la utilizan una y otra vez y en algunos casos la reeditan sin mucho maquillaje.

No sabemos si el anuncio del sistema biométrico sea parte de una nueva fórmula para conducir el conflicto, lo cierto es que intenta desviar la atención sobre problema principal, que es el desabastecimiento.

¿Bajo control?

Hoy por hoy, el gobierno tiene un absoluto control de los procesos productivos, de las importaciones y de la distribución de los productos de primera necesidad y estos no están en los anaqueles. Ergo, el Estado controla la escasez pero no mueve ni un dedo para solucionar el problema.

Además hay que ver en conjunto las medidas, todas de control, que está tomando el gobierno. Por ejemplo, la obligatoriedad de inscripción en el Registro Único de Personas que Desarrollan Actividades Económicas (RUPDAE) de la Superintendencia de Precios Justos, que se suma a un sinnúmero de registros obligatorios para personas naturales y jurídicas. Parece que el tema del control de la población es prioritario y se olvidan del control del gasto público y de la gestión de gobierno.

El sistema biométrico para poder realizar compras debe ser rechazado por coartar las libertades de la población, pero la polémica sobre su implementación no debería desplazar el foco sobre el verdadero problema: el desabastecimiento de alimentos, de medicinas, de insumos hospitalarios, etc, que afectan directamente a toda la población.

@MarcoAPonce 

 @mlhccs

ConflictoVE

Presidente de Ucrania anuncia liberación de 1.200 rehenes

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El presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, anunció hoy la liberación de 1.200 personas apresadas por los separatistas prorrusos, en el marco del alto el fuego acordado el viernes pasado. 

“Durante los últimos cuatro días hemos logrado liberar a 1.200 rehenes”, dijo Poroshenko, citado por los medios locales, tras su llegada a la ciudad de Mariúpol (mar de Azov), sede provisional del gobierno regional de Donetsk. 

El canje de prisioneros de guerra mediante la fórmula “todos por todos” es uno de los aspectos principales del protocolo de 12 puntos firmado en Minsk para conseguir un alto el fuego entre el Ejército ucraniano y los separatistas. 

Según el líder de la autoproclamada república popular de Donetsk, Alexandr Zajárchenko, el miércoles será el turno de Kiev para liberar a los rebeldes que estén en su poder.

La visita a la zona de conflicto

Poroshenko llegó este lunes a la zona de conflicto cuando se cumple la cuarta jornada desde que ambos bandos acordaran en Minsk un cese de las hostilidades. 

“Ya estamos en Mariúpol. Ésta es nuestra tierra y no se la entregaremos a nadie. ¡Viva Ucrania!”, dijo. 

El presidente también informó sobre el rescate de otros 33 soldados ucranianos cercados por los insurgentes. 

Las fuerzas de seguridad ucranianas reconocieron este lunes que la situación en la zona es estable, aunque durante la noche hubo varios intentos de aproximación hacia Mariúpol por parte de los insurgentes prorrusos. 

Las bajas

El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa, Andréi Lisenko, estimó en cuatro tanques, tres blindados y decenas de milicianos las bajas sufridas por los rebeldes. 

Tanto el mando militar ucraniano como los sublevados han denunciado violaciones de la tregua acordada en Minsk desde el mismo momento en que fuera decretada a las 18:00 hora local del viernes pasado.

Precisamente, los incidentes más graves se registraron este fin de semana en Mariúpol, ciudad estratégica que los rebeldes, que según Kiev cuentan con ayuda militar directa de Rusia, fracasaron en arrebatar a las tropas ucranianas antes del alto el fuego. 

El presidente de turno de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), Didier Burkhalter, admitió hoy que no es optimista “en absoluto” en relación al alto el fuego en Ucrania. 

Otro punto que recoge el protocolo de Minsk es la apertura de corredores humanitarios con destino a Donetsk y Lugansk, donde más de tres mil personas habrían muerto desde el estallido de la sublevación armada contra Kiev en abril pasado, según la ONU.

 

Diario Las Américas 

Capriles pidió a Virgen del Valle por la unión de los venezolanos

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Como cada 8 de septiembre, desde hace 10 años, el líder de la Unidad Democrática, Henrique Capriles, asistió a tierras margariteñas para rendir homenaje a la Reina del Oriente del país, la Virgen del Valle, que este lunes cumplió 103 años de su coronación canónica.

Desde las inmediaciones de la Basílica, ubicada en la población de El Valle del Espíritu Santo, Capriles pidió a la Madre de los Pescadores por todos los venezolanos que sufren. “Por 10 años consecutivos, he venido hoy hasta el estado Nueva Esparta a la misa en honor de nuestra Virgen Del Valle, es una dicha estar aquí compartiendo con todo el pueblo del oriente de Venezuela. Hoy a nuestra madre venerada, que llevamos en nuestro corazón, venimos a pedirle por los enfermos, por los que sufren, para que haya justicia por nuestros hermanos que están presos y por sus familias. Le pido por los abuelos, los niños, por todo el pueblo de Oriente y por la paz de Venezuela”.

Capriles se unió al fervor de cientos de feligreses que asistieron a la celebración eucarística en honor a la Virgen del Valle y resaltó que es un momento propicio para acercarse a Dios y pedirle por el bien de nuestro país. “Hoy es un día para pedirle a nuestra Santa Madre que todos entendamos que solo el que hace el bien sale adelante. Hay que hacer bien sin mirar a quien. El que hace bien, siempre le va a ir bien, ese es nuestro mensaje hoy acá. Estoy contento de estar con ustedes en este día tan especial para todos los católicos”.

De igual forma, pidió por la unión de los venezolanos. “El deseo que yo tengo es que este país salga adelante, que en Nueva Esparta y en todos los estados de nuestra Venezuela el pueblo progrese. Siempre hemos sido constructores y generadores de unión no de división, por eso debemos unirnos para salir de este caos y el pueblo sabe el tamaño de nuestro compromiso, nunca vamos a defraudar su confianza. Soy de las personas que cree en los cambios de forma pacífica, democrática, constitucional y electoral, vamos a hablarle a nuestro pueblo siempre con la verdad”.

Celebridades se juntan para decir: no más armas (Video)

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Juntaron a más celebridades de las que puedo contar en un video de 1 minuto para que todo el mundo lo viera.

Hay tanta gente famosa en este video que a penas pude contarlos. Pero estoy TAN AGRADECIDO de que se hayan juntado para hacerlo porque la gente tiende a escuchar a las celebridades – para bien o para mal. Y esta si que es un caso de bien.

Violadas por quienes debían protegerlas

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Aziza D, de 17 años, es una de las 369.000 personas —la mayoría mujeres y niños, según la ONU—, que viven en los campos de refugiados de los alrededores de Mogadiscio, la capital de Somalia. En junio de 2013, un intérprete que trabajaba en el cuartel general de Amisom —la misión de paz de la Unión Africana en este país— se aproximó a ella y le preguntó si quería ser “amiga” de un soldado ugandés. Le dijo a la niña que el soldado podría conseguir cualquier cosa que ella necesitara si le trataba “como si fuera su marido” y “le hacía sentir cómodo”. Cuando se encontró con el militar y comprendió que debía mantener relaciones sexuales con él, quiso marcharse, pero el traductor no se lo permitió, ignorando sus llantos y sus súplicas. “Cuando me resistí, el militar se enfadó mucho y llamó de nuevo a su intérprete, que me amenazó en somalí”, dijo la joven a la organización humanitaria Human Rights Watch.

Casos como el de Aziza no son excepcionales en Somalia. Tanto Naciones Unidas como diversas organizaciones en defensa de los derechos humanos han documentado altos niveles de violencia sexual contra las mujeres somalíes, especialmente contra las refugiadas. Pero ahora, por primera vez, una organización apunta directamente con el dedo a un organismo y a una práctica concreta: Human Rights Watch acusa a algunos soldados de Amisom, que cuenta con casi 17.000 efectivos desplegados, de abusar de su posición para agredir y explotar sexualmente a mujeres y niñas somalíes. “Algunos soldados de la Unión Africana han hecho mal uso de sus posiciones de poder para explotar a las mujeres y niñas más vulnerables de Somalia”, asegura Liesl Gerntholtz, director de derechos de la mujer de Human Rights Watch. “Somalia tiene muchos problemas de difícil solución, pero los dirigentes de Somalia y la Unión Africana podrían acabar con la explotación y los abusos sexuales presionando a los países que aportan contingentes para que busquen y castiguen a los responsables”.

La organización sostiene que estos hechos ocurren desde que este cuerpo militar entró en el país en 2007 para ayudar a restaurar la paz y reconstruir el país, asolado por las guerras desde la caída del régimen del presidente Siad Barré, en 1991. “La implicación de los soldados de Amisom ha sido pasada por alto desde hace mucho tiempo, también por parte de los altos mandos de la misión y por los países que aportan efectivos”, dice la organización en un contundente informe de 46 páginas publicado este lunes.

Para la elaboración de este documento, titulado El poder que estos hombres tienen sobre nosotras, HRW ha realizado una investigación en Somalia, Uganda y Burundi cuyas conclusiones se han elaborado a partir de 50 entrevistas, 21 de ellas a víctimas de abusos y explotación sexual, pero también a testigos, observadores internacionales, oficiales de países donantes de tropas y personal militar. El informe documenta casos en Mogadiscio, fundamentalmente por parte de las Fuerzas de Defensa de Uganda (UPDF por sus siglas en inglés), en los cuarteles generales de Amisom y en el campo de las fuerzas de defensa nacionales de Burundi (BNDF por sus siglas en inglés). Todos los incidentes documentados ocurrieron en 2013.

La organización admite que no ha conseguido evaluar la prevalencia de los abusos debido a la complejidad de la investigación y a la resistencia de muchas víctimas a hablar de su experiencia. No obstante, asegura que, pese a no poder afirmar que estos actos sean sistemáticos, los resultados plantean serias preocupaciones y sugieren la existencia de un problema mayor del que su informe plantea.

Hasta ahora, varios organismos internacionales y organizaciones de defensa de los derechos humanos habían denunciado las violaciones y el abuso sexual de mujeres en Somalia. En 2012 se registraron más de 1.700 y, en los seis primeros meses de 2013, se reportaron otros 800 solo en Mogadiscio, casi siempre de mujeres y niñas desplazadas, según la ONU. “Generalmente, los violadores son hombres armados y uniformados y el 33% de las víctimas son niñas”, explicó en agosto de 2013 la portavoz de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) en Ginebra, Marixie Mercado.

Unicef, por otra parte, asistió a más de 2.200 víctimas de violencia de género en el sur y centro de Somalia ese año, y también Amnistía Internacional advirtió que la violación y el abuso sexual son una amenaza constante para las desplazadas, aportando delirantes testimonios de mujeres y adolescentes que fueron atacadas.

Human Rights Watch ya advirtió hace solo seis meses de este fenómeno en otro informe titulado Aquí la violación es normal, en el que sugería cinco pasos para frenar este tipo de prácticas.

En esta ocasión, HRW culpa directamente a quienes están allí para proteger a esas mujeres, que se convierten en víctimas de sus supuestos bienhechores. Desde Amisom inicialmente negaron estas acusaciones pero, posteriormente, la organización ha empezado a tomar algunas medidas para abordar este problema. En concreto, el organismo ha desarrollado un borrador con varias directrices para erradicar este problema titulado Política en prevención y respuesta a la explotación sexual y el abuso y ha llevado a cabo iniciativas como talleres de sensibilización y formación sobre cuestiones de género en sus tropas.

Desde la caída del régimen de Siad Barre en 1991, la guerra civil y el colapso generalizado del país han contribuido a hacer de Somalia uno de los lugares del mundo donde menos se respetan los derechos humanos. El conflicto armado ha desencadenado una sucesión interminable de asesinatos, violaciones, tortura y pillaje por parte de todos los bandos del conflicto, algo que ha repercutido, sobre todo, en la población civil. A esta situación se unen las hambrunas que han asolado a los somalíes y que han obligado a millones de personas a desplazarse dentro del país en busca de alimento. La mayoría de ellos han terminado en los campos de refugiados dentro del propio país o en las fronteras con otros territorios, malviviendo en condiciones de extrema precariedad.

La mayoría de violaciones documentadas por HRW tuvieron lugar en las instalaciones del contingente de soldados de Burundi desplegado en Mogadiscio cuando mujeres y niñas acudían para obtener medicinas o ayuda humanitaria. Fue el caso de Qamar R., de 15 años. A finales de 2013 se acercó a esta base; quería medicamentos para su madre enferma. Un traductor le indicó que siguiera a dos soldados que le darían los antibióticos. Llegaron a una zona alejada de las instalaciones, un lugar parecido a un bunker. Allí, uno de los uniformados violó a Qamar mientras el otro vigilaba. “Primero me quito la ropa, luego me atacó”, describió a HRW. “Cuando acabaron, me dieron 10 dólares”.

Pagar a las mujeres después de haber mantenido relaciones sexuales con ellas, aunque no fueran consentidas, es una práctica que ha encontrado HRW en la mayoría de experiencias que contaron las entrevistadas. Los soldados dan a las mujeres dinero o comida en un “intento de disfrazar una violación como un intercambio consentido de productos de primera necesidad a cambio de sexo”, dice el informe. Esto también le ocurrió a Ayanna S, que fue violada con otras tres mujeres por seis hombres uniformados el el interior del recinto burundí. “Nos dieron gachas, galletas y cinco dólares a cada una”.

Explotación sexual

HRW ha documentado también casos que sugieren un sistema relativamente organizado de explotación sexual en los campamentos base de Amisom y en la base burundí de Mogadiscio. Varias mujeres y niñas reconocieron a HRW que mantuvieron relaciones sexuales consentidas con soldados como último recurso pues, en muchos casos, ellas eran el único sustento de sus familias. Los soldados de Amisom disponen de ingresos infinitamente mayores que los refugiados (unos 1.000 dólares al mes), por lo que se hallan en una situación de completa superioridad ante estas mujeres, denuncia el informe.

Las pruebas recabadas sugieren que la explotación sexual no es un secreto en las bases de Amisom, ya que las mujeres entran en ellas a través de puertas custodiadas por oficiales pese a tener prohibido el acceso. En la mayoría de los casos de explotación sexual, y al igual que en los de violaciones, estuvo involucrado un intermediario de origen somalí, generalmente traductores que trabajan en las bases y que se encargan de reclutar mujeres y niñas de los campos de refugiados o entre las que van a las bases en busca de medicinas. Entran cubiertas con burkas para no ser identificadas y reciben insignias de Amisom para hacerse pasar por personal autorizado. “Hay mucha corrupción y por eso las mujeres pueden conseguir estas insignias; todo el mundo sabe que la explotación sexula existe aquí pero nadie quiere denunciarlo, se ve como una de las formas de ocio de los soldados”, admitió un oficial somalí a HRW.

También es habitual engatusar a las mujeres que regentan puestos de alimentos u otros productos en el interior de las bases, las únicas que sí están autorizadas a entrar. “Los soldados van a las tiendas con la excusa de comprar una tarjeta SIM para el teléfono, todo el mundo lo sabe”, contó una fuente diplomática a HRW. “En agosto de 2012, un traductor somalí me presento a un soldado burundí, y él me ayudó a montar mi negocio de venta de móviles dentro de la base militar. Yo sabía lo que estaba aceptando, el soldado es un hombre poderoso y mi tienda se ha convertido en un negocio próspero. Yo le visito de vez en cuando, y consiento sus peticiones”, reconoció Ifrah D. a la organización.

En otras ocasiones, las víctimas describen amenazas y palizas, como la que le dió un militar a Kassa D. el día que no quiso hacerle una felación porque le dolía un diente. “Traté de explicarle lo que me pasaba con gestos, pero se puso furioso y me forzó; pensé que me iba a disparar”. Además, todas las mujeres entrevistadas por HRW aseguran que los soldados se niegan a utilizar preservativo, con el consiguiente riesgo para ellas de contraer VIH u otras enfermedades de transmisión sexual. Algunas habían sufrido gonorrea, y otras ignoraban su estado de salud porque no se habían hecho ninguna revisión en mucho tiempo. “No quiero saber si tengo sida, me volvería loca”, reconoció Idil D. a la organización.

Las mujeres que han sido violadas no denuncian por muchas razones: temen el estigma social, las represalias por parte de la familia, la policía e incluso del grupo islamista insurgente Al Shabab. Idil, a quien el soldado con quien se acostaba le había prometido llevarla a Uganda con él, confió su secreto a una amiga, pero se acabó enterando todo su barrio. “Empecé a recibir llamadas amenazantes en mi teléfono de gente que decía tener relación con Al Shabab, y me amenazaron. Mi padre me echó de casa, me sentí traicionada y deprimida. Hice todo esto por mi futuro pero ahora estoy arruinada y nada volverá a ser lo mismo. No puedo casarme, todo el mundo sabe lo que hice. Mi reputación está arruinada para siempre”.

Otras tienen miedo de que, a través de una denuncia, su caso llegue a oídos de la familia. “Si mis padres y mi hermano se enteran de lo que me ocurrió, podrían matarme; los somalíes creen que si una chica vende su cuerpo, daña la dignidad de toda la familia”, cuenta Mariam K., de 26 años. Algunas mujeres temen incluso ser criminalizadas, ya que el Código Penal somalí, de 1962, castiga la prostitución con entre dos meses y dos años de prisión.

Uno de los principales problemas es que la policía somalí no tiene jurisdicción sobre los soldados de Amisom; ellos solo pueden ser juzgados por los países de los que provienen. Por eso, entre sus recomendaciones, HRW pide a los países donantes de soldados que establezcan tribunales en Somalia para juzgar este tipo de delitos y que excluyan de la misión de paz a cualquier sospechoso de haber cometido abusos o explotación sexual. A la Unión Africana, la organización solicita que revise y publique el borrador sobre políticas de prevención de estas prácticas y que se asegure de que este es aplicado correctamente. También recomienda la creación de un cuerpo de profesionales independientes que se encargue de investigar los posibles casos de violaciones y explotación. Igualmente, recomienda la instauración de una unidad disciplinaria que formule políticas de prevención y lleve a cabo entrenamientos adecuados sobre cuestiones de género a los soldados de Amisom.

Por último, la organización hace un llamamiento a la comunidad internacional, en concreto a la Unión Europea, la ONU, Reino Unido y Estados Unidos. Pide que, si existen pruebas suficientes para creer que el personal de las operaciones de mantenimiento de paz están cometiendo violaciones de derechos humanos, lo denuncie en público y urja a la Unión Africana y a los países donantes a llevar a cabo investigaciones inmediatas. De no ser suficiente, pide que se considere la posibilidad de poner fin a la asistencia militar que prestan a las operaciones de Amisom en Somalia. “No debería facilitarse ningún apoyo a cualquier unidad implicada en abusos”, insiste el informe.

El País

Talento venezolano emigra a otros países por situación del país

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Aproximadamente un millón y medio de venezolanos ha decido acudir al llamado Plan B y emigrar del país en busca de un mejor destino para sus familias. Esto es entre 4 y 6 por ciento de la población. De ese contingente humano, 88% ha tomado esta decisión en los últimos 15 años.

Se trata de un fenómeno nuevo para Venezuela, cuando entre las décadas de los años sesenta y ochenta se caracterizó por ser un país de destino, primero para numerosos europeos, especialmente españoles, italianos y portugueses, en tanto que en los 80 llegaron de nuestro propio continente en busca de una tierra de prosperidad económica y libertades. En la década de los sesenta Venezuela tenía una población de 7 millones de habitantes, de los cuales un millón eran inmigrantes.

Desde el sur escapaban de las férreas dictaduras militares y desde los países vecinos de la inseguridad, la violencia y la pobreza.

En 15 años esta ecuación se ha revertido y ahora son los venezolanos quienes buscan esos atributos en otros países. Familias enteras ponen candado a pequeños negocios ya en quiebra, cierran despachos y consultorios, venden bienes, hacen uso de documentos de abuelos inmigrantes que les permiten rescatar aquella nacionalidad olvidada o jóvenes que con un título universitario recién adquirido, pero inservible en Venezuela, juegan su última carta en un país extraño.

El deterioro social y económico, la inseguridad, la incertidumbre y el desaliento acerca de lo que ocurrirá y la poca fe en un cambio cercano de la conducción del país, ha movilizado a grandes contingentes de venezolanos a buscar una segunda patria en suelos lejanos.

El sociólogo e investigador Tomás Páez, conjuntamente con un grupo de investigadores asentados en Francia, España, Estados Unidos y otros países han emprendido una profunda investigación sobre estos venezolanos para conocer quiénes son, qué piensan, que sienten, qué padecen y cómo perciben su nueva realidad.

En ese equipo se encuentran además los investigadores Mercedes Vivas, Rafael Pulido, en Francia, Paula Vásquez y Frank Briceño como coordinador técnico.

“Decidí emigrar en un momento de profunda crisis en que en Venezuela todavía era posible plantearse interrogantes: ¿Quién soy? ¿Qué quiero para mí vida? ¿Me siento realizada? ¿Cómo es eso que nos pareció chévere ser gobernados con el resentimiento? se preguntaba una de las miles de venezolanas consultadas, cuya respuesta la encontró renaciendo en otras tierras.

Mayoría profesional

El estudio que ha utilizado encuestas, focus group y testimonio de vida, lleva hasta el momento consultados 850 emigrantes cuya información se encuentra en proceso de análisis. Se han certificado 883.000 emigrantes en 22 países, y en proceso otros 6 del norte de Europa, China, Japón y Corea. Faltan países africanos.

De los primeros 400 consultados se desprende que 90% de la emigración son graduados universitarios, 40% tiene maestría y 12% tiene doctorado. 

Según explica Tomás Páez, se trata de una emigración modélica, ya que es gente que va a construir, que va a aportar a otros países, a crear directa o indirectamente empleos a donde van. Dada la preparación, el conocimiento y la experiencia laboral y profesional van a contribuir al desarrollo de las empresas en las que son incorporados o a generar riqueza con el emprendimiento. Ese es el caso de las petroleras españolas, mexicanas, colombianas y canadienses que se han nutrido de la experticia venezolana de horas hombres que en algún momento tuvo la industria petrolera venezolana.

Este es un punto crucial que destaca el estudio dado que, según explica el especialista, no se trata solo de “fuga de cerebros” como suele describirse esa emigración, sino que son gente que va a desarrollar, a crear riqueza en otros países. Allí está el drama de este fenómeno que está ocurriendo en Venezuela y que es desestimado por las autoridades, que por el contrario, incitan a quien no esté de acuerdo con la revolución, a que se vaya, sin detenerse a comprender el daño que ello significa para el país.

Quiénes se fueron 

Se identifican varios grupos de emigrantes.

El grupo de exilio. Este sector se fue del país por razones políticas, obligados por las circunstancias. En EEUU hay unas 9 mil personas en esas condiciones. En la Comunidad europea en 28 países, ha crecido el número de solicitudes de asilo político.

El grupo de PDVSA. Se trata de miles de ingenieros y técnicos con cientos de miles horas hombre de experiencia en el ramo. Este elemento va más allá del rango académico que tienen sus integrantes. Su absorción en empresas petroleras en diversas partes del mundo está vinculada a su experticia desarrollada durante años en la empresa venezolana.

Los emprendedores. Se van al exterior a montar negocios. Huyen del país por los controles, las leyes laborales, la extorsión de los funcionarios, la falta de materias primas y principalmente el control de cambio. De acuerdo a la especialidad optan por diferentes países. En Panamá se han establecido abriendo negocios. En Florida en el mundo de las telecomunicaciones y negocios de comida. En España se destacan en el área de la gastronomía, con producción de quesos, tequeños, pizzas, con origen venezolano. En el mundo de la cultura con la curaduría, en galerías. Se han destacado en Francia, Nueva York y Berlín. Un ejemplo de estos emprendedores es el de la famosa pizzería ubicada en Las Delicias, en Caracas llamada La Gaeta. La fundó una familia de inmigrantes italianos. Una similar está ahora en Madrid, la manejan los descendientes de estos italianos, uno de ellos es un ex empleado de PDVSA. “Allí hay tradición, conocimiento del negocio, tecnología” destaca Páez, y extiende ese ejemplo a lo que se observa en Florida con la creación de negocios de cachitos, arepas, panadería etc. 

Medicina y salud. Estos profesionales han emigrado por razones del bajo salario en Venezuela, el no reconocimiento profesional dado que el Gobierno ha privilegiado la creación del “médico integral” de acuerdo al modelo cubano. Se les limitan los recursos a las universidades en dónde se forman los médicos, en los hospitales y en las áreas de especialización. Esto ha generado que muchos pos grados se encuentren paralizados. Hay promociones completas que se han ido de Venezuela. Alegan un desconocimiento y un ataque a la medicina venezolana, contra la medicina privada. Muchos especialistas emigren y están aplicando sus amplios conocimientos en otros países.

Contadores y administradores. Se han ido al sufrir el cierre de empresas en Venezuela y por ello la reducción del mercado para este profesional. El destino que buscan es en países con expansión de su economía. En el continente han escogido a Chile, México, Perú y EEUU porque en esos países hay posibilidades de ascenso. El destino depende de si conocen el idioma, en dónde hicieron la maestría, vínculos familiares y de origen, entre otros.

Actores, productores, animadores, músicos y comunicadores. El declive del medio televisivo, el cierre de RCTV, la compra de medios por factores del Gobierno y la disminución de la producción nacional, ha provocado la emigración de actores, productores, animadores de TV, anclas y reporteros. El principal destino ha sido Florida aunque hay migración hacia España y Colombia. Los músicos, de acuerdo a la especialidad se ubican entre Florida o Europa. 



Razones para emigrar

“Vivía en constante paranoia, miedo a la inseguridad, quería vivir en un lugar en el que me sintiera libre y en el que mis hijos crecieran sin miedo”, sostiene un consultado.

Las entrevistas destacan tres aspectos centrales de el por qué se van. Una de ellas es la inseguridad personal. Algunas veces vinculadas a una mala experiencia personal: secuestro, asesinato o robo. 

Otra razón muy esgrimida es la inseguridad jurídica que tiene que ver con diversas variables como el temor a invertir en un negocio por falta de garantías y a ser expropiado a ser víctima de una acción imprevista del Gobierno que lo lleve a quebrar. Las restricciones cambiarias y el control de precios también influyen mucho en esta variable o acciones como el “Dakazo” que generaron desempleo y cierre de numerosos comercios. 

Las razones económicas o por razones de la crisis económica están asociadas al tema político. Las políticas de controles del Gobierno han generado cierre de empresas y con ello se van cerrando las fuentes de empleo. En el tema económico además del desempleo ha aparecido el tema de la escasez, la falta de insumos, la inflación dado que el salario ya no es atractivo, no alcanza en caso de conseguirse el empleo. La imposibilidad de comprar una vivienda o un vehículo.

La falta de libertades también aparece como un factor destacado. Es la posibilidad de decir cosas. “No tengo que pensar de determinada manera para conseguir un empleo” dicen los consultados. 


No quiero regresar

Al preguntárseles si estarían dispuestos a regresar al país, casi por unanimidad responden un NO contundente pero dejan un margen de posibilidad al señalar “si cambian las condiciones”.

“Como suelo decirle a mis amigos, mi familia y yo vivimos una vida buena que no, la buena vida. Uno termina acostumbrándose al hecho de que la ley funciona y se aplica a todos. Que el Estado está allí principalmente para protegerte a ti y a los tuyos, así como para proveer servicios muchas veces extraordinarios”. 

 

El Nacional 

FIFA probará la repetición de jugadas de fútbol en TV

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El anuncio lo hizo Sepp Blatter, presidente de la FIFA, quien también manifestó su intención de volverse a presentar al cargo 

En fútbol se introducirá, en un período de prueba, la repetición de jugadas en televisión para que los entrenadores puedan objetar las decisiones de los árbitros, anunció el presidente de la FIFA, Sepp Blatter.

En declaraciones en la conferencia SoccerEx que se celebra en Manchester, Blatter también confirmó su intención de volverse a presentar al cargo.

Blatter, de 78 años de edad, desea que los entrenadores tengan por lo menos una oportunidad de objetar las jugadas en cada medio tiempo.

“Tendrán el derecho en el medio tiempo, ya sea dos o una vez de desafiar la decisión del árbitro, pero sólo si el partido se detiene”, indicó.

Agregó que “el árbrito y el entrenador irán a mirar a la pantalla y después el árbitro puede cambiar de parecer, igual que ocurre en tenis”.

Se espera que el período de prueba comience el próximo año.

 

 

El Nacional