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Claudio Fermín: “Lo que el país necesita es una gran demostración de que se puede”

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 claudiofermin

 

El sociólogo y ex candidato presidencial insiste que el descontento de más del 70 por ciento de los venezolanos; se debe expresar en una “gran fuerza” a partir de elecciones de base en las organizaciones y rematar con las parlamentarias.

Ese cambio en la correlación “es el verdadero principio de la transformación de Venezuela”,  aseveró.

“Así se disipan dudas sobre acuerdos obscuros y es cónsono con la decisión de los electores”, recalcó.

Para el ex alcalde, el descontento cambia gobiernos “en cualquier sociedad en la que hubiesen instituciones de credibilidad donde las normas políticas fuesen mucho más respetadas, sería un factor erosivo”. Sin embargo, agrega que “el caso Venezuela se define hoy, además con la incertidumbre”.

“Lo que el país necesita es una gran demostración de que se puede. Fíjense el caso de Henrique Capriles que obtuvo 1800 votos, una cifra redonda en elecciones internas contra Pablo Pérez, Diego Arria, María Corina Machado y Leopoldo López. Eso fue una gran demostración. Luego, el reto siguiente y aún mayor que superó en pocos meses los 1800 a 7 millones 300 mil votos fue la Presidencial del 2013”, refirió.

“Eso explica primero que era contra Maduro, el sustituto del Presidente Chávez y todos queríamos asumir ese reto; segundo la necesidad del sentimiento unitario producto del malestar del país; pero no dejemos afuera que Capriles fue electo por la base y no mediante ningún acuerdo”, destacó.

Para el líder independiente, esos hechos recientes demuestran que “si es posible competir con el oficialismo y que el sentimiento unitario fortalece la democracia y credibilidad”.

En el análisis y propuesta de Fermín, las nuevas coordenadas del camino democrático, tienen nombre, apellido y fecha en el calendario“elecciones de base y luego las parlamentarias del 2015”.

“Si en este momento todo el mundo concentra sus energías en lograr mayoría en la AN. El clima va a cambiar. Nuestras voluntades van a hablar. Ese desprendimiento político, modificará la correlación de fuerzas y en consecuencia vendrá la transformación”, garantizó.

“Yo invito a que se estudie con seriedad la elección de base para que esto contagie a todo el país, además ninguna organización política pierde. No permitamos que se riegue la idea que esto es un acuerdo de hecho a costa de los partidos, no. Ya no es un asunto de partidos por muy buena fe que tengan. Es el país. Queremos cambiar la situación”, manifestó.

¡IN SÓ LI TO! por Henrique Capriles Radonski

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PETROLEOEEUU-

Es imperdonable que este gobierno haya dilapidado los ingresos petroleros más importantes de nuestra historia y más imperdonable es que haya sido incapaz de resolver los principales problemas de nuestro país. Eso tienen que saberlo todos los venezolanos. Solo un gobierno irresponsable, indolente e insensible es capaz de mentirle a la gente, de jugar con sus necesidades y de desviar y regalar a intereses extranjeros los recursos que debieron convertir a nuestra nación en una potencia económica en el continente.

Hacemos esta reflexión porque durante las últimas semanas hemos visto cómo los precios del barril continúan bajando y, lejos de tomar las decisiones que deben tomar, salen diciendo que están preparados para enfrentar cualquier escenario que pueda presentarse en nuestro país con la caída de los precios del crudo. Eso no es cierto. Lamentablemente este hecho impactará negativamente en la economía de nuestra nación y, por consiguiente, seguirá deteriorando la vida de nuestro pueblo. Cosa que jamás desearemos los que queremos un verdadero cambio.

No olvidemos que este gobierno acabó con la producción nacional e hizo que hoy nuestra Venezuela sea más rentista que nunca. Lastimosamente dependemos de las importaciones para consumir la mayoría de los bienes y servicios que necesitamos y para ello, son vitales las divisas producto de la renta petrolera. Esta es una realidad, que por mucho que se esfuercen en ocultarla, diariamente los aplasta. Sería bueno que expliquen al país ¿con qué dólares importarán alimentos, medicinas y todo lo que necesitamos si siguen bajando los precios del petróleo?

Y no solo es que no habrá divisas para las importaciones, sino que tampoco habrá recursos para mantener las misiones y otros programas sociales. Tampoco olvidemos que hace unos años, con un precio por encima de los 100 dólares el barril, en diferentes ciudades de nuestro país veíamos manifestaciones de profesionales de la salud, de los trabajadores de las Empresas Básicas de Guayana y docentes reclamando su quincena, nuevos contratos colectivos y otras reivindicaciones salariales. ¿Cuántos servidores públicos se verían en la obligación de salir a la calle a exigir sus quincenas si el petróleo continúa bajando?

Si el petróleo sigue cayendo, ¿qué pasará también con las pocas obras de infraestructura social? Más caos. Una verdadera catástrofe y los únicos culpables son Nicolás y los enchufados, que destruyeron nuestra economía con un modelo inviable.

Tal ha sido la destrucción de nuestra Venezuela, que los primeros barcos de crudo importado, jamás comprados por nuestro país, partieron de Argelia y Rusia. ¡IN SÓ LI TO!. Sí, así mismo como lo están leyendo. Con las reservas más importantes del planeta, el gobierno tuvo que importar petróleo, porque nuestra industria petrolera tampoco escapó de la destrucción de este gobierno nefasto.

Esta semana vimos las contradicciones de las que son víctimas. Son incapaces de garantizar la seguridad del pueblo y celebran el 5to ingreso como Miembro No Permanente al Consejo de Seguridad en la Organización de Naciones Unidas, para y que garantizar la seguridad del mundo. Son unos irresponsables. Eso no resuelve los problemas de nuestro pueblo, además que tampoco le interesa. La prioridad de los venezolanos es que el dinero alcance, que aparezca la harina, la leche, los pañales, por mencionar algunos.

Hace días también celebraban con bombos y platillos que la Navidad de nuestro pueblo estaba garantizada porque llegaron unas aceitunas, cuando lo normal en cualquier país del mundo es que el pueblo cuente con todos los productos de la temporada navideña. Una Navidad garantizada es que a nuestro pueblo el sueldo le alcance para comprar los regalos, el estreno y la cena de Navidad y Año Nuevo. Una Navidad asegurada es que ningún venezolano muera en manos de la violencia, que los anaqueles de las farmacias estén llenos de medicamentos para cuando nuestro pueblo los necesite.

Ante una situación tan delicada como la que estamos viviendo, urge convocar a todos los sectores del país, dejar de perseguir al esfuerzo privado y más bien apoyarlo, para activar de una vez por todas la producción nacional. Los recursos de los venezolanos están estancados en el subsuelo, en las tierras y empresas que expropiaron y confiscaron, en cada máquina apagada por este gobierno corrupto. El resto de los países de nuestra América, trabajan con la empresa privada, mientras que este modelo que tenemos aquí las quebró, y las que quedan, las persiguen, las ahogan…

Nuestro país tiene reservas de petróleo para más de 200 años y debemos aprovecharlas en esta etapa, porque no sabemos si en los próximos años habrá otra fuente de energía y el petróleo pierda su valor. Es ahora y no dentro de unos años, que debemos utilizar el petróleo como la palanca estratégica para el desarrollo de nuestra Venezuela y eso solo lo lograremos cambiando este modelo, que ha llevado a nuestra hermosa nación al atraso.

Pero para impulsar el cambio debemos unirnos más que nunca. Esa es la única manera de dejar atrás ese modelo desfasado por un modelo progresista, que brinde confianza, y que deje atrás las amenazas y persecuciones a los productores. Solo unidos impediremos que los recursos de nuestro país sigan cayendo en el saco sin fondo de este modelo corrupto que, por lo menos, se ha robado más de 25 mil millones de dólares.

Esa gente que está en Miraflores no está gobernando, está destruyendo y es nuestro pueblo el único que puede y está obligado a darle un parado a este gobierno abusivo. El pueblo es el que tiene el poder de poner y quitar a sus gobernantes. Es el momento de que nuestro pueblo hable y se exprese. ¡Que Dios bendiga a nuestra Venezuela!

@hcapriles

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PDVSA

Julio Borges: Solo con producción venezolana se generará empleo

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JulioBorges

 

El diputado a la Asamblea Nacional y coordinador nacional de Primero Justicia, Julio Borges, indicó este domingo que el Gobierno Nacional debe activar el sector productivo del país para asegurar empleo a los venezolanos, igualmente criticó que aun no se haya publicado el contenido de la Ley de Primer Empleo Juvenil.

Además, el parlamentario comparó la norma aprobada vía Habilitante con el proyecto presentando por la tolda amarilla en  el 2010: “Como todavía no se conocen los detalles de la Ley firmada por Maduro, hemos revisado la poca información que se consigue y lo que contemplaba la propuesta del oficialismo que se manejaba en la AN. Ya de entrada, hay una diferencia fundamental entre esa propuesta y la de Primero Justicia. Mientras ellos pretenden imponer una cuota de puestos de trabajo para los jóvenes; nosotros queremos promover, a través de incentivos claros, que las empresas públicas y privadas contraten a más personas y que esos nuevos empleados sean jóvenes sin experiencia.”

Borges aseguró que ambas leyes poseen diferencias estructurales marcadas, y que el cuerpo jurídico presentado por el Gobierno presenta un obstáculo desde su inicio: El hecho de no haber sido aprobada junto con el apoyo popular.”Nuestro proyecto incluye a jóvenes entre 18 y 30 años de edad, sin experiencia laboral previa, y a madres con hijos en edades de educación inicial y básica que requieran horarios especiales para poder trabajar. La propuesta del oficialismo aplica sólo a jóvenes entre 15 y 30 años sin experiencia. Para nosotros el objetivo es lograr un aumento de la nómina entre 5 y 10% de forma voluntaria por parte del patrono público o privado. En el caso del oficialismo se impone una cuota obligatoria de aumento de la nómina en un 5% para patronos públicos y privados”, explicó el diputado”

La Ley del Primer Empleo ha sido una de las principales banderas de Primero Justicia, fue una de las propuestas clave para la Asamblea Nacional elegida a finales del 2010, y apenas se instaló en el 2011 se llevó formalmente el proyecto por iniciativa popular con el respaldo de miles de firmas. “El oficialismo en varias oportunidades ha intentado adueñarse del tema, incluso planteó su discusión en la Asamblea y anunció el inicio de la consulta pública para ello, pero terminó engavetándola. Finalmente Maduro firmó una Ley de Empleo Joven en el marco de la habilitante pero insólitamente todavía no se conocen los detalles, dejando en claro que ha sido un “show politiquero” más a ver si logra alguna conexión con los anhelos de los venezolanos”, indicó el coordinador nacional del partido aurinegro.

En la propuesta de Ley presentada por Primero Justicia se propuso la creación un Fondo de Fomento al Primer Empleo adscrito al Ministerio del Poder Popular para el Trabajo con el fin de subsidiar a las empresas que acojan esta modalidad, cubriendo básicamente los aportes patronales de los jóvenes y madres contratados bajo esta modalidad. En el caso de la Ley aprobada por el ejecutivo el patrono tiene la carga completa del costo que genera el nuevo empleado, sin ningún tipo de ayuda del Estado.

“Para nosotros resulta esencial que existan incentivos para que las empresas aumenten sus nóminas con jóvenes sin experiencia y madres con horarios especiales, asumiendo por parte del Estado los aportes patronales en renglones como Seguridad Social, Paro Forzoso, Fondo de Ahorro Obligatorio para la Vivienda y Fondo Especial de Jubilaciones y Pensiones. En el caso de la Ley firmada por este Gobierno no se conoce si existe algún tipo de incentivo que permita que pueda materializarse”, criticó el parlamentario.

Borges exhortó al Ejecutivo a que publique el contenido de la Ley de Primer Empleo Juvenil y aseguró que su partido se transformará en vigilantes para la correcta y justa aplicación de la norma: “Resulta lamentable que un tema tan importante para nuestra juventud no se haya debatido en la Asamblea Nacional y haya terminado firmada en el marco de una habilitante sin la discusión por parte de toda la sociedad. Desde Primero Justicia seguiremos velando por una respuesta clara para los cientos de miles de jóvenes que están esperando una oportunidad para progresar. Ese es el cambio que todos merecemos y que juntos vamos a lograr.”

Igualmente el dirigente de la tolda amarilla hizo referencia a la Encuesta Nacional de Juventud 2013 del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello, en la cual se evidencia “la tragedia que están sufriendo nuestros jóvenes ante el fracaso de las políticas públicas de los últimos 15 años, y se revela una realidad muy cruda que se verá reflejada en la calidad de vida de los”. Las estimaciones de la UCAB indican que un 23% de los jóvenes entre 15 y 29 años ni estudia ni trabaja, es decir, 1 millón 800 mil jóvenes que no están ocupados.

 

Finalmente, Borges insistió en que la base fundamental de una ley que beneficie a los jóvenes es buscar romper el círculo vicioso de no conseguir un empleo digno por no tener experiencia y no obtener esa experiencia por no conseguir el primer empleo: “El objetivo es darle esa oportunidad a unos 500 mil jóvenes que están buscando su primer trabajo y así disminuir la tasa de desempleo juvenil que está cerca del 20%, el doble de la tasa general. En esta propuesta debieron participar tanto el Sector Público como el Sector Privado, así como las Universidades, la Educación Media,  en particular las Escuelas Técnicas y el reforzamiento de entes como el INCES que otorguen una verdadera educación para el trabajo.”

¿Quién quiere ser gringo? por Carlos Dorado

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Vi una película que me hizo reflexionar: Gerónimo. Este mítico personaje, fue uno de los últimos Apaches americanos que con un grupo de unos treinta indios, se resistió a abandonar sus tierras para ser trasladado a una reserva india en Florida. Él no entendía por qué tenía que abandonar sus tierras para dejárselas a los “Ojos blancos” y ser recluido en un espacio llamado “reserva”

Sus límites siempre fueron el cielo y la tierra, y su libertad según él, al igual que sus tierras, nunca tuvieron límites, debido a que ellos eran las tierras y las tierras eran ellos; y no entendía lo que buscaba el “ojo blanco”, al querer ser dueño de las mismas, cuando no era capaz de ser parte de ellas.

El General americano, encargado de la rendición de Gerónimo y su tribu, no podía entender cómo un indio pretendía frenar el desarrollo de la civilización, por un concepto absurdo de libertad, tierras y propiedad. Gerónimo decía que teniendo libertad, ya se tiene todo, por lo cual ya no necesita nada más.

El diálogo durante toda la película es muy intenso, y de una gran profundidad de pensamiento. Al final, y después de resultar casi imposible su captura, el General envía a un “ojo blanco” que gozaba en épocas anteriores del aprecio y la admiración de Gerónimo, con la promesa de que el traslado de su tribu a Florida iba a ser por un período máximo de un par de años, mientras preparaban una gran reserva en la tierra de los Apaches. Gerónimo le contesta que se va a entregar, porque no puede seguir viendo a su pueblo morir de hambre, de frío, perseguido constante y agresivamente por un enemigo: el “ojo blanco”, poderoso, organizado y sin corazón.

Cuando se entrega, se dan cuenta tanto Gerónimo, como el amigo en quien confió, de que ambos habían sido engañados por el General, quien al ser interrogado por su enviado sobre la razón del engaño, le respondió: “La soberanía y el futuro de una nación está por encima del concepto de libertad de un indio”

Hoy quizás los descendientes de Gerónimo puedan tener un apartamento en alguna ciudad de Florida, y un carro (todo pagado a crédito), y a lo mejor también irán a comer hamburguesas a McDonald’s; pero no tendrán la libertad que quería Gerónimo, quien antes de morirse en la reserva de Florida, tras veinte y dos años de cautiverio, dijo: “No fui maltratado físicamente, y hasta diría que me trataron bastante bien; pero me dieron el castigo más grande que se le puede dar a un hombre: sacarle el corazón y dejarlo vivir”

Hoy quizás seamos los indios del siglo pasado; y nuestra tierra junto con nuestra libertad, tengan que pasar a formar parte de una tierra que le dé paso a la globalización. Una etapa  caracterizada por el uso masificado de la tecnología, donde se ha logrado acortar los tiempos y acercar los espacios, y donde “supuestamente” se derogan normativas, para incentivar la libre circulación de bienes y personas; y convertir el mundo en una aldea planetaria, donde no haya naciones, fronteras, sino un único orden mundial.

Sin embargo, cuando veo las colas para pedir una visa, los trámites para lograr una residencia, y el trabajo para conseguir un pasaporte de otro país, me pregunto: ¿Dónde está la Globalización? ¿No será que esta globalización nos está convirtiendo en los Gerónimos del futuro? ¿Por qué cambiar nuestras tierras por un apartamento en Florida? ¿Por qué no luchar para mejorar la nuestra?

“No fui maltratado……pero me sacaron el corazón y me dejaron vivir”  ¿Quién quiere ser gringo?

 

cdoradof@hotmail.com

El precio del petróleo por Luis DE LION

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Como es costumbre, en cada verano en el hemisferio norte, los precios del petróleo, sufren una leve baja. Este 2014, no fue la excepción.

Pero ya comenzó el otoño y los precios del crudo siguen bajando. Una caída que preocupa a los grandes productores. A pesar que, eran inexplicables los altos precios del barril.

A simple vista, parece una etapa de sinceración, producto de las leyes del mercado. Pero hay regímenes que hicieron del petróleo y sus altos precios, una herramienta geoestratégica. Venezuela luce supremamente afectada, al tiempo que no posee la autoridad necesaria como para influir en el mercado, es por ello que, en un gesto propagandístico, Rafael Ramírez, pidió una reunión de urgencia de la OPEP, sabiendo que le sería negada, por cuanto en el calendario habían ya previsto una cumbre para noviembre próximo.

Los meteorólogos, evocan un mes de septiembre de los más calurosos de los tiempos modernos, pero no es solo el clima la razón de la caída de los precios del crudo.

Los analistas identifican posibles razones, comenzando por el aumento de la producción en los EE.UU, el freno de las economías europeas y en particular la desaceleración industrial de Alemania. China también ha conocido una leve pausa en su desenfrenado crecimiento. En conjunto, forman la herencia de la gran crisis financiera del 2008, de la cual los mercados aún guardan las cicatrices. Hasta aquí lo macroeconómico.

En lo político, la crisis en Ucrania, el avance de los yihadistas del Estado Islámico en Siria e Irak, la expansión de la epidemia del Ebola y en menor medida las manifestaciones pro democráticas en Hong Kong.

Vemos pues, razones múltiples y variadas. El contexto internacional no incita al optimismo.

Otros analistas como, Thomas L. Friedman, especulan con la teoría de la nueva guerra fría, entre Obama y Putin, para explicar la caída de los precios. Mientras que otros profundizan sobre la mutación del capitalismo y de la economía mundial.

Por ejemplo en la opinión estadounidense, actualmente se debate entre la tesis de Larry Summers que ve el futuro oscuro por una estagnación duradera y la de Jeremy Rifkin, que cree que el mercado está cambiando profundamente por efecto de Internet, el big data y los servicios gratuitos.

Pero en la Venezuela de Maduro, nación como ninguna otra, dependiente de los altos precios del petróleo, el régimen sin más, aseguró que tiene planes para enfrentar “cualquier escenario”, independientemente de hasta dónde caiga el precio del crudo.

Sin duda, es el mensaje de alguien que solo quiere mantenerse en el poder. Mientras la economía venezolana seguirá padeciendo un largo verano.

 

@LDeLION

luisdelion@gmail.com

La palabra en ráfagas por Gonzalo Himiob Santomé

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Cuando cierro estas líneas, son siete las personas que recientemente han sido detenidas por el poder por el uso que han hecho de la red social Twitter. Están todas en el SEBIN en Caracas. Los motivos de sus detenciones varían. Van desde el uso de palabras fuertes contra el gobierno, hasta haber supuestamente predicho la muerte de algunos importantes oficialistas. También se ha puesto preso al ciudadano, que según sostienen las autoridades, hizo públicas las fotos de Robert Serra en la morgue.

El poder ha visto éstas expresiones públicas como peligrosas, e incluso las ha calificado como actos criminales. Esto merece algunas consideraciones.

Empiezo destacando que no sigo en las redes sociales a los hoy detenidos, como tampoco sigo a quienes, en el bando que sea, hagan de las palabras ráfagas que vomitan con vehemencia contra todo el que no les compre, porque si y por las malas, su credo ¿La razón? Primero, porque pese a que me considero una persona espiritual, no creo en videntes ni en predicciones, y en segundo lugar, porque aunque defiendo fervientemente el derecho de cualquier ciudadano a expresar, de la manera en que mejor le parezca, sus opiniones e ideas, también creo que subir el tono contra el adversario político, contra el que no piensa como tú, e incluso contra el que no usa más herramienta contra ti que la del insulto o la de la descalificación sin base, no logra más que ponerte al mismo nivel de quienes, al no tener la razón, no saben sino lanzar piedras e insultos contra todo lo que se mueva en las riberas contrarias a las de su propia opinión.

Ya bastante daño nos ha hecho que el gobierno, para mal de todos y desde hace ya casi dieciséis años, no sepa hacer más que huir con cobardía de cualquier confrontación seria entre argumentos, para descalificar e insultar con saña a todo el que le incomode, como para caer nosotros en la misma actitud negativa. Si cedemos a esa tentación, todos hemos perdido de antemano la batalla. Nuestra nación fracturada necesita altura, sensatez, ponderación; no más golpes, no más supercherías, no más insultos. Nada se gana con alimentar odios respondiendo desde las tripas las ofensas, lamentablemente continuas, que se reciben desde la acera roja en todos sus niveles. De eso no queda base que sirva en realidad a tender los puentes, indispensables ya, entre quienes incluso pensando de manera diferente estamos convencidos de que al país hay que sacarlo del foso en el que lo ha sumido una “revolución”, que al final, no ha sido más que una farsa.

Carl Sagan, en su obra “El mundo y sus demonios” (Planeta, 1997) ya nos advertía que lo que primero caracterizaba un camelo, esto es, un engaño, era el uso recurrente en cualquier debate del argumento Ad Hominen, o lo que es lo mismo, “contra el hombre”. Así, lo primero que revela a un farsante como tal es que cuando discute contigo sobre cualquier cosa no ataca la idea o la propuesta que le opones, te ataca a ti, como persona. Si le dices, pruebas en mano, que la inflación de este año va a acabar con cualquier pretensión de crecimiento real de los venezolanos, el farsante, carente de argumentos en contra, lo que hace es acusarte de “apátrida”, de “criminal” o de “terrorista”. Si le muestras los márgenes de impunidad delictiva, valiéndote incluso de los datos del propio gobierno, no te responde sino que te acusa de “desestabilizador de la ultraderecha fascista”. Y así sigue y sigue, sin llegar verdaderamente a nada.

Eso es malo, pero peor es, en mi criterio, caer en la trampa y dedicarse entonces a responder de la misma forma. Tampoco sirve, por cierto, eso de estar averiguando “quién empezó” o quién comenzó los insultos, cual infantes malcriados, puesto que al llegar al extremo de la mutua descalificación ya se ha hecho víctima insalvable de la bravata a la verdad. Así no se reconstruye un país.

Sin embargo, nada revela más la vocación represiva del poder, nada humanista ni mucho menos progresista por cierto, que esto de estar encarcelando a las personas por lo que escriben en una red social. Puede que yo no comulgue con la manera en la que algunas personas se dirigen públicamente a quienes nos gobiernan, pero de allí a considerar que es justo que se las meta presas por expresarse, hay un muy largo trecho.

En primer lugar, si de lo que se trata es de supuestas ofensas proferidas contra el poder, modernamente ya el derecho penal ha destacado que no hay nada menos garantista o respetuoso a los derechos humanos que los denominados “delitos de opinión”. En estos, el contenido de la norma penal se integra no objetivamente, sino sobre la base subjetiva y personal del decisor. En otras palabras, lo que termina siendo delito no es lo que la ley dispone objetivamente como tal, sino lo que de manera sesgada y subjetiva estima el juez, o en este caso la fiscalía, como “ofensivo” o “desestabilizador” de acuerdo al criterio personal, absolutamente variable en cada quien, de quien decide. Pero además, si a criminalizar ofensas y amenazas nos vamos, la ley debe entrar primero por casa, y muchos altos funcionarios oficialistas ya deberían haber sido condenados por sus continuos excesos públicos contra los opositores. Claro, ellos son de la cúpula, así que a ellos ni con el pétalo de una rosa.

En segundo término, si se prueba que alguien ha hecho públicas las fotos de cualquier fallecido en la morgue, puede que ello resulte ofensivo o doloroso para sus allegados, e incluso puede estimarse tal acto como una violación a la obligación de reserva a la que están sometidas las partes involucradas (léase: víctimas, fiscalía, jueces, policía) en una investigación penal, pero nada más. Si a ver vamos, Maduro y otros oficialistas también han divulgado sobre el caso Serra y sobre otros similares, en cadena nacional además, datos, evidencias e informaciones a las que no debían tener acceso, pues no tienen competencia legal para ello, pero sobre eso nada dice la fiscalía. La desigualdad de trato es notable, aunque la bolivariana dice, porque lo dice, que todos somos iguales ante la ley.

Por último, no me imagino encarcelando a un astrólogo cada vez que un horóscopo se equivoque o acierte. A despecho de que se crea en ellas o no, castigar penalmente a una persona por sus “predicciones” sobrenaturales es tan absurdo y anacrónico como encarcelar a una gitana porque nos lanza una maldición. Solo las acciones humanas, con objetiva y verificable científicamente “capacidad aloplástica” (esto es, las que pueden modificar el mundo exterior) son punibles. Creer que entre una predicción sobrenatural y un acontecimiento en concreto hay una relación de “causa y efecto”, y tenerle miedo a tales expresiones al punto de castigarlas penalmente es, por decir lo menos, una muestra de ignorancia y de escasez mental abrumadora. Un país en manos de gente con tales limitaciones es peligroso, muy peligroso, para todos.

 

@HimiobSantome

El aguijón perpetuo

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trabajo

 

El conquistador español del siglo XVI vino a América y quedó perplejo. La desmesura del territorio, su innegable belleza, y la presencia de otros diferentes a ellos debieron haberlos impactado. Fue una inmensa sorpresa enfrentar la novedad de toparse con pueblos enteros que eran igualmente capaces de construir civilizaciones, someter a pueblos más débiles,  encomendarse a sus dioses, y ofrecerles sacrificios rituales con el fin de que el acontecer no resultara tan duro, los enemigos no fueran tan crueles, no los asolara la sequía, y no fueran víctimas de lo desconocido.

La primera frustración fue también la primera obsesión. “El Dorado” fue un ardid o quizás el único resultado posible entre dos mundos que todavía no encontraban la oportunidad para un lenguaje común. La ambición y la expectativa de volver a la metrópoli llenos de oro, honores y épicas los revolvió en sus esencias y más temprano que tarde les impuso una ley de hierro, terrible pero intensamente realista: “Si no trabajas, no comes”. El Edén no estaba por esos confines, y más de uno fue devorado por esa inmensidad de territorio y soledad, transformándose tal vez en esas ánimas que cada cierto tiempo interrumpen la oscuridad de antiguos caminos. La búsqueda se convirtió en anhelo, y el anhelo en mito. Parecía ese paraíso terrenal que Dios no se había atrevido a destruir, semejaba esa tierra feliz, sin enfermedades, sin vejez, sin muerte, sin temor… pero no era así. Contrario a eso, era parte del mundo, del mismo que al otro lado del inmenso océano contenía esa vieja civilización que se debatía entre los estertores de la edad media y la inmensa perplejidad que significaba saberse más grandes y también más desconocidos. Ni el paraíso, ni El Dorado. El mismo mundo, los mismos rigores y las mismas exigencias. Y para colmo, el mismo absolutismo.

Carlos Rangel, escribió una obra tan magistral como incomprendida. En “Del buen salvaje al buen revolucionario” describió la pesada herencia del mercantilismo español. Efectivamente, al conquistador lo esperaba y se les imponía desde la otra orilla “una tradición retrógrada donde se practicaba, sin alternativa alguna que fuera posible,  el monopolio, el privilegio y la restricción a la libre actividad, económica u otra, de los particulares”. Desde el primer momento vivimos como parte de nuestra genética civilizacional el inmenso desprecio, casi pecado, con el que se mira y trata la actividad económica de los privados, a la par que se magnifica con furor medieval los alcances de un gobierno que, para alcanzar el bien de todos sus súbditos, debe ser la primera y última palabra.  En esa España colonialista, medieval y fundamentalista,  “el ser rico era una peligrosa herejía”. Nada debía competir con ese “derecho divino” que organizaba la vida a partir del designio de Dios. El monarca era el que nos había tocado, para bien o para mal, la nobleza era su bisagra, y la iglesia inquisidora funcionaba como una policía de la fe, la moral, las buenas costumbres y la resignación. A cada uno, un puesto en la vida y la voluntad de Dios.

La conquista fue una escotilla sorprendente para lidiar con Dios y la corona una nueva posición. El nuevo mundo posibilitaba ese revolcón fortuito por el que un porquerizo como Pizarro podía llegar a ser virrey, con la fortuna de haber llegado en el momento preciso, viruela por delante, para ser confundido con una deidad y su fin del mundo. Somos victimarios y víctimas de los hechos de fuerza, y de esa sed irredenta por la riqueza súbita, esa a la que tenemos derecho y que está a la vuelta de la esquina. Para “el buen revolucionario” el estado es ese botín. Para sus seguidores, allí está el que por fin va a resolver entuertos y encargarse de hacer justicia y darnos lo que nos corresponde.

Ahora ya sabemos de dónde nos viene esa predilección por el caudillismo redentor. Es el resto de nuestra herencia medieval, asentado en nuestro inconsciente colectivo como un aguijón que nos impide pensar en libertad. Tal vez seguimos dependiendo y pretendiendo un monarca absoluto que regule nuestras vidas y nos cobije como un buen padre lo haría con sus hijos.

Quinientos años después vivimos esta revolución inviable como una ponzoña que nos ha detenido en el tiempo. La esencia revolucionaria es una utopía que se nutre de dos manantiales. La nostalgia culposa y resentida del mito edénico, ahora mutada hacia este rentismo que nos estimula a extender la mano mendicante y esperarlo todo del Estado, y como correlato, el atractivo casi irresistible que nos conduce de una equivocación a otra, sometiéndonos al caudillo de turno, hincados ante su voluntad, aterrados y a la vez incapaces de salir de sus manos. Seguimos siendo una decadente monarquía, anacrónica y obsoleta.

Hace un año ocurrió la infamia conocida como “El Dakazo”. Llegó el régimen y en un acto de malabarismo ordenó el saqueo administrado de los inventarios de electrodomésticos. Un general estuvo a cargo, pero todo el alto gobierno se involucró, con el aplauso de una porción del país que es víctima y victimario a la vez de esta utopía vergonzosa. Se agotaron los inventarios pero no la inflación y mucho menos la escasez. La tragedia fue la perplejidad del resto del país, que no sabía si aprovecharse o reclamar una jugada tan artera. Lo vergonzoso fue la indefensión de la política para reclamar la trampa, y darse anticipadamente por vencidos, como si el jaque mate lo hubiese dado quien jugó más rápido y mejor a la demagogia y al populismo, a los cuales nadie renuncia. La herida más profunda, la que llegó al hueso fue darnos cuenta que somos todavía las presas del mito y la barbarie. Que cualquiera puede llegar de nuevo a ofrecer la ruta secreta hacia El Dorado y lo vamos a seguir hacia el abismo, que cualquiera puede decidir encargarse de nosotros bajo las usuales condiciones de explotar el más viejo enemigo de toda esta trama, la libertad. Porque es la libertad la que se aguijonea cuando violamos los derechos de propiedad y asfixiamos el libre comercio. Es hora de darnos cuenta que así hemos sido siempre. Que en nuestros genes está el saqueo y la expoliación. Que somos esa violencia adicta al resultado fácil. Que no somos otra cosa que la frustración viviente de lo irrealizable.

Un año después vivimos el desconcierto. El caudillo, como siempre, violó su palabra. Y el festín prometido en este nuevo “paraíso” se ha disuelto en nuevas frustraciones.  Hoy somos una expectativa pero con la desgracia de asentarlas en premisas falsas. El petróleo, nuestra mina colectiva, se está derrumbando en sus precios, y esta forma de vida llena de subsidios y buena vida está a punto de convertirnos en un inmenso sistema de exclusión donde por capas unos dejaremos fuera a otros. No hay dólares para todos. No a esos precios. Lo insólito es que haya gente que responda que ese dólar a esos precios “es su derecho”. Ya sabemos, el viejo derecho medieval, el resueltamente depredador. No hay trabajo para todos. No en estas condiciones, arrasando las empresas y estimulando el exilio de los mejores talentos. De esta forma el trabajo se irá extinguiendo, y el gobierno será a la vez una carga para todos y un odioso privilegio para algunos. No hay productos en abundancia, porque el despilfarro y el fraude caudillista nos han arruinado. Y no hay seguridad, porque esa revolución es desorden social. ¿Recuerdan al general aquel que prometía un televisor plasma para todos? ¿Recuerdan las colas de gente ansiosa? ¿Recuerdan el silencio político? Esta sociedad tiene pocos anticuerpos para la demagogia, y tiene demasiado tiempo jugando -y ganando- a los dados del rentismo petrolero.

Hay que superar el miedo a proclamar la realidad. En eso consiste la fuerza del populismo. En la condescendencia con la mentira. Y la verdad es esta: este país solo tiene una salida, y es el trabajo productivo, la apuesta a la libertad y la confianza en el ser humano. Ya va siendo la hora de reconocer que los mitos no son sino la elaboración de nuestras frustraciones y que el hombre fuerte es la barbarie con pies de barro.

 

Víctor Maldonado C

@vjmc

 victormaldonadoc@gmail.com