Manjar de dioses, divina política

Capturar el significado de “política”, implica reivindicar el sentido de la vida

@ajmonagas

No hay manera de saber por qué suceden determinados eventos. ¿Qué provoca el inesperado comportamiento de la realidad? Acaso ¿eso es lo que la imaginación permite de manera que adquiera forma en la mente humana ante la realidad que observe?

La filosofía tiene sus argumentos para responder estas inquietantes preguntas. Y la política busca hacer lo mismo. Por supuesto, cada ciencia emplea criterios que, por suyos, intenta hurgar acudiendo a la capacidad de persuasión que tienen sus teorías.

El propósito de esta disertación

Esta disertación acude a la teoría política para demostrar, hasta donde la brevedad permita, la significación de la política en el ámbito del espacio público. Es así como la teoría política se apoya en la filosofía para explicar los aposentos en los que habitan los enmarañados constructos del devenir humano.

La inquietud que levantan las complicadas interrogantes que inician esta disertación no es de reciente data.  Su incidencia sigue sacudiendo la filosofía política. Tanto, que la incidencia del espacio público, como término sociológico, ha incidido en la recuperación de la importancia del concepto de política.

En la ruta del concepto de política

Si bien el concepto de política ha sido continuamente manoseado por politiqueros de oficio, populistas aventureros y demagogos de “siete suelas”, cabe considerar que también ha sido desfigurado por autores en incuantificables libros, ensayos y manifiestos públicos.

El título que abre esta disertación, en principio resume la significación del concepto de política. Por eso se habla de “Manjar de dioses, divina política” para permitir el camino que conduzca a una comprensión “asistemática” (fuera de toda concepción preelaborada). Aunque, para entender la ruta de la construcción del concepto, es imprescindible considerar la pluralidad humana como el espacio en el que las diferencias no impiden al hombre actuar apegado a sus intereses y necesidades.

El contorno del concepto 

Capturar el significado de “política”, implica reivindicar el sentido de la vida. Desde luego, articulando las dimensiones de la condición humana. Solo así podría construirse un concepto que revele cuánto de trascendencia hay en la esencia de la política. 

En el fondo, esta intención de construir un concepto de política, que sea aceptado en el fragor de los conflictos que incitan el egoísmo y la envidia como prácticas de deshonestidad y ambigüedades públicas que son, crean las incongruencias de valerse de dichas prácticas para escapar (casi siempre infructuosamente) de las crisis que sus tinglados crean. 

La intención arriba aludida pasa por indagar complicaciones que tocan la presunción de individuos que, ante el manejo del poder, se arrogan atribuciones y disposiciones más allá de lo que permite las realidades que suscriben pretensiones y decisiones políticas. Es lo que hace que ciertas nociones elaboradas de política se vean desvirtuadas frente a lo que exalta la política de cara a sus valores y principios.

Concepto construido

Vale reconocer que la construcción del concepto de política no es totalmente firme. La metodología de la investigación ha alegado que un concepto no expresa ninguna predicación que prescriba su descriptiva. Es decir, no cabe validar un concepto contentivo de alguna prédica que lo constriña a un contorno de aclaración. Un concepto se corresponde con la parte mínima de una idea. Sin embargo, esta disertación no renuncia a darle forma.

Cabría decir que, más que el conjunto de decisiones aplicadas con un objetivo determinado por quienes detentan el poder, “la política es el ámbito que ocupa la vida del ser humano para llevar a buen término sus proyectos de vida en función de sus intereses y necesidades”.

Trazos para un epílogo

Finalmente, cabe aceptar que, entre la prolífica literatura política empeñada en esta misma tarea, el foco de la idea ha apuntado siempre a dar con un concepto que pueda verse como criterio de verdad capaz de orientar la conducta individual. Aun cuando, muchas veces, se opaca el ambiente político al cual se supeditan los intereses y necesidades que llevan al individuo a enredarse en las asperezas de las circunstancias.

Y aunque el dramaturgo inglés William Shakespeare decía que “la política está por encima de la consciencia”, un concepto de política debe superar cualquier consideración que tienda a limitarlo. Para ello debe empaparse de las implicaciones que profundizan el desarrollo de la vida humana. Por eso se aprovechó del aforismo que exalta la gastronomía. Esta vez aplicado a la política. Razón por la cual la disertación se intituló “Manjar de dioses, divina política”.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Capturar el significado de “política”, implica reivindicar el sentido de la vida

@ajmonagas

No hay manera de saber por qué suceden determinados eventos. ¿Qué provoca el inesperado comportamiento de la realidad? Acaso ¿eso es lo que la imaginación permite de manera que adquiera forma en la mente humana ante la realidad que observe?

La filosofía tiene sus argumentos para responder estas inquietantes preguntas. Y la política busca hacer lo mismo. Por supuesto, cada ciencia emplea criterios que, por suyos, intenta hurgar acudiendo a la capacidad de persuasión que tienen sus teorías.

El propósito de esta disertación

Esta disertación acude a la teoría política para demostrar, hasta donde la brevedad permita, la significación de la política en el ámbito del espacio público. Es así como la teoría política se apoya en la filosofía para explicar los aposentos en los que habitan los enmarañados constructos del devenir humano.

La inquietud que levantan las complicadas interrogantes que inician esta disertación no es de reciente data.  Su incidencia sigue sacudiendo la filosofía política. Tanto, que la incidencia del espacio público, como término sociológico, ha incidido en la recuperación de la importancia del concepto de política.

En la ruta del concepto de política

Si bien el concepto de política ha sido continuamente manoseado por politiqueros de oficio, populistas aventureros y demagogos de “siete suelas”, cabe considerar que también ha sido desfigurado por autores en incuantificables libros, ensayos y manifiestos públicos.

El título que abre esta disertación, en principio resume la significación del concepto de política. Por eso se habla de “Manjar de dioses, divina política” para permitir el camino que conduzca a una comprensión “asistemática” (fuera de toda concepción preelaborada). Aunque, para entender la ruta de la construcción del concepto, es imprescindible considerar la pluralidad humana como el espacio en el que las diferencias no impiden al hombre actuar apegado a sus intereses y necesidades.

El contorno del concepto 

Capturar el significado de “política”, implica reivindicar el sentido de la vida. Desde luego, articulando las dimensiones de la condición humana. Solo así podría construirse un concepto que revele cuánto de trascendencia hay en la esencia de la política. 

En el fondo, esta intención de construir un concepto de política, que sea aceptado en el fragor de los conflictos que incitan el egoísmo y la envidia como prácticas de deshonestidad y ambigüedades públicas que son, crean las incongruencias de valerse de dichas prácticas para escapar (casi siempre infructuosamente) de las crisis que sus tinglados crean. 

La intención arriba aludida pasa por indagar complicaciones que tocan la presunción de individuos que, ante el manejo del poder, se arrogan atribuciones y disposiciones más allá de lo que permite las realidades que suscriben pretensiones y decisiones políticas. Es lo que hace que ciertas nociones elaboradas de política se vean desvirtuadas frente a lo que exalta la política de cara a sus valores y principios.

Concepto construido

Vale reconocer que la construcción del concepto de política no es totalmente firme. La metodología de la investigación ha alegado que un concepto no expresa ninguna predicación que prescriba su descriptiva. Es decir, no cabe validar un concepto contentivo de alguna prédica que lo constriña a un contorno de aclaración. Un concepto se corresponde con la parte mínima de una idea. Sin embargo, esta disertación no renuncia a darle forma.

Cabría decir que, más que el conjunto de decisiones aplicadas con un objetivo determinado por quienes detentan el poder, “la política es el ámbito que ocupa la vida del ser humano para llevar a buen término sus proyectos de vida en función de sus intereses y necesidades”.

Trazos para un epílogo

Finalmente, cabe aceptar que, entre la prolífica literatura política empeñada en esta misma tarea, el foco de la idea ha apuntado siempre a dar con un concepto que pueda verse como criterio de verdad capaz de orientar la conducta individual. Aun cuando, muchas veces, se opaca el ambiente político al cual se supeditan los intereses y necesidades que llevan al individuo a enredarse en las asperezas de las circunstancias.

Y aunque el dramaturgo inglés William Shakespeare decía que “la política está por encima de la consciencia”, un concepto de política debe superar cualquier consideración que tienda a limitarlo. Para ello debe empaparse de las implicaciones que profundizan el desarrollo de la vida humana. Por eso se aprovechó del aforismo que exalta la gastronomía. Esta vez aplicado a la política. Razón por la cual la disertación se intituló “Manjar de dioses, divina política”.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

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Capturar el significado de “política”, implica reivindicar el sentido de la vida

@ajmonagas

No hay manera de saber por qué suceden determinados eventos. ¿Qué provoca el inesperado comportamiento de la realidad? Acaso ¿eso es lo que la imaginación permite de manera que adquiera forma en la mente humana ante la realidad que observe?

La filosofía tiene sus argumentos para responder estas inquietantes preguntas. Y la política busca hacer lo mismo. Por supuesto, cada ciencia emplea criterios que, por suyos, intenta hurgar acudiendo a la capacidad de persuasión que tienen sus teorías.

El propósito de esta disertación

Esta disertación acude a la teoría política para demostrar, hasta donde la brevedad permita, la significación de la política en el ámbito del espacio público. Es así como la teoría política se apoya en la filosofía para explicar los aposentos en los que habitan los enmarañados constructos del devenir humano.

La inquietud que levantan las complicadas interrogantes que inician esta disertación no es de reciente data.  Su incidencia sigue sacudiendo la filosofía política. Tanto, que la incidencia del espacio público, como término sociológico, ha incidido en la recuperación de la importancia del concepto de política.

En la ruta del concepto de política

Si bien el concepto de política ha sido continuamente manoseado por politiqueros de oficio, populistas aventureros y demagogos de “siete suelas”, cabe considerar que también ha sido desfigurado por autores en incuantificables libros, ensayos y manifiestos públicos.

El título que abre esta disertación, en principio resume la significación del concepto de política. Por eso se habla de “Manjar de dioses, divina política” para permitir el camino que conduzca a una comprensión “asistemática” (fuera de toda concepción preelaborada). Aunque, para entender la ruta de la construcción del concepto, es imprescindible considerar la pluralidad humana como el espacio en el que las diferencias no impiden al hombre actuar apegado a sus intereses y necesidades.

El contorno del concepto 

Capturar el significado de “política”, implica reivindicar el sentido de la vida. Desde luego, articulando las dimensiones de la condición humana. Solo así podría construirse un concepto que revele cuánto de trascendencia hay en la esencia de la política. 

En el fondo, esta intención de construir un concepto de política, que sea aceptado en el fragor de los conflictos que incitan el egoísmo y la envidia como prácticas de deshonestidad y ambigüedades públicas que son, crean las incongruencias de valerse de dichas prácticas para escapar (casi siempre infructuosamente) de las crisis que sus tinglados crean. 

La intención arriba aludida pasa por indagar complicaciones que tocan la presunción de individuos que, ante el manejo del poder, se arrogan atribuciones y disposiciones más allá de lo que permite las realidades que suscriben pretensiones y decisiones políticas. Es lo que hace que ciertas nociones elaboradas de política se vean desvirtuadas frente a lo que exalta la política de cara a sus valores y principios.

Concepto construido

Vale reconocer que la construcción del concepto de política no es totalmente firme. La metodología de la investigación ha alegado que un concepto no expresa ninguna predicación que prescriba su descriptiva. Es decir, no cabe validar un concepto contentivo de alguna prédica que lo constriña a un contorno de aclaración. Un concepto se corresponde con la parte mínima de una idea. Sin embargo, esta disertación no renuncia a darle forma.

Cabría decir que, más que el conjunto de decisiones aplicadas con un objetivo determinado por quienes detentan el poder, “la política es el ámbito que ocupa la vida del ser humano para llevar a buen término sus proyectos de vida en función de sus intereses y necesidades”.

Trazos para un epílogo

Finalmente, cabe aceptar que, entre la prolífica literatura política empeñada en esta misma tarea, el foco de la idea ha apuntado siempre a dar con un concepto que pueda verse como criterio de verdad capaz de orientar la conducta individual. Aun cuando, muchas veces, se opaca el ambiente político al cual se supeditan los intereses y necesidades que llevan al individuo a enredarse en las asperezas de las circunstancias.

Y aunque el dramaturgo inglés William Shakespeare decía que “la política está por encima de la consciencia”, un concepto de política debe superar cualquier consideración que tienda a limitarlo. Para ello debe empaparse de las implicaciones que profundizan el desarrollo de la vida humana. Por eso se aprovechó del aforismo que exalta la gastronomía. Esta vez aplicado a la política. Razón por la cual la disertación se intituló “Manjar de dioses, divina política”.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

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