En una escuela técnica de Buenos Aires, para alumnos de secundaria, un simple destornillador o un martillo pueden convertirse en un disparador literario
Estudié en el Instituto Técnico Jesús Obrero durante la secundaria. Cursé talleres de dibujo técnico, carpintería, electricidad y automotriz. Aprendí a lijar madera, hice un martillo y hasta desarmé el motor de un Volkswagen 68 que teníamos en las instalaciones del colegio, ubicado en Los Flores de Catia. Y ahora viene mi confesión: no la pasé bien. ¿Por qué? porque solo quería ensuciarme las manos con tinta, lo mío era la escritura.
Hubiese estado genial tener un espacio entre los clavos, las maderas, el aceite y los cables para explorar esas inquietudes literarias que teníamos algunos. Pero, bueno, eran otros tiempos. Afortunadamente en la Escuela Técnica N° 25, Teniente 1° de Artillería Fray Luis Beltrán, de Buenos Aires, surgió un movimiento poético llamado “Los poetas electromecánicos”, conformado por alumnos del segundo año de secundaria (sección 4).
Es bueno aclarar que este es el segundo libro del grupo. Ya en 2021 habían publicado Nashe, poesía de la distorsión. Supe de este genial movimiento literario gracias a mi colega periodista y comediante María Sol Oliver, quien escribió de estos jóvenes poetas para el diario Clarín.
Castellano y literatura en el taller de hojalatería
La idea de Los poetas electromecánicos desde su creación en 2017 era, tal y como contó María Sol en su nota, “expandir y crear, apropiarse de las herramientas del taller, jugando con las palabras y estableciendo un puente entre las materias teóricas y las prácticas, que en las secundarias técnicas suelen estar bien separadas”.
Hoy en día ya se toma con normalidad que los jóvenes, al salir de clase de Castellano y Literatura, se reúnan en el taller de hojalatería o carpintería para compartir ideas y sacar temas para su producción literaria. Es así como un destornillador o un martillo pasan de ser simples herramientas a convertirse en un disparador literario.
Según palabras del profesor Nazar, su idea con Los poetas electromecánicos es fomentar el pensamiento creativo en los alumnos de las escuelas técnicas. No solo para resolver problemas inherentes a las disciplinas que se cursan en los talleres, sino también para que los jóvenes desplieguen su imaginación y descubran el arte que se esconde entre los materiales. Y que fuera una herramienta que ayude a los alumnos no solo a resolver problemas, sino a trabajar en equipo y a relacionarse con las demás personas.
¿Cuándo nació el proyecto poetas electromecánicos?
En 2017, al profesor Pedro Nazar se le ocurrió la idea de crear un nuevo género literario que denominó “Industria Ficción”. Esto decantó en un concurso de cuentos inspirados en fábricas, mecánica, electricidad, entre otras disciplinas técnicas. Hoy, 6 años después, ya el concurso es interescolar y participan alumnos de los distintos colegios técnicos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
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