Hay grandes países y Venezuela

Está Venezuela, desbordada por infectos putrefactos y sus socios cómplices, es producto de pensadas e intencionadas malas políticas para someter a la ciudadanía

 

@ArmandoMartini

Estados Unidos, y casi todos los integrantes de la Unión Europea, Japón, los embalados de Asia y unos cuantos más, son grandes países que lideran al mundo. Algunas veces se equivocan, pero manejan la economía que sostiene a buena parte del mundo.

Canadá con su pasado británico a cuestas y su ser norteamericano no quiere ser confundido. Al norte de Europa están las naciones ordenadas, prósperas y felices que no son parte de la Unión Europea. Y más lejanos, Australia tan desértica como productiva.

En América Latina, Brasil grandioso y Uruguay un portento. La indigente Argentina rogando que sus electores echen a puntapiés al necio que confunde nombres, que no piensa como responsable de un gran país; y una vicepresidenta inmersa en corrupción y quién sabe cuántas infracciones más. Chile se extraña y con impaciencia medita que el joven descorbatado termine de aprender a ser presidente y gobernar. Parece que aprenderá. En Perú habrá que hacer antesala en la disolución del revoltillo entre políticos delirantes y enloquecidos. Colombia pendiente de cómo la retuerce el innovador equivocado al cual tuvieron la demencia de elegir. Ecuador reza de rodillas porque jamás los vuelva a visitar la sandez populista del refugiado en Bélgica. En Centroamérica nunca se sabe, es un acertijo espinoso de descifrar, entre la barbarie de la bruja loca y la tiranía del cónyuge en Nicaragua. Por otro lado, está la elegancia costarricense y la admiración ganada en El Salvador.

Están los países africanos que tratan de levantar cabeza, entre fieras, primates y delirantes sanguinarios. China pretende mezclar éxito económico con dictadura comunista y reguladora. La infame Corea del Norte, y el patuque de equilibrios entre democracia, tecnología avanzada y extrema pobreza de la India.

No se sabe cómo, pero la autocracia de Rusia se sostiene mientras se pavonea como el coloso que invade a un país más pequeño y no logra derrotarlo. Y luego existe la serie de países poco conocidos que andan alrededor, con la excepción de Turquía, dictadura con afanes de señorío democrático e islamismo con cara europea, haciendo malabarismos en una mezcolanza cultural y trucos de política.

Y está Venezuela. Vivíamos en un gran país que no era más que petróleo, pero que era promesa y responsabilidad de construirlo. Distinguimos que los militares eran buenos porque tienen jardines cuidados y uniformes planchados. Habituados a políticos de calidad porque una vez los tuvimos, ahora estamos como el que no sabe nadar, se cayó al agua y patalea. No se ahoga de inmediato, pero tampoco se salva.

Sin embargo, lo que sucede en esta Venezuela desbordada por infectos putrefactos, y sus socios cómplices, es producto de pensadas e intencionadas malas políticas para someter a la ciudadanía. No se equivocaron, tuvieron éxito, acabaron con el país a través de un definido plan político y lo arruinaron. Creyendo los que dirigen y quienes se oponen a los que gobiernan mal, que el mundo está pendiente de nosotros, cuando no somos más que una picazón de un furúnculo en las dos porciones carnosas y redondeadas situadas entre el final de la columna.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Está Venezuela, desbordada por infectos putrefactos y sus socios cómplices, es producto de pensadas e intencionadas malas políticas para someter a la ciudadanía

 

@ArmandoMartini

Estados Unidos, y casi todos los integrantes de la Unión Europea, Japón, los embalados de Asia y unos cuantos más, son grandes países que lideran al mundo. Algunas veces se equivocan, pero manejan la economía que sostiene a buena parte del mundo.

Canadá con su pasado británico a cuestas y su ser norteamericano no quiere ser confundido. Al norte de Europa están las naciones ordenadas, prósperas y felices que no son parte de la Unión Europea. Y más lejanos, Australia tan desértica como productiva.

En América Latina, Brasil grandioso y Uruguay un portento. La indigente Argentina rogando que sus electores echen a puntapiés al necio que confunde nombres, que no piensa como responsable de un gran país; y una vicepresidenta inmersa en corrupción y quién sabe cuántas infracciones más. Chile se extraña y con impaciencia medita que el joven descorbatado termine de aprender a ser presidente y gobernar. Parece que aprenderá. En Perú habrá que hacer antesala en la disolución del revoltillo entre políticos delirantes y enloquecidos. Colombia pendiente de cómo la retuerce el innovador equivocado al cual tuvieron la demencia de elegir. Ecuador reza de rodillas porque jamás los vuelva a visitar la sandez populista del refugiado en Bélgica. En Centroamérica nunca se sabe, es un acertijo espinoso de descifrar, entre la barbarie de la bruja loca y la tiranía del cónyuge en Nicaragua. Por otro lado, está la elegancia costarricense y la admiración ganada en El Salvador.

Están los países africanos que tratan de levantar cabeza, entre fieras, primates y delirantes sanguinarios. China pretende mezclar éxito económico con dictadura comunista y reguladora. La infame Corea del Norte, y el patuque de equilibrios entre democracia, tecnología avanzada y extrema pobreza de la India.

No se sabe cómo, pero la autocracia de Rusia se sostiene mientras se pavonea como el coloso que invade a un país más pequeño y no logra derrotarlo. Y luego existe la serie de países poco conocidos que andan alrededor, con la excepción de Turquía, dictadura con afanes de señorío democrático e islamismo con cara europea, haciendo malabarismos en una mezcolanza cultural y trucos de política.

Y está Venezuela. Vivíamos en un gran país que no era más que petróleo, pero que era promesa y responsabilidad de construirlo. Distinguimos que los militares eran buenos porque tienen jardines cuidados y uniformes planchados. Habituados a políticos de calidad porque una vez los tuvimos, ahora estamos como el que no sabe nadar, se cayó al agua y patalea. No se ahoga de inmediato, pero tampoco se salva.

Sin embargo, lo que sucede en esta Venezuela desbordada por infectos putrefactos, y sus socios cómplices, es producto de pensadas e intencionadas malas políticas para someter a la ciudadanía. No se equivocaron, tuvieron éxito, acabaron con el país a través de un definido plan político y lo arruinaron. Creyendo los que dirigen y quienes se oponen a los que gobiernan mal, que el mundo está pendiente de nosotros, cuando no somos más que una picazón de un furúnculo en las dos porciones carnosas y redondeadas situadas entre el final de la columna.

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad. Y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

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Está Venezuela, desbordada por infectos putrefactos y sus socios cómplices, es producto de pensadas e intencionadas malas políticas para someter a la ciudadanía

 

@ArmandoMartini

Estados Unidos, y casi todos los integrantes de la Unión Europea, Japón, los embalados de Asia y unos cuantos más, son grandes países que lideran al mundo. Algunas veces se equivocan, pero manejan la economía que sostiene a buena parte del mundo.

Canadá con su pasado británico a cuestas y su ser norteamericano no quiere ser confundido. Al norte de Europa están las naciones ordenadas, prósperas y felices que no son parte de la Unión Europea. Y más lejanos, Australia tan desértica como productiva.

En América Latina, Brasil grandioso y Uruguay un portento. La indigente Argentina rogando que sus electores echen a puntapiés al necio que confunde nombres, que no piensa como responsable de un gran país; y una vicepresidenta inmersa en corrupción y quién sabe cuántas infracciones más. Chile se extraña y con impaciencia medita que el joven descorbatado termine de aprender a ser presidente y gobernar. Parece que aprenderá. En Perú habrá que hacer antesala en la disolución del revoltillo entre políticos delirantes y enloquecidos. Colombia pendiente de cómo la retuerce el innovador equivocado al cual tuvieron la demencia de elegir. Ecuador reza de rodillas porque jamás los vuelva a visitar la sandez populista del refugiado en Bélgica. En Centroamérica nunca se sabe, es un acertijo espinoso de descifrar, entre la barbarie de la bruja loca y la tiranía del cónyuge en Nicaragua. Por otro lado, está la elegancia costarricense y la admiración ganada en El Salvador.

Están los países africanos que tratan de levantar cabeza, entre fieras, primates y delirantes sanguinarios. China pretende mezclar éxito económico con dictadura comunista y reguladora. La infame Corea del Norte, y el patuque de equilibrios entre democracia, tecnología avanzada y extrema pobreza de la India.

No se sabe cómo, pero la autocracia de Rusia se sostiene mientras se pavonea como el coloso que invade a un país más pequeño y no logra derrotarlo. Y luego existe la serie de países poco conocidos que andan alrededor, con la excepción de Turquía, dictadura con afanes de señorío democrático e islamismo con cara europea, haciendo malabarismos en una mezcolanza cultural y trucos de política.

Y está Venezuela. Vivíamos en un gran país que no era más que petróleo, pero que era promesa y responsabilidad de construirlo. Distinguimos que los militares eran buenos porque tienen jardines cuidados y uniformes planchados. Habituados a políticos de calidad porque una vez los tuvimos, ahora estamos como el que no sabe nadar, se cayó al agua y patalea. No se ahoga de inmediato, pero tampoco se salva.

Sin embargo, lo que sucede en esta Venezuela desbordada por infectos putrefactos, y sus socios cómplices, es producto de pensadas e intencionadas malas políticas para someter a la ciudadanía. No se equivocaron, tuvieron éxito, acabaron con el país a través de un definido plan político y lo arruinaron. Creyendo los que dirigen y quienes se oponen a los que gobiernan mal, que el mundo está pendiente de nosotros, cuando no somos más que una picazón de un furúnculo en las dos porciones carnosas y redondeadas situadas entre el final de la columna.

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