El venezolano tiene que recuperar el voto en todo su sentido contestatario, como un paso previo para lograr la vuelta de la democracia
En las visitas que he venido realizando en las últimas semanas junto con los lÃderes de los sectores populares en Caracas, la pregunta que más escucho es la siguiente: ¿y ahora qué hacemos?
Las elecciones del 21 de noviembre nos dejaron un sabor agridulce. Por un lado, confirmamos el compromiso de un pueblo que se organiza para defender, en cada centro electoral, la voluntad del voto; por otra parte, vimos que muchos venezolanos han perdido la confianza en las elecciones como un mecanismo para lograr, de manera pacÃfica, el cambio que todos queremos.
Los resultados están lejos de representar lo que el pueblo quiere. No logramos convencer a muchos venezolanos sobre la importancia del voto. Y la falta de unidad de algunos de nuestros lÃderes, junto con la escogencia de candidatos sin preguntar a la base, nos alejó del triunfo que necesitamos para avanzar en la vuelta a la democracia que tanto quiere Venezuela.
Hay que recuperar, en la calle, junto a la verdadera organización popular, el valor del voto; hay que reconstruir el lazo que une la elección de autoridades con la calidad de vida de cada familia. El venezolano tiene que recuperar el voto en todo su sentido contestatario, valor y compromiso con el futuro, como un paso previo para lograr la vuelta de la democracia y las libertades en nuestro paÃs.
Desde hace nueve años venimos trabajando en un proyecto que tiene como norte la formación de un liderazgo social, de fuertes vÃnculos con las comunidades; un liderazgo que se construye de abajo hacia arriba y que trabaja todos los dÃas para lograr el verdadero empoderamiento de las comunidades. Nuestro compromiso de vida no estará nunca detrás de un escritorio. Sabremos que hemos llegado a nuestro destino cuando hombres y mujeres de estas nuevas generaciones de lÃderes nos representen en una alcaldÃa, gobernación, sean diputados y presidentes.
Creemos en el voto y creemos en la polÃtica porque hemos sido parte de un movimiento que nace en los sectores populares; una generación que se ha organizado para garantizar mejores condiciones de vida y, tras muchos años de lucha, ha decidido dar un paso más y servir a todos desde un cargo de elección popular.
En la calle, conversando con nuestros lÃderes, hemos podido confirmar que la ambición no es el principal motor de quienes quieren hacer polÃtica en Venezuela. Existen muchos liderazgos que trabajan movidos por el compromiso de lograr el regreso de la democracia en Venezuela; un liderazgo que cree necesario poner fin a las divisiones y participar ¡todos juntos! en la reconstrucción de nuestro paÃs. La solidaridad para nuestro pueblo es un valor más poderoso que la ambición.
¿Y ahora qué?, me preguntan, pues bien: ¡seguir en la calle!, luchando junto con nuestros lÃderes por la Venezuela del reencuentro. Por el paÃs de la solidaridad que quiere un cambio en democracia.
Este es nuestro compromiso.
*Cofundador de Alimenta la Solidaridad y Caracas Mi Convive |Â rpatino.com
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