No quitarle la vista a la pelota, por Julio Castillo Sagarzazu - Runrun
No quitarle la vista a la pelota, por Julio Castillo Sagarzazu

@juliocasagar  

Juan de Mata Osta, entrenador de béisbol en Los Criollitos de Camoruco, equipo en el que militamos en la categoría infantil, lo primero que nos decía, era: No hay que quitarle nunca la vista a la pelota. Si está fildeando se le va a ir el rolling entre las piernas, y si está bateando, lo van a ponchar.

Este consejo es clave y de librito para todos los deportes en los que se juega con una pelota, pero también lo es para muchas otras cosas.

Efectivamente, perder el foco, dejarse distraer, perder la concentración son peligros para el éxito de cualquier empresa humana y, sin duda alguna, lo es mucho más cuando ese error lo cometemos en la actividad política.

¿A propósito de qué viene esta observación? Pues a propósito de que inexplicablemente hemos abandonado una iniciativa que lanzamos hace alrededor de un mes y que tuvo la virtud de haber concitado el apoyo de los Estados Unidos, la Unión Europea, la mayoría de los gobiernos de la OEA, de aliados de Maduro como los gobiernos de Argentina y México que reiteraron su simpatía por una salida política a nuestra crisis. Y, aquí en Venezuela, del G4, del resto de la Alianza Parlamentaria, de la Iglesia, de la mayoría de organizaciones de la sociedad civil y pare usted de contar.

¿Cuál era esa iniciativa? El GOBIERNO DE EMERGENCIA NACIONAL. ¿En qué consiste?, ¿cómo se come? Su propuesta original la esquematizo de este modo:

a) Se aparta Guaidó, se aparta Maduro,

b) Se forma un Consejo de Estado con participación de TODAS las fuerzas políticas representadas en la AN,

c) ese Consejo de Estado tendría una representación de la FAN,

d) Las principales misiones de ese GEN serían dos: 1) Hacer frente a la crisis humanitaria arbitrando la entrada de recursos, y 2) Preparar unas elecciones libres y con garantías.

¿Y por qué la hemos abandonado o ninguneado?

Vaya usted a saber. Pero la respuesta más accesible y probable es que LE QUITAMOS LA VISTA A LA PELOTA para irnos “detrás de cualquier hombre (o evento) a caballo” que nos pasa por enfrente.

También, hay que decirlo, algunos la han abandonado porque no la creen viable y argumentan que Maduro no lo aceptaría nunca. A estos últimos hay que decirles varias cosas: primero, es que esa propuesta no está dirigida a Maduro, sino a todo el país. Y luego que en la política no se deben desplegar las iniciativas porque sean estas fáciles o difíciles, sino por si son justas o no lo son. Si además de justas, son fáciles, bendito sea Dios, pero si no son fáciles lo que hay que hacer es trabajar, trabajar y trabajar para que lo sean.

Las consignas no son palabras mágicas. No son un abracadabra. A las consignas hay que convertirlas en voluntad y no en cualquier voluntad, que sería caer en el “voluntarismo”, sino VOLUNTAD ORGANIZADA. Hay que arriesgar. Hay que ganarse la opinión de las mayorías no diciéndole las cosas una sola vez, sino repitiéndoselas en todos los escenarios.

La voluntad organizada logra transformar realidades y puede hacer posible lo que no lo pareciera hoy. Hay que organizar en torno a la propuesta, hacerlas carne, hueso y sangre de millones.

Hay que ponerse fechas y objetivos, hacer agendas (la agenda es de lo único que somos dueños cada uno). Si seguimos en esta inercia, si lo dejamos morir de mengua, nunca vamos a poder saber si el Gobierno de Emergencia Nacional era o no una buena iniciativa y hasta dónde habría dado de sí. El esfuerzo y los peligros que a diario corren los militantes y dirigentes políticos, incluyendo el propio Juan Guaidó, no se merecen este “achante”.

Hay que montarse, entonces, en campañas con ese objetivo y no quedarse en actos y menciones esporádicas. La promoción de una idea o un producto solo causa su efecto cuando es reiterativa y constante, ese es el principio en el que descansa la eficacia de la publicidad. Esa es la razón por la cual la Coca Cola, que es la marca más conocida en el mundo, sigue gastando fortunas en marketing y propaganda. La gente olvida lo que no se le recuerda.

Por supuesto que una dirección política debe atender los problemas de todos los días, pero sin perder el norte y los ejes políticos que ella misma ha diseñado.

Lo del CNE, por ejemplo, es algo que estaba cantado y, sin embargo, hoy nos tienen obsesionados como una rareza. Que los analistas, los opinadores, los periodistas, las redes sociales estén hablando de ello es lógico y comprensible. Pero la dirigencia política no debería quitarle la vista a la pelota y debería seguir en el único camino que hasta ahora ha recibido un apoyo solido de los sectores organizados dentro y fuera del país, para seguir avanzando.

Esa consigna que cayó como una lotería no merece dejarse languidecer.

Finalmente, y a propósito de lotería, me perdonará el lector que termine esta nota con un viejo chiste (ya sabemos que la cosa no está para chistes): es el de aquel señor que iba diariamente a pedirle a un santo que le hiciera el favor de que se ganara la lotería. Un día tras otro se aparecía con la misma cantaleta, “por favor haz que me gane la lotería”, le imploraba y repetía como una letanía. Un día el santo, hastiado de tanta pedidera, bajó del nicho y le dijo: “muy bien, te voy a conceder tu deseo, pero vale, cómprate un quintico. ¿Cómo te doy el premio si nunca te compras uno?

El Gobierno de Emergencia Nacional merece que le juguemos un quintico. Por lo menos un quintico.

¡Ojalá que así sea!

 

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