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Juegos de Tronos, por Tony Bianchi

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DESDE LAS PRIMERAS CIVILIZACIONES, cuando los grupos étnicos empezaron a organizarse bajo un líder no solo para lograr mejores resultados sino también para defender sus alrededores, sus jefes y líderes han estado buscando adueñarse de más territorio, más mercados y más poder como parte de su mandato.

Así empezó lo que hoy en día conocemos como “juegos de tronos” tal como bien es ilustrado por la exitosa e interesante serie de televisión del mismo nombre que originalmente se llama “Games of Thrones.”

A través de los siglos como consecuencia de guerras armadas, guerras económicas, pugnas políticas y grandes evoluciones como la conocida “revolución industrial” de final del siglo 19 y comienzo del siglo 20, ha habido muchos cambios en la forma de defender o de ampliar y finalmente de manejar estos tronos.

En este momento existen tres grandes “tronos” y una cantidad de tronos menores, los primeros siendo Norte AméricaRusia y la China seguidos en segundo lugar por Alemania, Inglaterra, Francia y la Unión Europea, Arabia Saudita y los Petro estados árabes, Canadá, Japón y la India.

En tercer lugar y de cuidado, está por un lado Israel y por el otro Irán enfrentados en una pugna ideológica religiosa de grandes proporciones que difícilmente se acabará en el próximo futuro.

Los Estados Unidos y la China están empeñados en un gran intercambio comercial donde parece que la China está saliendo ganadora. Por esto es que el presidente Donald Trump está pidiendo mejores condiciones y ha iniciado una “guerra” -definible mejor como una competencia económica- para controlar el fuerte crecimiento económico de Beijín y establecer una mejor balanza comercial entre los dos países.

Además de contar con el mercado norteamericano, la China se está expandiendo exitosamente en África donde ya ha conquistado varios mercados y está ofreciendo un pacto “interesante” a la Unión Europea sin dejar de pensar en otros objetivos como la América Latina.

En el campo geopolítico la China sigue con su amenaza de reconquistar a Taiwán, la isla también conocida como República de China que está en frente al continente chino, que se separó de la tierra firme en 1949 para convertirse en un país democrático autónomo.

Internacionalmente la China ha decidido, a pesar de la objeción de los Estados Unidos y la Naciones Unidas,  de construir islas artificiales sobre aguas bajas del Océano Pacifico para mejor controlar el tráfico marítimo y competir con Hawái, que forma parte de los Estados Unidos.

Norteamérica, nuevo mayor productor mundial de hidrocarburos en fase de expansión, sigue muy ligada a Arabia Saudita y al Medio Oriente Árabe para controlar el mercado mundial petrolero sin dejar de preocuparse de otros mercados energéticos.

Mientras que Rusia está supliendo gas y otros hidrocarburos a varios países europeos y considera necesario un oleoducto hacia el mediterráneo para aumentar sus ventas al viejo continente.

Geopolíticamente Washington está empeñado en combatir la amenaza terrorista del ISIS en Siria e Iraq -de paso defendiendo su alianza con Israel- y tratando de controlar la inestable situación en Afganistán mientras que Moscú quiere recuperar, en lo posible, los estados limítrofes que antiguamente formaban parte de la Unión Soviética.

La intervención norteamericana en Siria choca con los intereses rusos que están absolutamente empeñados en asegurarse el acceso al Mediterráneo para su oleoducto destinado a proporcionar hidrocarburos a Europa.

Trump ha venido cambiando las prioridades norteamericanas y ha hablado de eliminar por completo su presencia militar en Siria y Afganistán para concentrar su atención en otros lados. Esto podría prestarse a un entendimiento con su “amigo” Vladimir Putin en donde los dos líderes respetarían ciertas áreas de influencia, Asia para Rusia y el Caribe y las Américas para los Estados Unidos, área la cual incluye a Venezuela.

Algunos expertos internacionales especulan que en su juego de tronos Trump podría abandonar la aplicación de las sanciones en contra de Rusia por su intervención en Ucrania y retirarse de Siria para facilitar el proyecto del oleoducto ruso a cambio de la salida de militares rusos de Venezuela y el abandono de su presencia en el Caribe incluyendo a Cuba.

Esto tendría mucho sentido y pondría fin a la presencia militar norteamericana en partes del planeta que su mismo pueblo considera innecesaria. Pero existen muchos otros factores e intereses encontrados en este posible arreglo entre los dos tronos mayores.

Las paces y los arreglos entre países se logran cuando los dos contrincantes no tienen más nada que perder o más nada que ganar y eventualmente representan un “win win situation” o sea, las dos partes salen ganando o por lo menos ninguna sale perdiendo.

 

* Tony Bianchi tiene varias décadas en el periodismo internacional para medios europeos y estadounidenses. Fue director del diario caraqueño The Daily Journal y por varios años en la década de los 60 fue el corresponsal de la agencia Reuters en Venezuela.

 

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