Agua fría, por V.J. Los Arcos Ayape
Nov 14, 2016 | Actualizado hace 3 años
Agua fría, por  V.J. Los Arcos Ayape

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Primero, fue un jarro; ver al dictador Nicolás Maduro Moros como promotor de la mesa de diálogo, rodeado de más cámaras y micrófonos de medios oficialistas que guardaespaldas y tiradores, que no son pocos, descolocó a una expectante masa opositora cifrada en millones y 80%.

El pasado Sábado, fue un tobo que ya no era de agua simplemente fría, sino cargada de agujas de hielo frías y penetrantes; dolorosas. Maduro Moros no estaba presente, pero su presencia ya no era necesaria cuando lo leído por el representante del estado Vaticano parecía ser más de lo que en La Habana esperaban para neutralizar lo que, probablemente, llegue con el futuro inquilino de la Casa Blanca. La orden es “no soltar Venezuela”.

Desde la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) vinieron, lo más rápidamente que se pudo, largas explicaciones a lo que se quiso decir, autocalificadamente como “logro”, pero que no fue, ciertamente, lo que se dijo y oyó, y fue considerado como un “fracaso”.

Con más rapidez aún, volvió el dictador a hacer uso y abuso del espacio radioeléctrico para burlarse en cadena de la MUD, de sus seguidores y sus escépticos, en la seguridad de que en la cocina, que queda, en cuartico aparte, cerca de la mesa, alguien le dio a él la sartén y a Fidel y Raúl Castro Ruz, el mango. Es obvio que los astutos diplomáticos del Vaticano son unas palomas ante los halcones rapaces, hijos de la gran Stasi.

Una parte de la Oposición, crítica del diálogo, ha sostenido que la calle es determinante. La avalancha de críticas y el pulso del desánimo generado ha obligado a la MUD a ratificar la validez de la calle; esa misma calle en la cual se dieron recientemente manifestaciones excepcionales.

La calle es, ciertamente, imprescindible… y la necesidad de una inmediata reacción de calle para restituir el derecho constitucional al referéndum revocatorio, pide acciones inmediatas.

¿Quién duda de la urgencia electoral y de la necesidad de la salida del dictador Maduro Moros, como antesala a reformas igualmente imprescindibles? Nadie duda, salvo una élite que, por lo extendida, deja de ser élite, para convertirse en clase.

Eso de esperar hasta el 6 de diciembre para que luego se quede para otra reunión que no sería antes del 15 de enero, no sirve para recomponer un país que se va hundiendo día a día y necesita acciones diametralmente opuestas a las que se presentan con uno y otro disfraz, pero que no son sino las mismas.

La calle es impresdindible; sin embargo, ¿cómo calentarla después de tanta agua fría derramada ella?

@vjlosarcosayape