
Querido por algunos, odiado por otros e indiferente para muchos. Es abundante lo que se puede decir de este personaje que parece embalsamado en sus más de ochenta años de edad y muchos más de vida política. Ha estado en muchas jugadas políticas, muchas de las cuales anuncia pero sobre las que detalla poco, escribe para quienes saben qué leer; y conoce muy bien a los de la cuarta, casi mejor a los de la quinta y por mucho va conociendo, analizando y clasificando a quienes pretenden ser de la sexta y la séptima -¡y hasta de la octava, las repúblicas venezolanas son de duraciones imprevisibles!
“No va a morir nunca”, nos asegura un veterano que lo conoce desde tiempos de URD, “todo lo que él hace tiene consecuencias, es una cadena, ¿te has dado cuenta de cuántos años lleva organizando acuerdos y acciones con todos los gobiernos, todos se van, se derrumban, pero él sigue?”. Sonríe ligeramente y, sin despedirse de pasito a pasito, bastón en mano, camino indudable a su propia muerte. Se detiene, voltea: “¿Pero te has fijado en que todo lo que arma termina siendo peor que lo que desorganizó?”. Y ahora sí, se marcha con la lentitud eterna de los viejos.
Ha negociado con todos, los manipula, los orienta por caminos que ni siquiera habían pensado, tiene autoridad sobre ellos, los estimula, tiene ascendencia, los políticos de las más disimiles características e inclinaciones lo escuchan, siguen sus consejos y lo respetan. Conocido como el Gurú de la política es un zorro viejo. Y es espeluznante pensar lo que todavía puede hacer, lo que puede conducir y hasta dónde.
Por los lados de Sabana Grande ocurre un apagón, nada raro en estos tiempos por lo cual no se genera ninguna alarma en el grupo de seguridad. Algunas luces de emergencia en el PentHouse hacen de la incompetencia de Corpoelec una calurosa penumbra. De repente, salido de la nada y sin aviso previo, la figura del comandante Chávez ilumina algo más el ambiente y con la voz que el dueño de la oficina conoce en todos sus matices, saluda: “¿cómo está la cosa? ¿La salud? ¿Cómo está Anita? ¿Cómo esta mi cadete preferido José Vicente?”
Sin alterarse, José Vicente Rangel lo mira fijamente y responde: “Comandante, es bueno verte… inesperada pero grata visita… ¡Qué ilusión me da, estaba extrañando tu presencia”. Se hace silencio porque se asoma un escolta, “todo está bien”. El guardián hace un signo de comprensión, sale, duda entre dejar la puerta abierta o cerrada, ¿le pareció ver a alguien reunido con el doctor? Rangel lo saca de dudas, afirma “Gracias, por favor cierre que no quiero ser molestado”. El hombre cierra con firmeza y Rangel puede hablar tranquilamente con quien fue su asesorado tanto como su alumno, su jefe y su amigo: “Quería conversar contigo estoy muy pero muy preocupado; me han llegado informaciones de que has estado dando vueltas por ahí; no entiendo bien eso de la otra vida, y ahora no hay tiempo para explicaciones, el país está en agonía”.
“La preocupación es mutua”, responde Chávez, “es cierto que he visitado algunas personas y lo que recojo es angustiante, inquietante, estoy intranquilo y no logro descansar en paz”
Parece que no pero la expresión inmutable de Rangel se altera. “La gestión de Nicolás Maduro deja mucho que desear, Hugo, No oye ni escucha. No hace caso. Le importan muy poco los consejos que, además, creo que ni siquiera comprende, y algunos de los que lo rodean, no tienen miramientos porque ni entienden ni les importa; ni siquiera les concierne tu recuerdo, sólo piensan en lo que les conviene o en lo que creen ellos que les conviene”.
Chávez mira dentro de sí mismo “que vaina casi deploro la equivocación que cometí al dejarlo al mando de mi legado”.
Rangel es duro y claro: “tu legado, Comandante Chávez, ya no existe, en tres años se fue por el excusado. Y lo poco que queda no engaña ni convence a nadie. Nuestros propios militantes y simpatizantes no creen; se agotó el discurso, se extinguió la razón, entramos en un declive muy poco probable de revertir”
“No podemos abandonar la revolución”, insiste el Comandante, quien se resiste a hacer polvo sus sueños.
“No se trata de abandonarla, se perdió” continua pragmático Rangel; “lo mejor es hacer una pausa y re-crearla, ‘resetearla’ como diría un joven de hoy. Dejar que la oposición tome control de la Asamblea y asuman políticamente el fracaso de Maduro”. Hace una pausa, se apoya en el escritorio y mira directo al ex presidente: “ellos ofrecen acomodar el país, tu y yo sabemos que eso no es posible, bueno, que lo intenten, ellos se van a pelear, se van a olvidar de la unidad, cada cual tiene su solución propia, y no van a hacer nada eficiente”.
Con tono desesperanzado, Chávez casi suspira “¿es tan grave el daño?”
Rangel sigue sin piedad “Si, gravísimo la ineptitud e ineficiencia tomaron las riendas. Ahora quienes mandan y gobiernan son lo menos preparados”
“¿Y qué pasa con Diosdado?”, pregunta el Comandante, que con voluntad sobre humana no renuncia a una esperanza.
Pero Rangel no da tregua: “Diosdado a pesar de sus grandes esfuerzos por convertirse en cuidador acérrimo de tu imagen y legado no logra permear, no persuade.” Medita un segundo y se lanza a fondo: “Diosdado no entiende que los chavistas ‘duros’, esos que no piensan sino que obedecen, son sólo un puñado, y cada vez menos; y que el resto del país quiere soluciones, no regaños ni amenazas ni mazos levantados”
Chávez se mueve a un lado, se exaspera: “¿Y qué ganan metiendo preso a medio mundo político? ¿A directores de medios? ¿Obstaculizando y amenazando a periodistas, qué andan buscando? No los entiendo, necesitan amigos pero se pelean con todos”
Rangel no evita cierta crueldad y le aclara y le recuerda: “eso lo hacías tu porque eras el líder, tenias carisma y convencías, eras Chávez; pero Maduro no puede, tiene estatura física pero políticamente es un enano, tampoco tiene jefatura ni mando, no tiene mucho sentido seguir a Nicolás Maduro”
Chávez toma aire, respira con amplitud y cambia el tema: “¿y qué te parece el regreso de Manuel Rosales, yo lo saqué y Maduro lo trae?” Rangel reconoce lo que viene hablándose hace meses, “desde hace tiempo se viene negociando y ahora resulta muy conveniente -nos viene como anillo al dedo-, se está estudiando y evaluando con mucha reflexión, calculo y minuciosidad –aunque Raúl y Fidel aun no están convencidos- la convocatoria a una elección presidencial adelantada o mejor aun una mega elección”.
“¿Por qué, cómo es eso?” se desconcierta Chávez, “¿más enredos?”
José Vicente Rangel se acerca a quien fuera su jefe y su amigo, y desgrana elementos con espíritu pedagógico: “en el escenario posible de que la elección en diciembre no se decida en conveniencia de nuestros intereses y los de la revolución y en el supuesto que nuestros amigos no puedan hacer lo que saben y están comprometidos hacer, entonces, las apetencias personales de los opositores se desbordarían, como ya es característico de ellos”.
El comandante escucha con atención, Rangel continúa: “Tenemos que darles canciones y banderitas, dejarlos que se enreden en el ruido; soltamos a Leopoldo López en apelación, permitimos el regreso de Rosales, Capriles se considera dueño de la oposición, Henry Ramos se siente Presidente de la Asamblea y volverá a creerse iluminado, Ledezma no se quedara quieto y el otro Henri, el larense que se cree bendecido por el fervor popular no vacilaría y entonces te adelanto lo que pasará: la implosión de la oposición. Se exacerban los egos, surgen las ambiciones y se lanzan todos como candidatos. Esa es una jugada política de muchos quilates y resultaría en una ganancia del chavismo con la elección de una presidenta –y no precisamente María Corina- como siempre fue tu deseo e ilusión y ya la estamos preparando”. Chávez sonríe con deleite y satisfacción.
“¿Cómo visualizas las parlamentarias?”
“Van a ser duras y ajustadas”, expresa Rangel pero manifiesta optimismo y afirma que “mantendremos la mayoría; la MUD no tiene estrategia convincente, ofrece y genera expectativas que no puede cumplir, depende exclusivamente al voto castigo y está llena de contradicciones. Fíjate que ahora, se está promoviendo inversiones para Cuba desde Washington y no es exactamente el PSUV sino representantes de la oposición. ¡Eso si es astucia diplomática!”
“¡Carajo, verdaderamente!” expresa Chávez.
“Pero entre tanto”, reacciona José Vicente Rangel, “algunos camaradas nos están echando una gran lavativa, menos mal que aun Torrealba no se ha dado cuenta, está demasiado distraído con soserías y enredos de la MUD”.
“¿De quienes estás hablando, José Vicente?”. Con su expresión habitualmente pétrea Rangel enumera a “Héctor Navarro, Ana Elisa Osorio, Nicmer Evans y muchos otros que ahora están promueven una vaina de “Auditora Pública Ciudadana” para investigación de la corrupción. Eso es bueno, lo malo es la oportunidad. La oposición se puede aprovechar de eso aunque no lo hayan hecho, aunque, tu sabes cómo es la cosa, quien tiene rabo de paja no se acerca a la candela…”
“Se nos cae el país, ¿verdad? José Vicente”
“Sí, Hugo, así es, la situación es terrible, lo he dicho en privado y hasta en público en mi programa en Televen. Pero no se qué pasa. Creo que como imaginan –erróneamente- que quiero ser el presidente de la transición, piensan que no soy ni objetivo ni imparcial en mis comentarios”
“¿Y de la economía qué podemos decir?”
Rangel aclara: “tú sabes que no sé nada de economía, lo mío es estrategia política. Pero puedo decirte por simple observación que tampoco esta buena; de hecho, muy mala. Y nos está perjudicando mucho el hecho que el BCV no publique las cifras y un pendejo revolucionario declara en los medios: que el gobierno no daba cifras porque estamos en guerra económica. Así no necesitamos que nos ayuden. Ni Chuo Torrealba que dice boberías a diario declara semejante sandez”
“Volvamos a las elecciones, estoy angustiado” clama Chávez
“Por ahora no te mortifiques mucho, estamos haciendo el trabajo, se suspendieron las parlatinas, se le quito un diputado a Baruta – Chacao – El Hatillo, inhabilitamos a Machado, sacamos a Vecchio del juego, agregamos votos en los municipios fronterizos con el traslado de militares, pondremos mesas en cualquier urbanismo del país en la misión vivienda y muchas otras estrategias que están en pleno desarrollo, pero como te dijo Tibisay: podemos hacer cosas pero no milagros. Déjanos hacer nuestra labor que con las camaradas en el CNE nosotros si estamos blindados y además, una cosa dicen las encuestas y otra dirán los votos”.
Por cierto expresa el Comandante: “la jugada de la firma del reconocimiento de resultados electorales es una maniobra espectacular”
José Vicente afirma: “Efectivamente es excelente. La primera reacción de la MUD es de no firmar y pondrán excusas que si la observación internacional, que si el ventajismo, que si el uso de bienes públicos, que si la propaganda etc. pero eventualmente lo refrendaran porque de no hacerlo quedaran descalificados y hasta inhabilitados-, hay otros factores de oposición como el MAS y otros partidos políticos que si la suscribirán y podrán convertirse en la nueva oposición. Y esa situación esta magistralmente coordinada en Lima y Bolívar.”
Continua su relato el gurú: “en todo caso hay muchas opciones que estamos estudiando y evaluando en la sala situacional tanto aquí como en Cuba; la convocatoria de un referéndum revocatorio, el anuncio de una constituyente, la renuncia individual y colectiva, la disolución de la asamblea, relegitimación de los poderes, en fin, existen diversas opiniones y muy variadas estrategias que sin duda utilizaremos y haremos lo que sea necesario para preservar y salvar la revolución”.
De repente regresa la electricidad, todo se aclara, Rangel sigue concentrado y se queja: “aunque ahora Jorge está como Diosdado, se metió a actor con un programa en VTV, no pegamos una en televisión….”. Pero ya Chávez no estaba allí, un miembro del equipo de Rangel toca la puerta y se restablece la realidad.
@ArmandoMartini



