
El gobierno venezolano cada dÃa se proclama socialista tanto en lo polÃtico como en lo económico. El manejo de la polÃtica económica ha sido un verdadero desastre. La angustia que viven miles de venezolanos que no consiguen alimentos y otros productos esenciales es el reflejo de lo que fue el fracaso socialista en todas y cada uno de los paÃses donde ese sistema se implantó y que fue desechado, desde Rusia hasta HungrÃa. Quedan como testimonio de ese desastre Corea del Norte y Cuba, esta última tratando de acercarse desesperadamente a Estados Unidos para aumentar su comercio.
Las colas en Venezuela obedecen a tres situaciones. La primera es el control de precios que limitó severamente las capacidades de producción nacional. Si usted quiere acabar con una actividad económica, imponga un control de precios. El bien aparentemente es barato pero no se consigue. Eso es parte de lo que hoy acontece en Venezuela. La segunda tiene que ver con la polÃtica de expropiaciones que adelantó el gobierno del presidente Chávez con fuerza desde 2007 y que se tradujo en importantes pérdidas de capacidades productivas en el sector agroalimentario. El caso más emblemático fue el de la empresa Agroisleña, la cual actuaba como financista de la producción agrÃcola y pecuaria y al pasar a manos del Estado quebró. Lo mismo puede decirse de Lácteos Los Andes. La expropiación de un conjunto de fincas, hatos y haciendas, mermó de manera apreciable las capacidades proactivas internas. La tercera explicación de las colas de hoy tiene que ver con el hecho que el gobierno no entrega los dólares para las importaciones, en un paÃs, que al destruirse la producción nacional, es mucho más dependiente de las importaciones que en el pasado.
El caso de la leche es elocuente. En Venezuela el único importador de leche es el gobierno quien la revende a las empresas privadas para su envasado. Ello sugiere que la pronunciada escasez de este producto es atribuible enteramente al gobierno, quien funge como monopolista de este producto.
Este espectáculo lamentable del pueblo venezolano sufriendo por conseguir alimentos es la expresión de una gestión muy inepta de la economÃa pero también el reflejo de un modelo económico disfuncional basado en la propiedad estatal de los medios de producción, como el que se ha querido aplicar en Venezuela, el cual falló en todo el mundo.

El gobierno venezolano cada dÃa se proclama socialista tanto en lo polÃtico como en lo económico. El manejo de la polÃtica económica ha sido un verdadero desastre. La angustia que viven miles de venezolanos que no consiguen alimentos y otros productos esenciales es el reflejo de lo que fue el fracaso socialista en todas y cada uno de los paÃses donde ese sistema se implantó y que fue desechado, desde Rusia hasta HungrÃa. Quedan como testimonio de ese desastre Corea del Norte y Cuba, esta última tratando de acercarse desesperadamente a Estados Unidos para aumentar su comercio.
Las colas en Venezuela obedecen a tres situaciones. La primera es el control de precios que limitó severamente las capacidades de producción nacional. Si usted quiere acabar con una actividad económica, imponga un control de precios. El bien aparentemente es barato pero no se consigue. Eso es parte de lo que hoy acontece en Venezuela. La segunda tiene que ver con la polÃtica de expropiaciones que adelantó el gobierno del presidente Chávez con fuerza desde 2007 y que se tradujo en importantes pérdidas de capacidades productivas en el sector agroalimentario. El caso más emblemático fue el de la empresa Agroisleña, la cual actuaba como financista de la producción agrÃcola y pecuaria y al pasar a manos del Estado quebró. Lo mismo puede decirse de Lácteos Los Andes. La expropiación de un conjunto de fincas, hatos y haciendas, mermó de manera apreciable las capacidades proactivas internas. La tercera explicación de las colas de hoy tiene que ver con el hecho que el gobierno no entrega los dólares para las importaciones, en un paÃs, que al destruirse la producción nacional, es mucho más dependiente de las importaciones que en el pasado.
El caso de la leche es elocuente. En Venezuela el único importador de leche es el gobierno quien la revende a las empresas privadas para su envasado. Ello sugiere que la pronunciada escasez de este producto es atribuible enteramente al gobierno, quien funge como monopolista de este producto.
Este espectáculo lamentable del pueblo venezolano sufriendo por conseguir alimentos es la expresión de una gestión muy inepta de la economÃa pero también el reflejo de un modelo económico disfuncional basado en la propiedad estatal de los medios de producción, como el que se ha querido aplicar en Venezuela, el cual falló en todo el mundo.