Votos no se pesan, se cuentan por María Elena Arcia Paschen

democracia1

Inicio este artículo con una frase que seguramente dará lugar a variadas discusiones pero que creo debe llamar a reflexión a muchos líderes de la oposición en la tarea que tienen por delante para redefinir estrategias en esta nueva etapa.

En la democracia uno de los valores fundamentales es la igualdad y una de sus manifestaciones es el valor igualitario que cada voto tiene independientemente del lugar donde provenga.

En países como los nuestros, de enormes desigualdades sociales y económicas producto de las limitaciones educativas de los sectores menos favorecidos  de la población, se cuestiona muchas veces el hecho de que todos los votos tengan igual valor lo que produce un rechazo inmediato en una buena parte de nosotros.

Cuenta igual un voto de un habitante de una población rural alejada que un voto de un habitante de la capital; cuenta igual el voto de un intelectual reconocido que el voto de un campesino de escasa formación educativa. Esto es una realidad que ciertas élites se niegan a ver y por eso hacen afirmaciones equivocadas, parten de premisas incorrectas por lo que llegan también a conclusiones muy desacertadas.

Hago toda esta reflexión simplemente para que nos convenzamos que en un sistema democrático que queremos preservar y mejorar, debemos insistir en que es también por la vía democrática de contarnos con votos, la manera de convertir la alternativa del cambio en gobierno. Si queremos ser gobierno debemos convencer de que tenemos capacidad y liderazgo para convertirnos realmente en alternativa, y este convencimiento pasa por llegar a aquellos sectores en los cuales el gobierno tiene mucho peso y convertirnos en una opción real, que sin duda hoy no somos.

Hay que convencer y seducir con coherencia y con un mensaje lo suficientemente amplio y honesto que llegue a esos venezolanos que quieren y desean mejores oportunidades a las que el país les brinda hoy en día.

Desviar el foco hacia otras actividades de carácter abstracto puede ser una amenaza a la posibilidad cierta de contar, en el corto plazo, con el favor de la mayoría y de esta forma demostrar que existen mejores maneras de gobernar un país.

No es la Constituyente una estrategia acertada y en mi opinión no recoge para nada el sentir de la mayoría de los venezolanos por lo que insistir en ello sería una torpeza enorme que debemos evitar.

El trabajo está en continuar convenciendo a una mitad del país que no se siente identificada con la alternativa de cambio, para que consideren la opción como válida. Esa mitad del país que también vota y cuyo voto tiene el mismo valor que el de la otra mitad aunque muchos no quieran reconocerlo….

Es el momento de abrir los ojos y enfrentar las realidades que tenemos por delante.

Siempre insisto en que estamos en un proceso de transición en el cual los tonos grises son los que abundan lo que nos coloca en una situación compleja, sin embargo la única forma de consolidarnos como alternativa en este proceso es convenciendo, dialogando,  partiendo de la base de que no tenemos la verdad absoluta y que debemos sumar esfuerzos de muchos y no grandes proezas de pocos.

Obviamente esto hace que el trabajo sea más duro y quizás de poca visibilidad y resultados en el corto plazo, incluso en momentos puede ser hasta ingrato pero garantizará el respeto a los valores democráticos y nos conducirá al progreso por una senda segura.

María Elena Arcia Paschen

@malarcia

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Inicio este artículo con una frase que seguramente dará lugar a variadas discusiones pero que creo debe llamar a reflexión a muchos líderes de la oposición en la tarea que tienen por delante para redefinir estrategias en esta nueva etapa.

En la democracia uno de los valores fundamentales es la igualdad y una de sus manifestaciones es el valor igualitario que cada voto tiene independientemente del lugar donde provenga.

En países como los nuestros, de enormes desigualdades sociales y económicas producto de las limitaciones educativas de los sectores menos favorecidos  de la población, se cuestiona muchas veces el hecho de que todos los votos tengan igual valor lo que produce un rechazo inmediato en una buena parte de nosotros.

Cuenta igual un voto de un habitante de una población rural alejada que un voto de un habitante de la capital; cuenta igual el voto de un intelectual reconocido que el voto de un campesino de escasa formación educativa. Esto es una realidad que ciertas élites se niegan a ver y por eso hacen afirmaciones equivocadas, parten de premisas incorrectas por lo que llegan también a conclusiones muy desacertadas.

Hago toda esta reflexión simplemente para que nos convenzamos que en un sistema democrático que queremos preservar y mejorar, debemos insistir en que es también por la vía democrática de contarnos con votos, la manera de convertir la alternativa del cambio en gobierno. Si queremos ser gobierno debemos convencer de que tenemos capacidad y liderazgo para convertirnos realmente en alternativa, y este convencimiento pasa por llegar a aquellos sectores en los cuales el gobierno tiene mucho peso y convertirnos en una opción real, que sin duda hoy no somos.

Hay que convencer y seducir con coherencia y con un mensaje lo suficientemente amplio y honesto que llegue a esos venezolanos que quieren y desean mejores oportunidades a las que el país les brinda hoy en día.

Desviar el foco hacia otras actividades de carácter abstracto puede ser una amenaza a la posibilidad cierta de contar, en el corto plazo, con el favor de la mayoría y de esta forma demostrar que existen mejores maneras de gobernar un país.

No es la Constituyente una estrategia acertada y en mi opinión no recoge para nada el sentir de la mayoría de los venezolanos por lo que insistir en ello sería una torpeza enorme que debemos evitar.

El trabajo está en continuar convenciendo a una mitad del país que no se siente identificada con la alternativa de cambio, para que consideren la opción como válida. Esa mitad del país que también vota y cuyo voto tiene el mismo valor que el de la otra mitad aunque muchos no quieran reconocerlo….

Es el momento de abrir los ojos y enfrentar las realidades que tenemos por delante.

Siempre insisto en que estamos en un proceso de transición en el cual los tonos grises son los que abundan lo que nos coloca en una situación compleja, sin embargo la única forma de consolidarnos como alternativa en este proceso es convenciendo, dialogando,  partiendo de la base de que no tenemos la verdad absoluta y que debemos sumar esfuerzos de muchos y no grandes proezas de pocos.

Obviamente esto hace que el trabajo sea más duro y quizás de poca visibilidad y resultados en el corto plazo, incluso en momentos puede ser hasta ingrato pero garantizará el respeto a los valores democráticos y nos conducirá al progreso por una senda segura.

María Elena Arcia Paschen

@malarcia

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