
Hace unos días la tuve en nuestra foto de esta columna “Isa al día”. Es Nelly González de Rivero, madre del General Antonio Rivero, emboscado por el Ministro Rodríguez Torres después de haber acordado un “encuentro” en el SEBIN. Con su inmensa carga de dolor y la amenaza sobre su corazón de complicaciones renales en su hijo por la huelga de hambre de casi medio mes ya de prisión sin que este “Cartel Madurista” se dé por enterado y mucho menos preocupado por lo que podría desencadenar otro caso como el de Franklin Brito en estos momentos cuando una Venezuela distinta y retadora ha decidido no aceptar ya ni más la mentira y la violencia como forma de vida.
Lo que este “cartel” no quiere aceptar es que ya Venezuela no espera “milagros” ni depende de otros. Que el milagro lo hizo ella Y ella es el milagro, Despertó y no se rinde.
Porque lo que no se puede ya aguantar le toca a ella resolverlo. Toallas sanitarias reusables como promesa de modernidad y progreso no sustituyen harina, ni arroz, ni café, ni leche, ni pollo, ni margarina, ni carne, ni azúcar, ni detiene la delincuencia política que no tiene capacidad para detener las muertes de venezolanos en calles, casas, hospitales, que no detiene el secuestro, ni la corrupción, que se obstina en el insulto y la amenaza al venezolano que disiente, que ofende y provoca, humilla y descalifica contaminando a un pueblo ignorante engañado una y otra vez con la demencial publicidad del “difunto” glorificado para mantenerse en el poder.
Pero ya Venezuela entendió que es con vivos, trabajadores, recuperando el espacio de los valores arrebatados y los derechos violados, que va a recuperarse como Nación, que esta mascarada desnuda ante el mundo, que deja matar insultar, expropiar, dividir, nos hizo asumir en serio el oficio de ser venezolano.
La libertad no es un privilegio. Es un derecho. Como es la vida misma.
Despertamos de esta pesadilla para crecer, para ser , para hacer mejor las cosas. Para que fotos como esta no vuelvan a estremecernos.
Nicolás besando a la “primera combatiente”, o su mensaje de amor a “Las madres de la Patria” no son Venezuela sino el mismo teatro obsceno.
Esta foto es Venezuela. Dolorosa, inmerecida. Desgarradora.



