El juez federal estadounidense Alvin K. Hellerstein falleció este miércoles 28 de octubre de 2026 a los 92 años por causas naturales. El magistrado, a pocos días de cumplir los 93 años, era el encargado de presidir el proceso penal por narcoterrorismo, narcotráfico y torturas en los tribunales de Nueva York contra el expresidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
De acuerdo con la información oficial emitida por el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York, el deceso se produjo por causas naturales. Su muerte fue confirmada públicamente por Ed Friedland, director administrativo y ejecutivo de dicha corte en Manhattan.
Hellerstein era magistrado federa desde 1998, tras ser nombrado por el presidente demócrata Bill Clinton para el Distrito Sur de Nueva York.
En su amplia trayectoria, presidió una amplia gama de casos importantes, incluidos litigios relacionados con los atentados del 11 de septiembre de 2001, los juicios civiles contra el productor Harvey Weinstein vinculados al movimiento #MeToo, el caso por narcotráfico de Hugo “El Pollo” Carvajal, entere otros.
El pasado mes de abril el reconocido analista legal para la cadena de noticias CNN, Elie Honig, había cuestionado el “retraso” en el manejo del caso por parte de Hellerstein, debido al ritmo “exasperantemente lento” con el que conducía el proceso. Alegaba en un artículo que el magistrado debió haber reasignado el caso desde un primer momento para darle celeridad.
¿Qué pasará con el caso Maduro?
Si un juez federal o estatal fallece en los Estados Unidos, el sistema legal establece procedimientos para su reemplazo. El portavoz Ed Friedland informó inmediatamente que el caso Maduro, al igual que todos los que supervisaba Hellerstein, serán asignados aleatoriamente a otro juez federal, como lo establecen las reglas de la corte.
La corte ejecuta la reasignación obligatoria basándose en la Regla 17 de las Reglas para la División de Negocios entre Jueces de Distrito del SDNY (Rule 17. Transfer of Cases Because of a Judge’s Death, Resignation, Prolonged Illness, Disability, Unavoidable Absence, or Excessive Backlog).
Esa regla textualmente precisa que los casos deben ser distribuidos “de la manera más equitativa posible y mediante sorteo entre todos los jueces activos y aquellos jueces jubilados (senior judges) que estén dispuestos y en condiciones de hacerse cargo de ellos”.
El abogado Nizar El Fakih explicó en su cuenta en X que la reasignación estará a cargo del Comité de Asignaciones (Assignment Committee), un órgano administrativo interno de la propio Corte, integrado por varios de sus jueces, encargado de supervisar la distribución de casos. El procedimiento, según detalla, contempla la posibilidad de que un juez acepte voluntariamente el expediente o su distribución mediante sorteo conforme a las reglas aplicables.
Con el sorteo se busca evitar garantizar total transparencia y evitar que cualquiera de las partes elija a un juzgador conveniente.
Un punto importante que enfatiza Nizar El Fakih es que el proceso contra Maduro y su esposa, que se encuentra en fase preliminar, continuará desde su estado procesal actual: es decir, el fallecimiento del juez Alvin Hellerstein “no implica la nulidad de las actuaciones anteriores ni el reinicio del procedimiento penal”. Le corresponderá al nuevo juez encargado evaluar el caso, asumir las mociones pendientes y la sentencia, aunque advierte que “también podría dictaminar la necesidad de un nuevo juicio si no está familiarizado” con el expediente. Cabe destacar que este cuenta con miles de páginas de pruebas clasificadas, registros de narcoterrorismo y los recientes cargos por conspiración para cometer torturas.
La audiencia del 17 de diciembre de 2026 (destinada a revisar las mociones de la defensa de Maduro y Flores, que buscan desestimar el caso por inmunidad soberana) es el punto más vulnerable a retrasos, por lo que prontamente se avizora y es posible que el nuevo juez posponga esta cita para principios de 2027, mientras conoce el expediente.
¿Un nuevo juez podría beneficiarlos?
El analista con PHD en Ciencias Políticas en la Universidad de Connecticut, José Vicente Carrasquero, ve poco probable que un nuevo juez favorezca los intereses de Maduro y Flores.
“El juez que acaba de fallecer fue nombrada por uin presidente demócrata, Bill Clinton. Era una persona a la que no podías señalar como un seguidor de Donald Trump. Los jueces federales son propuestos por el Presidente, y normalmente son nombrados por sus preferencias ideológicas. Si ya un juez que viene del ala demócrata había encontrado factores para juzgar a Maduro y a Cilia y no había encontrado razones para que estuviesen libres, no creo que otro juez que venga vaya a aplicar criterios diferentes”, comentó en entrevista con la periodista Jesica Vallenilla.
Agregó que en cuestión de horas o días, se podría conocer quién será el nuevo juez o jueza del caso: “Difícilmente, un juez que toma el caso lo reordena, esto en términos generales no pasa. Por supuesto, la defensa hará todo lo que esté en sus manos, no extraña que vuelvan a pedir que se le otorgue casa por cárcel a Cilia Flores en un nuevo escrito, pero en todo caso, hubo un punto sobre el cual Hellerstein hizo énfasis y era en la posibilidad de fuga, por ser una persona muy poderosa y con muchas posibilidades para fugarse. No creo que otro juez asuma el riesgo de poner a una persona de tan alto perfil mediático y con tan graves acusaciones en posición de poder fugarse. Sería algo muy perjudicial para su perfil y su visión dentro de la carrera judicial”.
Comentó incluso que entre las posibilidades está que un juez designado por el presidente Donald Trump asuma el caso, aunque insistió en que en el sistema estadounidense hay independencia de poderes y que los jueces se ciñen a la Constitución y las leyes para evitar afectar su récord judicial.
Para José Alfredo de Bastos, politólogo consultado por Runrunes, un eventual retraso en el juicio tendria poco impacto político en el corto plazo.
“Al menos de momento, el gobierno interino en Venezuela busca mantener cierta distancia con el caso y con Maduro. Si el caso se atrasa mucho y las relaciones EEUU-Venezuela van cambiando, podria tener algun impacto en el caso, pero de momento creo que la parte judicial y la parte politica del caso se mantienen separadas, y ni siquiera creo que un nuevo gobierno de Estados Unidos en 2029 buscaria involucrarse para favorecer a Maduro de alguna manera”, consideró.
El juicio contra la expareja presidencial estaba programado para iniciar en junio de 2027. Recientemente, a mediados de octubre de 2026, la Fiscalía de EE. UU. había ampliado los cargos agregando el delito de conspiración para cometer torturas. Tanto Maduro como Flores continúan detenidos desde el 3 de enero de 2026 en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn (MDC Brooklyn) en Nueva York, Estados Unidos.
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