La salida del poder de Nicolás Maduro y la nueva relación de la administración de Donald Trump con el gobierno interino de Delcy Rodríguez abrieron una carrera por los negocios petroleros, de acuerdo a un artículo publicado por el Washington Post.
De acuerdo al medio, la experiencia dentro del gobierno estadounidense se convirtió en un activo para exfuncionarios que ahora buscan oportunidades en el sector privado venezolano.
Uno de estos casos es el de Michael Jensen, quien dejó a finales de mayo su cargo como responsable de los asuntos del hemisferio occidental en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca.
Según el diario estadounidense, tres días después de renunciar, Jensen abordó un avión privado junto al empresario de criptomonedas, Fred Ehrsam, cofundador de Coinbase y el 1 de junio comenzó a trabajar para Primavera, una empresa energética creada por Ehrsam que busca desarrollar actividades de exploración en Venezuela.
De acuerdo con Primavera, la responsabilidad de Jensen está relacionada con la creación de la infraestructura necesaria para iniciar operaciones energéticas en Venezuela.
Jensen no es el único exfuncionario estadounidense que ha encontrado nuevas oportunidades en Venezuela.
Brittany Kelm, quien trabajó como asesora principal de políticas del Consejo de Dominio Energético Nacional de la Casa Blanca, se incorporó a Sable Offshore, compañía que negocia contratos con el gobierno venezolano para desarrollar yacimientos petrolíferos.
Durante su paso por la administración Trump, Kelm participó en la reapertura del sector energético venezolano y viajó tres veces a Caracas.
También está el caso de Micah Thomas Ketchel, exasesor sénior del Departamento de Estado, quien se incorporó a Ballard Partners y pasó a formar parte de sus equipos dedicados al hemisferio occidental y Venezuela.
Puerta giratoria en Washington
El fenómeno ha despertado cuestionamientos sobre la ética de exfuncionarios estadounidenses.
La legislación federal establece restricciones para los exfuncionarios, entre ellas prohibiciones para ejercer presión ante el gobierno en asuntos en los que hayan trabajado.
Richard Painter, exabogado jefe de ética de la Casa Blanca durante la presidencia de George W. Bush, señaló que Jensen no estaría infringiendo las normas siempre y cuando no utilizara información clasificada o hiciera lobby ante el gobierno en asuntos específicos de su antigua gestión.
“Me preocupan los próximos dos años, hasta el final de este mandato, con personas que pasan al sector privado y sacan provecho económico de sus contactos”, afirmó Painter
La preocupación no se limita a Jensen.
Juan González, quien formó parte de la administración del presidente demócrata Joe Biden como director para el Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional, también ha estado viajando a la nación venezolana para recopilar información destinada a su labor de consultoría en la region.
Carlos Trujillo, exembajador de Estados Unidos ante la OEA y asesor de la campaña de Trump, fundó la firma Continental Strategy, que actualmente representa a al menos una docena de clientes en Venezuela.
Otros antiguos funcionarios de Trump, entre ellos Mike Pompeo, Dan Brouillette y Kimberly Breier, también participan en iniciativas empresariales vinculadas con Venezuela. Mauricio Claver-Carone, quien ocupó el mismo cargo que Jensen en el Consejo de Seguridad Nacional, aseguró que el interés empresarial por el país es evidente.
“Todo el mundo está en Venezuela”, dijo.
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