La Organización de Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio (Veppex) advirtió este 5 de septiembre que la salida de Nicolás Maduro de la Presidencia no implica, por sí misma, el fin de la persecución política en Venezuela.
La organización se pronunció sobre una reciente decisión de la Junta de Apelaciones de Inmigración de Estados Unidos (BIA, por sus siglas en inglés), que, según Veppex, puede tener consecuencias en los casos de asilo de miles de venezolanos.
De acuerdo con la organización, la BIA determinó en el caso Matter of A-E-V-M- que la salida de Maduro y la transferencia del poder constituyen un cambio en las condiciones del país que debe ser considerado al evaluar las solicitudes de asilo.
Pero Veppex insistió en que el cambio forzado en la jefatura del gobierno no necesariamente supone el desmantelamiento de las estructuras que participaron en la persecución de opositores.
“Cambiar al jefe del gobierno no significa desmontar el aparato represivo”, afirmó la organización, que planteó como interrogante si continúan activos y con poder los funcionarios, organismos de inteligencia, mandos militares y grupos señalados de perseguir a opositores. “La respuesta es sí”, aseguró Veppex.
La organización recordó además que en su informe “La persecución política continúa en Venezuela”, publicado el 1 de agosto de 2026, ya había advertido que la amnistía parcial y algunas excarcelaciones no habían eliminado las estructuras responsables de la represión.
Veppex pide evaluar cada solicitud de asilo individualmente
Según la organización, Foro Penal registra actualmente 328 presos políticos en Venezuela. También señaló que persisten causas judiciales, amenazas, restricciones, traslados arbitrarios y persecución contra civiles, militares disidentes, periodistas, activistas y defensores de derechos humanos.
En este contexto, Veppex pidió que la situación de los venezolanos que solicitan protección en Estados Unidos sea examinada de manera individual.
“Un venezolano no debe perder su asilo simplemente porque Maduro ya no ocupe la Presidencia”, sostuvo la organización. Insistieron en que en cada caso deben considerarse elementos como quién persiguió a la persona, si ese actor conserva poder y si mantiene la capacidad e intención de causarle daño.
La organización también pidió a jueces y autoridades migratorias estadounidenses que no equiparen el cambio de liderazgo con el restablecimiento del Estado de derecho.
“Mientras el aparato represivo permanezca intacto, el retorno de numerosos venezolanos seguirá siendo peligroso”, concluyeron.
“Venezuela no será segura mientras existan presos políticos, tortura, causas abiertas y perseguidores protegidos por el Estado. Cambió el gobernante. No desapareció el peligro”.



