Mascotas de Caracas y La Guaira afectadas por el sismo reciben atención gratuita

El doble terremoto ocurrido el pasado 24 de junio no solo dejó una vacío en las estructuras destruidas y las pérdidas humanas, sino que también afectó a animales domésticos y la fauna local del país. Cientos de perros y gatos se encuentran aún atrapados bajo los escombros; otros deambulan desorientados, algunos heridos durante los colapsos de infraestructuras, y separados de sus familias.

Ante esta situación de emergencia, una red de veterinarios y rescatistas, con fundaciones aliadas y el apoyo de la población, se han movilizado contra reloj para poder garantizar el rescate, la atención médica gratuita y el resguardo temporal de esos seres que se encuentran en estado vulnerable y que, en muchos casos, representan la última conexión emocional de muchos damnificados.

Milagros entre los escombros

Las labores de búsqueda en La Guaira y Caracas han estado marcadas por rescates que evidencian la resistencia animal frente a este panorama. Uno de los tantos casos es el de Pinky, un perro macho atrapado durante cinco días bajo los escombros del edificio Carina en La Guaira.

Pinky logró sobrevivir sin heridas físicas gracias a que una cava plástica amortiguó el impacto de los bloques y creó un espacio seguro para él. Los equipos de rescate de El Salvador trabajaron de forma ininterrumpida por seis horas después de que escucharon sus ladridos y lograron sacarlo de los escombros con éxito. 

Ahora Pinky se encuentra bajo el cuidado de la fundación internacional Manejo Humanitario de Fauna Callejera, liderada por la veterinaria Leidy Guerra, que está coordinando su traslado temporal a Colombia. Luego se organizará el reencuentro con su tutora principal en España, una joven que perdió a su madre, a su abuela y su hogar en el sismo.

Muchos animales regresan de forma insistente a los lugares donde colapsaron sus antiguos hogares y permanecen inmóviles entre los escombros a la espera de sus dueños. Es el caso de José Rodríguez, un joven de La Guaira que perdió a su madre, sus dos hermanas, uno de sus perros y su vivienda, pero logró rescatar con vida a su gata Martina, de un año de edad. Dijo que ella es lo único que le queda de su casa.

El impacto psicológico a raíz de los sismos puede resultar agudo. Veterinarios como los adscritos a la fundación Manejo Humanitario de Fauna Callejera reportan que los animales rescatados ingresan con cuadros severos de estrés postraumático, desorientación y afectaciones por ruidos fuertes de las maquinarias pesadas utilizadas para remover escombros.

Veterinarias trabajan veinticuatro horas

La gravedad de esta emergencia llevó a transformar espacios comunitarios en clínicas e instalaciones médicas veterinarias improvisadas como en Caraballeda, específicamente en playa Yate, mientras que el Colegio de Médicos de Miranda estableció un punto atendido por profesionales y auxiliares que tienen turnos diarios de veinticuatro horas.

En este último centro han llegado a estabilizar a entre diez y veinte pacientes por jornada, algunos con cuadros complejos, como el de una perrita golden retriever de cinco años rescatada tras pasar cuatro días bajo escombros colapsados, y felinos con heridas abiertas que requieren cirugías urgentes. 

https://twitter.com/SputnikInt/status/2071823796042911748?s=20

Por otro lado, el equipo de Misión Nevado, bajo la coordinación de la veterinaria Génesis Barrera, mantiene un despliegue de emergencia continuo tanto en sus sedes de Nuevo Circo y San Bernardino en Caracas, como en el estado de La Guaira. Durante un operativo masivo en Catia La Mar, que incluyó sectores como Mare, avenida Páez, Las Tunitas y Atlántida, el equipo atendió en un solo día 127 animales.

Misión Nevado realizó en esa oportunidad 17 curas por contusiones y laceraciones de piel, 81 vacunaciones, desparasitaciones y aplicó las dosis iniciales de 48 tratamientos. Entre los pacientes hospitalizados destaca un cachorro de 2 meses rescatado por bomberos locales, al cual se le colocó un drenaje vesical debido a una inflamación interna causada por el golpe de un bloque en la zona abdominal.

Redes de apoyo

Las clínicas improvisadas en La Guaira reportan deficiencias para su funcionamiento. Representantes han manifestado que requieren con urgencia gasolina para mantener encendidas las plantas eléctricas, hielo, sistemas de iluminación y alimentación para los voluntarios.

De igual manera, las sedes de la Misión Nevado a nivel nacional funcionan como centros de acopio permanentes para recibir perrarina, gatarina, alimentos húmedos enlatados, agua potable, platos, transportadoras de mascotas, correas, sábanas y toallas limpias. 

En el ámbito clínico, los insumos más solicitados son guantes desechables, gasas, vendas, jeringas, yelcos, equipos de venoclisis, soluciones salinas y materiales de sutura para los animales.

Además, las fundaciones han activado redes comunitarias y plataformas digitales orientadas a la identificación de las mascotas rescatadas que deambulan por las calles, ya que la mayoría de los damnificados perdieron sus teléfonos y medios de comunicación durante el sismo. Existe una página web llamada Patitas a Salvo que compila información para ayudar a que “cada patita vuelva a casa”.

La estrategia principal de estas redes consiste en diseñar y difundir afiches impresos con las fotografías de los animales resguardados en hogares de acogida.

La solicitud de ayuda para las mascotas ha cruzado las fronteras, como se evidencia en la campaña internacional “Una garra por Venezuela”, llevada adelante por la Alcaldía Mayor de Bogotá y el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal de Colombia, que enviaron su primera ayuda humanitaria con un total de 3,5 toneladas recolectadas en estaciones de bomberos.

Héroes para las mascotas

Para aquellas personas cuyas mascotas resultaron afectadas o que sepan de animales que requieren asistencia por lesiones a causa de los sismos, existen puntos estratégicos habilitados a lo largo de Caracas donde se ofrece atención veterinaria especializada, medicamentos y alimentos de forma totalmente gratuita.

Entre estos espacios destacan el centro ubicado en el Parque Los Caobos, situado entre el Complejo Cultural Teresa Carreño y la Plaza de los Museos, así como el centro de acopio de la Federación de Centros Universitarios (FCU) en la Plaza del Rectorado de la Universidad Central de Venezuela (UCV). 

Estas iniciativas cuentan con disponibilidad para atención directa a domicilio y se mantienen completamente activos y recibiendo diariamente pacientes, por lo que insisten en que los tutores tomen las previsiones necesarias para trasladar o canalizar la ayuda a sus animales lo más pronto posible.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Redes de rescatistas, fundaciones y centros de acopio se activan para atender y reunir con sus familias a los animales afectados por el terremoto del 24 de junio
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El doble terremoto ocurrido el pasado 24 de junio no solo dejó una vacío en las estructuras destruidas y las pérdidas humanas, sino que también afectó a animales domésticos y la fauna local del país. Cientos de perros y gatos se encuentran aún atrapados bajo los escombros; otros deambulan desorientados, algunos heridos durante los colapsos de infraestructuras, y separados de sus familias.

Ante esta situación de emergencia, una red de veterinarios y rescatistas, con fundaciones aliadas y el apoyo de la población, se han movilizado contra reloj para poder garantizar el rescate, la atención médica gratuita y el resguardo temporal de esos seres que se encuentran en estado vulnerable y que, en muchos casos, representan la última conexión emocional de muchos damnificados.

Milagros entre los escombros

Las labores de búsqueda en La Guaira y Caracas han estado marcadas por rescates que evidencian la resistencia animal frente a este panorama. Uno de los tantos casos es el de Pinky, un perro macho atrapado durante cinco días bajo los escombros del edificio Carina en La Guaira.

Pinky logró sobrevivir sin heridas físicas gracias a que una cava plástica amortiguó el impacto de los bloques y creó un espacio seguro para él. Los equipos de rescate de El Salvador trabajaron de forma ininterrumpida por seis horas después de que escucharon sus ladridos y lograron sacarlo de los escombros con éxito. 

Ahora Pinky se encuentra bajo el cuidado de la fundación internacional Manejo Humanitario de Fauna Callejera, liderada por la veterinaria Leidy Guerra, que está coordinando su traslado temporal a Colombia. Luego se organizará el reencuentro con su tutora principal en España, una joven que perdió a su madre, a su abuela y su hogar en el sismo.

Muchos animales regresan de forma insistente a los lugares donde colapsaron sus antiguos hogares y permanecen inmóviles entre los escombros a la espera de sus dueños. Es el caso de José Rodríguez, un joven de La Guaira que perdió a su madre, sus dos hermanas, uno de sus perros y su vivienda, pero logró rescatar con vida a su gata Martina, de un año de edad. Dijo que ella es lo único que le queda de su casa.

El impacto psicológico a raíz de los sismos puede resultar agudo. Veterinarios como los adscritos a la fundación Manejo Humanitario de Fauna Callejera reportan que los animales rescatados ingresan con cuadros severos de estrés postraumático, desorientación y afectaciones por ruidos fuertes de las maquinarias pesadas utilizadas para remover escombros.

Veterinarias trabajan veinticuatro horas

La gravedad de esta emergencia llevó a transformar espacios comunitarios en clínicas e instalaciones médicas veterinarias improvisadas como en Caraballeda, específicamente en playa Yate, mientras que el Colegio de Médicos de Miranda estableció un punto atendido por profesionales y auxiliares que tienen turnos diarios de veinticuatro horas.

En este último centro han llegado a estabilizar a entre diez y veinte pacientes por jornada, algunos con cuadros complejos, como el de una perrita golden retriever de cinco años rescatada tras pasar cuatro días bajo escombros colapsados, y felinos con heridas abiertas que requieren cirugías urgentes. 

https://twitter.com/SputnikInt/status/2071823796042911748?s=20

Por otro lado, el equipo de Misión Nevado, bajo la coordinación de la veterinaria Génesis Barrera, mantiene un despliegue de emergencia continuo tanto en sus sedes de Nuevo Circo y San Bernardino en Caracas, como en el estado de La Guaira. Durante un operativo masivo en Catia La Mar, que incluyó sectores como Mare, avenida Páez, Las Tunitas y Atlántida, el equipo atendió en un solo día 127 animales.

Misión Nevado realizó en esa oportunidad 17 curas por contusiones y laceraciones de piel, 81 vacunaciones, desparasitaciones y aplicó las dosis iniciales de 48 tratamientos. Entre los pacientes hospitalizados destaca un cachorro de 2 meses rescatado por bomberos locales, al cual se le colocó un drenaje vesical debido a una inflamación interna causada por el golpe de un bloque en la zona abdominal.

Redes de apoyo

Las clínicas improvisadas en La Guaira reportan deficiencias para su funcionamiento. Representantes han manifestado que requieren con urgencia gasolina para mantener encendidas las plantas eléctricas, hielo, sistemas de iluminación y alimentación para los voluntarios.

De igual manera, las sedes de la Misión Nevado a nivel nacional funcionan como centros de acopio permanentes para recibir perrarina, gatarina, alimentos húmedos enlatados, agua potable, platos, transportadoras de mascotas, correas, sábanas y toallas limpias. 

En el ámbito clínico, los insumos más solicitados son guantes desechables, gasas, vendas, jeringas, yelcos, equipos de venoclisis, soluciones salinas y materiales de sutura para los animales.

Además, las fundaciones han activado redes comunitarias y plataformas digitales orientadas a la identificación de las mascotas rescatadas que deambulan por las calles, ya que la mayoría de los damnificados perdieron sus teléfonos y medios de comunicación durante el sismo. Existe una página web llamada Patitas a Salvo que compila información para ayudar a que “cada patita vuelva a casa”.

La estrategia principal de estas redes consiste en diseñar y difundir afiches impresos con las fotografías de los animales resguardados en hogares de acogida.

La solicitud de ayuda para las mascotas ha cruzado las fronteras, como se evidencia en la campaña internacional “Una garra por Venezuela”, llevada adelante por la Alcaldía Mayor de Bogotá y el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal de Colombia, que enviaron su primera ayuda humanitaria con un total de 3,5 toneladas recolectadas en estaciones de bomberos.

Héroes para las mascotas

Para aquellas personas cuyas mascotas resultaron afectadas o que sepan de animales que requieren asistencia por lesiones a causa de los sismos, existen puntos estratégicos habilitados a lo largo de Caracas donde se ofrece atención veterinaria especializada, medicamentos y alimentos de forma totalmente gratuita.

Entre estos espacios destacan el centro ubicado en el Parque Los Caobos, situado entre el Complejo Cultural Teresa Carreño y la Plaza de los Museos, así como el centro de acopio de la Federación de Centros Universitarios (FCU) en la Plaza del Rectorado de la Universidad Central de Venezuela (UCV). 

Estas iniciativas cuentan con disponibilidad para atención directa a domicilio y se mantienen completamente activos y recibiendo diariamente pacientes, por lo que insisten en que los tutores tomen las previsiones necesarias para trasladar o canalizar la ayuda a sus animales lo más pronto posible.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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