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“70 días sin ver el sol, sin cama y entre roedores”: Carlos Julio Rojas revela tratos crueles en El Helicoide

El periodista Carlos Julio Rojas rompió el silencio tras su excarcelación el pasado mes de enero. Rojas, quien fue reconocido como preso de conciencia por Amnistía Internacional, ofreció su primera entrevista a la comunicadora Idania Chirinos en NTN24, tras permanecer 638 días privado de libertad en El Helicoide.

A pesar de las advertencias directas del tribunal y de funcionarios del Sebin de no declarar, el periodista decidió “quitarse la mordaza”, afirmando que para un comunicador el silencio es una forma de tortura. Durante la entrevista, Rojas describió una estancia marcada por castigos constantes y condiciones inhumanas por su labor como periodista.

“Fueron 21 meses, casi dos años donde la dignidad me hizo libre y no lograron doblegarme”. Rojas relató que fue víctima de un montaje judicial con cargos de delitos graves como magnicidio, los cuales calificó de falsos y fabricados a través de testimonios amañados. En un momento crítico de su detención, relató haber visto a los supuestos testigos admitir frente a custodios y familiares que ni siquiera lo conocían, lo cual calificó como una forma de tortura psicológica.

Según relató Rojas, durante los primeros diez días de su detención, permaneció esposado de forma continua como medida de presión para obligarlo a grabar una confesión falsa. Además, denunció haber pasado 70 días sin ver el sol y haber permanecido en celdas de castigo conocidas como “tigritos”, espacios de dos por dos metros sin cama. Según Rojas, en estos lugares convivía con ratas y desarrolló una lumbalgia crónica.

Denunció también haber pasado cuatro meses totalmente aislado. “Legué a pasar cuatro meses aislado totalmente sin contacto con mi familia y privado de paquetería, llegando al nivel de castigo que un funcionario, al pedirle mis medicamentos para la tensión y fuerte dolor, me dijo que estaban retenidos”.

Rojas también denunció un intento de agresión física por parte del entonces subdirector del centro de detención, quien intentó golpearlo tras reclamar respeto a sus derechos ante la “exaltación” de las redes sociales. Su respuesta ante la amenaza fue invocar su estatus internacional: “Soy prisionero de conciencia declarado por Amnistía Internacional… debes respetar mis derechos humanos”.

Finalmente, el periodista se refirió al anuncio de Delcy Rodríguez sobre el cierre de El Helicoide, Carlos Julio Rojas señaló: “Ahora debemos elevar el grito para la liberación del resto de presos políticos para lograr así una verdadera transición a la democracia donde la libertad y la justicia reinen”, dijo.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

Según relató Rojas, durante los primeros diez días de su detención, permaneció esposado de forma continua como medida de presión para obligarlo a grabar una confesión falsa
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El periodista Carlos Julio Rojas rompió el silencio tras su excarcelación el pasado mes de enero. Rojas, quien fue reconocido como preso de conciencia por Amnistía Internacional, ofreció su primera entrevista a la comunicadora Idania Chirinos en NTN24, tras permanecer 638 días privado de libertad en El Helicoide.

A pesar de las advertencias directas del tribunal y de funcionarios del Sebin de no declarar, el periodista decidió “quitarse la mordaza”, afirmando que para un comunicador el silencio es una forma de tortura. Durante la entrevista, Rojas describió una estancia marcada por castigos constantes y condiciones inhumanas por su labor como periodista.

“Fueron 21 meses, casi dos años donde la dignidad me hizo libre y no lograron doblegarme”. Rojas relató que fue víctima de un montaje judicial con cargos de delitos graves como magnicidio, los cuales calificó de falsos y fabricados a través de testimonios amañados. En un momento crítico de su detención, relató haber visto a los supuestos testigos admitir frente a custodios y familiares que ni siquiera lo conocían, lo cual calificó como una forma de tortura psicológica.

Según relató Rojas, durante los primeros diez días de su detención, permaneció esposado de forma continua como medida de presión para obligarlo a grabar una confesión falsa. Además, denunció haber pasado 70 días sin ver el sol y haber permanecido en celdas de castigo conocidas como “tigritos”, espacios de dos por dos metros sin cama. Según Rojas, en estos lugares convivía con ratas y desarrolló una lumbalgia crónica.

Denunció también haber pasado cuatro meses totalmente aislado. “Legué a pasar cuatro meses aislado totalmente sin contacto con mi familia y privado de paquetería, llegando al nivel de castigo que un funcionario, al pedirle mis medicamentos para la tensión y fuerte dolor, me dijo que estaban retenidos”.

Rojas también denunció un intento de agresión física por parte del entonces subdirector del centro de detención, quien intentó golpearlo tras reclamar respeto a sus derechos ante la “exaltación” de las redes sociales. Su respuesta ante la amenaza fue invocar su estatus internacional: “Soy prisionero de conciencia declarado por Amnistía Internacional… debes respetar mis derechos humanos”.

Finalmente, el periodista se refirió al anuncio de Delcy Rodríguez sobre el cierre de El Helicoide, Carlos Julio Rojas señaló: “Ahora debemos elevar el grito para la liberación del resto de presos políticos para lograr así una verdadera transición a la democracia donde la libertad y la justicia reinen”, dijo.

*El periodismo en Venezuela se ejerce en un entorno hostil para la prensa, con decenas de instrumentos jurídicos dispuestos para el castigo de la palabra, especialmente las leyes “contra el odio”, “contra el fascismo” y “contra el bloqueo”. Este contenido está siendo publicado teniendo en consideración las amenazas y límites que, en consecuencia, se han impuesto a la divulgación de informaciones desde dentro del país.

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