La mujer detalló que fue víctima, frente a sus hijas, de acoso por parte de los transportistas en México. “No pude hacer nada, ni decir nada, ni decirle a mi esposo, ellos iban armados”
Walmery, una mujer de 39 años, de la ciudad de San Francisco, estado Zulia decidió en enero de 2022 cruzar el Darién con su esposo y sus dos hijas, de 4 y 9 años.
Con muy poca información sobre la travesía, sin conocer realmente los peligros de llegar a Estados Unidos por estas vías, vendieron algunas pertenencias y comenzaron este duro camino.
Esta familia, como muchas otras, no solo las golpeaba la emergencia humanitaria compleja que atraviesa el país, sino que además eran perseguidos políticos del gobierno de Nicolás Maduro.
Walmery compartió su experiencia de cruzar el Tapón del Darién con la ONG Cepaz y comentó que vivió muchas situaciones peligrosas.
En el trayecto, Walmery perdió de vista a su hija de 9 años. Contó la angustia y desesperación que sintió en ese momento: “fue una de las cosas más fuertes”. Además se quedaron sin comida.
Sola en la selva
El cansancio de Walmery la llevó a decirle a su esposo que siguiera el recorrido sin ella. Su esposo y sus dos hijas continuaron el trayecto solos. “Yo prefiero que mis hijas estén bien y a salvo. Yo veo cómo llego”.
Cuando quedó sola en la selva, estuvo acompañada de un grupo de hombres desconocidos. En ese momento se sintió muy vulnerable, dijo.
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La mujer detalló que fue víctima, frente a sus hijas, de acoso por parte de los transportistas en México. “No pude hacer nada, ni decir nada, ni decirle a mi esposo, ellos iban armados”.
Walmery señaló que en varias oportunidades los mismos funcionarios de seguridad y de migración le pedían dinero y los violentaban al llegar a las fronteras.
Para Cepaz, criminalizar la migración no es más que contribuir a la situación de vulnerabilidad, peligro y desprotección de las personas que huyen de la crisis y la persecución que existe en Venezuela.
La organización hizo un llamado a las organizaciones internacionales, a los Estados, a los países de tránsito y acogida, a garantizar el paso seguro de las personas en movilidad, y a que se diseñen políticas migratorias, de atención, protección y regularización que se lleven a cabo con una perspectiva de género y con un enfoque en derechos humanos.
*Puede leer la nota en CEPAZ



