¿Existe una relación entre el número de amigos en Facebook y tu inteligencia?

Mientras revisaba algunos artículos en la web disponiéndome a escribir para Ustedes el día de hoy, me encontré revisando Facebook en vez de ponerme a trabajar. Mientras revisaba mi inbox, plagado de peticiones viejas, publicidad y una que otra cosa interesante llegué a un artículo que hace unos días compartía un gran amigo que está trabajando en un proyecto muy interesante.

El mensaje era el siguiente: “Epale, estoy ayudando a unos amigos que están realizando un estudio sobre Facebook y la capacidad cerebral de sus usuarios relacionada a la cantidad de amigos que tienen. Sé que suena raro pero quería saber si tienes una resonancia magnética cerebral reciente”. La nota era un poco más larga,  llena de detalles sobre lo que este amigo estaba haciendo en Londres y cerraba con el típico venezolanismo: “Avísame cuando pases por aquí y nos tomamos unos güisquisitos”.

En vez de hacer la pregunta lógica (¿Quién carajo tiene “resonancias magnéticas cerebrales recientes”?) y viendo que el mensaje ya tenía alrededor de 4 meses de vencimiento, decidí echarle una llamada a ver cómo había resultado el experimento.

Me cuenta que después de más de seis meses lograron captar a 165 adultos que se prestaron para el estudio. Estas personas tenían que tener un círculo de amistades más extenso que el promedio de su localidad y sus compañeros, y debían tener o hacerse una resonancia magnética cerebral. El experimento estaba basado en un principio llamado “El número de Dunbar” que estipula que el promedio máximo de personas en el círculo social de alguien es equivalente a 150 personas, la teoría indicaba que mientras más personas existían en el círculo social de un individuo mayor debía ser su capacidad cerebral, ya que sería necesario almacenar más conexiones, interconexiones, datos, nombres, caras, etc… que el promedio general.

El estudio arrojó los resultados esperados. La región amígdala y la corteza entorrinal del cerebro de las personas que tienen una cantidad de amigos por encima del promedio contenía más masa que en las personas con un número de amigos por debajo del promedio local. Según mi amigo, que decidó mantenerse anónimo, esto no significaría que una persona es más inteligente que otra, sino que posee más inteligencia social que otros, la diferencia entre estas dos es que probablemente una persona con pocos amigos no se sepa la respuesta a una ecuación matemática y la de muchos amigos tampoco la sepa, lo que los diferencia es que la de muchos amigos sabrá perfectamente a a quién llamar para que lo ayude a solucionar la ecuación.

El estudio es el primero que encuentra una conexión entre actividad cerebral y actividad en Facebook y mientras mi amigo londinense cree que es muy temprano este podría ser el primer paso en relacionar tendencias y actividades en redes sociales con capacidad cerebral.

Cuando le pregunté sobre el número de seguidores en Twitter y la capacidad cerebral me dijo que no tenía información alguna. Le comenté que dudaba que estuviesen relacionadas, me preguntó por qué y le dije: “Si fuese así, estoy seguro que cualquier científico tendría 10 millones de seguidores… No Kim Kardashian”.

TelegramWhatsAppFacebookX

Mientras revisaba algunos artículos en la web disponiéndome a escribir para Ustedes el día de hoy, me encontré revisando Facebook en vez de ponerme a trabajar. Mientras revisaba mi inbox, plagado de peticiones viejas, publicidad y una que otra cosa interesante llegué a un artículo que hace unos días compartía un gran amigo que está trabajando en un proyecto muy interesante.

El mensaje era el siguiente: “Epale, estoy ayudando a unos amigos que están realizando un estudio sobre Facebook y la capacidad cerebral de sus usuarios relacionada a la cantidad de amigos que tienen. Sé que suena raro pero quería saber si tienes una resonancia magnética cerebral reciente”. La nota era un poco más larga,  llena de detalles sobre lo que este amigo estaba haciendo en Londres y cerraba con el típico venezolanismo: “Avísame cuando pases por aquí y nos tomamos unos güisquisitos”.

En vez de hacer la pregunta lógica (¿Quién carajo tiene “resonancias magnéticas cerebrales recientes”?) y viendo que el mensaje ya tenía alrededor de 4 meses de vencimiento, decidí echarle una llamada a ver cómo había resultado el experimento.

Me cuenta que después de más de seis meses lograron captar a 165 adultos que se prestaron para el estudio. Estas personas tenían que tener un círculo de amistades más extenso que el promedio de su localidad y sus compañeros, y debían tener o hacerse una resonancia magnética cerebral. El experimento estaba basado en un principio llamado “El número de Dunbar” que estipula que el promedio máximo de personas en el círculo social de alguien es equivalente a 150 personas, la teoría indicaba que mientras más personas existían en el círculo social de un individuo mayor debía ser su capacidad cerebral, ya que sería necesario almacenar más conexiones, interconexiones, datos, nombres, caras, etc… que el promedio general.

El estudio arrojó los resultados esperados. La región amígdala y la corteza entorrinal del cerebro de las personas que tienen una cantidad de amigos por encima del promedio contenía más masa que en las personas con un número de amigos por debajo del promedio local. Según mi amigo, que decidó mantenerse anónimo, esto no significaría que una persona es más inteligente que otra, sino que posee más inteligencia social que otros, la diferencia entre estas dos es que probablemente una persona con pocos amigos no se sepa la respuesta a una ecuación matemática y la de muchos amigos tampoco la sepa, lo que los diferencia es que la de muchos amigos sabrá perfectamente a a quién llamar para que lo ayude a solucionar la ecuación.

El estudio es el primero que encuentra una conexión entre actividad cerebral y actividad en Facebook y mientras mi amigo londinense cree que es muy temprano este podría ser el primer paso en relacionar tendencias y actividades en redes sociales con capacidad cerebral.

Cuando le pregunté sobre el número de seguidores en Twitter y la capacidad cerebral me dijo que no tenía información alguna. Le comenté que dudaba que estuviesen relacionadas, me preguntó por qué y le dije: “Si fuese así, estoy seguro que cualquier científico tendría 10 millones de seguidores… No Kim Kardashian”.

Todavia hay más
Una base de datos de mujeres y personas no binarias con la que buscamos reolver el problema: la falta de diversidad de género en la vocería y fuentes autorizadas en los contenidos periodísticos.