Seguir extendiendo el mito. Bolívar. Muerte. Milagro. La propaganda fidelista hizo del Che Guevara un icono, tan sublime como cercano a Cristo. Cristo es guerrilla como el Che es religión. Esa maquinaria fidelista intenta estructurar en torno a Chávez la imagen del comandante invencible. Resucitado. Es así. Y ayer, Chávez, esbozó el guión, evocando los últimos días de Simón Bolívar. Dejó sentado que Bolívar no se retiraba cuando se fue de Bogotá sino que se declaraba en campaña. Bolívar sólo esperaba la aclamación de los pueblos, fundamento de la legitimidad. Urdaneta, quien desalojó del poder de Bogotá al gobierno legítimo, le pedía que regresara y se pusiera al frente del Ejército, del Gobierno, del Pueblo, y Bolívar que ya va. Ya voy. ¿Y entonces? A los tres meses, Bolívar moría en Santa Marta. Por tanto, a Bolívar lo mataron. Esa es la conclusión Presidencial.
La línea es: yo estoy enfermo, no me retiro, estoy en campaña, ganaré en 2012, no tengo células cancerígenas. Vamos hasta el 2031. La propaganda que construye el mito se apura en decir que a Chávez no lo destruye nada. Si algo llegara a pasar, será por otra causa diferente. Como diferente lo de Bolívar. Pero Bolívar vive un siglo, dos siglos después. El Che vive medio siglo después. ¿Y Chávez cuánto? Por ahora, ya se declaró en campaña. Y el PSUV le canta hoy cumpleaños feliz.





