Brasileños votan tras una dramática campaña

Levy Fidelix, Dilma Rousseff, Marina Silva, Eduardo Jorge, Luciana Genro, Aecio Neves, Pastor Everaldo,

 

SAO PAULO (AP) — Ni los mejores guionistas de las telenovelas brasileñas habrían imaginado una trama tan atractiva: una popular mandataria que superó un cáncer linfático esperaba reelegirse a la presidencia sin sobresaltos tras haber soportado multitudinarias protestas y críticas por la organización del Mundial. Pero, de repente, otra mujer, con una rebosante vida de superación y lucha contra el hambre y la pobreza, la retó como ningún otro.

Se trata de una batalla entre dos excepcionales sobrevivientes, Dilma Rousseff y Marina Silva, en una contienda presidencial que se celebra el domingo y que aún no está libre de giros dramáticos.

La irrupción de Silva ocurrió luego de que un aparatoso accidente aéreo segó la vida del candidato original de su partido y le dio un impulso inesperado a su nombre. Aprovechó el ‘momentum’ y logró conectarse con el inconformismo de miles de personas que el año pasado protagonizaron multitudinarias manifestaciones en contra de la corrupción del sistema político brasileño y la deficiente prestación de servicios públicos.

Su ascenso vertiginoso en las encuestas la llevó a liderar los pronósticos electorales y lo más probable es que fuerce una segunda vuelta electoral que se celebraría el 26 de octubre si ninguna de las dos candidatas consigue el 50% de los votos.

Su caída, no obstante, ha sido ostensible pues la carismática ambientalista no logró que el elector promedio superara el miedo a perder las conquistas sociales logradas en los últimos años mientras que Rousseff protagonizó una espectacular remontada en las encuestas echando mano de una agresiva campaña política en contra de Silva.

“Marina ganó terreno rápidamente. Representó lo que se podía hacer, lo que podría suceder en Brasil”, dijo Peter Hakim, presidente de la organización Diálogo Interamericano, con sede en Washington D.C. “La gente no tiene dinero en el banco, no tiene casa, pero la batalla entre querer más y proteger lo que se tiene nunca ha sido más clara”.

Ambas candidatas difieren en política económica y exterior. Rousseff ha continuado con los programas sociales del Partido de los Trabajadores (PT) que sacaron de la pobreza a 42 millones de personas para incluirlas en la clase media. Pero la economía ha caído en los últimos cuatro años a pesar de que el desempleo se sigue manteniendo en niveles históricamente bajos.

Rousseff seguiría interviniendo fuertemente en la economía, algo que los críticos dicen que no genera un entorno favorable para la inversión. De hecho, cada que Dilma sube en las encuestas el principal mercado de valores cae.

Silva se ha rodeado de un equipo económico que quiere dar independencia total al Banco Central y ampliar las fronteras de intercambio comercial más allá del Mercosur. Quiere que Brasil firme acuerdos bilaterales con Estados Unidos y países de Europa, que racionalice el gasto público e impulse reformas políticas para atajar la corrupción.

Dice que nombrará a miembros de su gabinete por méritos, que no entregará ministerios a partidos para lograr alianzas en el Congreso o para que su partido conserve el poder, que no buscará reelegirse y que presentara una iniciativa de ley que prohíba esa práctica. A sus 56 años, Silva, que cofundó el PT y ahora representa al Partido Socialista Brasileño, aún tiene opciones de convertirse en la primera presidente negra de Brasil.

Sus críticos señalan que quiere un gobierno austero y, al mismo tiempo, ampliar los programas sociales sin decir de dónde va a salir el dinero.

La estrategia de comunicaciones de Rousseff ha capitalizado estas aparentes contradicciones en comerciales de televisión. En uno, la mandataria dice que Silva quiere “entregar a los banqueros un gran poder de decisión” sobre la vida de los brasileños. Luego, en otra escena, una familia se apresta a cenar pero la comida va desapareciendo: la ensalada, el jugo, los platos principales y hasta los cubiertos.

Para contrarrestar la campaña negativa Silva empezó a utilizar su historia de vida en un intento por conectarse con los brasileños más pobres y con esos 42 millones de personas que han salido de la pobreza gracias a las políticas de Luiz Inácio Lula da Silva y el continuismo de Rousseff.

Esa historia habla de una niña sin educación proveniente de una familia pobre de 11 hijos, que acompaña con una retórica política que dice que los brasileños pueden aspirar a más que sobrevivir.

En uno de los comerciales más emotivos, Silva frunce el ceño, apunta con el dedo índice y dice “yo sé lo que es pasar hambre” antes de que se le quiebre la voz al relatar la historia del sábado santo de 1968, cuando su madre sólo tenía un huevo, un poco de harina, sal y algunos trozos de cebolla para alimentarla a ella y a sus diez hermanos.

“No es un discurso. Es una vida”, remata el comercial.

Silva nació en una plantación de caucho en el Brasil profundo, el estado norteño de Acre. Su padre provenía del otro extremo del país como miles más que hicieron parte de la oleada migratoria de los llamados “soldados del caucho”, que llegaron a la selva amazónica a extraer el insumo de los árboles. Contrajo malaria cinco veces y leishmaniasis, un mal provocado por la picadura de un mosquito que puede ser mortal si no se trata.

Preocupada por su salud, pidió a su padre que la dejara vivir en Rio Branco, una ciudad a 70 kilómetros de la selva, y recibir tratamiento para curar lo que después sabría que era una hepatitis. Estudió para ser monja, influida por la educación de su abuela, y a sus 16 años aprendió a leer en dos semanas, según ella.

Pero por más emotiva que sea su historia, analistas dicen que la campaña negativa contra Silva surtió efecto, así como el haber cambiado de partido político y una polémica con los homosexuales, pues se retractó de su propuesta inicial de reformar la constitución para permitir el matrimonio gay, lo que generó la percepción de que es una persona que no tiene fuertes convicciones y que cambia de opinión fácilmente.

Silva desestima las críticas y las tacha de “prejuiciosas” por ser cristiana evangélica, luego de haber estado en el catolicismo, pero admite que consulta la Biblia como fuente de inspiración. Es una lectora voraz que se levanta a las cinco de la mañana a meditar.

La votación del domingo es electrónica y se espera que en unas cuantas horas se sepa el resultado de una jornada electoral en la que pueden participar unos 140 millones de brasileños. Rousseff lleva en las encuestas 15 puntos porcentuales de ventaja sobre Silva, que tiene el 25% de las preferencias. Un tercer candidato, Aecio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña, tiene el 20% y podría dar una sorpresa.

El analista de la Universidad de Brasilia, David Fleischer, dice que la mayoría de los brasileños quieren cambios, pero que aún se muestran satisfechos con lo logrado en los años de gobierno del PT. “Algunos quieren más de lo mismo, y esto es lo que está ofreciendo Dilma”, dice Fleischer.

Una difícil elección que la resume Vania Oliveira, de 29 años, vendedora de un puesto de periódicos en Río. “Dilma y el Partido de los Trabajadores han estado en el poder durante tanto tiempo, y han ayudado a tanta gente. Pero es tentador votar por Marina porque ahora tenemos que profundizar los avances. Necesitamos mejores servicios de salud, educación y seguridad. Hemos ganado mucho, pero queremos más”, dijo.

 

Datos electorales y generales sobre Brasil

 

Marina Silva, Luiz Inacio Lula da Silva

Información electoral y general sobre las elecciones del domingo en Brasil.

INFORMACION ELECTORAL:

-Serán elegidos presidente y vicepresidente de la República para el cuatrienio 2014-2018. Si ninguno de los postulantes obtiene la mitad más uno de los votos habrá una segunda vuelta el 26 de octubre entre los dos candidatos con mayor votación. Además se elegirán gobernadores, senadores y diputados federales, así como legisladores estatales y distritales.

-Los centros de votación abrirán a las 08.00 (1100GMT) y cerrarán a las 17.00 (2000GMT).

-El voto es a través de urna electrónica y es obligatorio a partir de los 18 años y hasta los 70 años.

-El conteo de votos será electrónico. El Tribunal Superior Electoral es la entidad encargada de hacer los escrutinios y espera comenzar a divulgar resultados parciales a partir de las 20.00 (2300GMT).

-Seguridad: Alrededor de 30.000 soldados de la armada, ejército y fuerza aérea deben actuar de apoyo logístico en 88 municipios de difícil acceso durante las elecciones. Cada estado desplegará a su fuerza policiaca.

-Observadores internacionales: 43.

-Padrón electoral: 142.822.046 mayores de 16 años. Unos 354.184 podrán votar en el extranjero. En Brasil el voto en el exterior también es obligatorio.

-Centros de votación en todo el país: 450.000 casillas y 530.000 urnas electrónicas.

INFORMACIÓN GENERAL:

-Población: 203 millones de personas.

-Superficie territorial: 8.515.767 kilómetros cuadrados.

-PIB anual: 2,3% (2013).

-Desempleo: 5% (a agosto de 2014).

-Moneda: real.

-Actividad económica: los hidrocarburos, los minerales (hierro), el sector agropecuario (café, soya, carne bovina y azúcar).

 

Candidatos presidenciales en Brasil

 

BRASIL-ELECCIONES

 

A continuación un vistazo a los principales candidatos a la presidencia en las elecciones generales del domingo 5 de octubre de Brasil, por orden alfabético:

— AECIO NEVES: Es el candidato del partido de oposición más grande de Brasil, el de la Social Democracia Brasileña, que ocupó la presidencia entre 1995 y 2003 con el político Fernando Henrique Cardoso. Tiene como compañero de fórmula a Aloysio Nunes, el líder de la bancada de su partido en el Senado.

Neves, de 54 años, es licenciado en economía. Descendiente de una familia de políticos, es nieto del primer presidente electo tras el régimen militar que terminó en 1985, Tancredo Neves, quien murió un día antes de su toma de posesión. Aécio Neves fue diputado federal antes de ser electo gobernador de Minas Gerais, el segundo más grande en población, y reelecto para un segundo mandato en 2006. Tras su gobierno fue senador y presidente del partido que cuenta con una base de apoyo fiel principalmente en el estado de Sao Paulo.

Es el candidato más favorable a la clase empresarial de los tres principales aspirantes a la presidencia. Al igual que la otra adversaria de la oposición, el candidato propone hacer ajustes en gastos públicos, dotar de autonomía al Banco Central y presentar una reforma fiscal.

Neves promete una política externa más abierta al comercio para la que plantea flexibilizar reglas del bloque Mercosur que ahora prohíben que sus países miembros acuerden tratados bilaterales sin el permiso de los demás.

— DILMA ROUSSEFF: La presidenta de Brasil desde 2011 busca la reelección y continuidad de programas sociales del Partido de los Trabajadores, que lleva casi 12 años en el poder.

Fue la candidata escogida por el popular presidente Luiz Inácio Lula da Silva y la primera mujer en ser mandataria del país. Promete fortalecer programas asistenciales que han ayudado a erradicar el hambre y la pobreza extrema lo que la hace la candidata favorita entre los más pobres de Brasil.

Sin embargo, la economía entró oficialmente en recesión en agosto después de una grave desaceleración. Aunque Rousseff es criticada por empresarios por su política intervencionista, analistas presagian que flexibilizaría precios como los de la gasolina y electricidad para no causar más afectaciones a la industria.

Rousseff, de 66 años, estuvo detenida por la dictadura y fue torturada en los años 70 cuando militaba en una guerrilla de izquierda.

Antes de ser presidenta, dirigió el consejo administrativo de la paraestatal Petrobras entre 2003 y 2010 mientras era ministra de Minas y Energía y luego jefa de Gabinete de la Presidencia. Su carrera política ligada a la petrolera, en vez de ser una fortaleza, es una debilidad para la candidata ya que la empresa está envuelta en un escándalo de corrupción por un esquema de sobornos entregados a políticos del partido gobernante a cambio de contratos.

—- MARINA SILVA: Entró a la contienda hace menos de dos meses cuando murió el candidato del Partido Socialista Brasileño Eduardo Campos en un accidente aéreo. Silva primero conmovió a los electores, pero su campaña recibió fuertes ataques de la presidenta Dilma Rousseff, lo que redujo su popularidad.

Critica el estilo de hacer política en Brasil en el que dice se comprometen políticas públicas a cambio de apoyo político y recursos electorales. Para eso propone una reforma política y exactitud al ejercer el gasto público.

La mejor herramienta de Silva ha sido su historia personal. Proveniente de una familia pobre de caucheros de la selva Amazónica, no sabía leer ni escribir hasta sus 16 años cuando quiso estudiar para ser monja y comenzó a trabajar como empleada doméstica. En su niñez y juventud se enfermó de hepatitis, malaria y leishmaniasis.

Silva comenzó su carrera política luchando con el cauchero y activista ambiental Chico Mendes, quien fue asesinado en 1988. Fue regidora de la ciudad de Rio Branco antes de ser senadora por el Partido de los Trabajadores. Nombrada ministra de Medio Ambiente por Luiz Inacio Lula da Silva, ejerció el puesto entre 2003 y 2008 y logró reducir los índices de deforestación de la selva a la mitad con un plan interministerial que rescataba áreas protegidas y aumentaba la vigilancia en la región.

Tras renunciar al puesto en 2008 por estar en desacuerdo en cómo desarrollar económicamente la región Amazónica, se unió al Partido Verde, con el que se postuló para presidenta en 2010 y obtuvo más de 19% de los votos, sin llegar a segunda vuelta.

 

Dato curioso: Prohíben selfies en casillas electorales

 

BRASIL-ELECCIONES FOTOS

 

Los brasileños, de los más asiduos en las redes sociales en el mundo, se toman autorretratos en la playa, en partidos de fútbol, en el gimnasio, en salas de maternidad e incluso en guaridas de pandillas que trafican narcóticos.

Sin embargo, al menos un lugar en Brasil está vedado para tomar selfies (autorretratos captados con un teléfono celular): las casillas de votación durante los comicios del domingo.

La ley brasileña prohíbe que las personas ingresen en las casillas con dispositivos de grabación, y el principal motivo para ello es el combate a la compra de sufragios.

El máximo tribunal electoral de la nación mencionó reportes de compra de votos en Río de Janeiro en los últimos años, donde los autorretratos tomados dentro de las casillas fueron utilizados como prueba de que electores pagados habían cumplido su parte del trato a cambio de aparatos electrodomésticos, canastas de alimentos e incluso pequeños pagos de dinero en efectivo.

Más de 30 entidades en Estados Unidos también prohíben la toma de fotos en las casillas de votación, al igual que muchas otras naciones.

A pesar de esta restricción a los teléfonos celulares en Brasil, quienes estén decididos a documentar su experiencia electoral aún pueden burlar al sistema. El tribunal indicó que no se efectuarán revisiones a las personas en los centros de votación para detectar si llevan un teléfono.

Los brasileños figuran entre los principales usuarios de las redes sociales en el mundo y son uno de los principales mercados para Facebook y Twitter.

Las elecciones en Brasil han ocupado un papel prominente en las redes sociales del país: Facebook reportó que tuvo 240 millones de actividades relacionadas con los comicios desde julio.

 

Copyright 2014 The Associated Press. All rights reserved. This material may not be published, broadcast, rewritten or redistributed.

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Levy Fidelix, Dilma Rousseff, Marina Silva, Eduardo Jorge, Luciana Genro, Aecio Neves, Pastor Everaldo,

 

SAO PAULO (AP) — Ni los mejores guionistas de las telenovelas brasileñas habrían imaginado una trama tan atractiva: una popular mandataria que superó un cáncer linfático esperaba reelegirse a la presidencia sin sobresaltos tras haber soportado multitudinarias protestas y críticas por la organización del Mundial. Pero, de repente, otra mujer, con una rebosante vida de superación y lucha contra el hambre y la pobreza, la retó como ningún otro.

Se trata de una batalla entre dos excepcionales sobrevivientes, Dilma Rousseff y Marina Silva, en una contienda presidencial que se celebra el domingo y que aún no está libre de giros dramáticos.

La irrupción de Silva ocurrió luego de que un aparatoso accidente aéreo segó la vida del candidato original de su partido y le dio un impulso inesperado a su nombre. Aprovechó el ‘momentum’ y logró conectarse con el inconformismo de miles de personas que el año pasado protagonizaron multitudinarias manifestaciones en contra de la corrupción del sistema político brasileño y la deficiente prestación de servicios públicos.

Su ascenso vertiginoso en las encuestas la llevó a liderar los pronósticos electorales y lo más probable es que fuerce una segunda vuelta electoral que se celebraría el 26 de octubre si ninguna de las dos candidatas consigue el 50% de los votos.

Su caída, no obstante, ha sido ostensible pues la carismática ambientalista no logró que el elector promedio superara el miedo a perder las conquistas sociales logradas en los últimos años mientras que Rousseff protagonizó una espectacular remontada en las encuestas echando mano de una agresiva campaña política en contra de Silva.

“Marina ganó terreno rápidamente. Representó lo que se podía hacer, lo que podría suceder en Brasil”, dijo Peter Hakim, presidente de la organización Diálogo Interamericano, con sede en Washington D.C. “La gente no tiene dinero en el banco, no tiene casa, pero la batalla entre querer más y proteger lo que se tiene nunca ha sido más clara”.

Ambas candidatas difieren en política económica y exterior. Rousseff ha continuado con los programas sociales del Partido de los Trabajadores (PT) que sacaron de la pobreza a 42 millones de personas para incluirlas en la clase media. Pero la economía ha caído en los últimos cuatro años a pesar de que el desempleo se sigue manteniendo en niveles históricamente bajos.

Rousseff seguiría interviniendo fuertemente en la economía, algo que los críticos dicen que no genera un entorno favorable para la inversión. De hecho, cada que Dilma sube en las encuestas el principal mercado de valores cae.

Silva se ha rodeado de un equipo económico que quiere dar independencia total al Banco Central y ampliar las fronteras de intercambio comercial más allá del Mercosur. Quiere que Brasil firme acuerdos bilaterales con Estados Unidos y países de Europa, que racionalice el gasto público e impulse reformas políticas para atajar la corrupción.

Dice que nombrará a miembros de su gabinete por méritos, que no entregará ministerios a partidos para lograr alianzas en el Congreso o para que su partido conserve el poder, que no buscará reelegirse y que presentara una iniciativa de ley que prohíba esa práctica. A sus 56 años, Silva, que cofundó el PT y ahora representa al Partido Socialista Brasileño, aún tiene opciones de convertirse en la primera presidente negra de Brasil.

Sus críticos señalan que quiere un gobierno austero y, al mismo tiempo, ampliar los programas sociales sin decir de dónde va a salir el dinero.

La estrategia de comunicaciones de Rousseff ha capitalizado estas aparentes contradicciones en comerciales de televisión. En uno, la mandataria dice que Silva quiere “entregar a los banqueros un gran poder de decisión” sobre la vida de los brasileños. Luego, en otra escena, una familia se apresta a cenar pero la comida va desapareciendo: la ensalada, el jugo, los platos principales y hasta los cubiertos.

Para contrarrestar la campaña negativa Silva empezó a utilizar su historia de vida en un intento por conectarse con los brasileños más pobres y con esos 42 millones de personas que han salido de la pobreza gracias a las políticas de Luiz Inácio Lula da Silva y el continuismo de Rousseff.

Esa historia habla de una niña sin educación proveniente de una familia pobre de 11 hijos, que acompaña con una retórica política que dice que los brasileños pueden aspirar a más que sobrevivir.

En uno de los comerciales más emotivos, Silva frunce el ceño, apunta con el dedo índice y dice “yo sé lo que es pasar hambre” antes de que se le quiebre la voz al relatar la historia del sábado santo de 1968, cuando su madre sólo tenía un huevo, un poco de harina, sal y algunos trozos de cebolla para alimentarla a ella y a sus diez hermanos.

“No es un discurso. Es una vida”, remata el comercial.

Silva nació en una plantación de caucho en el Brasil profundo, el estado norteño de Acre. Su padre provenía del otro extremo del país como miles más que hicieron parte de la oleada migratoria de los llamados “soldados del caucho”, que llegaron a la selva amazónica a extraer el insumo de los árboles. Contrajo malaria cinco veces y leishmaniasis, un mal provocado por la picadura de un mosquito que puede ser mortal si no se trata.

Preocupada por su salud, pidió a su padre que la dejara vivir en Rio Branco, una ciudad a 70 kilómetros de la selva, y recibir tratamiento para curar lo que después sabría que era una hepatitis. Estudió para ser monja, influida por la educación de su abuela, y a sus 16 años aprendió a leer en dos semanas, según ella.

Pero por más emotiva que sea su historia, analistas dicen que la campaña negativa contra Silva surtió efecto, así como el haber cambiado de partido político y una polémica con los homosexuales, pues se retractó de su propuesta inicial de reformar la constitución para permitir el matrimonio gay, lo que generó la percepción de que es una persona que no tiene fuertes convicciones y que cambia de opinión fácilmente.

Silva desestima las críticas y las tacha de “prejuiciosas” por ser cristiana evangélica, luego de haber estado en el catolicismo, pero admite que consulta la Biblia como fuente de inspiración. Es una lectora voraz que se levanta a las cinco de la mañana a meditar.

La votación del domingo es electrónica y se espera que en unas cuantas horas se sepa el resultado de una jornada electoral en la que pueden participar unos 140 millones de brasileños. Rousseff lleva en las encuestas 15 puntos porcentuales de ventaja sobre Silva, que tiene el 25% de las preferencias. Un tercer candidato, Aecio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña, tiene el 20% y podría dar una sorpresa.

El analista de la Universidad de Brasilia, David Fleischer, dice que la mayoría de los brasileños quieren cambios, pero que aún se muestran satisfechos con lo logrado en los años de gobierno del PT. “Algunos quieren más de lo mismo, y esto es lo que está ofreciendo Dilma”, dice Fleischer.

Una difícil elección que la resume Vania Oliveira, de 29 años, vendedora de un puesto de periódicos en Río. “Dilma y el Partido de los Trabajadores han estado en el poder durante tanto tiempo, y han ayudado a tanta gente. Pero es tentador votar por Marina porque ahora tenemos que profundizar los avances. Necesitamos mejores servicios de salud, educación y seguridad. Hemos ganado mucho, pero queremos más”, dijo.

 

Datos electorales y generales sobre Brasil

 

Marina Silva, Luiz Inacio Lula da Silva

Información electoral y general sobre las elecciones del domingo en Brasil.

INFORMACION ELECTORAL:

-Serán elegidos presidente y vicepresidente de la República para el cuatrienio 2014-2018. Si ninguno de los postulantes obtiene la mitad más uno de los votos habrá una segunda vuelta el 26 de octubre entre los dos candidatos con mayor votación. Además se elegirán gobernadores, senadores y diputados federales, así como legisladores estatales y distritales.

-Los centros de votación abrirán a las 08.00 (1100GMT) y cerrarán a las 17.00 (2000GMT).

-El voto es a través de urna electrónica y es obligatorio a partir de los 18 años y hasta los 70 años.

-El conteo de votos será electrónico. El Tribunal Superior Electoral es la entidad encargada de hacer los escrutinios y espera comenzar a divulgar resultados parciales a partir de las 20.00 (2300GMT).

-Seguridad: Alrededor de 30.000 soldados de la armada, ejército y fuerza aérea deben actuar de apoyo logístico en 88 municipios de difícil acceso durante las elecciones. Cada estado desplegará a su fuerza policiaca.

-Observadores internacionales: 43.

-Padrón electoral: 142.822.046 mayores de 16 años. Unos 354.184 podrán votar en el extranjero. En Brasil el voto en el exterior también es obligatorio.

-Centros de votación en todo el país: 450.000 casillas y 530.000 urnas electrónicas.

INFORMACIÓN GENERAL:

-Población: 203 millones de personas.

-Superficie territorial: 8.515.767 kilómetros cuadrados.

-PIB anual: 2,3% (2013).

-Desempleo: 5% (a agosto de 2014).

-Moneda: real.

-Actividad económica: los hidrocarburos, los minerales (hierro), el sector agropecuario (café, soya, carne bovina y azúcar).

 

Candidatos presidenciales en Brasil

 

BRASIL-ELECCIONES

 

A continuación un vistazo a los principales candidatos a la presidencia en las elecciones generales del domingo 5 de octubre de Brasil, por orden alfabético:

— AECIO NEVES: Es el candidato del partido de oposición más grande de Brasil, el de la Social Democracia Brasileña, que ocupó la presidencia entre 1995 y 2003 con el político Fernando Henrique Cardoso. Tiene como compañero de fórmula a Aloysio Nunes, el líder de la bancada de su partido en el Senado.

Neves, de 54 años, es licenciado en economía. Descendiente de una familia de políticos, es nieto del primer presidente electo tras el régimen militar que terminó en 1985, Tancredo Neves, quien murió un día antes de su toma de posesión. Aécio Neves fue diputado federal antes de ser electo gobernador de Minas Gerais, el segundo más grande en población, y reelecto para un segundo mandato en 2006. Tras su gobierno fue senador y presidente del partido que cuenta con una base de apoyo fiel principalmente en el estado de Sao Paulo.

Es el candidato más favorable a la clase empresarial de los tres principales aspirantes a la presidencia. Al igual que la otra adversaria de la oposición, el candidato propone hacer ajustes en gastos públicos, dotar de autonomía al Banco Central y presentar una reforma fiscal.

Neves promete una política externa más abierta al comercio para la que plantea flexibilizar reglas del bloque Mercosur que ahora prohíben que sus países miembros acuerden tratados bilaterales sin el permiso de los demás.

— DILMA ROUSSEFF: La presidenta de Brasil desde 2011 busca la reelección y continuidad de programas sociales del Partido de los Trabajadores, que lleva casi 12 años en el poder.

Fue la candidata escogida por el popular presidente Luiz Inácio Lula da Silva y la primera mujer en ser mandataria del país. Promete fortalecer programas asistenciales que han ayudado a erradicar el hambre y la pobreza extrema lo que la hace la candidata favorita entre los más pobres de Brasil.

Sin embargo, la economía entró oficialmente en recesión en agosto después de una grave desaceleración. Aunque Rousseff es criticada por empresarios por su política intervencionista, analistas presagian que flexibilizaría precios como los de la gasolina y electricidad para no causar más afectaciones a la industria.

Rousseff, de 66 años, estuvo detenida por la dictadura y fue torturada en los años 70 cuando militaba en una guerrilla de izquierda.

Antes de ser presidenta, dirigió el consejo administrativo de la paraestatal Petrobras entre 2003 y 2010 mientras era ministra de Minas y Energía y luego jefa de Gabinete de la Presidencia. Su carrera política ligada a la petrolera, en vez de ser una fortaleza, es una debilidad para la candidata ya que la empresa está envuelta en un escándalo de corrupción por un esquema de sobornos entregados a políticos del partido gobernante a cambio de contratos.

—- MARINA SILVA: Entró a la contienda hace menos de dos meses cuando murió el candidato del Partido Socialista Brasileño Eduardo Campos en un accidente aéreo. Silva primero conmovió a los electores, pero su campaña recibió fuertes ataques de la presidenta Dilma Rousseff, lo que redujo su popularidad.

Critica el estilo de hacer política en Brasil en el que dice se comprometen políticas públicas a cambio de apoyo político y recursos electorales. Para eso propone una reforma política y exactitud al ejercer el gasto público.

La mejor herramienta de Silva ha sido su historia personal. Proveniente de una familia pobre de caucheros de la selva Amazónica, no sabía leer ni escribir hasta sus 16 años cuando quiso estudiar para ser monja y comenzó a trabajar como empleada doméstica. En su niñez y juventud se enfermó de hepatitis, malaria y leishmaniasis.

Silva comenzó su carrera política luchando con el cauchero y activista ambiental Chico Mendes, quien fue asesinado en 1988. Fue regidora de la ciudad de Rio Branco antes de ser senadora por el Partido de los Trabajadores. Nombrada ministra de Medio Ambiente por Luiz Inacio Lula da Silva, ejerció el puesto entre 2003 y 2008 y logró reducir los índices de deforestación de la selva a la mitad con un plan interministerial que rescataba áreas protegidas y aumentaba la vigilancia en la región.

Tras renunciar al puesto en 2008 por estar en desacuerdo en cómo desarrollar económicamente la región Amazónica, se unió al Partido Verde, con el que se postuló para presidenta en 2010 y obtuvo más de 19% de los votos, sin llegar a segunda vuelta.

 

Dato curioso: Prohíben selfies en casillas electorales

 

BRASIL-ELECCIONES FOTOS

 

Los brasileños, de los más asiduos en las redes sociales en el mundo, se toman autorretratos en la playa, en partidos de fútbol, en el gimnasio, en salas de maternidad e incluso en guaridas de pandillas que trafican narcóticos.

Sin embargo, al menos un lugar en Brasil está vedado para tomar selfies (autorretratos captados con un teléfono celular): las casillas de votación durante los comicios del domingo.

La ley brasileña prohíbe que las personas ingresen en las casillas con dispositivos de grabación, y el principal motivo para ello es el combate a la compra de sufragios.

El máximo tribunal electoral de la nación mencionó reportes de compra de votos en Río de Janeiro en los últimos años, donde los autorretratos tomados dentro de las casillas fueron utilizados como prueba de que electores pagados habían cumplido su parte del trato a cambio de aparatos electrodomésticos, canastas de alimentos e incluso pequeños pagos de dinero en efectivo.

Más de 30 entidades en Estados Unidos también prohíben la toma de fotos en las casillas de votación, al igual que muchas otras naciones.

A pesar de esta restricción a los teléfonos celulares en Brasil, quienes estén decididos a documentar su experiencia electoral aún pueden burlar al sistema. El tribunal indicó que no se efectuarán revisiones a las personas en los centros de votación para detectar si llevan un teléfono.

Los brasileños figuran entre los principales usuarios de las redes sociales en el mundo y son uno de los principales mercados para Facebook y Twitter.

Las elecciones en Brasil han ocupado un papel prominente en las redes sociales del país: Facebook reportó que tuvo 240 millones de actividades relacionadas con los comicios desde julio.

 

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