La polÃtica petrolera actual  no difiere de la aplicada en la etapa democrática en el qué, sino en el cómo. Al respecto recordemos los puntos fundamentales de ambas polÃticas: 1- Aumentar la producción vÃa empresas mixtas, 2- Adquirir refinerÃas en el exterior,  3- Colaborar con paÃses hermanos que no tienen petróleo, 4- Extraer de Pdvsa  lo máximo posible, 5- Seguir atados a la OPEP y 6- Responsabilidad social.
1.- Recordemos que durante la discusión de la llamada Ley de Nacionalización, los rojos encabezados por Alà RodrÃguez  y Silva Calderón se opusieron tenazmente al artÃculo 5, el cual establece que en casos especiales y previa aprobación del Congreso se podrá celebrar convenios de asociación con entes privados, con una participación tal que garantice el control por parte del Estado. Gracias a ese artÃculo, antes de que llegara la marabunta roja se establecieron las Asociaciones Estratégicas en la faja PetrolÃfera del Orinoco, con participación de empresas privadas seleccionadas por  aportar tecnologÃa, recursos financieros y humanos, tales como ExxonMobil y Conoco Phillips. Pdvsa tenÃa el control de esas Asociaciones mediante cláusulas estatutarias.   Hoy, los rojos aceptan de buena gana lo que antes rechazaron; para el control optaron por la mayorÃa accionaria lo cual obliga a Pdvsa a mayores desembolsos, y la gran diferencia  es que se asocian con empresas de Cuba, Uruguay y otras que tienen poco que aportar.
2.- Adquisición de refinerÃas en el exterior, o sea la polÃtica de internacionalización criticada por los rojos. Por medio de la misma la Pdvsa meritocrática compró mercados a través de la adquisición total o parcial de refinerÃas en Alemania, Inglaterra, Suecia, Escocia y Estados Unidos. Los rojos siguieron la misma polÃtica pero escogieron como  mercado a Cuba, Jamaica y República Dominicana y quieren ampliarlo a Nicaragua y Ecuador.
3.- Antes y ahora  Venezuela, a través de Pdvsa, ha colaborado con otros paÃses  estableciendo condiciones especiales de venta. Antes,  mediante convenio  con México firmó el acuerdo de San José, pero estableciendo cláusulas ventajosas para que empresas venezolanas tuviesen acceso privilegiado a los paÃses del pacto. Hoy los rojos no solo apoyan a gobiernos amigos con petróleo casi regalado por las condiciones en que se entrega, sino que propician que los paÃses beneficiarios nos paguen con productos que pueden producirse  aquÃ, tales como pantalones, café, caraotas,  arroz y carne.
4.- Extraer de Pdvsa lo máximo posible ha sido la norma antes y ahora. Antes impidieron un mayor desarrollo de nuestra empresa, pero sin ahogarla. Ahora los rojos la ordeñan obligándola  a  reducir el mantenimiento, principal causa de accidentes, y la han endeudado peligrosamente.
5.- Seguimos atados a la OPEP igual que en el pasado. Mientras todos nuestros socios han aumentado su cuota de participación, nosotros nos quedamos estancados.  Sin embargo, antes promovimos la Orimulsión y logramos que se considerara fuera de la cuota. Ahora los rojos mataron la Orimulsión.
6.- En cuanto a contribuir con el desarrollo del paÃs, antes Pdvsa era una empresa  petrolera con programas de responsabilidad social en su entorno  y aportaba  al fisco  impuestos y dividendos para que el Ejecutivo realizara las inversiones y gastos necesarios.  Hoy Pdvsa es una empresa de responsabilidad social que realiza actividades petroleras, quedándose con parte importante de sus ingresos para administrar programas sociales directamente y sin mayor control.
Como puede apreciarse, a pesar de las alharacas de los rojos, el qué sigue siendo igual, pero el cómo aplicado por los rojos ha  sido nefasto para Venezuela  y para Pdvsa.
Como en botica: El Ministerio del Ambiente era un ejemplo de profesionalismo que contó con distinguidos ministros como Arnoldo J. Gabaldón, JJ. Cabrera Malo, Guillermo y Enrique Colmenares Finol, Febres Poveda y Pérez Lecuna, entre otros. La marabunta roja lo politizó. Ahora su fusión con  Vivienda, Hábitat y un ridÃculo Ecosocialismo es la puntilla. Nuestra solidaridad con la estudiante y  luchadora social  Sairam Rivas y otros jóvenes.  ¡No más prisioneros polÃticos, ni exiliados!




