“Perreras”: La “revolución” desprecia al pueblo por Damián Prat

Perrera

 

 

Como ésta columna se lee en otros lugares de Venezuela y fuera de ella, hay que comenzar explicando que cosa es este bochorno vergonzoso llamado “perreras”  (bautizado así por el pueblo) que existe masivamente en Guayana en los últimos años.   Esta vez no hablamos de la ruina causada por “la revolución”  en las empresas básicas ni del desastre en las estatizadas.  Los “destructores de Guayana”  tienen otra  “obra y legado”.   Resulta que en la otrora moderna y planificada Ciudad Guayana, el principal sistema de transporte público es una flota irregular, con poco o ningún control, de unas 1.500 “perreras” (el alcalde, en su informe anual de 2013, reconoce 1.050 registradas, pero hay mas).  Son viejas camionetas “pick up” de tercera mano, reconstruidas en muchos casos, a las que se les han adaptado unas cabinas semi abiertas con techo y con dos bancos largos en la “cajuela”. Y allí se transportan 15 o 20 personas, como pueden, como “sardina en lata” incluyendo los que van de pie, “guindados”  en la parte externa, casi al aire libre, agarrados con fuerza de unas precarias barandas.

Un accidente ocurrido este martes en una de esas “perreras” atestadas de personas, costó la vida a un ciudadano y dejó con heridas  -algunas muy severas-  a 13 personas mas.  Al conocerse la noticia, a la memoria de todos vino el terrible accidente acontecido cinco años y un mes atrás cuando una “perrera” abarrotada perdió la dirección, chocó contra las barandas del puente Caroní (los tubos habían sido robados ante la indolencia gubernamental y solo quedaba la base de concreto) que une San Félix y Puerto Ordaz y se precipitó al río en cien metros de caída libre,  causando la muerte de todos sus ocupantes.  Aquella vez ante la arrechera general de la gente, el gobernador rojo, al alcalde rojo, los diputados rojitos, los funcionarios de la CVG y el gobierno “revolucionario y socialista” prometieron que en pocos meses habría soluciones definitivas, que mientras tanto, cada “perrera”  sería inspeccionada. Que nunca mas ocurriría algo así.

El drama de las “perreras”  sigue intacto.  Nunca se hizo nada, luego de un primer “aguaje” con un operativo de control.  Accidentes han ocurrido muchos, con saldo de heridos y fallecidos, solo que el de ayer en la mañana al dejar numerosas víctimas fue de mas impacto.  En el país petrolero, del gobierno súper rico que hace bla bla de “pueblo y socialismo”, en la moderna e industrial Ciudad Guayana hay más de mil “perreras” y solo 900 buses y microbuses para el transporte colectivo. El “TuCaroní”  está en ruinas.  El alcalde -responsable directo- es totalmente indolente.  El gobernador es igualmente culpable porque no aporta soluciones y almacena sin uso a docenas de autobuses grandes y nuevos que solo saca para actos especiales.

El gobernador y el alcalde, militantes del mismo partido jamás se sientan juntos  -como no sea para aplaudir las amenazas de Cabello a los sidoristas- a colaborar en beneficio de la ciudad.  Mas bien se ponen zancadillas uno al otro.  Los jerarcas del gobierno nacional, los del supuesto (y mentiroso) “plan de la patria” ni les interesa si aquí hay transporte o “perreras”.  Ellos están para los “negocios”  del “cadivismo rojo”, para arruinar a Sidor, FMO, Venalum, Bauxilum, Alcasa, las briqueteras y para dedicarse al poder para si mismos.  ¡Ah!, casi lo olvidaba: también se dedican a violar los derechos de los trabajadores y amenazarlos. A reprimir las protestas estudiantiles.   Tanquetas si hay.  Autobuses no.   Tampoco ambulancias ni carros de bomberos.

Treinta años atrás en Guayana debatíamos sobre cual tipo de sistema de transporte masivo y moderno debía usarse para el futuro próximo, en la ciudad que crecía a pasos agigantados.  La ciudad planificada tenía (y aún tiene) unas enormes “islas”  centrales en las grandes avenidas que atraviesan de oeste a  sureste tanto a Puerto Ordaz como a San Félix, pensadas justo para que allí se instalara, por ejemplo, un “Metro” superficial. Sin necesidad de tumbar nada ni de excavar túneles.  Luego surgieron los estudios de un “TransGuayana” a semejanza del “TransMilenio” bogotano del que también hay algo en otros lugares de Venezuela.

Pero la “revolución del barril petrolero a 100 dólares”, la de BILLON y medio de dólares de ingresos, la que -en su infinita irresponsabilidad-  le regala miles de millones a los Castro, Ortega, Evo; enriquece a sus ”boliburgueses”  y “bolichicos” testaferros y otros amigotes, nunca construyó nada.  Quince años de nada.  Dejó, con infinito desprecio al pueblo, que la anarquía mandara. Que las “perreras”, un sistema marginal para zonas extraurbanas de caminos de tierra, se convirtiera  (“¿qué mas nos queda?”), en el sistema masivo porque los gobernantes ni siquiera fueron capaces de comprar microbuses para canjearlos a transportistas por las “perreras” e irlas sustituyendo.

La cosa no es peor porque la iniciativa popular -a despecho de los gobernantes indolentes-  inventó a “los pisteros”, suerte de “taxis-por-puesto” con salida y destino fijos, en carros particulares usualmente en buen estado (aunque ahora no hay cauchos, batería, aceite ni repuestos).  Así son los “tiempos de revolución”. Todos los ministros son “del poder popular” (de la boca para afuera) y hay 120 viceministros burócratas  “de la Suprema Felicidad Social”, pero el pueblo sufre y muere en “perreras” mientras ellos andan en “camionetotas” de lujo importadas con guardaespaldas en otras “camionetotas”.  La “revolución” es una impostura. Una farsa.  Una estafa.  Estamos indignados.

 

 

Damián Prat

depece54@gmail.com

@damianprat 

www.publicoyconfidencial.com

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Perrera

 

 

Como ésta columna se lee en otros lugares de Venezuela y fuera de ella, hay que comenzar explicando que cosa es este bochorno vergonzoso llamado “perreras”  (bautizado así por el pueblo) que existe masivamente en Guayana en los últimos años.   Esta vez no hablamos de la ruina causada por “la revolución”  en las empresas básicas ni del desastre en las estatizadas.  Los “destructores de Guayana”  tienen otra  “obra y legado”.   Resulta que en la otrora moderna y planificada Ciudad Guayana, el principal sistema de transporte público es una flota irregular, con poco o ningún control, de unas 1.500 “perreras” (el alcalde, en su informe anual de 2013, reconoce 1.050 registradas, pero hay mas).  Son viejas camionetas “pick up” de tercera mano, reconstruidas en muchos casos, a las que se les han adaptado unas cabinas semi abiertas con techo y con dos bancos largos en la “cajuela”. Y allí se transportan 15 o 20 personas, como pueden, como “sardina en lata” incluyendo los que van de pie, “guindados”  en la parte externa, casi al aire libre, agarrados con fuerza de unas precarias barandas.

Un accidente ocurrido este martes en una de esas “perreras” atestadas de personas, costó la vida a un ciudadano y dejó con heridas  -algunas muy severas-  a 13 personas mas.  Al conocerse la noticia, a la memoria de todos vino el terrible accidente acontecido cinco años y un mes atrás cuando una “perrera” abarrotada perdió la dirección, chocó contra las barandas del puente Caroní (los tubos habían sido robados ante la indolencia gubernamental y solo quedaba la base de concreto) que une San Félix y Puerto Ordaz y se precipitó al río en cien metros de caída libre,  causando la muerte de todos sus ocupantes.  Aquella vez ante la arrechera general de la gente, el gobernador rojo, al alcalde rojo, los diputados rojitos, los funcionarios de la CVG y el gobierno “revolucionario y socialista” prometieron que en pocos meses habría soluciones definitivas, que mientras tanto, cada “perrera”  sería inspeccionada. Que nunca mas ocurriría algo así.

El drama de las “perreras”  sigue intacto.  Nunca se hizo nada, luego de un primer “aguaje” con un operativo de control.  Accidentes han ocurrido muchos, con saldo de heridos y fallecidos, solo que el de ayer en la mañana al dejar numerosas víctimas fue de mas impacto.  En el país petrolero, del gobierno súper rico que hace bla bla de “pueblo y socialismo”, en la moderna e industrial Ciudad Guayana hay más de mil “perreras” y solo 900 buses y microbuses para el transporte colectivo. El “TuCaroní”  está en ruinas.  El alcalde -responsable directo- es totalmente indolente.  El gobernador es igualmente culpable porque no aporta soluciones y almacena sin uso a docenas de autobuses grandes y nuevos que solo saca para actos especiales.

El gobernador y el alcalde, militantes del mismo partido jamás se sientan juntos  -como no sea para aplaudir las amenazas de Cabello a los sidoristas- a colaborar en beneficio de la ciudad.  Mas bien se ponen zancadillas uno al otro.  Los jerarcas del gobierno nacional, los del supuesto (y mentiroso) “plan de la patria” ni les interesa si aquí hay transporte o “perreras”.  Ellos están para los “negocios”  del “cadivismo rojo”, para arruinar a Sidor, FMO, Venalum, Bauxilum, Alcasa, las briqueteras y para dedicarse al poder para si mismos.  ¡Ah!, casi lo olvidaba: también se dedican a violar los derechos de los trabajadores y amenazarlos. A reprimir las protestas estudiantiles.   Tanquetas si hay.  Autobuses no.   Tampoco ambulancias ni carros de bomberos.

Treinta años atrás en Guayana debatíamos sobre cual tipo de sistema de transporte masivo y moderno debía usarse para el futuro próximo, en la ciudad que crecía a pasos agigantados.  La ciudad planificada tenía (y aún tiene) unas enormes “islas”  centrales en las grandes avenidas que atraviesan de oeste a  sureste tanto a Puerto Ordaz como a San Félix, pensadas justo para que allí se instalara, por ejemplo, un “Metro” superficial. Sin necesidad de tumbar nada ni de excavar túneles.  Luego surgieron los estudios de un “TransGuayana” a semejanza del “TransMilenio” bogotano del que también hay algo en otros lugares de Venezuela.

Pero la “revolución del barril petrolero a 100 dólares”, la de BILLON y medio de dólares de ingresos, la que -en su infinita irresponsabilidad-  le regala miles de millones a los Castro, Ortega, Evo; enriquece a sus ”boliburgueses”  y “bolichicos” testaferros y otros amigotes, nunca construyó nada.  Quince años de nada.  Dejó, con infinito desprecio al pueblo, que la anarquía mandara. Que las “perreras”, un sistema marginal para zonas extraurbanas de caminos de tierra, se convirtiera  (“¿qué mas nos queda?”), en el sistema masivo porque los gobernantes ni siquiera fueron capaces de comprar microbuses para canjearlos a transportistas por las “perreras” e irlas sustituyendo.

La cosa no es peor porque la iniciativa popular -a despecho de los gobernantes indolentes-  inventó a “los pisteros”, suerte de “taxis-por-puesto” con salida y destino fijos, en carros particulares usualmente en buen estado (aunque ahora no hay cauchos, batería, aceite ni repuestos).  Así son los “tiempos de revolución”. Todos los ministros son “del poder popular” (de la boca para afuera) y hay 120 viceministros burócratas  “de la Suprema Felicidad Social”, pero el pueblo sufre y muere en “perreras” mientras ellos andan en “camionetotas” de lujo importadas con guardaespaldas en otras “camionetotas”.  La “revolución” es una impostura. Una farsa.  Una estafa.  Estamos indignados.

 

 

Damián Prat

depece54@gmail.com

@damianprat 

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