Accidente en el dugout

La pelota de beisbol es mingo de corcho recubierto de hule, lana, cuero de vaca y todo apretadísimo con 216 puntadas de hilo que después se aplana para que no la frene el viento, la grama o la tierra y pueda ir a toda velocidad.

Cuando la pelota es lanzada desde el montículo alcanza velocidades promedio de 85 millas por hora, hay unas más lentas, otras más rápidas, depende del lanzador. Cuando es impactada con el bate, dependiendo de la fuerza del toletero, alcanza mucha más velocidad y es entonces cuando se convierte en un peligro para quienes le pierdan la vista.

Hoy precisamente se cumplen 70 años desde que los Dodgers de Brooklyn decidieron ser los primeros en usar cascos a la hora de batear para protegerse de los envíos a la cabeza. Los “accesorios” que se usan en el beisbol se han ido incorporando y modificando para hacerlo más seguro. Al principio ni siquiera existían los guantes y pasó algún tiempo hasta que los receptores y árbitros comenzaron a usar peto y careta, más tarde llegaron las chingalas.

Aunque aún vemos a muchos catchers utilizar la careta separada del casco, también existen esos que se parecen a los que usan los jugadores de hockey, que protegen más y algunos incluso resguardan hasta más debajo de la barbilla. Charlie O’Brien fue el catcher que las diseñó después de que dos foul tips consecutivos impactaron en su careta. No fue un brillante receptor, pero dejó ese aporte los de su posición.

Hace unos años supimos de la muerte de Mike Coolbaugh, un coach de primera base con el Tulsa Drillers de las Ligas Menores en Arkansas,  luego de ser golpeado por una línea en la cabeza.

Tal vez con el temor que dejó ese terrible episodio, el accidente sufrido este miércoles en la tarde por el técnico de los Bravos de Atlanta y ex grandeliga  venezolano Luís Salazar fue también pavoroso, estaba sentado en la banca del dugout cuando ocurrió el impacto y cayó inconciente con la cara ensangrentada.

Según describe Chipper Jones, quien estaba en primera base cuando el fuerte toletero Brian McCann bateó la línea que impactó en la cara del coach venezolano, la escena fue “lo peor” que ha visto en un campo de juego.

Lo que dicen los testigos es terrible, algunos llegaron a temer lo peor. Salazar salió del parque en helicóptero, directo al hospital y fue en el séptimo inning del juego cuando sus compañeros supieron que ya estaba respirando por su cuenta.

Ahora Luís Salazar se recupera y los médicos deben esperar que baje la inflamación para saber los verdaderos alcances del golpe sufrido.

Luís Salazar como pelotero fue un hombre versátil, capaz de estar en el infield, los jardines e incluso en el montículo (en 1987 con los Padres de San Diego, en 2 entradas tuvo efectividad de 4.50). Estuvo 13 años en las Grandes Ligas de (1980-1992), Padres de San Diego (1980-1984, 1987, 1989), Chicago White Sox (1985-1986), Tigres de Detroit (1988) y Chicago Cubs (1989-1992).

Este año el técnico Salazar fue contratado para dirigir la sucursal Clase A de Atlanta.

Al hospital se presentó Brian McCann para solidarizarse con Salazar, lo cual habla muy bien su calidad como persona. Ahora todos debemos esperar que baje la inflamación y los médicos puedan dar un diagnóstico definitivo.

Nadie quiere que estas cosas ocurran, son accidentes que nos ratifican que a la pelota no hay que quitarle la vista, se corre el riesgo de perder el juego y se pone en riesgo la integridad física.

Pero si algo podemos augurar de Luís Salazar es que saldrá bien librado de esto, es un hombre de esos que no se rinde, ya lo demostró una vez, cuando una lesión en la rodilla parecía que lo sacaría del juego y con disciplina constancia regresó, esperemos que esta vez sea igual.

Como dice el dicho tiburonero de Musiú Lacavalerie ¡“Pa’encima”! Luís.

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La pelota de beisbol es mingo de corcho recubierto de hule, lana, cuero de vaca y todo apretadísimo con 216 puntadas de hilo que después se aplana para que no la frene el viento, la grama o la tierra y pueda ir a toda velocidad.

Cuando la pelota es lanzada desde el montículo alcanza velocidades promedio de 85 millas por hora, hay unas más lentas, otras más rápidas, depende del lanzador. Cuando es impactada con el bate, dependiendo de la fuerza del toletero, alcanza mucha más velocidad y es entonces cuando se convierte en un peligro para quienes le pierdan la vista.

Hoy precisamente se cumplen 70 años desde que los Dodgers de Brooklyn decidieron ser los primeros en usar cascos a la hora de batear para protegerse de los envíos a la cabeza. Los “accesorios” que se usan en el beisbol se han ido incorporando y modificando para hacerlo más seguro. Al principio ni siquiera existían los guantes y pasó algún tiempo hasta que los receptores y árbitros comenzaron a usar peto y careta, más tarde llegaron las chingalas.

Aunque aún vemos a muchos catchers utilizar la careta separada del casco, también existen esos que se parecen a los que usan los jugadores de hockey, que protegen más y algunos incluso resguardan hasta más debajo de la barbilla. Charlie O’Brien fue el catcher que las diseñó después de que dos foul tips consecutivos impactaron en su careta. No fue un brillante receptor, pero dejó ese aporte los de su posición.

Hace unos años supimos de la muerte de Mike Coolbaugh, un coach de primera base con el Tulsa Drillers de las Ligas Menores en Arkansas,  luego de ser golpeado por una línea en la cabeza.

Tal vez con el temor que dejó ese terrible episodio, el accidente sufrido este miércoles en la tarde por el técnico de los Bravos de Atlanta y ex grandeliga  venezolano Luís Salazar fue también pavoroso, estaba sentado en la banca del dugout cuando ocurrió el impacto y cayó inconciente con la cara ensangrentada.

Según describe Chipper Jones, quien estaba en primera base cuando el fuerte toletero Brian McCann bateó la línea que impactó en la cara del coach venezolano, la escena fue “lo peor” que ha visto en un campo de juego.

Lo que dicen los testigos es terrible, algunos llegaron a temer lo peor. Salazar salió del parque en helicóptero, directo al hospital y fue en el séptimo inning del juego cuando sus compañeros supieron que ya estaba respirando por su cuenta.

Ahora Luís Salazar se recupera y los médicos deben esperar que baje la inflamación para saber los verdaderos alcances del golpe sufrido.

Luís Salazar como pelotero fue un hombre versátil, capaz de estar en el infield, los jardines e incluso en el montículo (en 1987 con los Padres de San Diego, en 2 entradas tuvo efectividad de 4.50). Estuvo 13 años en las Grandes Ligas de (1980-1992), Padres de San Diego (1980-1984, 1987, 1989), Chicago White Sox (1985-1986), Tigres de Detroit (1988) y Chicago Cubs (1989-1992).

Este año el técnico Salazar fue contratado para dirigir la sucursal Clase A de Atlanta.

Al hospital se presentó Brian McCann para solidarizarse con Salazar, lo cual habla muy bien su calidad como persona. Ahora todos debemos esperar que baje la inflamación y los médicos puedan dar un diagnóstico definitivo.

Nadie quiere que estas cosas ocurran, son accidentes que nos ratifican que a la pelota no hay que quitarle la vista, se corre el riesgo de perder el juego y se pone en riesgo la integridad física.

Pero si algo podemos augurar de Luís Salazar es que saldrá bien librado de esto, es un hombre de esos que no se rinde, ya lo demostró una vez, cuando una lesión en la rodilla parecía que lo sacaría del juego y con disciplina constancia regresó, esperemos que esta vez sea igual.

Como dice el dicho tiburonero de Musiú Lacavalerie ¡“Pa’encima”! Luís.

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