Polar, la mayor empresa privada de Venezuela, detuvo la producción de su planta de envasado de bebidas ante la falta de materia prima para elaborar latas, dijeron trabajadores citados por medios locales el martes.
La producción industrial en el paÃs ha mermado por los retrasos en la liquidación de divisas a los fabricantes dentro del estricto control de cambios, lo cual demora la compra e importación de materia prima y bienes terminados necesarios para el proceso de manufactura.
Polar sostiene que hasta el 30 de mayo mantenÃa deudas con sus proveedores en el exterior por 478 millones de dólares, de los cuales 317 millones de dólares correspondÃan a la compra de materia prima y 52 millones a la compra de envases.
“Hasta hoy (martes) tenÃan disponibilidad de aluminio para fabricar las latas requeridas para el envasado de bebidas”, dijo José RuÃz, secretario general del sindicato de trabajadores de la Planta Superenvases de Polar, a un medio de circulación nacional.
La empresa no estuvo disponible para ofrecer comentarios de inmediato.
La planta Superenvases, fabricante de latas de aluminio para el envasado de jugos, té listo, refrescos, cerveza y malta, ya habÃa detenido sus operaciones temporalmente en marzo, también afectada por la falta de materia prima.
Y a fines de abril, Polar detuvo su planta productora de pasta, en el occidente de Venezuela, y explicó que era por “retrasos en la liquidación de divisas”.
La caÃda de los inventarios también afectó las operaciones de una planta de PepsiCo en la capital del estado Carabobo, Valencia.
El secretario sindical de la planta, Hernán Castellanos, indicó que dos lÃneas de producción que elaboran jugos y té helado “están paralizadas desde el jueves”.
Polar opera junto a PepsiCo tres plantas de producción de bebidas en el paÃs miembro de la Organización de PaÃses Exportadores de Petróleo (Opep).
La empresa es reconocida por la fabricación de la cerveza de mayor venta en Venezuela y por elaborar la harina usada para las populares arepas, alimento tÃpico en el paÃs caribeño.
En el 2003, el fallecido mandatario Hugo Chávez introdujo los controles de cambio y precio buscando evitar la fuga de capitales y mantener la inflación a raya, pero a la larga los torniquetes económicos han sido contraproducentes.
La inflación tocó un máximo anual de 60,9 por ciento en mayo y la escasez rozó récords en el último año, lo que ha puesto bajo presión la popularidad del presidente Maduro y empujó a miles a salir a las calles en la peor ola de protestas en más de una década en el paÃs.
Los retrasos en la liquidación de divisas han afectado desde la producción de comida hasta la frecuencia de los vuelos internacionales, pasando por la existencia de desodorantes y medicinas.




