Sin una base ancha de empleo formal los paÃses nunca podrán ser desarrollados, por lo que se requieren incentivos para hacer “emerger” empleos y empresas de la economÃa sumergida, dijo este miércoles el presidente de la conferencia anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Daniel Funes de Rioja.
Funes señaló que los mayores desafÃos que enfrentan los paÃses en el ámbito del empleo son: la brecha educativa-formativa y la brecha entre economÃa formal e informal. “Ambas son insuperables si no se ponen remedios”, sentenció.
“Un joven necesita hoy competencias y entrenamiento en el trabajo. Uno solo no basta, se necesitan los dos. La tecnologÃa sin experiencia no es suficiente, y viceversa”, consideró.
El segundo gran tema por resolver, el de la informalidad, es uno de los temas centrales que aborda este año la conferencia de la OIT, que se ha planteado el objetivo de aprobar antes de concluir -el próximo dÃa 12- una “recomendación” a los paÃses para promover una transición hacia la formalidad laboral.
“Esta es la primera vez que se aborda un tema de este tipo. La OIT era una institución para “insiders”, es decir producÃa normas para los que estaban dentro del sistema, fueran empresas o trabajadores”, explica Funes.
Ahora, la OIT quiere atajar un gran problema que involucra a “outsiders”, es decir a ese inmenso sector de economÃa informal que no responde a sus reglas para proteger a los trabajadores.
El primer gran paso dado en ese sentido fue la aprobación en la conferencia de la OIT de 2011 de la Convención Internacional sobre el Trabajo Doméstico, una actividad en la que abunda el empleo informal.
“De esta conferencia debe salir una decisión de transición, pero no de persecución de la informalidad. Se trata de hacer emerger los empleos y a las empresas hacia la formalización”, comentó el lÃder empresarial.
De su experiencia como empleador y lÃder de la patronal internacional, Funes considera que “en el camino al desarrollo, la informalidad es un obstáculo esencial, se puede tener tecnologÃa de punta, tener el mejor paÃs del mundo, pero con un 50 por ciento, y en algunos casos hasta 80 por ciento, de informalidad, nunca se podrá tener un paÃs desarrollado”.
El presidente de la conferencia se refiere en este caso concreto a la realidad de América Latina, donde piensa que se debe aprovechar la “onda favorable” que está atravesando la región “para dar el gran empuje hacia modelos productivos y sociales como los europeos”.
Para ello se necesitan -entre otros- incentivos para la formalización, a través de facilidades desde el punto de vista burocrático y fiscal.
“El proceso de transformación hay que impulsarlo, con facilidades para el registro (de pequeñas empresas), con impuestos razonables que no opriman ni obliguen a nadie a ir por el otro sendero, además de acceso a la tecnologÃa y financiación”, detalla.
“Con visión de libre empresa tengo que decir que en esto el rol del Estado es esencial (…) Hay que promover que los microemprendedores informales con potencial se transformen en pequeña empresa, concluye.
Las declaraciones las ofreció a la agencia EFE, durante una pausa de las sesiones de la conferencia que se celebra en Ginebra con participación de 4 mil delegados de gobiernos, sindicatos y sector empresarial de 185 paÃses.




