Santos y Zuluaga irán a segunda vuelta en Colombia

Colombia

BOGOTÁ, Colombia (AP) — El mandatario Juan Manuel Santos tendrá que enfrentarse en una segunda vuelta presidencial al opositor Oscar Iván Zuluaga, quien ganó el primer pulso electoral este domingo jalonado por la popularidad del expresidente Álvaro Uribe y a pesar de que su campaña se vio envuelta en un escándalo de presunto espionaje.

Analistas consultados por The Associated Press coincidieron que parte de la suerte de la segunda contienda del próximo 15 de junio se definirá por el respaldo o el rechazo de los colombianos a las negociaciones que el gobierno del presidente Santos adelanta en La Habana con la guerrilla de las FARC, proceso con el cual Zuluaga mantiene muchos reparos y de las alianzas que logren los candidatos ganadores con los partidos y políticos derrotados.

Con una diferencia de 489.145 votos, el candidato del partido Centro Democrático, creado por el expresidente Uribe (2002-2010), lideró los comicios celebrados en la jornada, que estuvieron marcados por un abstencionismo del 60%, la cifra más alta desde 1966 cuando resultó vencedor el liberal Carlos Lleras Restrepo.

Con casi el 100% de las mesas escrutadas, Zuluaga suma 3.759.871 votos equivalente al 29,26%, mientras que el primer mandatario tiene 3.300.726 votos, o el 25,68%, según la información suministrada por la Registraduría Nacional del Estado Civil, entidad encargada de adelantar las elecciones.

Jorge Restrepo, el independiente Centro de Análisis del Conflicto, catalogó los resultados de la jornada como “una perfecta polarización entre quienes respaldan el proceso de paz y quienes se han desencantado de él; en últimas, lo de hoy fue el termómetro de un futuro referéndum por la paz”.

Las preocupaciones de que los líderes rebeldes no serán castigados por los crímenes que cometieron en la guerra han alimentado la desconfianza en las negociaciones, que se iniciaron después de que una ofensiva militar sin precedentes, respaldada por Estados Unidos a lo largo de la última década, los replegara a la selva, les hiciera perder la mitad de sus tropas y diera de baja a sus principales cabecillas.

Como ministro de Defensa de Uribe y ahora presidente, Santos ha propinado a los rebeldes algunos de los golpes militares más duros. Luego, durante su gobierno decidió iniciar, 18 meses atrás, un proceso de paz con las FARC, que se ha convertido en la pieza central de su campaña.

Zuluaga ha dicho que está a favor de una solución negociada al conflicto si es elegido presidente pero que le daría a los líderes de las FARC, que adelantan las conversaciones de paz en La Habana, una semana para demostrar su compromiso con la paz declarando un cese al fuego unilateral y permanente.

También ha amenazado con asumir una postura más dura con Venezuela. En un debate celebrado la semana pasada dijo que no iba a tener un “silencio cómplice” mientras que el gobierno del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, reprime las protestas estudiantiles y encarcela a opositores.

Santos ha sido más precavido y ha tratado de no provocar a Maduro pues tiene en mente los amplios lazos comerciales que tienen los empresarios colombianos con los venezolanos y porque prefiere mantener buenas relaciones con otros gobiernos de izquierda de la región para evitar que las conversaciones de paz con las FARC sufran percances.

Zuluaga necesitaba la mitad de los votos más uno para ganar directamente sin tener que ir a una segunda ronda electoral que se celebrará en tres semanas.

Su victoria es sorpresiva pues en la recta final de la campaña la Fiscalía colombiana detuvo a un asesor de su equipo de trabajo, acusado de espionaje, y parecía que el apoyo de los colombianos a su candidatura se erosionaba.

Pero no fue así. Zuluaga surgió como el más duro opositor de Santos de la mano de Uribe.

El analista Restrepo cree que los ataques recibidos por parte de la campaña de Zuluaga en lugar de mermar su fuerza lo catapultaron, al convertirlo ante el electorado en una “víctima” de una “injusta guerra sucia”.

Para el analista Pedro Medellín, el gran derrotado de la jornada fue Santos. “La votación de hoy es un castigo claro al gobierno del presidente Santos”, dijo. “Muestra una resistencia muy grande de la gente a las propuestas del gobierno. Esto también demuestra que el país no es reeleccionista”.

A Santos le pasaron una cuenta de cobro, dice Medellín, por el excesivo centralismo de su gobierno y por el incumplimiento y demora en las ejecuciones de sus proyectos, especialmente en infraestructura.

Según Medellín, el presidente sólo tiene una opción para salir del abismo: “girar hacia la izquierda su gobierno, buscando amarrar los dos millones que sacó (el izquierdista partido) Polo Democrático Alternativo, y buscar captar a los verdes”, liderados en la jornada por exalcalde de Bogotá Enrique Peñalosa.

Al conocer el desenlace de los comicios, a candidata por la izquierda, Clara López Obregón, anunció que su colectividad se reunirá este lunes para definir una eventual adhesión a Santos o Zuluaga. Enrique Peñalosa, de la Alianza Verde, y la candidata conservadora Marta Lucía Ramírez, que obtuvo el 15,53% de los votos, también dejaron en suspenso el llamado que harán a sus electores.

El oficialista senador Roy Barreras, del Partido Social de Unidad Nacional o Partido de La U, dijo que el resultado de los comicios le habían caído como un “baldado de agua fría”. Advirtió, sin embargo, que los resultados le sirven a La U para “despertar, para sacudirse”.

Dijo estar seguro de que en segunda vuelta la situación cambiará toda vez que espera que al presidente Santos lo apoyen los seguidores de la izquierdista López -que obtuvo el 15,23% de los sufragios- y Peñalosa -que sumó el 8,28% de los votos-.

Zuluaga agradeció “a los millones de colombianos que se identifican” con su campaña y al expresidente Uribe, de quien dijo le “devolvió la esperanza al país” durante los ocho años que estuvo en el gobierno.

“El 15 de junio vamos a decidir si queremos continuar con un país cada vez más inseguro o si construimos un país con más seguridad… luchando frontalmente contra el terrorismo, el narcotráfico y el microtráfico”, dijo. “Mi compromiso es trabajar por la paz de nuestro país, por una paz seria, responsable y duradera, por una paz justa basada en hechos concretos y voluntad demostrable de terminar con la violencia”, agregó.

En tanto, Santos, durante su lacónico discurso, confió que su votación se “multiplicará” en la segunda vuelta. Entre cánticos de “sí se puede”, el mandatario felicitó a su más duro rival y lo instó a un dar “un debate con altura” en las próximas semanas.

Dijo, desde su sede de campaña, que en la segunda vuelta los colombianos tendrán dos opciones: respaldar la terminación del conflicto armado o a quienes quieren la guerra sinfín y convocó a los aspirantes que perdieron la contienda a unirse a su campaña para librar lo que denominó “una cruzada por la paz”.

Sin embargo, la última encuesta de Invamer Gallup da cuenta de que sólo el 4,7% de los colombianos considera una prioridad que el próximo presidente intente un acuerdo con las guerrillas. El sondeo fue hecho entre el 10 y el 13 de mayo pasado en las principales ciudades del país a 1.784 personas. El margen de error más-menos 3%.

José Obdulio Gaviria, senador electo del Centro Democrático que cofundó Uribe, cree que la victoria parcial de Zuluaga se explica “desde el punto de vista histórico y es que las corrientes políticas no dependen de la publicidad del contrario sino de su propio trabajo. Uribe representa una gran corriente política y los analistas y columnistas siempre quieren desconocer y siempre se van de bruces”.

“Aquí hay una realidad y se llama Álvaro Uribe Vélez”, enfatizó. (Copyright 2014 The Associated Press. All rights reserved. This material may not be published, broadcast, rewritten or redistributed.)

 

Zuluaga, un candidato a la sombra de Uribe 

Oscar Ivan Zuluaga, Alvaro Uribe

No tiene demasiado peso político propio y, de hecho, una mayoría de los encuestados en una consulta realizada en febrero dijo que no lo conocía. Tres meses después, no obstante, el candidato uribista Oscar Iván Zuluaga asoma como el principal obstáculo para la reelección del presidente Juan Manuel Santos al aventajarlo en la primera vuelta presidencial el domingo.

Su repunte es producto de su proximidad con el expresidente Álvaro Uribe Vélez, mentor en su momento de Santos y quien hoy procura impedir que sea reelegido.

Zuluaga es el candidato del Centro Democrático, creado hace algunos meses por Uribe, y no se despega del expresidente desde que fue postulado en octubre pasado. Esa asociación con Uribe en los últimos meses le ha dado una proyección nacional que pocos anticipaban.

“Si Zuluaga es presidente, el poder detrás del trono será Uribe. Eso está más claro que el agua”, dijo a The Associated Press el parlamentario Iván Cepeda, del izquierdista Polo Democrático Alternativo y un público enemigo político y personal del exmandatario, quien es tenido en alta estima por algunos sectores por su política de mano dura hacia la guerrilla durante su presidencia y que acaba de ser elegido senador.

Para Cepeda, entre Zuluaga y Uribe “no habría una diferencia sustancial; es más, lo ha afirmado (Zuluaga): su prioridad es la seguridad y romper el proceso de paz” que desde fines de 2012 adelanta en Cuba el gobierno de Santos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y que el uribismo condena en los términos más severos.

En un debate realizado el viernes, Zuluaga no descartó desechar el proceso de paz pero dijo que para que continuara debe haber un cese al fuego unilateral de parte de las guerrillas, que sea verificable e inmediato.

Un estudio de la firma Ipsos-Napoleón Franco de febrero pasado le dio un 8% de la intención de voto, comparado con el 25% para Santos. Y más de la mitad de los consultados dijeron no saber quién era. La muestra, con un margen de error de más-menos el 3,1%, fue hecha a 1.208 personas en las principales ciudades del país.

Los últimos sondeos, sin embargo, le dan a Zuluaga serias posibilidades de convertirse en el próximo mandatario de Colombia en los comicios del 25 de mayo o en una eventual segunda vuelta el 15 de junio. Dos encuestas lo ubicaron segundo a fines de abril, cada vez más cerca de Santos, y alejándose del ex alcalde de Bogotá Enrique Peñalosa, que por momentos estuvo segundo, y de otros dos candidatos.

“La clave (del despegue) está en que yo no he dejado de trabajar un solo día”, le dijo a la AP Zuluaga, un economista de hablar pausado que, al decir del senador Juan Carlos Vélez, “es un provinciano de espíritu tranquilo, sin soberbia y que no reacciona en caliente, un cualidad que le ayuda a equivocarse menos”.

Desde entonces Zuluaga siempre se ha mantenido al alza en los sondeos. Incluso una encuesta de Cifras y Conceptos publicada a principios de mayo mostraba que eventualmente podría derrotar a Santos en una segunda vuelta. La muestra fue hecha a 2.762 personas en 62 ciudades del país entre el 9 y el 12 de mayo con un margen de error de 2,9%.

Para César Caballero, gerente de la mencionada firma encuestadora, el repunte de Zuluaga obedece en parte a que “ha hecho un gran trabajo al unificar el uribismo” luego de que en octubre pasado, cuando salió elegido como aspirante del Centro Democrático, el precandidato derrotado, el ex vicepresidente Francisco Santos, se quejó de poca transparencia en la convención.

Hoy Francisco Santos, primo del presidente Santos, está en la campaña de Zuluaga y ha hecho comerciales en los que invita a no votar por su familiar “porque lo conozco”.

Zuluaga apareció ganador por encima de Santos en las dos vueltas. En la primera conseguiría el 29,3% de la intención de voto, frente al 29,0% del presidente, mientras que en la segunda recibiría el 42,5%, contra el 35,1% de Santos. La muestra de la firma Invamer-Gallup resultó de entrevistas a 1.184 personas entre el 10 y el 13 de mayo en las principales ciudades del país. El margen de error fue del 3%.

Casado y padre de tres hijos, Zuluaga nació el 3 de febrero de 1959 en Pensilvania, un pequeño municipio cafetero del departamento de Caldas y a unos 148 kilómetros al noroeste de la capital colombiana.

A diferencia de Santos, que ocupó por primera vez un cargo de elección popular a los 58 años, Zuluaga empezó su carrera política desde abajo: fue concejal (1988-1990) y alcalde de su pueblo (1990-1992). Se desempeñó como senador de la República de 2002 a 2006 y como ministro-consejero y ministro de Hacienda de Uribe entre 2006 y 2010.

Terminada la presidencia de Uribe, Zuluaga expresó de inmediato sus ambiciones de ser el candidato del uribismo a la primera magistratura en 2014. Y Uribe le dio su apoyo sin pensarlo dos veces.

Resta por verse el impacto del escándalo que estalló el 6 de mayo cuando el fiscal general, Eduardo Montealegre, reportó la captura de Andrés Fernando Sepúlveda, un experto en informática que prestaba servicios en redes sociales a la campaña de Zuluaga.

Según el fiscal, Sepúlveda espiaba el correo electrónico de Santos y de delegados de las FARC en el proceso de paz de La Habana. “Lo del tema del correo electrónico del presidente no es cierto”, aseguró por teléfono el abogado de Sepúlveda, Luis Bernardo Alzate.

Zuluaga negó haber cometido delito alguno, aunque reconoció que Sepúlveda hacía parte de su equipo de trabajo.

Un estrecho colaborador y amigo de Zuluaga, el excongresista Luis Alfonso Hoyos, renunció a su campaña luego de que RCN Televisión hiciera público un video en el que se le veía ingresando a la sede del canal en compañía de Sepúlveda para supuestamente entregar información en contra de la organización de Santos.

Hay quienes se preguntan si con Zuluaga puede ocurrir lo mismo que con Santos, quien tomó distancia de Uribe luego de ganar la presidencia. Aparentemente Uribe no le perdona a Santos que hubiera vinculado a su gabinete a enemigos suyos; tampoco que tres días después de haberse posesionado como presidente hubiera hecho las paces con el hoy fallecido presidente venezolano Hugo Chávez –su enemigo ideológico–, y mucho menos el proceso de paz con las FARC.

Pero la impresión generalizada es que Zuluaga no le dará la espalda a su padrino y es previsible que si gana el país regrese a lo que se vivió entre 2002 y 2010, cuando gobernó Uribe: seguridad, crecimiento económico con inversión privada nacional y extranjera y un sistema de amplia participación popular con los consejos comunales de gobierno, dijo a la AP José Obdulio Gaviria, senador electo del Centro Democrático.

Para Gaviria, Zuluaga no traicionará al exgobernante porque “hoy hay una estructura política-institucional que dirige personalmente el presidente Uribe y que tiene además un muy fuerte partido político”. (Copyright 2014 The Associated Press. All rights reserved. This material may not be published, broadcast, rewritten or redistributed.)

 

El candidato presidencial vencedor de la primera vuelta presidencial, Oscar Iván Zuluaga, dio inicio a su discurso con un leve retraso. A diferencia de Juan Manuel Santos, leyó su discurso. A continuación, colocamos parte de sus palabras.

«Colombianos y Colombianas, muchas gracias. Toda mi gratitud a Dios y al pueblo colombiano por esta maravillosa jornada democrática que hemos vivido. Agradezco a todos los que me han dado su apoyo. A cada uno de los electores que me han permitido estar en la segunda vuelta. A todo el equipo de colaboradores que con esfuerzo voluntario han creído en esta causa desde el inicio, y gracias también a la mujer y al hombre que fortalecieron nuestra democracia depositando su voto por los demás candidatos. A todos ellos, mi más profundo respeto».

Zuluaga envió «un agradecimiento especial a mi esposa, al amor de mi vida, Martha Ligia. También agradezco a mis padres (…), gracias también a mis hijos, David, Esteban y Julián, que trabajaron y me han acompañado permanentemente dándome la fuerza que solo la familia puede dar. Estoy convencido que la familia es el núcleo fundamental de cualquier sociedad».

Agradeció, igualmente, a su fórmula presidencial, Carlos Holmes Trujillo, «a nuestro partido el Centro Democrático, a sus líderes en todo el país, a los millones de colombianos que se identificaron con él. Al ex presidente Álvaro Uribe Vélez, toda la gratitud. Usted le devolvió la esperanza al país y nosotros recuperaremos sus banderas. Y un agradecimiento también para mi compañero y amigo, el doctor Francisco Santos»

Añadió: «Saludo y agradezco a los policías y militares de la patria. También a sus familias; gracias a su sacrificio abnegado y silencioso, la democracia se manifiesta. A mis contendores: después de una dura batalla, hoy pasamos la página. Quiero agradecer a la doctora Martha Lucía Ramírez y reconocerle su liderazgo, su talante, su vocación patriótica y su preparación. La invito, motivado por el mutuo respeto que hemos edificado, para que unamos esfuerzos en beneficio de Colombia y construyamos el cambio que nuestro país anhela y necesita».

»Agradezco también a la doctora Clara López por la campaña que hemos compartido intercambiando ideas, controvirtiendo con respeto y sobre todo exponiendo nuestra respectiva visión de Estado. También quiero reconocer al doctor Enrique Peñalosa. Su presencia en los debates fue el reflejo de una larga y dura carrera de servicio público y de vocación para la transformación urbana y del país. Usted siempre ha contado y contará con mi respeto».

Agregó: «El próximo 15 de junio vamos a decidir si queremos más de lo mismo o si vamos a cambiar para mejorar a Colombia. Si queremos continuar con un país cada vez más inseguro o si construimos un país con más seguridad como lo tuvimos entre 2002 y 2010, cuando confrontamos el terrorismo, el narcotráfico y el microtráfico. Si seguimos con una educación de mala calidad según los exámenes internacionales o si avanzamos hacia una educación pública de calidad, con la jornada completa de 8 horas en los colegios (…), una educación pública de calidad es la única manera de ofrecer un futuro mejor, con más oportunidades, a todos los jóvenes de Colombia. A todos los jóvenes, a todas las madres y los padres, les prometo que seré el presidente de la educación. Tendremos que decidir si continuamos con las colas interminables y la mala atención a los pacientes o si vamos a cambiar por un sistema de salud que trate con cariño al paciente (…), donde sea la prioridad».

Continuó: «Debemos decidir si continuamos con una gestión centralizada y ausente o si vamos a cambiar por un gobierno cercano a la gente».

Del mismo modo, Zuluaga dijo que trabajaría por la paz, pero advirtió: «La paz, sí. Pero una paz que beneficie solamente al pueblo colombiano. Vamos a construir una Colombia más próspera, más segura y justa. Más allá de las diferencias que puedan separarnos, hay un gran motivo que nos une: cambiar nuestro país, avanzar con mejores oportunidades para todos y no seguir en el estancamiento que vivimos».

«Si cuento con su confianza pueden tener la certeza de que voy a ser el presidente de los 47 millones de colombianos, sin excluir a nadie. Quiero que mi país, nuestra Colombia, sea distinta. Que logremos dar a nuestros hijos una vida mejor de la que nosotros tuvimos, con seguridad, educación, salud, viviendas dignas y una paz verdadera, con justicia. No podemos dejar que las Farc pretendan comandar el país desde La Habana. El presidente de la República no puede ni debe ser manejado por las Farc, hoy el principal cartel del narcotráfico del mundo. El presidente de la República debe ser un ejemplo para los ciudadanos, principalmente para los jóvenes. Si el primer mandatario permite impunidad para quienes cometen crímenes atroces y delitos de lesa humanidad, estará transmitiendo el mensaje de que es lo mismo ser honesto que delinquir (…) porque al final ni hay castigo para los que actuaron ni justicia para quienes han atentado contra las víctimas».

Voy a continuar con una campaña de propuestas. Las piedras que me arrojaron las voy a recoger para construir una Colombia trabajando con todo, sin distinción de partidos, gobernando con la camiseta de nuestra patria. Vamos a ser un gobierno en el que los trabajadores, los jóvenes, los profesionales y las mujeres tengan participación para realizar la tarea maravillosa de hacer de nuestra Colombia una gran nación, líder en innovación y educación de calidad, crecimiento económico, generación de empleos y justicia social».

Tras un pedido a los colombianos para salir a la calle a explicar sus propuestas y agradecer la labor de la Registraduría, Oscar Iván Zuluaga se despidió así: «Que Dios bendiga a nuestra amada Colombia y que ilumine a todos los colombianos en la decisión sobre el país que queremos a partir del próximo 7 de agosto».

Santos se forjó una identidad durante su gobierno

Juan Manuel Santos

Como ministro de Defensa fue la mano derecha de Álvaro Uribe Vélez en su feroz campaña contra las guerrillas. Como presidente, sin embargo, Juan Manuel Santos inició negociaciones con los rebeldes y ahora busca la reelección con un proyecto de pacificación muy distinto al del uribismo, que se perfila como su principal escollo en las elecciones del 25 de mayo.

Pese a que nunca se había postulado a un cargo público hasta que buscó la presidencia -a los 58 años–, Santos ha sabido moverse en la política con la habilidad y el pulso de un cirujano, o con la astucia de un avezado jugador de cartas, que lo es. Y lejos de ser un títere del uribismo, como muchos pronosticaron, ha plasmado una identidad propia, caracterizada por el pragmatismo, los intentos de devolver la tierra a los campesinos despojados por los paramilitares o la guerrilla y la reparación de las víctimas del conflicto colombiano de casi 50 años.

No sólo negocia la paz con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) desde hace casi dos años, y quiere incorporar al proceso al también rebelde Ejército de Liberación Nacional, sino que apenas asumida la presidencia se reunió con su par venezolano Hugo Chávez, quien dos semanas atrás había roto relaciones con el gobierno de Uribe, que lo había acusado de dar refugio a jefes de las FARC y del ELN.

También fumó la pipa de la paz con el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, otra figura mal vista por Uribe, tras un grave incidente generado por una incursión de soldados colombianos en territorio ecuatoriano para matar al jefe guerrillero colombiano Raúl Reyes.

“Uribe es el pasado”, dijo Santos en 2012 en una entrevista con CNN.

A partir de entonces Uribe pasó a ser su principal opositor, y el candidato uribista, Oscar Iván Zuluaga, es quien más opciones tiene de evitar la reelección de Santos, según los resultados electorales de hoy.

Santos, miembro de una tradicional familia bogotana dueña durante más de 90 años del influyente diario El Tiempo y que incluye un tío abuelo presidente y un primo vicepresidente, llegó a la Casa de Nariño, como se llama la sede del gobierno, de la mano de Uribe, quien gobernó de 2002 a 2010.

Uribe libró una guerra frontal con las guerrillas y firmó un acuerdo de desmovilización con los paramilitares, con quienes muchos lo asocian, a pesar de que él niega cualquier vínculo y nunca ha sido procesado formalmente.

Fue ministro de Defensa de Uribe entre 2006 y 2009, período en el que asestaron duros golpes a las FARC.

Cuando la Corte Constitucional impidió la postulación de Uribe a un tercer mandato, su camino hacia la presidencia quedó despejado. La alcanzó en buena medida por la popularidad de Uribe, que era superior al 70% hacia el final de su gobierno.

Pero pronto comenzó a labrar su propio rumbo.

Bajo su gobierno fueron abatidos por la fuerza pública los dos más importantes integrantes de las FARC: Alfonso Cano y Víctor Julio Suárez (alias “el Mono Jojoy”), máximo comandante y jefe militar de esa organización ilegal, respectivamente.

A diferencia de Uribe, no obstante, Santos pensó que la vía militar no reportaría la paz e inició inició diálogos con las FARC en el 2012, primero en Oslo y después en La Habana, que marcaron la ruptura definitiva con Uribe.

Los progresos han sido lentos y le han restado crédito político, ya que, según los sondeos, más del 90% de los colombianos no ven con buenos ojos a la guerrilla.

“Yo veo a los colombianos cansados y ‘mamados’ (hartos) con el proceso de paz porque no va para ninguna parte, no tiene un norte claro y no parecería que se pudiera finiquitar”, indicó vía telefónica el senador uribista Juan Carlos Vélez.

Santos, de 62 años, responde diciendo que un conflicto bélico de medio siglo no se resuelve de la noche a la mañana y destaca que ha habido acuerdos en puntos clave como el problema de la tierra, la participación en política de los rebeldes y el tema del narcotráfico (eventualmente si lo anuncian esta tarde).

Un obstáculo grande en el horizonte es la intención de los rebeldes de no ir a la cárcel si se concreta la paz. Diversas organizaciones no gubernamentales como Human Rights Watch y las Naciones Unidas han dicho que la impunidad no puede ser el precio de la paz.

Los cuatro años del gobierno de Santos han estado marcados por unas excelentes relaciones con los medios de comunicación y las demás instituciones del Estado, como las altas cortes, cosa que en general no sucedió en el gobierno de Uribe.

Según el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, por otro lado, la economía colombiana en este cuatrienio creció en promedio 4,5% anual y 2,5 millones de colombianos consiguieron empleo.

“La economía colombiana hacía mucho tiempo no estaba en las condiciones tan favorables como la actual; eso no lo digo yo, eso lo dicen todos medios internacionales”, indicó el ministro a la AP.

Un paro campesino entre agosto y septiembre de 2013 representó el peor momento de su presidencia. Una encuesta de Invamer-Gallup le dio una aprobación de apenas el 21% entre finales de agosto y principios de septiembre, en una consulta a 1.200 personas en las cinco principales ciudades del país.

De ahí en adelante la imagen del gobernante tendió al alza, pero Santos no ha superado el 30% en la intención de voto para la primera ronda del 25 de mayo, lo que lo obligaría a ir a una segunda vuelta, ya que hacen falta la mitad más uno de los sufragios para triunfar en la primera.

Las encuestas más recientes dicen que Santos deberá someterse a una segunda vuelta el 15 de junio contra el exministro de Hacienda Zuluaga, el candidato del uribismo. El desenlace de esa segunda votación es incierto.

Cadete de la Escuela Naval, economista de la Universidad de Kansas y con posgrados también en economía en la Universidad de Harvard, Santos tiene larga trayectoria como servidor público.

Fue subdirector de El Tiempo y en 1991, en el gobierno de César Gaviria (1990-1994), fundó el Ministerio de Comercio Exterior.

En 1993 fue “Designado a la Presidencia”, una figura de la anterior Constitución que equivale a lo que hoy es ser vicepresidente de la República. Bajo el gobierno del conservador Andrés Pastrana (1998-2002) fue dos años fue su ministro de Hacienda.

Después vinieron sus días de amistad con Uribe, a quien vio con recelo durante su primer bienio (2002-2004), para incorporarse de lleno a la ola uribista en el segundo.

Hoy, como candidato del Partido Social de Unidad Nacional (Partido de la U), le apuesta a otros cuatro años de gobierno bajo el eslogan “hemos hecho mucho, falta mucho por hacer”. Para las próximas elecciones ha dicho que “aquí se va a decidir entre la guerra y la paz”.

En concepto de Vicente Torrijos, analista político y profesor de la bogotana Universidad del Rosario, si Santos es reelecto y firma la paz con las FARC, su principal objetivo en el próximo cuatrienio es hacer que se cumpla lo pactado entre su gobierno y el grupo guerrillero.

“Sería una especie de cogobierno con las FARC”, indicó Torrijos, quien no descartó la convocatoria de una Asamblea Constituyente. “Ese sería el precio que Santos tendría que pagar por un acuerdo final con lo cual refundaría el Estado”. (Copyright 2014 The Associated Press. All rights reserved. This material may not be published, broadcast, rewritten or redistributed.)

Tras conocerse los resultados de las elecciones colombianas, y quiénes se medirán en la segunda vuelta del 15 de junio, Juan Manuel Santos se dirigió a sus seguidores así: «Quiero dar gracias a Colombia y a los colombianos. Gracias por una jornada democrática, ejemplar y en paz. Gracias a los millones de ciudadanos que acompañaron nuestra propuesta y que se van a multiplicar en la segunda vuelta. Gracias a todo mi equipo de campaña, al doctor Germán Vargas Lleras. Al presidente Gaviria. A los partidos de la unidad nacional. A los conservadores, los verdes, los progresistas, los independientes que nos acompañaron. Y muchas gracias a mi familia que ha estado siempre, siempre a mi lado».

»Quiero también dar las gracias a todos los soldados de tierra, mar y aire y a nuestros policías, a la fuerza pública de Colombia que garantizó las elecciones más tranquilas y más seguras de las que tengamos memoria. Mis felicitaciones al candidato Zuluaga por su buen resultado hoy. Lo invito a que en estas tres semanas demos un debate con altura y nos concentremos en las propuestas. Es lo que el país reclama. Y felicitaciones a Martha Lucía Ramírez, a Clara López y a Enrique Peñalosa por realizar campañas con profundidad democrática y ajena a los insultos».

»Lo que ha quedado claro hoy es que en tres semanas los colombianos tendrán dos opciones: podrán escoger entre quienes queremos el fin de la guerra y los que prefieren una guerra sin fin. Y vamos a ganar con la paz. Ese es nuestro norte. Y nada nos va a desviar de ese camino. Hoy empieza la campaña de la esperanza. Hoy comienza la campaña de la confianza en el futuro de nuestra patria. Comienza la campaña del trabajo por la paz frente a la opción exclusivista de la guerra».

»Yo recibo este resultado como un mensaje de millones de colombianos que quieren que les sigamos explicando todo mejor lo que hemos hecho estos cuatro años y lo que haremos en adelante para consolidar la paz y eso es lo que haremos cada día de aquí al 15 de junio con humildad (…), con trabajo, con dedicación, con paciencia, porque no se les olvide: el 15 de junio vamos a escoger entre el pasado y el futuro».

»Vamos a escoger entre el miedo y la esperanza, entre los que se niegan a la paz y los que estamos dispuestos a buscarla. Entre los que niegan a las víctimas y los que hemos querido reconocerlas y repararlas. Entre los que quieren acabar las viviendas gratis para los más pobres y los que queremos multiplicarlas. Entre quienes quieren guerra con los vecinos y los que preferimos las buenas relaciones. Vamos a escoger entre los que insultan y dividen y los que preferimos convocar y unir. Vamos a escoger entre los que respetamos los poderes públicos, la justicia y las instituciones, y quienes piensan que todo vale. Vamos a escoger entre quienes respetamos a la oposición y la prensa libre y los que prefieren el unanimismo [sic] y la intolerancia. En tres semanas, tres semanas, vamos a elegir y vamos a elegir bien».

Tuvo palabras de elogio para su contendores y sus propuestas, con énfasis en Martha Lucía Ramírez y Enrique Peñalosa, con sus propuestas en temas ambientales: «A Martha Lucía Ramírez, a Clara López y a Enrique Peñalosa y a sus seguidores, los convoco a que se unan por esta cruzada por la paz. Les digo desde aquí, con afecto y reconocimiento: ustedes han hecho propuestas muy importantes que podemos hacer realidad juntos en los próximos cuatro años. Que serias las propuestas de la doctora Martha Lucía en el tema de la lucha contra la corrupción (…). Hay que avanzar en ese bloque de búsqueda contra los corruptos para que no se salgan con la suya».

«El 15 de junio vamos a ganar la paz», fue la frase final del candidato presidente Santos.

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Colombia

BOGOTÁ, Colombia (AP) — El mandatario Juan Manuel Santos tendrá que enfrentarse en una segunda vuelta presidencial al opositor Oscar Iván Zuluaga, quien ganó el primer pulso electoral este domingo jalonado por la popularidad del expresidente Álvaro Uribe y a pesar de que su campaña se vio envuelta en un escándalo de presunto espionaje.

Analistas consultados por The Associated Press coincidieron que parte de la suerte de la segunda contienda del próximo 15 de junio se definirá por el respaldo o el rechazo de los colombianos a las negociaciones que el gobierno del presidente Santos adelanta en La Habana con la guerrilla de las FARC, proceso con el cual Zuluaga mantiene muchos reparos y de las alianzas que logren los candidatos ganadores con los partidos y políticos derrotados.

Con una diferencia de 489.145 votos, el candidato del partido Centro Democrático, creado por el expresidente Uribe (2002-2010), lideró los comicios celebrados en la jornada, que estuvieron marcados por un abstencionismo del 60%, la cifra más alta desde 1966 cuando resultó vencedor el liberal Carlos Lleras Restrepo.

Con casi el 100% de las mesas escrutadas, Zuluaga suma 3.759.871 votos equivalente al 29,26%, mientras que el primer mandatario tiene 3.300.726 votos, o el 25,68%, según la información suministrada por la Registraduría Nacional del Estado Civil, entidad encargada de adelantar las elecciones.

Jorge Restrepo, el independiente Centro de Análisis del Conflicto, catalogó los resultados de la jornada como “una perfecta polarización entre quienes respaldan el proceso de paz y quienes se han desencantado de él; en últimas, lo de hoy fue el termómetro de un futuro referéndum por la paz”.

Las preocupaciones de que los líderes rebeldes no serán castigados por los crímenes que cometieron en la guerra han alimentado la desconfianza en las negociaciones, que se iniciaron después de que una ofensiva militar sin precedentes, respaldada por Estados Unidos a lo largo de la última década, los replegara a la selva, les hiciera perder la mitad de sus tropas y diera de baja a sus principales cabecillas.

Como ministro de Defensa de Uribe y ahora presidente, Santos ha propinado a los rebeldes algunos de los golpes militares más duros. Luego, durante su gobierno decidió iniciar, 18 meses atrás, un proceso de paz con las FARC, que se ha convertido en la pieza central de su campaña.

Zuluaga ha dicho que está a favor de una solución negociada al conflicto si es elegido presidente pero que le daría a los líderes de las FARC, que adelantan las conversaciones de paz en La Habana, una semana para demostrar su compromiso con la paz declarando un cese al fuego unilateral y permanente.

También ha amenazado con asumir una postura más dura con Venezuela. En un debate celebrado la semana pasada dijo que no iba a tener un “silencio cómplice” mientras que el gobierno del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, reprime las protestas estudiantiles y encarcela a opositores.

Santos ha sido más precavido y ha tratado de no provocar a Maduro pues tiene en mente los amplios lazos comerciales que tienen los empresarios colombianos con los venezolanos y porque prefiere mantener buenas relaciones con otros gobiernos de izquierda de la región para evitar que las conversaciones de paz con las FARC sufran percances.

Zuluaga necesitaba la mitad de los votos más uno para ganar directamente sin tener que ir a una segunda ronda electoral que se celebrará en tres semanas.

Su victoria es sorpresiva pues en la recta final de la campaña la Fiscalía colombiana detuvo a un asesor de su equipo de trabajo, acusado de espionaje, y parecía que el apoyo de los colombianos a su candidatura se erosionaba.

Pero no fue así. Zuluaga surgió como el más duro opositor de Santos de la mano de Uribe.

El analista Restrepo cree que los ataques recibidos por parte de la campaña de Zuluaga en lugar de mermar su fuerza lo catapultaron, al convertirlo ante el electorado en una “víctima” de una “injusta guerra sucia”.

Para el analista Pedro Medellín, el gran derrotado de la jornada fue Santos. “La votación de hoy es un castigo claro al gobierno del presidente Santos”, dijo. “Muestra una resistencia muy grande de la gente a las propuestas del gobierno. Esto también demuestra que el país no es reeleccionista”.

A Santos le pasaron una cuenta de cobro, dice Medellín, por el excesivo centralismo de su gobierno y por el incumplimiento y demora en las ejecuciones de sus proyectos, especialmente en infraestructura.

Según Medellín, el presidente sólo tiene una opción para salir del abismo: “girar hacia la izquierda su gobierno, buscando amarrar los dos millones que sacó (el izquierdista partido) Polo Democrático Alternativo, y buscar captar a los verdes”, liderados en la jornada por exalcalde de Bogotá Enrique Peñalosa.

Al conocer el desenlace de los comicios, a candidata por la izquierda, Clara López Obregón, anunció que su colectividad se reunirá este lunes para definir una eventual adhesión a Santos o Zuluaga. Enrique Peñalosa, de la Alianza Verde, y la candidata conservadora Marta Lucía Ramírez, que obtuvo el 15,53% de los votos, también dejaron en suspenso el llamado que harán a sus electores.

El oficialista senador Roy Barreras, del Partido Social de Unidad Nacional o Partido de La U, dijo que el resultado de los comicios le habían caído como un “baldado de agua fría”. Advirtió, sin embargo, que los resultados le sirven a La U para “despertar, para sacudirse”.

Dijo estar seguro de que en segunda vuelta la situación cambiará toda vez que espera que al presidente Santos lo apoyen los seguidores de la izquierdista López -que obtuvo el 15,23% de los sufragios- y Peñalosa -que sumó el 8,28% de los votos-.

Zuluaga agradeció “a los millones de colombianos que se identifican” con su campaña y al expresidente Uribe, de quien dijo le “devolvió la esperanza al país” durante los ocho años que estuvo en el gobierno.

“El 15 de junio vamos a decidir si queremos continuar con un país cada vez más inseguro o si construimos un país con más seguridad… luchando frontalmente contra el terrorismo, el narcotráfico y el microtráfico”, dijo. “Mi compromiso es trabajar por la paz de nuestro país, por una paz seria, responsable y duradera, por una paz justa basada en hechos concretos y voluntad demostrable de terminar con la violencia”, agregó.

En tanto, Santos, durante su lacónico discurso, confió que su votación se “multiplicará” en la segunda vuelta. Entre cánticos de “sí se puede”, el mandatario felicitó a su más duro rival y lo instó a un dar “un debate con altura” en las próximas semanas.

Dijo, desde su sede de campaña, que en la segunda vuelta los colombianos tendrán dos opciones: respaldar la terminación del conflicto armado o a quienes quieren la guerra sinfín y convocó a los aspirantes que perdieron la contienda a unirse a su campaña para librar lo que denominó “una cruzada por la paz”.

Sin embargo, la última encuesta de Invamer Gallup da cuenta de que sólo el 4,7% de los colombianos considera una prioridad que el próximo presidente intente un acuerdo con las guerrillas. El sondeo fue hecho entre el 10 y el 13 de mayo pasado en las principales ciudades del país a 1.784 personas. El margen de error más-menos 3%.

José Obdulio Gaviria, senador electo del Centro Democrático que cofundó Uribe, cree que la victoria parcial de Zuluaga se explica “desde el punto de vista histórico y es que las corrientes políticas no dependen de la publicidad del contrario sino de su propio trabajo. Uribe representa una gran corriente política y los analistas y columnistas siempre quieren desconocer y siempre se van de bruces”.

“Aquí hay una realidad y se llama Álvaro Uribe Vélez”, enfatizó. (Copyright 2014 The Associated Press. All rights reserved. This material may not be published, broadcast, rewritten or redistributed.)

 

Zuluaga, un candidato a la sombra de Uribe 

Oscar Ivan Zuluaga, Alvaro Uribe

No tiene demasiado peso político propio y, de hecho, una mayoría de los encuestados en una consulta realizada en febrero dijo que no lo conocía. Tres meses después, no obstante, el candidato uribista Oscar Iván Zuluaga asoma como el principal obstáculo para la reelección del presidente Juan Manuel Santos al aventajarlo en la primera vuelta presidencial el domingo.

Su repunte es producto de su proximidad con el expresidente Álvaro Uribe Vélez, mentor en su momento de Santos y quien hoy procura impedir que sea reelegido.

Zuluaga es el candidato del Centro Democrático, creado hace algunos meses por Uribe, y no se despega del expresidente desde que fue postulado en octubre pasado. Esa asociación con Uribe en los últimos meses le ha dado una proyección nacional que pocos anticipaban.

“Si Zuluaga es presidente, el poder detrás del trono será Uribe. Eso está más claro que el agua”, dijo a The Associated Press el parlamentario Iván Cepeda, del izquierdista Polo Democrático Alternativo y un público enemigo político y personal del exmandatario, quien es tenido en alta estima por algunos sectores por su política de mano dura hacia la guerrilla durante su presidencia y que acaba de ser elegido senador.

Para Cepeda, entre Zuluaga y Uribe “no habría una diferencia sustancial; es más, lo ha afirmado (Zuluaga): su prioridad es la seguridad y romper el proceso de paz” que desde fines de 2012 adelanta en Cuba el gobierno de Santos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y que el uribismo condena en los términos más severos.

En un debate realizado el viernes, Zuluaga no descartó desechar el proceso de paz pero dijo que para que continuara debe haber un cese al fuego unilateral de parte de las guerrillas, que sea verificable e inmediato.

Un estudio de la firma Ipsos-Napoleón Franco de febrero pasado le dio un 8% de la intención de voto, comparado con el 25% para Santos. Y más de la mitad de los consultados dijeron no saber quién era. La muestra, con un margen de error de más-menos el 3,1%, fue hecha a 1.208 personas en las principales ciudades del país.

Los últimos sondeos, sin embargo, le dan a Zuluaga serias posibilidades de convertirse en el próximo mandatario de Colombia en los comicios del 25 de mayo o en una eventual segunda vuelta el 15 de junio. Dos encuestas lo ubicaron segundo a fines de abril, cada vez más cerca de Santos, y alejándose del ex alcalde de Bogotá Enrique Peñalosa, que por momentos estuvo segundo, y de otros dos candidatos.

“La clave (del despegue) está en que yo no he dejado de trabajar un solo día”, le dijo a la AP Zuluaga, un economista de hablar pausado que, al decir del senador Juan Carlos Vélez, “es un provinciano de espíritu tranquilo, sin soberbia y que no reacciona en caliente, un cualidad que le ayuda a equivocarse menos”.

Desde entonces Zuluaga siempre se ha mantenido al alza en los sondeos. Incluso una encuesta de Cifras y Conceptos publicada a principios de mayo mostraba que eventualmente podría derrotar a Santos en una segunda vuelta. La muestra fue hecha a 2.762 personas en 62 ciudades del país entre el 9 y el 12 de mayo con un margen de error de 2,9%.

Para César Caballero, gerente de la mencionada firma encuestadora, el repunte de Zuluaga obedece en parte a que “ha hecho un gran trabajo al unificar el uribismo” luego de que en octubre pasado, cuando salió elegido como aspirante del Centro Democrático, el precandidato derrotado, el ex vicepresidente Francisco Santos, se quejó de poca transparencia en la convención.

Hoy Francisco Santos, primo del presidente Santos, está en la campaña de Zuluaga y ha hecho comerciales en los que invita a no votar por su familiar “porque lo conozco”.

Zuluaga apareció ganador por encima de Santos en las dos vueltas. En la primera conseguiría el 29,3% de la intención de voto, frente al 29,0% del presidente, mientras que en la segunda recibiría el 42,5%, contra el 35,1% de Santos. La muestra de la firma Invamer-Gallup resultó de entrevistas a 1.184 personas entre el 10 y el 13 de mayo en las principales ciudades del país. El margen de error fue del 3%.

Casado y padre de tres hijos, Zuluaga nació el 3 de febrero de 1959 en Pensilvania, un pequeño municipio cafetero del departamento de Caldas y a unos 148 kilómetros al noroeste de la capital colombiana.

A diferencia de Santos, que ocupó por primera vez un cargo de elección popular a los 58 años, Zuluaga empezó su carrera política desde abajo: fue concejal (1988-1990) y alcalde de su pueblo (1990-1992). Se desempeñó como senador de la República de 2002 a 2006 y como ministro-consejero y ministro de Hacienda de Uribe entre 2006 y 2010.

Terminada la presidencia de Uribe, Zuluaga expresó de inmediato sus ambiciones de ser el candidato del uribismo a la primera magistratura en 2014. Y Uribe le dio su apoyo sin pensarlo dos veces.

Resta por verse el impacto del escándalo que estalló el 6 de mayo cuando el fiscal general, Eduardo Montealegre, reportó la captura de Andrés Fernando Sepúlveda, un experto en informática que prestaba servicios en redes sociales a la campaña de Zuluaga.

Según el fiscal, Sepúlveda espiaba el correo electrónico de Santos y de delegados de las FARC en el proceso de paz de La Habana. “Lo del tema del correo electrónico del presidente no es cierto”, aseguró por teléfono el abogado de Sepúlveda, Luis Bernardo Alzate.

Zuluaga negó haber cometido delito alguno, aunque reconoció que Sepúlveda hacía parte de su equipo de trabajo.

Un estrecho colaborador y amigo de Zuluaga, el excongresista Luis Alfonso Hoyos, renunció a su campaña luego de que RCN Televisión hiciera público un video en el que se le veía ingresando a la sede del canal en compañía de Sepúlveda para supuestamente entregar información en contra de la organización de Santos.

Hay quienes se preguntan si con Zuluaga puede ocurrir lo mismo que con Santos, quien tomó distancia de Uribe luego de ganar la presidencia. Aparentemente Uribe no le perdona a Santos que hubiera vinculado a su gabinete a enemigos suyos; tampoco que tres días después de haberse posesionado como presidente hubiera hecho las paces con el hoy fallecido presidente venezolano Hugo Chávez –su enemigo ideológico–, y mucho menos el proceso de paz con las FARC.

Pero la impresión generalizada es que Zuluaga no le dará la espalda a su padrino y es previsible que si gana el país regrese a lo que se vivió entre 2002 y 2010, cuando gobernó Uribe: seguridad, crecimiento económico con inversión privada nacional y extranjera y un sistema de amplia participación popular con los consejos comunales de gobierno, dijo a la AP José Obdulio Gaviria, senador electo del Centro Democrático.

Para Gaviria, Zuluaga no traicionará al exgobernante porque “hoy hay una estructura política-institucional que dirige personalmente el presidente Uribe y que tiene además un muy fuerte partido político”. (Copyright 2014 The Associated Press. All rights reserved. This material may not be published, broadcast, rewritten or redistributed.)

 

El candidato presidencial vencedor de la primera vuelta presidencial, Oscar Iván Zuluaga, dio inicio a su discurso con un leve retraso. A diferencia de Juan Manuel Santos, leyó su discurso. A continuación, colocamos parte de sus palabras.

«Colombianos y Colombianas, muchas gracias. Toda mi gratitud a Dios y al pueblo colombiano por esta maravillosa jornada democrática que hemos vivido. Agradezco a todos los que me han dado su apoyo. A cada uno de los electores que me han permitido estar en la segunda vuelta. A todo el equipo de colaboradores que con esfuerzo voluntario han creído en esta causa desde el inicio, y gracias también a la mujer y al hombre que fortalecieron nuestra democracia depositando su voto por los demás candidatos. A todos ellos, mi más profundo respeto».

Zuluaga envió «un agradecimiento especial a mi esposa, al amor de mi vida, Martha Ligia. También agradezco a mis padres (…), gracias también a mis hijos, David, Esteban y Julián, que trabajaron y me han acompañado permanentemente dándome la fuerza que solo la familia puede dar. Estoy convencido que la familia es el núcleo fundamental de cualquier sociedad».

Agradeció, igualmente, a su fórmula presidencial, Carlos Holmes Trujillo, «a nuestro partido el Centro Democrático, a sus líderes en todo el país, a los millones de colombianos que se identificaron con él. Al ex presidente Álvaro Uribe Vélez, toda la gratitud. Usted le devolvió la esperanza al país y nosotros recuperaremos sus banderas. Y un agradecimiento también para mi compañero y amigo, el doctor Francisco Santos»

Añadió: «Saludo y agradezco a los policías y militares de la patria. También a sus familias; gracias a su sacrificio abnegado y silencioso, la democracia se manifiesta. A mis contendores: después de una dura batalla, hoy pasamos la página. Quiero agradecer a la doctora Martha Lucía Ramírez y reconocerle su liderazgo, su talante, su vocación patriótica y su preparación. La invito, motivado por el mutuo respeto que hemos edificado, para que unamos esfuerzos en beneficio de Colombia y construyamos el cambio que nuestro país anhela y necesita».

»Agradezco también a la doctora Clara López por la campaña que hemos compartido intercambiando ideas, controvirtiendo con respeto y sobre todo exponiendo nuestra respectiva visión de Estado. También quiero reconocer al doctor Enrique Peñalosa. Su presencia en los debates fue el reflejo de una larga y dura carrera de servicio público y de vocación para la transformación urbana y del país. Usted siempre ha contado y contará con mi respeto».

Agregó: «El próximo 15 de junio vamos a decidir si queremos más de lo mismo o si vamos a cambiar para mejorar a Colombia. Si queremos continuar con un país cada vez más inseguro o si construimos un país con más seguridad como lo tuvimos entre 2002 y 2010, cuando confrontamos el terrorismo, el narcotráfico y el microtráfico. Si seguimos con una educación de mala calidad según los exámenes internacionales o si avanzamos hacia una educación pública de calidad, con la jornada completa de 8 horas en los colegios (…), una educación pública de calidad es la única manera de ofrecer un futuro mejor, con más oportunidades, a todos los jóvenes de Colombia. A todos los jóvenes, a todas las madres y los padres, les prometo que seré el presidente de la educación. Tendremos que decidir si continuamos con las colas interminables y la mala atención a los pacientes o si vamos a cambiar por un sistema de salud que trate con cariño al paciente (…), donde sea la prioridad».

Continuó: «Debemos decidir si continuamos con una gestión centralizada y ausente o si vamos a cambiar por un gobierno cercano a la gente».

Del mismo modo, Zuluaga dijo que trabajaría por la paz, pero advirtió: «La paz, sí. Pero una paz que beneficie solamente al pueblo colombiano. Vamos a construir una Colombia más próspera, más segura y justa. Más allá de las diferencias que puedan separarnos, hay un gran motivo que nos une: cambiar nuestro país, avanzar con mejores oportunidades para todos y no seguir en el estancamiento que vivimos».

«Si cuento con su confianza pueden tener la certeza de que voy a ser el presidente de los 47 millones de colombianos, sin excluir a nadie. Quiero que mi país, nuestra Colombia, sea distinta. Que logremos dar a nuestros hijos una vida mejor de la que nosotros tuvimos, con seguridad, educación, salud, viviendas dignas y una paz verdadera, con justicia. No podemos dejar que las Farc pretendan comandar el país desde La Habana. El presidente de la República no puede ni debe ser manejado por las Farc, hoy el principal cartel del narcotráfico del mundo. El presidente de la República debe ser un ejemplo para los ciudadanos, principalmente para los jóvenes. Si el primer mandatario permite impunidad para quienes cometen crímenes atroces y delitos de lesa humanidad, estará transmitiendo el mensaje de que es lo mismo ser honesto que delinquir (…) porque al final ni hay castigo para los que actuaron ni justicia para quienes han atentado contra las víctimas».

Voy a continuar con una campaña de propuestas. Las piedras que me arrojaron las voy a recoger para construir una Colombia trabajando con todo, sin distinción de partidos, gobernando con la camiseta de nuestra patria. Vamos a ser un gobierno en el que los trabajadores, los jóvenes, los profesionales y las mujeres tengan participación para realizar la tarea maravillosa de hacer de nuestra Colombia una gran nación, líder en innovación y educación de calidad, crecimiento económico, generación de empleos y justicia social».

Tras un pedido a los colombianos para salir a la calle a explicar sus propuestas y agradecer la labor de la Registraduría, Oscar Iván Zuluaga se despidió así: «Que Dios bendiga a nuestra amada Colombia y que ilumine a todos los colombianos en la decisión sobre el país que queremos a partir del próximo 7 de agosto».

Santos se forjó una identidad durante su gobierno

Juan Manuel Santos

Como ministro de Defensa fue la mano derecha de Álvaro Uribe Vélez en su feroz campaña contra las guerrillas. Como presidente, sin embargo, Juan Manuel Santos inició negociaciones con los rebeldes y ahora busca la reelección con un proyecto de pacificación muy distinto al del uribismo, que se perfila como su principal escollo en las elecciones del 25 de mayo.

Pese a que nunca se había postulado a un cargo público hasta que buscó la presidencia -a los 58 años–, Santos ha sabido moverse en la política con la habilidad y el pulso de un cirujano, o con la astucia de un avezado jugador de cartas, que lo es. Y lejos de ser un títere del uribismo, como muchos pronosticaron, ha plasmado una identidad propia, caracterizada por el pragmatismo, los intentos de devolver la tierra a los campesinos despojados por los paramilitares o la guerrilla y la reparación de las víctimas del conflicto colombiano de casi 50 años.

No sólo negocia la paz con las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) desde hace casi dos años, y quiere incorporar al proceso al también rebelde Ejército de Liberación Nacional, sino que apenas asumida la presidencia se reunió con su par venezolano Hugo Chávez, quien dos semanas atrás había roto relaciones con el gobierno de Uribe, que lo había acusado de dar refugio a jefes de las FARC y del ELN.

También fumó la pipa de la paz con el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, otra figura mal vista por Uribe, tras un grave incidente generado por una incursión de soldados colombianos en territorio ecuatoriano para matar al jefe guerrillero colombiano Raúl Reyes.

“Uribe es el pasado”, dijo Santos en 2012 en una entrevista con CNN.

A partir de entonces Uribe pasó a ser su principal opositor, y el candidato uribista, Oscar Iván Zuluaga, es quien más opciones tiene de evitar la reelección de Santos, según los resultados electorales de hoy.

Santos, miembro de una tradicional familia bogotana dueña durante más de 90 años del influyente diario El Tiempo y que incluye un tío abuelo presidente y un primo vicepresidente, llegó a la Casa de Nariño, como se llama la sede del gobierno, de la mano de Uribe, quien gobernó de 2002 a 2010.

Uribe libró una guerra frontal con las guerrillas y firmó un acuerdo de desmovilización con los paramilitares, con quienes muchos lo asocian, a pesar de que él niega cualquier vínculo y nunca ha sido procesado formalmente.

Fue ministro de Defensa de Uribe entre 2006 y 2009, período en el que asestaron duros golpes a las FARC.

Cuando la Corte Constitucional impidió la postulación de Uribe a un tercer mandato, su camino hacia la presidencia quedó despejado. La alcanzó en buena medida por la popularidad de Uribe, que era superior al 70% hacia el final de su gobierno.

Pero pronto comenzó a labrar su propio rumbo.

Bajo su gobierno fueron abatidos por la fuerza pública los dos más importantes integrantes de las FARC: Alfonso Cano y Víctor Julio Suárez (alias “el Mono Jojoy”), máximo comandante y jefe militar de esa organización ilegal, respectivamente.

A diferencia de Uribe, no obstante, Santos pensó que la vía militar no reportaría la paz e inició inició diálogos con las FARC en el 2012, primero en Oslo y después en La Habana, que marcaron la ruptura definitiva con Uribe.

Los progresos han sido lentos y le han restado crédito político, ya que, según los sondeos, más del 90% de los colombianos no ven con buenos ojos a la guerrilla.

“Yo veo a los colombianos cansados y ‘mamados’ (hartos) con el proceso de paz porque no va para ninguna parte, no tiene un norte claro y no parecería que se pudiera finiquitar”, indicó vía telefónica el senador uribista Juan Carlos Vélez.

Santos, de 62 años, responde diciendo que un conflicto bélico de medio siglo no se resuelve de la noche a la mañana y destaca que ha habido acuerdos en puntos clave como el problema de la tierra, la participación en política de los rebeldes y el tema del narcotráfico (eventualmente si lo anuncian esta tarde).

Un obstáculo grande en el horizonte es la intención de los rebeldes de no ir a la cárcel si se concreta la paz. Diversas organizaciones no gubernamentales como Human Rights Watch y las Naciones Unidas han dicho que la impunidad no puede ser el precio de la paz.

Los cuatro años del gobierno de Santos han estado marcados por unas excelentes relaciones con los medios de comunicación y las demás instituciones del Estado, como las altas cortes, cosa que en general no sucedió en el gobierno de Uribe.

Según el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, por otro lado, la economía colombiana en este cuatrienio creció en promedio 4,5% anual y 2,5 millones de colombianos consiguieron empleo.

“La economía colombiana hacía mucho tiempo no estaba en las condiciones tan favorables como la actual; eso no lo digo yo, eso lo dicen todos medios internacionales”, indicó el ministro a la AP.

Un paro campesino entre agosto y septiembre de 2013 representó el peor momento de su presidencia. Una encuesta de Invamer-Gallup le dio una aprobación de apenas el 21% entre finales de agosto y principios de septiembre, en una consulta a 1.200 personas en las cinco principales ciudades del país.

De ahí en adelante la imagen del gobernante tendió al alza, pero Santos no ha superado el 30% en la intención de voto para la primera ronda del 25 de mayo, lo que lo obligaría a ir a una segunda vuelta, ya que hacen falta la mitad más uno de los sufragios para triunfar en la primera.

Las encuestas más recientes dicen que Santos deberá someterse a una segunda vuelta el 15 de junio contra el exministro de Hacienda Zuluaga, el candidato del uribismo. El desenlace de esa segunda votación es incierto.

Cadete de la Escuela Naval, economista de la Universidad de Kansas y con posgrados también en economía en la Universidad de Harvard, Santos tiene larga trayectoria como servidor público.

Fue subdirector de El Tiempo y en 1991, en el gobierno de César Gaviria (1990-1994), fundó el Ministerio de Comercio Exterior.

En 1993 fue “Designado a la Presidencia”, una figura de la anterior Constitución que equivale a lo que hoy es ser vicepresidente de la República. Bajo el gobierno del conservador Andrés Pastrana (1998-2002) fue dos años fue su ministro de Hacienda.

Después vinieron sus días de amistad con Uribe, a quien vio con recelo durante su primer bienio (2002-2004), para incorporarse de lleno a la ola uribista en el segundo.

Hoy, como candidato del Partido Social de Unidad Nacional (Partido de la U), le apuesta a otros cuatro años de gobierno bajo el eslogan “hemos hecho mucho, falta mucho por hacer”. Para las próximas elecciones ha dicho que “aquí se va a decidir entre la guerra y la paz”.

En concepto de Vicente Torrijos, analista político y profesor de la bogotana Universidad del Rosario, si Santos es reelecto y firma la paz con las FARC, su principal objetivo en el próximo cuatrienio es hacer que se cumpla lo pactado entre su gobierno y el grupo guerrillero.

“Sería una especie de cogobierno con las FARC”, indicó Torrijos, quien no descartó la convocatoria de una Asamblea Constituyente. “Ese sería el precio que Santos tendría que pagar por un acuerdo final con lo cual refundaría el Estado”. (Copyright 2014 The Associated Press. All rights reserved. This material may not be published, broadcast, rewritten or redistributed.)

Tras conocerse los resultados de las elecciones colombianas, y quiénes se medirán en la segunda vuelta del 15 de junio, Juan Manuel Santos se dirigió a sus seguidores así: «Quiero dar gracias a Colombia y a los colombianos. Gracias por una jornada democrática, ejemplar y en paz. Gracias a los millones de ciudadanos que acompañaron nuestra propuesta y que se van a multiplicar en la segunda vuelta. Gracias a todo mi equipo de campaña, al doctor Germán Vargas Lleras. Al presidente Gaviria. A los partidos de la unidad nacional. A los conservadores, los verdes, los progresistas, los independientes que nos acompañaron. Y muchas gracias a mi familia que ha estado siempre, siempre a mi lado».

»Quiero también dar las gracias a todos los soldados de tierra, mar y aire y a nuestros policías, a la fuerza pública de Colombia que garantizó las elecciones más tranquilas y más seguras de las que tengamos memoria. Mis felicitaciones al candidato Zuluaga por su buen resultado hoy. Lo invito a que en estas tres semanas demos un debate con altura y nos concentremos en las propuestas. Es lo que el país reclama. Y felicitaciones a Martha Lucía Ramírez, a Clara López y a Enrique Peñalosa por realizar campañas con profundidad democrática y ajena a los insultos».

»Lo que ha quedado claro hoy es que en tres semanas los colombianos tendrán dos opciones: podrán escoger entre quienes queremos el fin de la guerra y los que prefieren una guerra sin fin. Y vamos a ganar con la paz. Ese es nuestro norte. Y nada nos va a desviar de ese camino. Hoy empieza la campaña de la esperanza. Hoy comienza la campaña de la confianza en el futuro de nuestra patria. Comienza la campaña del trabajo por la paz frente a la opción exclusivista de la guerra».

»Yo recibo este resultado como un mensaje de millones de colombianos que quieren que les sigamos explicando todo mejor lo que hemos hecho estos cuatro años y lo que haremos en adelante para consolidar la paz y eso es lo que haremos cada día de aquí al 15 de junio con humildad (…), con trabajo, con dedicación, con paciencia, porque no se les olvide: el 15 de junio vamos a escoger entre el pasado y el futuro».

»Vamos a escoger entre el miedo y la esperanza, entre los que se niegan a la paz y los que estamos dispuestos a buscarla. Entre los que niegan a las víctimas y los que hemos querido reconocerlas y repararlas. Entre los que quieren acabar las viviendas gratis para los más pobres y los que queremos multiplicarlas. Entre quienes quieren guerra con los vecinos y los que preferimos las buenas relaciones. Vamos a escoger entre los que insultan y dividen y los que preferimos convocar y unir. Vamos a escoger entre los que respetamos los poderes públicos, la justicia y las instituciones, y quienes piensan que todo vale. Vamos a escoger entre quienes respetamos a la oposición y la prensa libre y los que prefieren el unanimismo [sic] y la intolerancia. En tres semanas, tres semanas, vamos a elegir y vamos a elegir bien».

Tuvo palabras de elogio para su contendores y sus propuestas, con énfasis en Martha Lucía Ramírez y Enrique Peñalosa, con sus propuestas en temas ambientales: «A Martha Lucía Ramírez, a Clara López y a Enrique Peñalosa y a sus seguidores, los convoco a que se unan por esta cruzada por la paz. Les digo desde aquí, con afecto y reconocimiento: ustedes han hecho propuestas muy importantes que podemos hacer realidad juntos en los próximos cuatro años. Que serias las propuestas de la doctora Martha Lucía en el tema de la lucha contra la corrupción (…). Hay que avanzar en ese bloque de búsqueda contra los corruptos para que no se salgan con la suya».

«El 15 de junio vamos a ganar la paz», fue la frase final del candidato presidente Santos.

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