Un problema no tan pequeño: la renuncia de Aguilarte

Por Juan Carlos Zapata

1-¿En qué se diferencian Jesús Aguilarte Gámez  y un Yánez Rangel,  un Rodríguez San Juan, un Hugo de los Reyes y un Argenis Chávez? Los unen los escándalos. Caso tras caso. Presunta corrupción. ¿Y dónde se encuentran estos? Prósperos viajeros, unos. Prósperos en su tierra, otros. Aguilarte aplicó lo que se ha hecho costumbre: los decretos de emergencia, y por ahí se colaron los problemas. De hecho, el ex-gobernador se escudaba diciendo que quienes lo investigaban debían promover como testigo al Presidente que le dio luz verde a recursos para pavimentar carreteras en Apure. El nuevo gobernador, Ramón Carrizales, conoce la situación, en tanto ocupaba la vicepresidencia de la República para el momento de aprobarse la plata.

2-Pero los casos que apuntan y señalan a Jesús Aguilarte Gámez en Apure son minucia en comparación con lo de Alejandro Andrade. Sí, el trasbase de dinero desde la Tesorería Nacional hacia los seudo banqueros montan a millones y millones de dólares. ¿Y dónde anda Andrade? Y son minucia con los millones de dólares del caso que ocupa a los pensionados de PDVSA. O las comisiones millonarias para la compra de edificios por parte del Estado, compras que involucran a ministros y subalternos. O minucia ante las sucesivas quiebras del BIV.

3-Jesús Aguilarte hizo en Apure lo que Chávez en todo el país, lo que Rafael Ramírez en PDVSA, lo que Jaua en Agricultura. Todos inflaron la nómina. En el caso de Aguilarte, más que la duplicó: de 14.000 a 34.000. A nadie le decía no. A todo el que se le acercara lo metía en nómina. Y así fue reelecto, y así le garantizó el control  de Apure a Chávez. Y por eso era imbatible en las elecciones. Y por eso en el PSUV lo amaban hasta enrojecer, aunque ahora lo esquiven, y lo hayan dejado solo.

4-Pero la diferencia es que Apure no es PDVSA. Y Apure no es el estado central. Así la nómina reventó. Así ya no hubo plata para seguir pagando. Así se hizo patente el desastre. O sea, queda claro que Aguilarte Gámez sale porque ya no era garantía para la burocracia de Apure. O lo que es lo mismo, no podía seguir sosteniendo el clientelismo y la estructura de partido y por ende seguir ganando elecciones. Aguilarte Gámez no sale ni por el presunto desvío de dinero, ni por el caso de las vacas entregadas a sus amigos, ni por la corrupción. Sale, en fin, porque ponía en peligro la continuidad. Todo lo contrario, luego de la fastuosa boda de diciembre, resultaba un elemento perturbador. Y por ahí se colaba la derrota. Y una derrota en Apure significa dejar la frontera, toda la frontera con Colombia, desde Zulia hasta Amazonas, en manos opositoras.

5-Dijo Aguilarte que renunció por razones de salud pero Ramón Carrizales señaló que siguió instrucciones superiores. Es decir: de Chávez. Y esta afirmación de Carrizales no es gratuita. Carrizales sabe por qué lo dijo. Para que quedara constancia de la operación, y se mirara a Chávez de manera directa. Es que no hay frases gratuitas en política. La constancia de una frase es la constancia del cobro hacia el futuro. Es la confirmación del peligroso precedente: Chávez obligando a renunciar a uno de los suyos porque ya no le garantiza el control electoral ni tampoco el liderazgo político en un estado convertido en emblemático, como lo es Apure.

6-Esa frase confirmatoria pronunciada por Carrizales, y concretada en los hechos con la diligencia de Diosdado Cabello convenciendo a Aguilarte de que dejara el cargo, es evidencia suficiente para que  alguien como el gobernador de Aragua, Rafael Isea, eleve su voz,  exprese molestia por  el procedimiento y diga a sus allegados que su posición era que aquel no renunciara. Es que los gobernadores chavistas, los alcaldes chavistas, se han visto en ese espejo.  El día anterior, la ex-gobernadora Antonia Muñoz juraba que Aguilarte no renunciaría. Y el alcalde mayor del Alto Apure, de adversario pasó a solidarizarse con Aguilarte. Sí, el alcalde Jorge Rodríguez, padre de Rodríguez Torres, el jefe del Sebin, aliado y amigo de Cabello.  A Aguilarte le habrá molestado sobremanera que el personaje que Chávez envió a convencerlo, o sea Cabello, es de quien el ex-gobernador ha expresado mayores reservas, críticas a su gestión de ministro, y de líder partidista. Pero nada. Cabello andaba en lo suyo. Dejando constancia también de solucionarle ese “pequeño problema” a Chávez, ya que el Presidente era hasta ese momento el protector de Aguilarte, y dado su empeño en que fuera el candidato, es que llegó a la gobernación en tres ocasiones. Cabello lo sabe. Y Chávez lo sabe. Los favores se cobran en política. Y este es otro favor que va a la bolsa de Cabello, que va a la bolsa de Carrizales.

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Por Juan Carlos Zapata

1-¿En qué se diferencian Jesús Aguilarte Gámez  y un Yánez Rangel,  un Rodríguez San Juan, un Hugo de los Reyes y un Argenis Chávez? Los unen los escándalos. Caso tras caso. Presunta corrupción. ¿Y dónde se encuentran estos? Prósperos viajeros, unos. Prósperos en su tierra, otros. Aguilarte aplicó lo que se ha hecho costumbre: los decretos de emergencia, y por ahí se colaron los problemas. De hecho, el ex-gobernador se escudaba diciendo que quienes lo investigaban debían promover como testigo al Presidente que le dio luz verde a recursos para pavimentar carreteras en Apure. El nuevo gobernador, Ramón Carrizales, conoce la situación, en tanto ocupaba la vicepresidencia de la República para el momento de aprobarse la plata.

2-Pero los casos que apuntan y señalan a Jesús Aguilarte Gámez en Apure son minucia en comparación con lo de Alejandro Andrade. Sí, el trasbase de dinero desde la Tesorería Nacional hacia los seudo banqueros montan a millones y millones de dólares. ¿Y dónde anda Andrade? Y son minucia con los millones de dólares del caso que ocupa a los pensionados de PDVSA. O las comisiones millonarias para la compra de edificios por parte del Estado, compras que involucran a ministros y subalternos. O minucia ante las sucesivas quiebras del BIV.

3-Jesús Aguilarte hizo en Apure lo que Chávez en todo el país, lo que Rafael Ramírez en PDVSA, lo que Jaua en Agricultura. Todos inflaron la nómina. En el caso de Aguilarte, más que la duplicó: de 14.000 a 34.000. A nadie le decía no. A todo el que se le acercara lo metía en nómina. Y así fue reelecto, y así le garantizó el control  de Apure a Chávez. Y por eso era imbatible en las elecciones. Y por eso en el PSUV lo amaban hasta enrojecer, aunque ahora lo esquiven, y lo hayan dejado solo.

4-Pero la diferencia es que Apure no es PDVSA. Y Apure no es el estado central. Así la nómina reventó. Así ya no hubo plata para seguir pagando. Así se hizo patente el desastre. O sea, queda claro que Aguilarte Gámez sale porque ya no era garantía para la burocracia de Apure. O lo que es lo mismo, no podía seguir sosteniendo el clientelismo y la estructura de partido y por ende seguir ganando elecciones. Aguilarte Gámez no sale ni por el presunto desvío de dinero, ni por el caso de las vacas entregadas a sus amigos, ni por la corrupción. Sale, en fin, porque ponía en peligro la continuidad. Todo lo contrario, luego de la fastuosa boda de diciembre, resultaba un elemento perturbador. Y por ahí se colaba la derrota. Y una derrota en Apure significa dejar la frontera, toda la frontera con Colombia, desde Zulia hasta Amazonas, en manos opositoras.

5-Dijo Aguilarte que renunció por razones de salud pero Ramón Carrizales señaló que siguió instrucciones superiores. Es decir: de Chávez. Y esta afirmación de Carrizales no es gratuita. Carrizales sabe por qué lo dijo. Para que quedara constancia de la operación, y se mirara a Chávez de manera directa. Es que no hay frases gratuitas en política. La constancia de una frase es la constancia del cobro hacia el futuro. Es la confirmación del peligroso precedente: Chávez obligando a renunciar a uno de los suyos porque ya no le garantiza el control electoral ni tampoco el liderazgo político en un estado convertido en emblemático, como lo es Apure.

6-Esa frase confirmatoria pronunciada por Carrizales, y concretada en los hechos con la diligencia de Diosdado Cabello convenciendo a Aguilarte de que dejara el cargo, es evidencia suficiente para que  alguien como el gobernador de Aragua, Rafael Isea, eleve su voz,  exprese molestia por  el procedimiento y diga a sus allegados que su posición era que aquel no renunciara. Es que los gobernadores chavistas, los alcaldes chavistas, se han visto en ese espejo.  El día anterior, la ex-gobernadora Antonia Muñoz juraba que Aguilarte no renunciaría. Y el alcalde mayor del Alto Apure, de adversario pasó a solidarizarse con Aguilarte. Sí, el alcalde Jorge Rodríguez, padre de Rodríguez Torres, el jefe del Sebin, aliado y amigo de Cabello.  A Aguilarte le habrá molestado sobremanera que el personaje que Chávez envió a convencerlo, o sea Cabello, es de quien el ex-gobernador ha expresado mayores reservas, críticas a su gestión de ministro, y de líder partidista. Pero nada. Cabello andaba en lo suyo. Dejando constancia también de solucionarle ese “pequeño problema” a Chávez, ya que el Presidente era hasta ese momento el protector de Aguilarte, y dado su empeño en que fuera el candidato, es que llegó a la gobernación en tres ocasiones. Cabello lo sabe. Y Chávez lo sabe. Los favores se cobran en política. Y este es otro favor que va a la bolsa de Cabello, que va a la bolsa de Carrizales.

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