BANGKOK, Tailandia (AP) — El jefe del ejército tailandés asumió el miércoles el papel de mediador en la crisis polÃtica que aqueja al paÃs al convocar a los principales lÃderes polÃticos para que sostengan pláticas cara a cara un dÃa después de imponer la ley marcial en el paÃs.
Mientras tanto, los ciudadanos buscaban explicaciones en medio del dramático cambio luego de seis meses de inestabilidad.
En Bangkok habÃa pocas señales de cambio alguno y la mayorÃa de los soldados que el martes ocupaban intersecciones clave en la capital habÃan desaparecido. Las personas acudieron a trabajar como cualquier dÃa habitual, los estudiantes fueron a la escuela y el tráfico fue tan concurrido como suele estar cualquier dÃa de la semana en esta congestionada ciudad.
Por ahora pareciera que la ley marcial sólo se aplica en lugares cerrados mientras el jefe del ejército, general Prayuth Chan-Ocha, “invitó” a los principales lÃderes polÃticos a reunirse por primera vez desde que estallara la crisis polÃtica en el paÃs, hace seis meses.
El ejército interrumpió las transmisiones habituales en la televisión nacional para anunciar que por la tarde del miércoles se llevarÃa a cabo una reunión en el club de la armada en Bangkok, que según se dijo, fue convocado “para solucionar el conflicto polÃtico en una forma pacÃfica”.
Siete de las nueve figuras polÃticas más prominentes del paÃs fueron convocados. Entre ellos están el primer ministro interino, el lÃder de las protestas contra el gobierno Suthep Thausuban y su rival del movimiento pro gobiernista Camisetas rojas Jatuporn Prompan. También están invitados los lÃderes del partido gobernante Pheu Thai y del opositor Partido Democrático, asà como los cinco integrantes de la comisión electoral y representantes del Senado.
La reunión entre los acérrimos enemigos polÃticos difÃcilmente producirá resultados inmediatos pero el hecho en sà resulta sorprendente.
Prayuth invocó los poderes ampliados de las fuerzas armadas y emitió más de una docena de edictos, entre los que están una amplia capacidad para censurar a los medios, el internet y amenazas ambiguas de perseguir a opositores.
Las fuerzas armadas insistieron en que no están arrebatando el poder sino que actuaron para prevenir brotes de violencia y restaurar la estabilidad en un paÃs profundamente dividido.
Prayuth dijo el martes en conferencia de prensa que si no se hubiera impuesto la ley marcial los oponentes polÃticos jamás se habrÃan reunido para negociar la paz.
“Por eso se necesitaba la ley marcial, de otro modo, ¿quién iba a escuchar?”, dijo Prayuth. “Si los llamo, tienen que venir”.
Prayuth ha sido poco claro en torno a la ruta que seguirá entre las especulaciones, tanto en Tailandia como en el extranjero, de que la imposición de la ley marcial es el primer paso para un golpe de Estados.
Conocido por ser hosco con los periodistas, el jefe del ejército rechazó las preguntas acerca de las similitudes con un golpe al responder superficialmente a las preguntas, lo que abonó la confusión. Cuando se le preguntó si un golpe estaba en marcha replicó: “Esa es una pregunta que no voy a contestar”.
Cuando se le preguntó si el ejército mantenÃa contacto con el gobierno, respondió: “¿Dónde está el gobierno ahora? No lo sé”.
El ejército prohibió a los manifestantes hacer movilizaciones fuera de los sitios donde ya realizan protestas y prohibió la difusión o publicación de lo que pudiera “incitar la inestabilidad”.
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