Las sanciones inteligentes

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El proyecto de ley de “Libertad Venezolana y Protección Democrática” o “H.R. 4587“, presentado en marzo por los congresistas republicanos por Florida Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart, junto a cinco legisladores demócratas, aspira “sancionar a violadores de derechos humanos del régimen de Maduro”

La H.R. 4587 pide la negación de visas para entrar a EEUU, bloqueo de propiedades, congelación de bienes, y prohibición de transacciones financieras a miembros del gobierno venezolano que “hayan cometido violaciones contra los derechos humanos en Venezuela”. Este viernes, el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, lo aprobó por mayoría y ahora será debatido en el plenario de la Cámara.

A pesar de servir para el mantenimiento de los equilibrios cuando estos están amenazados, las sanciones, en ocasiones han mostrado sus límites. Una sanción útil y eficaz, le deja a las partes en conflicto márgenes de maniobra suficientes para mantener el diálogo.

Las sanciones internacionales, fueron un instrumento político contra la ex Yugoslavia, instrumentalizadas por Corea del Norte y salvo prueba en contrario inoperantes contra Irán. Por eso, ahora se diseñan “sanciones inteligentes” centradas, progresivas, limitadas en el tiempo y constantemente evaluadas.

Sin embargo, es difícil valorar el impacto real de las sanciones sobre una situación general. Hay una tendencia en la opinión internacional a considerar el aspecto negativo de las sanciones, por aquello de que es más fácil constatar un fracaso que un éxito. Por ello es fundamental del aspecto simbólico de la sanción.

Justamente en éste punto, habrían jugado un extraño papel algunos miembros o personeros cercanos a la MUD intercediendo ante la Subsecretaria de Estado, Roberta Jacobson, para que no se sancionara, al menos no en lo inmediato, al régimen de Maduro. Sin duda una petición, sui generis, viniendo de un grupo que se dice en oposición al régimen venezolano.

Volviendo a las sanciones, las mismas son, un medio de coerción que Joseph Nye clasifica en lo que se llama el “hard power” es decir en la misma categoría de la acción militar.

La noción de “sanciones inteligentes” tiene como objetivo concebir una sanción económica generalizada pero que toca a los dirigentes del país concernido por la medida y que no va en contra del bienestar de la población.

Las sanciones son una solución intermediaria entre la inacción y la impotencia a veces de la diplomacia. Al tiempo que, el Congreso de los EEUU no solo demuestra su implicación en el caso venezolano, sino que intentará convencer a la comunidad internacional para que apoye dicho esfuerzo castigando a violadores de derechos humanos del régimen de Maduro.

Luis DE LION

@LDeLION

luisdelion@gmail.com

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El proyecto de ley de “Libertad Venezolana y Protección Democrática” o “H.R. 4587“, presentado en marzo por los congresistas republicanos por Florida Ileana Ros-Lehtinen y Mario Díaz-Balart, junto a cinco legisladores demócratas, aspira “sancionar a violadores de derechos humanos del régimen de Maduro”

La H.R. 4587 pide la negación de visas para entrar a EEUU, bloqueo de propiedades, congelación de bienes, y prohibición de transacciones financieras a miembros del gobierno venezolano que “hayan cometido violaciones contra los derechos humanos en Venezuela”. Este viernes, el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes, lo aprobó por mayoría y ahora será debatido en el plenario de la Cámara.

A pesar de servir para el mantenimiento de los equilibrios cuando estos están amenazados, las sanciones, en ocasiones han mostrado sus límites. Una sanción útil y eficaz, le deja a las partes en conflicto márgenes de maniobra suficientes para mantener el diálogo.

Las sanciones internacionales, fueron un instrumento político contra la ex Yugoslavia, instrumentalizadas por Corea del Norte y salvo prueba en contrario inoperantes contra Irán. Por eso, ahora se diseñan “sanciones inteligentes” centradas, progresivas, limitadas en el tiempo y constantemente evaluadas.

Sin embargo, es difícil valorar el impacto real de las sanciones sobre una situación general. Hay una tendencia en la opinión internacional a considerar el aspecto negativo de las sanciones, por aquello de que es más fácil constatar un fracaso que un éxito. Por ello es fundamental del aspecto simbólico de la sanción.

Justamente en éste punto, habrían jugado un extraño papel algunos miembros o personeros cercanos a la MUD intercediendo ante la Subsecretaria de Estado, Roberta Jacobson, para que no se sancionara, al menos no en lo inmediato, al régimen de Maduro. Sin duda una petición, sui generis, viniendo de un grupo que se dice en oposición al régimen venezolano.

Volviendo a las sanciones, las mismas son, un medio de coerción que Joseph Nye clasifica en lo que se llama el “hard power” es decir en la misma categoría de la acción militar.

La noción de “sanciones inteligentes” tiene como objetivo concebir una sanción económica generalizada pero que toca a los dirigentes del país concernido por la medida y que no va en contra del bienestar de la población.

Las sanciones son una solución intermediaria entre la inacción y la impotencia a veces de la diplomacia. Al tiempo que, el Congreso de los EEUU no solo demuestra su implicación en el caso venezolano, sino que intentará convencer a la comunidad internacional para que apoye dicho esfuerzo castigando a violadores de derechos humanos del régimen de Maduro.

Luis DE LION

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