Es injusto un orden económico que ponga en peligro la dignidad humana del trabajador o le impida la libre expresión de su iniciativa propia, dice. Su concepto amplio e integral implica que las relaciones entre empresarios y trabajadores “lleven el sello del respeto mutuo, de la estima, de la comprensión y, además, de la leal y activa colaboración de todos en la obra común…”.
En Paz en la Tierra, Juan XXIII contempla “el avance progresivo realizado por las clases trabajadoras”. Reclama “que no se les considere nunca simples objetos carentes de razón y libertad…”.
Todo esto lo recuerdo no solo por el acto del domingo en la Plaza de San Pedro. Mañana es 1° de Mayo, Día del Trabajador. Una jornada que debe estar dedicada a la reivindicación del derecho al trabajo y a los frutos del trabajo. En Venezuela tiene razón el mundo del trabajo a reclamar sus derechos. El salario pierde valor por la inflación y es atacado por la escasez. No crece el empleo. La libertad de asociación sindical está en entredicho. Así como hay diálogo económico y político, debe haber diálogo social. Las diversas dimensiones de la vida humana en comunidad requieren atención en esta hora crítica.
Ramón Guillermo Aveledo




