
El mensaje que envió una joven holandesa de 14 años a American Airlines despertó toda una polémica en redes sociales, luego de que la PolicÃa de Rotterdam la detuviera para interrogarla. La niña dirigió un tuit a la aerolÃnea estadounidense en el que decÃa que era de Al Qaeda y que planeaba un ataque.
“@AmericanAir Hola, mi nombre es Ibrahim y soy de Afganistán. Soy parte de Al Qaeda y el primero de junio voy a hacer algo realmente grande, adiós”, escribió ‘Sarah’, como se describÃa el usuario de la cuenta @queendemetriax
La respuesta llegó seis minutos después, el pasado 13 de abril, por cuenta del administrador de redes sociales de American Airlines, quien fue directo: “@queendemetriax_ Sarah, nosotros tomamos estas amenazas como algo muy serio. Tu dirección IP y detalles serán enviados a seguridad y al FBI”.
Hasta ahà llegó la risa. ‘Sarah’ comenzó a tuitearle a la empresa que todo era una broma, que el mensaje lo habÃa enviado un amigo y que estaba asustada.
Lo cierto es que el incidente sà causó efectos. Twitter decidió cerrarle la cuenta a ‘Sarah’, quien fue arrestada un dÃa después en Rotterdam,según confirmó la PolicÃa de esa ciudad en su cuenta @Politie_Rdam
De inmediato se desató una ola de trinos sobre ataques terroristas por parte de tuiteros ‘solidarios’ con ‘Sarah’ en la que, de manera sarcástica, decÃan que iban a atentar contra aviones.
“Tengo una bomba bajo el próximo vuelo que va a despegar”, “soy de Irak y quiero un millón o planto una bomba en su próximo vuelo a ParÃs” y “Hola, me llamo Ibrahim y creo que ustedes son una bomba”, fueron algunos de los trinos satÃricos dirigidos a American Airlines.
Lo que demostró el caso de ‘Sarah’ es que este tipo de conductas no son juegos de niños. En el mundo y en Colombia, estos trinos pueden ser judicializados y penalizados. E incluso, Twitter dice que cualquier amenaza debe ser tomada en serio.
Diarios locales apuntan que en Holanda se producen cada año unos 35.000 mensajes en las redes sociales tachados de amenazadores, aunque la PolicÃa considera que solo unos 200 merecen una investigación posterior, como fue el caso de ‘Sarah’, quien ya fue liberada, aunque puede ser requerida en cualquier momento.
El caso recuerda otros en los que los mensajes difundidos a través de las redes sociales han traÃdo consecuencias judiciales. Reuters retoma el de un hombre británico que hace cuatro años bromeó con que volarÃa un aeropuerto después de que este cerrara por nieve. En esa oportunidad la condena fue anulada después de dos años de batalla legal.
A comienzos del 2014, la PolicÃa en Sevilla (España) denunció ante la FiscalÃa al perfil en Twitter @republico111, autodenominado como ‘República Española’, que amenazaba de muerte a miembros de los escuadrones antidisturbios. “Cualquiera que tenga un vecino antidisturbios que lo publique en las redes, iremos a por ellos”, fue el mensaje que alertó a las autoridades.
En Colombia también hay antecedentes. En 2011 fue absuelto por un juzgado especializado de Bogotá Nicolás Castro, un joven acusado de instigación con fines de homicidio tras enviar dos años antes un supuesto mensaje amenazante por Facebook a Jerónimo Uribe, hijo del expresidente Uribe. En este caso, incluso, intervino el FBI al tratar de probar las amenazas.
También es bien conocido que en el caso Colmenares, ambas partes han denunciado públicamente y ante la FiscalÃa supuestas amenazas de muerte hechas en las redes sociales.
Cabe mencionar que la PolicÃa Nacional ofrece información en el tema través de la Unidad de Delitos Informáticos.
Tómense en serio las amenazas: Twitter
“Investigaremos las amenazas violentas pero por favor recuerda que no somos la PolicÃa y no podemos trabajar activamente con ella para trabajar en los incidentes que reportan”.
AllàTwitter solicita a quienes crean ser vÃctimas de amenazas documentar los mensajes intimidatorios con capturas de pantalla o copias impresas y de ser necesario contactar con un abogado, pues la red no presta consejo legal.
En cualquier caso, Twitter ofrece acá recomendaciones para actuar frente a tres casos: publicación de información privada, comportamientos abusivos y amenazas violentas.
Si usted como usuario de Twitter ve amenazas a terceros también puede ayudar preguntando directamente al destinatario e incentivándolo a ponerse en contacto con las autoridades locales.



