Quiero aprovechar este espacio para hablarle al corazón de cada venezolano y venezolana que se pregunta hacia dónde vamos en nuestro país.
Hemos vivido durante estas semanas momentos muy difíciles en nuestra Venezuela, momentos que nos han quitado el aliento y nos desvelan, que nos han generado frustración, impotencia, angustia, dolor y mucha tristeza.
Nadie entiende cómo quienes tienen responsabilidad de gobierno, en vez de llamar a la tranquilidad, a la paz y a la unidad, promueven, con su verbo, más violencia y confrontación, como hemos visto de algunas autoridades del partido de gobierno en los últimos días.
Con sus acciones, este gobierno ha demostrado que no le importa la vida de ningún venezolano y deja en evidencia que cree que el fin justifica los medios. Y es que para este gobierno cualquier medio está justificado sólo con el fin de tapar sus errores e ineficacia, y la lucha por la solución de los graves problemas es satanizada, menospreciada y reprimida de manera brutal, como hemos visto.
Pero a este gobierno se le olvida que en Venezuela hay tantos teléfonos celulares como habitantes, y que hoy la mayoría de los teléfonos tienen cámara y acceso a internet. Hoy los ciudadanos se han convertido en reporteros. Gracias a eso hay imágenes de lo que está sucediendo en nuestro país que le están dando la vuelta al mundo.
Esas imágenes nos muestran cómo algunos efectivos han violado los derechos humanos de quienes protestan, y hago hincapié en algunos, porque sabemos que la mayoría no está de acuerdo con estos hechos. Nuestros efectivos deben darse cuenta de que el gobierno fracasado de Maduro los está utilizando. Si se hunde el gobierno, ustedes se hunden con ellos. Nuestra Fuerza Armada debe tener claro que su función es garantizar la paz y tranquilidad y hacer cumplir la Constitución.
El gobierno central tiene la responsabilidad de garantizar la paz y la tranquilidad, sin embargo, vemos una desconexión absoluta de lo que está pasando en las calles de nuestro país.
Qué fácil es atacar o amenazar en una cadena de radio y televisión, mientras en la calle se reprime a quienes manifiestan pacíficamente su descontento por todos los graves problemas que hay en nuestro país. El orden público no se controla a punta de plomo. Hay una represión que busca callar por la fuerza lo que está pasando. ¿Es acaso un delito expresarse?
¿Qué tiene que hacer una persona que quiere la paz en el país? Convocar al diálogo y asumir compromisos. Pero Maduro plantea un diálogo que es una invitación a escuchar lo que él tiene que decir y no a escuchar lo que los demás tenemos que decirle a él. Si usted tiene la voluntad real de resolver el problema que vive el país, lo primero que hace es convocar a quienes están protestando en la calle para dialogar, pero a un diálogo real no a un monólogo. El diálogo no es para escuchar lo que el gobierno quiere decir, sino para escuchar lo que las personas están pidiendo. Y no se trata de que Capriles vaya a Miraflores, se trata de que se escuche a los manifestantes.
Un diálogo verdadero pasa primero por desarmar a los grupos paramilitares a los que el mismo gobierno les dio las armas. ¿Pero quién va a un diálogo con una pistola en la cabeza? Nosotros rechazamos la violencia, pero pareciera que hay intención de parte del gobierno de que ésta continúe.
En momentos de dificultad debe privar la razón y quienes tenemos una responsabilidad con nuestro pueblo debemos hablarle con la verdad, aunque a veces no guste lo que uno dice, y no crear falsas expectativas. No debemos seguir el libreto macabro de un gobierno débil, en el que se están echando cuchillo unos con otros. No caigamos en los errores del pasado. La anarquía es aliada del gobierno.
Lo he dicho y lo seguiré diciendo: la valentía no se mide por quien tira más piedras o habla más duro, valiente es quien logra con las ideas cambiar la forma de pensar de otro. Y la función de un lider no es decirle a las personas lo que quieren escuchar, sino trazar el camino para llegar a donde se quiere.
El objetivo es consolidar un movimiento social para forzar al gobierno a que cambie y los sectores humildes deben acompañar ese proceso si queremos lograr un cambio que dure en el tiempo.
Hay muchos problemas en el país que deben resolverse. Tenemos que construir un movimiento social lo suficientemente fuerte, que nos permita plantarnos frente al gobierno y exigirle que resuelva todos los problemas. Debemos protestar, sí, pero las protestas tienen que tener contenido. Debemos alzar nuestra voz en protesta porque no hay alimentos, porque el gobierno acabó con la producción nacional, porque no se consiguen los medicamentos, porque no hay seguridad, por la violencia desatada, por los derechos laborales, por servicios que funcionen con calidad. No es el gobierno el que debe decidir cómo debemos vivir los venezolanos, somos los venezolanos los que debemos decidir cómo queremos vivir, por dónde queremos informarnos.
A este gobierno le quedó grande nuestra Venezuela. Si este gobierno no sirve, si no sabe cómo resolver los problemas del país, debe venir otro que sí nos saque del caos donde éste nos metió.
Pero eso no se logra a través de los atajos. A un gobierno débil los atajos le convienen. No sigamos el libreto macabro montado por quienes están en el poder. Si tenemos como objetivo la solución de los grandes problemas del país, la fuerza va a ser tan grande que el gobierno cambia o el pueblo cambia de gobierno. Es absolutamente necesario para exigir el cambio en Venezuela incorporar a en nuestra lucha a los que más sufren, a nuestro pueblo que vive en barrios, en los sectores populares que tienen miedo a expresarse. Está en nosotros vencer ese miedo, acompañarlos. Porque para lograr el cambio deben estar incorporados todos los sectores y eso se logra si ofrecemos soluciones.
¡Venezuela nos necesita a todos! ¡Dios los bendiga!




