La ministra para Relaciones Exteriores de Venezuela, Delcy RodrÃguez, respondió le respondió a su homólogo de España, el ministro José Manuel GarcÃa-Margallo, quien reincide en comentarios sobre la polÃtica interna de Venezuela.
RodrÃguez le exigió al gobierno de la monarquÃa española respeto para Venezuela, una República libre, soberana y democrática.
“Canciller GarcÃa-Margallo, olvidó que ya los espejitos no son transables en esta tierra de libertad, patria de BolÃvar y Chávez”, contestó vÃa Twitter la Canciller.
“Bastantes problemas tiene el gobierno de España que responder ante sus ciudadanos y de los más necesitados que hoy mueren por no tener un techo donde resguardar sus esperanzas”, señaló en referencia a los más 570.000 desahucios registrados por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca en España que han dejado sin hogar a miles familias.
RodrÃguez cuestionó que el gobierno de la monarquÃa española rescate banqueros con dinero público, mientras se incrementa el número de suicidios a causa de los desahucios y más de 6 millones de hombres y mujeres están sin empleo.
“Se rescata a los banqueros con dinero público sin atender las necesidades esenciales de los más deprimidos socialmente”, rechazó la Canciller.
Indicó que Venezuela tiene la moral para ubicarse entre los paÃses que ponen los derechos de la ciudadanÃa por encima de cualquier interés.
“Muchas lecciones tenemos para darle en materia social y en libertades y derechos esenciales”, resaltó.
“Le sugiero, Canciller, que de una mirada por esos asuntos en lugar de rendir pleitesÃa a la tiranÃa mediática que pretende doblegarnos”, agregó RodrÃguez, en referencia a la campaña internacional contra Venezuela que utiliza medios de comunicación y voceros de derecha para difundir mentiras sobre el paÃs.
“Que les quede claro, al club de amigos del torcedor de brazos, que andan con declaraciones insulsas sobre nuestra Patria ¡Venezuela se respeta!”, aseveró.
José Manuel GarcÃa-Margallo emitió unas declaraciones con respecto a Venezuela en el que deÃa que el derecho a la libertad de prensa era irrenunciable




