Redacción Runrun.es La página pro-Gobierno Misión Verdad ataca al periódico oficialista Correo del Orinoco buscando minimizar las crÃticas que su directora, Vanessa Davies, ha tenido últimamente sobre el gobierno de Maduro. Convirtiéndose en una de las voces más duras dentro del Chavismo no Madurista. Aquà el paisaje que Misión Verdad pinta, de un periódico que según ellos tiene: “una lÃnea muy distinta que en su aparente esfuerzo crÃtico le hace excesivamente el coro al otro lado del espectro polÃtico”. Aquà el “análisis”:  Argumentar motivos “profesionales” para disfrazar posturas ambiguas (por pensar lo menos malo) mientras se dirige un cañón comunicacional de la revolución no es válido en plena guerra histórica contra los dueños y poderosos. Hubiera sido sumamente fácil para esta redacción apelar al ejercicio de la opinión para encarar el sumamente incómodo tema del Correo del Orinoco, pero en este caso decidimos hacer un análisis cientÃfico que hablara por sà solo sobre la bomba de tiempo que tenemos con el diario que debió haber sido “la artillerÃa del pensamiento”.
Rebobinando el método
Para quienes hayan llegado tarde, las valoraciones positivas/negativas empleadas en estos análisis, que los acumula como repeticiones, parten desde el criterio de que tal valoración no sólo implique que uno u otro polÃtico sea chévere, sino que una mención positiva califica, por ejemplo, cuando en el contexto de esa mención se hable de actos, resultados o soluciones a situaciones en particular. En un universo periodÃstico cuyo común denominador es la mediocridad (venga de donde venga), el uso de adjetivos (y sus repeticiones) son prácticamente una tendencia, muy por encima a otras vÃas para definirse sobre un tema.
La tarea sibilina
A la idea original del Comandante de rescatar seriamente la artillerÃa mediática bolivariana para de esta manera tener un cañón más en la guerra cultural resulta que ahora en su seno le toca lidiar con los grises que podrÃan sacarse de la “objetividad”, la “imparcialidad” y el “equilibrio informativo” de una pax mediática ilusoria. Asà como no sólo de estas concesiones a zonas del discurso bien delimitadas y caracterizadas exclusivamente, porque tampoco se puede decir que ahora el Correo del Orinoco está en completa y perfecta sintonÃa con El Nacional, el también interesadamente gris territorio de la crÃtica revolucionaria se diluye cuando se usa el mismo lenguaje que utilizan en tu contra. Todo el análisis anterior termina en dos grandes rasgos que, a la vez que sintetizan las intenciones del medio en cuestión, definen su ubicación en el proceso revolucionario. Esta ubicación no es una variable geográfica, es una temática personal (y polÃtica, obviamente) de quien lleva el carro delCorreo en estos momentos. En ese ejercicio equilibrista, cordial y centrÃpeto de seguro lo que viene es una caÃda. De la misma forma en que Vanessa defendió con tanta heroicidad a Luis Chataing podrÃa también hacerlo para argumentar sus actuales posiciones, que tributan a otro consenso en el periódico bajo su dirección. Nadie va a andar quitándole lo bailao, pero que al menos diga algo sobre eso con la misma claridad con la que pasó tan chévere con César Miguel Rondón y el otro aborto cultural de finales del siglo XX. Sobre todo cuando el periódico en cuestión no es exactamente propiedad privada, feudo personal, como si no tuviera como fin último más aclarar que oscurecer. Por cierto, esto también es crÃtica.
Por otra parte, esto de calificarse a sà mismos como “Misión Verdad” tiene un tufillo derechoso que no se lo brinca un venado. Es tan grandilocuente como lo que dice la propia MUD.
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