Cuatro apuntes sobre el “Sacudón” por Edgard Gutiérrez

NicolásMaduroSacudón1

 

1.- Después de la última alocución nocturna, en la Opinión Pública se maneja una tesis: “Maduro no anunció nada, solo hizo los típicos enroques”. Eso es ver las cosas de manera muy parcial. Quien está en Miraflores no habló de la gasolina o el tipo de cambio dual, pero sí apostó por una dirección: sencillamente, hizo a un lado el “paquetazo a la Ramírez” alejándose de los llamados “pragmáticos” y prefirió refugiarse tanto en la facción radical como en su preferida … la militar. Si algo debe quedar claro, es que la militarización de la economía venezolana se va a profundizar, con las lamentables consecuencias que eso nos acarreará.

2.- En términos estratégicos, Maduro sigue en su mismo juego de no decidir. Piensa que eso es lo más barato en clave de cálculo político. Las reformas inaplazables tendrán consecuencias sociales que no está dispuesto a pagar en el cortísimo plazo, a pesar de que después los costos para el país sean todavía mayores y los daños, más profundos. Una radicalización extrema también provocará reacciones indeseables. Piensa que “no hacer nada” es el menor de todos su males. Quizás tiene razón, pero es indudable que la inacción, más temprano que tarde, sí va propiciar todas las condiciones para que la sociedad venezolana estalle. Hacia allá nos dirigimos …

No obstante, la “parálisis” también tiene otra lectura: la guerra silenciosa y de baja intensidad que se libra en las filas del oficialismo, tampoco le permite mayor cosa. Él es tan solo un “primus inter pares” que no puede imponerse en un esquema en el que todas las facciones –unos más que otros– tienen poder de veto y cuya resultante es igual a cero. Por ello no ocurre nada y el trasatlántico se sigue hundiendo…

3.- Ramírez ha sido defenestrado de las decisiones económicas, pero eso no le resta influencia y capacidad de lograr cosas. Maduro sabe cuánto se puede y no se puede hacer desde la cancillería y que el entendimiento con rusos, chinos y cubanos es algo que en este régimen se ha demostrado como un tema de primer orden. Seguiremos escuchado sobre el otrora “zar petrólero” y sus andanzas internacionales.

4.- Maduro sigue, de a poco, fortaleciendo su posicionamiento interno. No decirlo, además de mezquino, sería tonto. Eso no significa que será más popular en los sondeos de opinión o que los decepcionados ahora sí pensarán que es un digno heredero de su antecesor. No, sencillamente va aislando paulatinamente a elementos incómodos, pero en el álgebra de las coaliciones internas también crece el número de enemigos internos que en un mediano plazo, podrían pedir su cabeza. Lo de esa anoche, es un paso más en esa dirección.

 

@gedgard

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1.- Después de la última alocución nocturna, en la Opinión Pública se maneja una tesis: “Maduro no anunció nada, solo hizo los típicos enroques”. Eso es ver las cosas de manera muy parcial. Quien está en Miraflores no habló de la gasolina o el tipo de cambio dual, pero sí apostó por una dirección: sencillamente, hizo a un lado el “paquetazo a la Ramírez” alejándose de los llamados “pragmáticos” y prefirió refugiarse tanto en la facción radical como en su preferida … la militar. Si algo debe quedar claro, es que la militarización de la economía venezolana se va a profundizar, con las lamentables consecuencias que eso nos acarreará.

2.- En términos estratégicos, Maduro sigue en su mismo juego de no decidir. Piensa que eso es lo más barato en clave de cálculo político. Las reformas inaplazables tendrán consecuencias sociales que no está dispuesto a pagar en el cortísimo plazo, a pesar de que después los costos para el país sean todavía mayores y los daños, más profundos. Una radicalización extrema también provocará reacciones indeseables. Piensa que “no hacer nada” es el menor de todos su males. Quizás tiene razón, pero es indudable que la inacción, más temprano que tarde, sí va propiciar todas las condiciones para que la sociedad venezolana estalle. Hacia allá nos dirigimos …

No obstante, la “parálisis” también tiene otra lectura: la guerra silenciosa y de baja intensidad que se libra en las filas del oficialismo, tampoco le permite mayor cosa. Él es tan solo un “primus inter pares” que no puede imponerse en un esquema en el que todas las facciones –unos más que otros– tienen poder de veto y cuya resultante es igual a cero. Por ello no ocurre nada y el trasatlántico se sigue hundiendo…

3.- Ramírez ha sido defenestrado de las decisiones económicas, pero eso no le resta influencia y capacidad de lograr cosas. Maduro sabe cuánto se puede y no se puede hacer desde la cancillería y que el entendimiento con rusos, chinos y cubanos es algo que en este régimen se ha demostrado como un tema de primer orden. Seguiremos escuchado sobre el otrora “zar petrólero” y sus andanzas internacionales.

4.- Maduro sigue, de a poco, fortaleciendo su posicionamiento interno. No decirlo, además de mezquino, sería tonto. Eso no significa que será más popular en los sondeos de opinión o que los decepcionados ahora sí pensarán que es un digno heredero de su antecesor. No, sencillamente va aislando paulatinamente a elementos incómodos, pero en el álgebra de las coaliciones internas también crece el número de enemigos internos que en un mediano plazo, podrían pedir su cabeza. Lo de esa anoche, es un paso más en esa dirección.

 

@gedgard

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